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Triatlón Sprint Deportemanía de Alto Nivel

Con la participación de cerca de 300 competidores de diversas partes de la república la 3ra edición del Triatlón Sprint Deportemanía Renegade fue todo un éxito en Playa Miramar este domingo 16 de julio.

Una edición en la que llamó la atención el crecimiento que ha tenido desde sus inicios en el 2015. La gran cantidad de participantes foráneos y la calidad de competencia que hubo debido a esto. Además de que muchos atletas locales se involucraron en este evento.

Fue en punto de las 7:00 am que dió inicio el evento junto a las Escolleras en Playa Miramar. Por categorías iban saliendo las oleadas hacia las aguas del Golfo de México para un recorrido de poco más de 900 metros.

Después, los atletas debían recoger sus bicicletas para rodar 20 kilómetros por el Boulevard Costero. Un circuito de cuatro vueltas de cinco kilómetros los esperaba. Lo impresionante fue ver más de cien bicicletas rodando por el boulevard al mismo tiempo.

El circuito estaba cerrado a la circulación vehicular por elementos de Transito de Ciudad Madero y voluntarios del evento. Además, fue la primera vez que había jueces para sancionar el drafting (rodar pegado a la bicicleta de enfrente).

Para terminar, los competidores debían correr cinco kilómetros sobre el Malecón de Playa Miramar, dando dos vueltas a un circuito de 2.5 kilómetros. La meta estaba sobre la Zona Artesanal del mismo malecón.

Fue ahí dónde uno a uno fueron pasando los competidores. Al cruzar la meta algunos lloraban de felicidad, otros por se mostraban felices por haber ganado y otros cumplían el sueño de convertirse en triatletas.

Al mismo tiempo, hubo quienes participaron por equipos y en relevos. Sin embargo el director del evento, Arturo López destacó que cada vez eran más quienes se animaban a competir por su cuenta.

“Es muy agradable ver que la gente agarra el reto de hacerlo ya completo, eso incrementa el número de participantes,” comentó López al final de la competencia.

Poco más de una hora después de que el último competidor había cruzado la meta, llegó al hora de la premiación se les entregaron medallas a los primeros tres lugares de cada categoría.

El hombre más rápido fue Victor Lira de Ciudad Valles con un tiempo total de 1:12:05 mientras que Alejandra Valera Aradillas de Ciudad Madero fue la mejor mujer parando el reloj en 1:35:25.

El director del evento dijo estar satisfecho con la respuesta de la gente hacia un evento que ha ido mejorando año con año. Adelantó que ya hay planes para incluir un evento de distancia olímpica y a largo plazo se busca que sea un evento avalado por la federación.

Añadió que se esta trabajando en la dirección correcta, pues cada vez más foraneos vienen a probarse en este evento y se va corriendo la voz acerca de la calidad del mismo. Algo que tiene muy contentos a los organizadores.

“La verdad muy contento.Es un esfuerzo que vale la pena al ver cómo la gente lo disfruta, cómo termina, los comentarios,” comentó el director del evento, quien aún recuerda los retos que tuvo hace tres años para organizar el primer triatlón en la zona.

Al final se anunció que en Septiembre se estará realizando un Triatlón Super Sprint en la zona. La convocatoria para dicho evento estará disponible en la página de Deportemanía próximamente.

“Ojalá unamos fuerzas porque es un beneficio para todos (atletas, iniciativa privada, autoridades gubernamentales). Los mismos comercios que están aquí en la playa tienen un beneficio, inclusive los pescadores,” agregó Arturo López.

Así concluyó la tercera edición del Triatlón Sprint Deportemanía presentado por Renegade. Además se le puso fin a un serial de tres eventos que incluían un duatlón, un acuatlón y el mismo triatlón. Los tres han crecido con el paso de los años y estarán de vuelta para el 2018.

Conquistando un Ironman 70.3

El 30 de octubre del 2016 cerré una etapa que jamás en mi vida olvidaré, llegué a una meta a la que pocos llegan y me colgué una medalla que representa más que la mayoría. Ese día acabé un Ironman 70.3 en Los Cabos.

Fueron seis horas y 45 minutos de esfuerzo tan solo ese día. Habían sido más de tres horas diarias por más de cinco meses las que le tuve que dedicar para llegar preparado al evento. Momentos alegres, tristes, otros de angustia y algunos muy complicados fueron el preambulo para lo que me dispuse a hacer el domingo pasado.

¿Por Qué? 

Yo ni me consideraba triatleta al empezar el año. Aunque ya había hecho un par en categorias infantiles, lo que podía pensar en hacer este año sería más del triple en cuanto a distancias y no comparemos el esfuerzo que conlleva.

Después de un Maratón de Rotterdam que me dejó con un mal sabor de boca decidí dejar a un lado el maratón temporalmente. Hacer otras cosas que me siguieran retando pero no caer en el vicio del maratón por un buen rato. Empecé a ver videos y fotos de amigos que hacían Ironmans y decidí entrarle a uno. En ese momento no sabía a lo que me metía.

Entrando al proceso yo ya tenía dos ventajas. No le tenía miedo al nado en aguas abiertas y podía correr bien. Mi punto debil era y sigue siendo la parte de la rodada en bicicleta. Tomando en cuenta eso y que necesitaba tiempo para prepararme bien, decidí que mi primer Ironman 70.3 fuera lo más tarde que se pudiera en el año y en México.

La Preparación

De solo ir en bici de mi casa al Oxxo, debía empezar a pensar en hacer eso más de 90 veces para tan solo aguantar el rodar 90 kilómetros. De nadar y/o trotar en una alberca debía empezar a por lo menos nadar 30 minutos continuos. De correr a tope todo el tiempo debía aprender a medir mis esfuerzos ya que posiblemente llegaría cansado a la corrida.

Tendría que escribir un libro completo para detallar como fui progresando conforme pasaba el tiempo. Aunque me salté el competir en la distancia de Triatlón Sprint, cuando llegó el tiempo de participar en el Triatlón de Veracruz, estuve más que listo.

Me junté con un gran equipo de ciclistas que me fue ayudando y dando tips para ser más eficiente a la hora de pedalear. Tuve que tomar una bicicleta prestada para tener algo de menos peso y aprendí a rodar con zapatillas. Aunque la bici no estaba a mi medida (punto a mejorar para la próxima) fue con lo que entrené de agosto a la fecha. Poco a poco fui subiendo las distancias y sabía que estaba listo para el día de la competencia.

Para lo que era el nado debía tener más condición de la que ya tenía y mejorar en la tecnica. Era la técnica lo que me haría más eficiente a la hora de nadar para administrar mis esfuerzos, nadar a buen ritmo y no salir cansado a lo que seguía. Además, me ayudó a saber manejarme en diferentes tipos de corrientes.

En la corrida no tuve que trabajar mucho. Con la condición que me daba el trabajar en el nado y la bici, las cosas se fueron dando en la corrida. Sin emplearme a fondo podía correr un medio maratón en 100 minutos y aunque sabía que ese no sería el caso el día de la carrera, saber que tenía ritmo era suficiente para mi.

Para cada etapa del triatlón tuve gente que me apoyaba con consejos y me empujaba a dar más cada vez. Lo que no hice fue tener un entrenador ó programa de entrenamiento que me dijera que hacer cada día. Yo trabajaba en lo que sentí que debía afinar más sin descuidar lo que ya me venía saliendo bien. Las distancias también eran acorde a eso.

La Caida

Tuve dos caidas de la bici en el entrenamiento rumbo a Los Cabos. La primera no fue de consideración ya que no me impidió seguir entrenando. La segunda, justo cuando estaba en mi mejor momento físico, me impidió hacer muchos esfuerzos por casi una semana.

Esa segunda caida fue en el kilómetro 70-75 de un entrenamiento pactado a 90 en bici. En ese momento pensé que era un simple raspón, pero conforme pasaron las horas y los días me di cuenta que no era así. El dolor para mover el brazo derecho era muy fuerte, correr era molesto, rodar daba miedo y nadar impensable.

De la satisfacción por haberme levantado el día del golpe a terminar los 95 kilómetros, pasé a la frustración por no poder acelerar la recuperación y perder tiempo valioso en la preparación para mi primer IM70.3. Sin embargo esos ratos malos pasan y me ayudaron a tomar con más fuerzas y determinación las últimas semanas rumbo al gran día.

El Viaje 

Siempre había soñado en ir a Los Cabos de paseo, de pesca, a una boda, a una fiesta ó algo así, pero en 27 años nunca se me ocurrío ir para un Ironman, y mucho menos mi primero. Sin embargo, muchos lugares que conozco los conozco porque he tenido que ir a competir ahí, así que ir a Los Cabos era una parada más en el tour.

Tal vez lo mejor de este viaje fue compartirlo con grandes amigos y que mejor que con mi familia. Al principio vieron esto como una locura (quien no) pero con el paso del tiempo sentí más y más apoyo. Al principio pensaba irme solo a Los Cabos, una semana antes del viaje supe que los seis ibamos a estar juntos. Ya no podía ir más motivado que eso.

Me fui tranquilo a Los Cabos. Un domingo antes de la carrera había corrido bien una carrera de diez kilómetros y sabía que el trabajo estaba hecho. Tenía muy claro que estaba bien preparado y que iba a disfrutar mucho mientras trataba de sufrir lo menos posible.

Los días en Los Cabos antes de la carrera para mi se fueron muy rápido pero los pude disfrutar. Ir con personas que iban a lo mismo que yo fue muy reconfortante. Pude haber ido a ver la ruta de la bici pero decidí no hacerlo. Estuve muy tranquilo el fin de semana. La emoción ahí estaba pero siento que la supe controlar.

El Gran Día

Desperté a las 4:30 am. Gracias a Dios no batallé para dormir y me levanté con la misma calma de los días anteriores. Sin sueño y sabiendo que al final del día iba a ser un Ironman 70.3 Finisher. Poco a poco me fui alistando para salir del hotel. Me subí al camión para ir a la salida y caminar a la zona de bicis.

Mientras había ansiedad por lo desconocido, estaba muy motivado por ver el amanecer, a la gente preparándose y dejar mi bici lista para salir del agua y a rodar. A las 6:35 am arrancó la competencia y segundos después yo ya estaba nadando en las aguas del Mar de Cortés.

El NADO (1900 metros)

Sin duda el nado fue la mejor etapa de la competencia. No podías correr mucho al entrar y salias al mismo tiempo que casi 700 nadadores, por lo que el arranque no era fácil. Sin embargo fui muy paciente y aproveche cualquier hueco para avanzar. Siempre mantuve a alguien a mi izquierda para saber que no iba chueco y veía hacia adelante de vez en cuando para no perder el rumbo.

La llegada a la primera boya fue rápida, a la segunda ya fue una tirada más larga y con las olas golpeando de lado pero seguía avanzando bien. Pasando la segunda la linea no era recta por lo que la tirada fue algo confusa hacia la tercera boya. Ya que pasabas la tercera la corriente por la resaca era un poco más fuerte pero estabamos a nada de acabar.

Yo me sentí bien en todo momento. Casi no tragué agua y me iba protegiendo con otros competidores de las olas y en algunos casos haciendo drafting hasta tener energía para pasarlos. Salí del agua en 35:50, al mismo ritmo que en Veracruz pero con 400 metros más y un mar más picado. Iba feliz porque todo iba muy bien.

La BICI (90 kilómetros)

Si había una etapa que me espantaba era la que venía. Mi punto debil era el ciclismo y la ruta era complicada con muchas subidas y bajadas. Sin embargo me sentía bien, entero y al no haber usado las piernas en el nado, las tenía frescas para lo que venía.

Al salir es una subida de como 600 metros bastante empinada pero con buena tracción. No me aceleré y me fui acomodando para lo que venía. Luego venía algo nuevo para mi. En estos eventos no se permite el drafting. Ya había estado rodando solo para prepararme para esto. En las bajadas me aplanaba como podía, en las subidas me paraba en los pedales sin desgastarme más de la cuenta.

Todo iba muy bien. Muy pocos eran los que me pasaban a pesar de tener muy buenas bicicletas y yo pasaba a muchos. Sin embargo, el momento más negro de la competencia llegó pasando los primeros 20 kilómetros, cuando en una bajada escuche que algo tronó. Era mi llanta trasera que se había partido.

Obviamente no tenía refacción para eso. Tuve que esperar media hora para que pasara un mecánico a que me auxiliara. Una vez que vió el problema él se llevó la llanta a cambiarla y de ahí pasaron otros 20 minutos en lo que regresó con la nueva. La inflamos y por fin, después de casi una hora parado en el sol, pude continuar.

Ya me habían pasado todos mis compañeros, entonces con la adrenalina al tope para recuperar algo del tiempo perdido me fui sin piedad el resto del recorrido. Descansando de vez en cuando e hidratándome lo mejor que podía. Mientras que en Tampico batallaba con las subidas, en Los Cabos fueron las partes dónde mejor me fue y pasé a mucha gente.

Todo iba bien, ya había retomado los ánimos después de haberme parado, estaba rodando como nunca en mi vida y lo que me tomó por sorpresa fue la llegada a la segunda transición. Al estar mal marcados los señalamientos de las vueltas para la bicicleta, acabé como 15 kilómetros antes de lo planeado. Sin embargo, al entregar la bici no me quedaba de otra más que seguir con la corrida. Con el tiempo que había perdido parado, hasta las matematicas seguían estando en mi contra.

La CORRIDA (21.1 kilómetros)

Siempre había dicho que mientras me sobraran piernas para la corrida, ahí podía hacer un buen avance en posiciones. Me bajé de la bici algo confundido pero a completar el trámite del 70.3, un medio maratón a medio día con 34 grados centígrados como temperatura.

Aquí vi a mi familia varias veces, las porras que me echaron fueron algo fuera de lo normal. Así que la primer vuelta la hice bien conforme a lo que pensaba hacer. Era una vuelta larga y con casi nada de sombra. Las piernas se seguían moviendo y me propuse acabar la primer vuelta sin parar.

La segunda fue de puro corazón y de mero trámite. Sabía que podía quedar descalificado por lo que pasó en la bici pero no por eso me iba a salir. No había sido intencional. En la segunda vuelta me acompaño mi mamá. Corriendo, caminando y parándome a estirar por calambres se fueron pasando los kilómetros.

Hicimos varios amigos en esa vuelta, pues todos estabamos con dolor en ese último tramo. Ya cuando di la vuelta hacia la calle dónde estaba la meta no me paré por más que el cuerpo lo pidiera. Disfrute cada uno de esos últimos metros como nunca a pesar de todo.

El GRAN FINAL

Me acordé de todos los que me habían ayudado para prepararme para este reto. Me acordé de todo lo que sufrí en entrenamientos para llegar a ese punto. Me acordé de lo bueno y lo malo de ese día para llegar hasta ahí. Me acordé de todos los que con palabras de aliento me habían echado porras en los días previos y estaban pendientes a mi resultado.

De todo eso me acordé en unos metros. Vi a mi papá metros antes de ver la meta, vi a mis hermanas en la última curva del recorrido y haber recorrido con mi mamá los últimos ocho kilómetros de la carrera le daba sentido a todo el esfuerzo y sufrimiento. ¡Me ví subiendo la rampa y cruzando la meta! Levanté los brazos al cielo, celebré como si la hubiera ganado.

Al bajar la rampa no cabía en mi tanta emoción. Lo había dado todo por más de seis horas. Me agaché y sin negarlo lloré. No había sido el debut perfecto en esta distancia pero uno del cual me puedo sentir orgulloso.

Esta Historia Continuará

Tener a familia y amigos presentes ahí significo mucho para mi. Ver las muestras de apoyo por mensajes de texto y redes sociales me sigue emocionando. Saber que logré lo que me propuse hace varios meses me demuestra el tipo de persona que soy a pesar de las adversidades.

Sin lugar a dudas hay espacio para mejorar y le estoy tirando a clasificar al mundial de la especialidad la próxima vez que lo intente. Este tipo de deportes se vive de una manera diferente al maratón y exige de manera diferente, pero sin duda te enseña mucho de ti mismo. Yo estoy feliz con mi debut y no cambio esta sensación por nada en el mundo.

Triatlón Veracruz… 13 Años Después

13 años después regresé a un lugar que me dió una gran lección en el 2003. 13 años después, regresé a un evento mucho más grande de lo que fue en el 2003. 13 años después regresé a demostrarme a mi mismo de lo que soy capaz de hacer si me lo propongo.

Al principio de este 2016, toda la atención estuvo centrada en correr mi octavo maratón en Rotterdam, Holanda. En los cuatro meses de mi vida previos al 10 de abril puse toda mi energía y fuerzas en correr el maratón por debajo de las tres horas y así clasificarme a Boston. Ese 10 de abril las cosas no salieron como esperaba.

Semanas más tarde, decidí que el prepararme inmediatamente después para un maratón no era la mejor de las ideas. Que debía darle tiempo al tiempo y recuperar la motivación que me llevó a estar muy cerca de conseguir mi meta. No debía perder la condición que me había costado trabajo retomar a principios y romper un poco la monotonía de solo correr.

Es por eso que decidí regresar al mundo del triatlón 13 años después. Ahora con una meta mucho más grande que la que tuve en el 2003 cuando competí en la distancia infantil. Ahora la meta esta puesta en un Ironman 70.3 y la mitad del camino es por medio de la distancia olímpica.

Los últimos tres meses se los he dedicado al trabajo y a prepararme para este gran reto del Ironman. Al mismo tiempo, para regresar de la mejor manera posible a Veracruz, aquel lugar en el que me convertí en triatleta cuando tenía apenas 13 años. Tras tres meses de mucho esfuerzo y sacrificio, el día de ponerme a prueba llegó.

Iniciando el día

No me costó demasiado trabajo levantarme temprano, pues la emoción por volver era suficiente como para mantenerme despierto. Hice lo que tenía que hacer para estar listo y salir del hotel rumbo al mismo lugar al que había ido a grabar el evento los últimos dos años. Ahora, en vez de ser testigo, sería protagonista.

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Previo al arranque

Me metí a la zona de transición a dejar mis cosas. Ahí me detuve un rato para pensar en lo que venía. En que el trabajo de preparación ya estaba hecho. Que una ligera sobracarga muscular no me iba a detener y que en tres horas apróximadamente iba a ser triatleta de distancia olímpica. Chequé que todo estuviera en su lugar, le di la bendición a mis cosas y me fui al mar.

Si estaba nervioso, pues era un reto desconocido. Ya en la playa hice ejercicios de calentamiento, me metí al mar y nade un par de minutos para deshacerme de los nervios y relajarme lo más posible. Ya a cinco minutos de la salida me despedí de los que me estaban acompañando y a formarme para lo que venía dispuesto a hacer.

NADO (1500 Metros)

En el 2003 aprendí que salir enfrente incrementa el riesgo de que te peguen, te quedes sin gogles y te agites más de lo normal. 13 años después, aprendí que salir de la mitad del pelotón era buena idea. Así iría con más calma y motivado si lograba pasar a más gente.

Así fue como me lo plantié y como lo ejecuté. La clave fue la paciencia pues era un nado considerablemente largo y un grupo de casi 100 nadadores. La primera parte me mantuve por fuera pero no muy abierto. Así nadie me pegó y agarré un buen ritmo. Pasando la primera boya en dirección a la segunda aceleré tantito para pasar a más gente. Fue una recta muy larga pero hizo que el siguiente tramo ya se sintiera corto. De la tercera a la cuarta boya me desvié tantito y aunque me costó un poco de tiempo regresar a la linea lo hice para minutos después ya salir del agua.

Transición 1

Salir del agua, tomar agua, subir escaleras y correr como 700 metros para tomar tu bicicleta son una eternidad, más cuando lo haces descalzo. No me precipité pues sentí que estaba en buena posición. Había salido en el lugar 31 del agua y estaba contento hasta ese momento.

CICLISMO (40 KMS)

La etapa para la que más había entrenado. De esta dependía mucho en que parte de la tabla me podía ubicar. Desafortunadamente salí solo y tuve que hacer mucho esfuerzo para cortarme el viento y cuando me alcanzaba un grupo, el cansancio no me permitia pegarme por mucho tiempo. Así me mantuve casi las dos vueltas, entre rodando solo y jalandome a ratitos con grupos. Las dos vueltas me salieron muy parejas pero lentas a comparación de lo que buscaba hacer.

En la segunda vuelta me sentí mejor porque ya sabía a donde iba, por dónde iba, dónde dar vuelta y demás. Además, había más tráfico, por lo que era más fácil buscar con quien pegarse. Al mismo tiempo no me quería quemar para la última parte de la prueba que eran los diez kilómetros de carrera. Tomaba agua cuando podía y aflojaba las piernas cuando era necesario. Al llegar a la zona de transición otra vez llegué solo y feliz porque había pasado lo más difícil sin problemas de caidas, ponchaduras o demás.

Transición 2

Hace 13 años me había equivocado al agarrar una bici que no era mia y al dejar mi bici donde no debía. Nada de eso paso esta vez. Fue muy simple la transición y que deje mi bici, me quité el casco, las zapatillas y me puse los tenis y el número. Sin querer me quedé con los guantes y toalla que tiré más adelante en un lugar dónde los pudiera recoger.

CARRERA (10 KMS)

Era mi fuerte pero no me sentía muy fuerte después de todos los problemas de la bici en la

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Corriendo a la meta

que nunca me sentí muy cómodo. Lo que quería era terminar. Sabía que quedar entre los mejores 20 era casi misión imposible, pero al haber quedado fuera del top 50, el regresar ahí en la carrera era una posibilidad.

 

Ya para cuando había llegado al primer kilómetro de carrera, si le sumas lo que llevaba corriendo con todo y la transición yo había sentido como dos. Los primeros tres kilómetros salieron a 4:30/km pero el calor si se sentía muy fuerte. Decidí mejor reservar algo de energias para la segunda vuelta y pase por la mitad del camino en cerca de 24 minutos. En la segunda vuelta mantuve el paso y cerré como pude en el último kilómetro. La sobrecarga muscular que tenía no me permitió el cierre que hubiera deseado pero la meta estaba ahí.

FINALISTA

Por los últimos dos años había grabado a triatletas acabando por una larga recta final. Ahora era yo uno de ellos. Me faltaban dos minutos cuando ya veía la meta. En vez de sufrir ese tramo, lo quise disfrutar. Lo dsifruté porque pensé en todo lo que me había esforzado para llegar ahí. En todo lo que había sacrificado por estar ahí. Pude haber acabado justo por debajo del 2:40:00, pero acabé en 2:40:08.

 

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¡Acabamos todos!

Esos ocho segundos no importaron. Importaba que había terminado, levanté los brazos al cielo y saludé a mi abuelo que hace 13 años me había acompañado a ese mismo lugar. Gracias a él y al apoyo de mi familia y amigos hbaía logrado una meta más. Es una meta diferente a la de cualquier maratón pues implica hacer tres cosas bien. En cuanto a logros deportivos se refiere, este entra entre los mejores cinco de mi vida.

 

No digo que sea más difícil pero si tiene su grado de dificultad. No califiqué al mundial, no entré al top ten de mi categoría pero hice exactamente el doble de tiempo a comparación de mi único chequeo en sprint y con transiciones dos o tres veces más largas esta vez. Agradecido con Dios y con todo el apoyo me fui muy contento de Veracruz. Hay mucho espacio por mejorar para el 2017 si se me da la oportunidad de regresar.

Siguiente Parada: LOS CABOS 70.3

Con lo aprendido en Veracruz es momento de pensar en el reto que me puse a principios de junio, el Medio Ironman. En el nado de Veracruz me reservé un poco más de la cuenta y siento que puedo mejorar. En la bici ni se diga, aunque en Los Cabos no será un recorrido plano, necesito agarrar más fuerza para poder completar bien la distancia de 90 kilómetros. En la corrida ando bien, aunque no hice el tiempo que hubiera querido en Veracruz, lo que hice me ayuda a pensar que si puedo correr un buen medio maratón.

Por ahora a disfrutar de la meta conquistada, del trabajo realizado y aprender de lo que puedo mejorar. Un 2:40:08 no es mal tiempo para un novato en esta distancia. Me voy satisfecho porque ese día dí lo que pude y terminé lo que me propusé, no puedo pedir más.

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Certificado de Competencia

 

 

 

 

 

Medio Maratón Tampico-Miramar 2016

La quinta edición del Medio Maratón Tampico-Miramar puso a prueba a cada uno de los casi 800 corredores que participaron. Un evento que se llevo cabo bajo condiciones difíciles que ya se veían venir desde que se anuncio la fecha del evento.

A pesar de que la hora de salida se adelanto 30 minutos a lo que se había establecido en ediciones anteriores, desde el momento de llegar a la salida se sentia que las condiciones del tiempo podían ser factor.

Los nervios de muchos estaban claramente reflejados en los rostros de varios participantes. Otros con sonrisas ocultaban el miedo que le podían tener a la distancia. Atras quedaban los entrenamientos de 5, 8, 10, 12, 15, 19 kilómetros y enfrente un reto de 21,100 metros.

Para algunos su primera vez, un camino hacia lo desconocido. Para otros, una distancia conocida pero a la que se le debe tener respeto por más veces que la hayas corrido. A las 6:30 am todo quedaba atras y con ayuda de otros y/o ayuda divina iban a conquistar cada quien su propia meta.

En los primeros kilómetros se notó una descarga de adrenalina poco antes vista en Tampico y Madero. Para una zona en la que hace ocho años muy apenas se podía convocar a 100 personas para un evento de diez kilómetros, el ver 800 y tal vez más reunidas para un medio maratón era algo difícil de creer.

Una ruta que pasa por varios de los lugares más simbólicos de la zona sur de Tamaulipas. Iniciando en el centro, que antes era el corazón de Tampico. Luego pasas por la Laguna del Carpintero, el hogar de Juancho. Sigues hacia dónde estaba el Parque Alijadores (ahora conocido como WalMart). Continuas hacia el Porvenir (Dónde se esta mejor que enfrente). Te sigues todo derecho hacia el Aeropuerto (cuna de la aviación comercial en México) y luego pasas por Madero (lugar dónde se establecio la primera refineria en México).

Los primeros diez kilómetros son los más difíciles en cuanto a topografía se refiere. Es un subir y bajar constante. Tratas de aprovechar la energía que tienes mientras debes ser conciente de reservar para lo que sigue después. Aunque la segunda mitad es prácticamente plana, es cuando más fuerte pega el sol ya que vas en dirección a la playa (de dónde sale). Ahí en los últimos siete kilómetros solo hay dos vueltas.

Muchos se llegaron a quejar de a falta de hidratación. La verdad es que para poder mantener bien hidratados a 800 corredores se necesitan muchos más recursos y presupuesto del con el que se cuenta.

Los últimos dos kilómetros se corren frente al mar y con el corazón por delante. Ahí, las piernas difícilemente tienen para dar más. Al mismo tiempo, por más cansado que estes sabes que estas a nada de tocar la gloria llamada meta. Por lo que tanto trabajaste esta a nada de ser tuyo. Ese debut, esas ganas de simplemente terminar ó esas intenciones de mejorar tu tiempo las puedes visualizar con más claridad en esos últimos metros.

Pisas la meta y todo tu sufrimiento se convierte en alegria. Te has vencido a ti mismo, te has repuesto ante cualquier adversidad que enfrentaste en el camino. Lo hayas hecho solo ó con pacers la satisfacción por haber terminado es personal. El sentimiento lo puedes compartir con familiares y amigos y el orgullo se quedará en ti para siempre.

Asi que felicidades a todos los que corrieron en este evento que hace seis años difícilmente se podía visualizar en la zona. Una felicitación especial a Arturo López y su equipo de Deportemanía. Gracias a su visión el atletismo ha crecido de manera exponencial. Es un evento que no debe desaparecer y seguramente seguirá creciendo. Hace años no te daban playeras, medallas, chips y mucho menos había rifas en las carreras. Desde que existe Deportemanía, todo eso se ha vuelto una costumbre en la zona.

Finalmente no queda más que felicitar a quienes participaron en el evento. Corriendo, como voluntarios, hidratando, apoyando en la ruta y echando porras. Cada quien hace su parte para que el evento crezca. Cada quien lo hace por diferentes razones pero todos juntos ponen a Tampico-Madero en el mapa del atletismo nacional.

¿Por qué no?

Una pregunta sencilla que aplica al 98% de todo lo que hago. El saber que puedes haberte perdido de una gran oportunidad por no intentarlo es algo que me motiva a hacer lo que en varias ocasiones me sale bien pero en otras llego a fracasar.

Me he dado cuenta que fracasar en su nivel más bajo es dejar de intentar. Es dejarse vencer por el miedo a que no tenemos la capacidad de afrontar lo que algún día no resulto salir a nuestro favor. Hoy, a menos de 48 horas de volver a correr un maratón le sigo teniendo miedo al fracaso, pero me aferro al orgullo y las ganas de por fin conseguir el resultado que busco.

Hace menos de 100 días me encontraba en una situación parecida. Hace menos de tres meses estaba por alinearme en la salida del Maratón Internacional de California. Tenía el miedo de lastimarme tan feo que al día siguiente mi carrera como corredor se acabara. Había estado tratando una lesión fuerte por casi dos meses sin la garantía de que estaba listo para correr un maratón en la fecha de la carrera.

Desde antes de arrancar sentía que ya había fracasado. Tuve un inicio de carrera bueno pero un final para el olvido donde teminé con mi peor marca en un maratón. 3:50 no era el plan que yo tenía cuando me había inscrito para el maratón. El domingo será otro maratón, otra historia por escribirse.

Los que me conocen bien saben que como corredor no hay algo que yo quiera más que el calificar al Maratón de Boston. Para la madre de todas las distancias, Boston es la meca de esta especialidad. Tal como un actor quiere llegar a Hollywood, Boston es mi Hollywood. Con estar ahí sentiré que ya la hice.

Prepararme para este maratón no ha sido nada sencillo. Con trabajo, con desveladas y desmañanadas no ha sido sencillo encontrar la fuerza para llegar aquí. Pero de los varios entrenamientos que realicé, más de la mitad me dejaron con buen sabor de boca. De ahí encuentro la motivación para poder alinearme una vez más en la salida de un maratón.

Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.
Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.

3:04:00 es la meta. Es el tiempo con el que he soñado desde hace más de tres meses. El tiempo que no deja mi cabeza. Para llegar a ello es necesario un paso casi suicida. 4 minutos y 25 segundos por kilómetro, algo que ni el 3% de los maratonistas en el mundo puede lograr. Ser de ese selecto grupo de maratonistas requiere muchas cosas que el corredor tradicional no necesita.

Cuidar cada aspecto, desde los tenis, hasta la punta del pelo.Técnica (braceo, zancada, respiración, etc…) ropa e hidratación. Diseñar un plan de carrera con muy poco márgen de error pero más que nada, al igual que todos, soñar en que si se puede.

A menos de 48 horas estoy con los mismos nervios de la primera vez. Si siento que me preparé bien pero el domingo sabré que tan bien o que me faltó. El miedo al fracaso no se va, el no lograr lo que hace meses fue la meta existe. Tenerlo que volver a hacer más adelante perdiendo un año de eligibilidad espanta, pero son cosas de este deporte, de este reto.

Seis maratones después de mi debut en la distancia solo existe algo que nunca cambia, terminar. Nunca he abandonado un maratón y este no será la excepción. Lo que si quiero que sea distinto es el resultado, y que cuando acabe ya este clasificado a Boston. ¿Es mucho pedir? Espero en Dios que no sea así.

Maratón en Crecimiento

Este fin de semana se corre el Maratón de la Ciudad de México y se esperan 20,000 corredores
Este fin de semana se corre el Maratón de la Ciudad de México y se esperan 20,000 corredores

Cada vez son más los que se atreven a hacerlo y menos los que dudan en su grado de dificultad. Cuando eres corredor, nunca falta el que te pregunta; ¿Cuántos maratones has corrido? y aunque no hayas corrido ninguno le contestes sumando las carreras de cinco, diez y hasta medios maratones. Es cuando corres tu primer maratón que esa numeración vuelve a empezar desde cero.

La distancia de los primeros maratones variaba alrededor de los 40 kilómetros y fue hasta los Juegos Olímpicos de 1908 en Londres cuando quedaron fijos los 42 kilómetros y 195 metros (26.2 millas), por una razón muy peculiar. El trazado original no pasaba por el Castillo Windsor, y la reina quería ver a los competidores desde su balcón. Así fue que la largada se corrió hacia ese punto para terminar en el Estadio Olímpico.

Personal de la Asociación Atlética de Boston (B.A.A.) asistió a aquel primer maratón en Grecia y querían hacer algo similar en su tierra. La idea no tardó en hacerse realidad y desde 1897 a la fecha, en abril se realiza lo que ahora es el maratón más antiguo del mundo. El único que exige ciertas marcas (a excepción de quienes lo hacen recaudando fondos) para entrar.

Realmente ha sido este maratón el que ha marcado la tendencia en la popularidad de la prueba. Al principio era un evento exclusivo para hombres hasta que Kathrine Switzer desafió a los jueces y se convirtió en la primer mujer en participar. Conforme las marcas que se piden para clasificar siguen el maratón se ha vuelto más y más popular entre el mundo de corredores. Sólamente los elites pueden debutar en este evento, el resto de los plebeyos tenemos que pasar por otro antes de entrar a Boston.Tras los bombazos del 2013, la popularidad de esta carrera creció aún más.

El maratón es un logro tanto para el que lo acaba en poco más de dos horas para el que lo termina cercano a las seis horas. El maratón te exige que te prepares, al menos que seas ultramaratonista no pienses en poder hacer una de estas pruebas con menos de dos meses de entrenamiento, por lo regular se piensa en cinco meses de preparación. En ninguno de los caso el maratón será un día de campo.

En el maratón regularmente son más de 180 minutos donde tu cuerpo puede cambiar. Tu cuerpo normalmente está preparado para un esfuerzo de 32 kilómetros y es ahí donde aunque “sólo faltan diez”, la reserva de glucógeno en tu cuerpo se habrá desvanecido de tu organismo. Esa misma reserva ha sido desarrollada conforme a tus entrenamientos.

El maratón es paso a paso. Más que tu cuerpo, es tu mente la que te llevará a la meta pues poco a poco el cuerpo se va apagando. Es importante que estés preparado para retarte a ti mismo especialmente el los últimos diez o quince kilómetros. No hay una frase que funcione y aseguré que lo vas a terminar, serán tus ganas de triunfar las que te harán cruzar la meta y de paso tus pies.

No recuerdo a alguien que me diga que sólo corrió un maratón y dejo de hacerlo. Esta prueba tiene algo que por más difícil que sea, invita a quienes la terminaron o no, a regresar. Hay maratones con muchas subidas, otros planos y existen los que cubren la distancia 100% de bajada. A final de cuentas, en todos los casos es la misma distancia, que por cierto todos corremos más que eso pues no vamos en línea recta todo el tiempo.

Para poner un ejemplo del crecimiento que ha tenido esta modalidad del atletismo, entre el 2010 y 2014 en Estados Unidos se promedian 500,000 corredores que hayan cruzado la meta de un maratón. Comparandolo con los 225,000 en 1990 es un crecimiento de más de 100%. Con relativa facilidad se llenan las carreras cuyo cupo es de 45,000 y 50,000 participantes como lo son Chicago y Nueva York. A nivel nacional, el maratón de Mazatlán es bienvenido por la ciudad, ya que crea una derrama económica aproximada a los 66 millones de pesos. El maratón de la Gran Manzana aporta $350 millones de dólares a la ciudad que nunca duerme.

Esta comprobado claro que el maratón es la mejor manera de turistear una ciudad. El maratón no va a detener su crecimiento pues es una excelente forma de desafiar los límites del cuerpo humano y es algo que el hombre busca para sentirse realizado por naturaleza. Los Ironmans y los Ultra-Maratónes son bestias aparte.