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Djokovic es Campeón del U.S. Open

Novak Djokovic hizo válida su condición de favorito al vencer a Juan Martín del Potro en tres sets para ganar el Abierto de los Estados Unidos. Un partido que por tres horas y quince minutos tuvo a miles de personas atentas a lo que sucedió en el Arthur Ashe.

Djokovic sólo necesito 35 minutos para ganar el primer parcial. Fue en el segundo cuándo Del Potro empezó a mostrar los argumentos que lo habían llevado a la final. Para “Delpo”, la motivación de volver a la final del U.S. Open nueve años después le daba vida.

Nole quería capitalizar el año de su regreso con un segundo título de Grand Slam tras haber conquistado Wimbledon hace apenas un par de meses. Ahora en Nueva York, tendría que vencer a la Torre de Tandil para llegar al número tres del ranking mundial.

A pesar de que se puso 3-1 arriba en el segundo set, Del Potro respondío con un quiebre y con su servicio se volvió a poner arriba. Para empatar 4-4, el serbio necesitó de un juego de 19 minutos que parecía eterno.

Dicho set se fue a definir en tiebreak. Entre ambos, se han disputado ocho tiebreaks y cada uno había ganado cuatro hasta el día de hoy. El de esta noche se lo llevó Djokovic que cerró el set con el puño en alto tras 95 minutos que duró el parcial.

La batalla de ese último set había dejado a ambos jugadores claramente desgastados. Al argentino más que al serbio. A partir de ese momento, para Del Potro había varias estadisticas que hacían parecer imposible una voltereta.

Nole núnca había perdido un partido de Grand Slam tras ganar los primeros dos parciales y el argentino rara vez lograba remontar un juego 0-2 en contra. Así que con lo duro que fue el segundo set tanto física y mentalmente, a la batalla aún le quedaba vida.

Del Potro mostró todas sus armas. El martillo que tanto le caracteriza fue utilizado en diversas ocasiones, pero muchas veces encontraba respuestas inesperadas de Djokovic. Un partido en el que ambos trataron de hacer daño desde el fondo, haciendo correr al rival. Rara vez atacaban la red.

En el servicio ambos tenistas estuvieron prácticamente impecables con sólo tres dobles faltas combinadas. 31 winners de Juan Martin y 32 de Djokovic son números que demuestran lo parejo que estuvo el partido.

El set definitivo también se llegó a poner 3-3 y era el momento para que el argentino intentara al menos ganar un parcial. Sin embargo empezaron a llover los errores no forzados y Djokovic tomó ventaja. Fueron 47 para La Torre de Tandil al final del juego.

Djokovic, que se impuso a circunstancias complicadas durante el partido, pudo solventar los baches en los que se llego a encontrar. Asi que con su saque cerró el partido (6-3, 7-6, 6-3) y el campeonato para ganar por tercera vez el Abierto de los Estados Unidos.

Un triunfo que lo lleva a ocupar el tercer lugar del ranking mundial y a sumar 14 títulos de Grand Slam. Del Potro no pudo ante un Djokovic que tuvo respuesta para casi todo. La hegemonia continúa y para el serbio, el camino a ser el número uno del mundo también sigue en pie.

 

 

Naomi Osaka es la Reina del U.S. Open

Con parciales de 6-2 y 6-4, Naomi Osaka venció a Serena Williams y se convirtió en la primer tenista de Japón en ganar el US Open. Una victoria que pocos esperaban ya que a sus 20 años se enfrentaba a la que es considerada la mejor tenista de todos los tiempos.

Sin embargo, su juventud e inexperiencia en una final de Grand Slam no mermó su rendimiento en la cancha de Arthur Ashe. Una cancha abarrotada con más de 23,000 espectadores y la mayoría apoyando a la hermana menor de las Williams.

La japonesa sólo había perdido un solo set en todo el torneo. Eso ocurrió en los octavos de final cuándo enfrentó a Aryna Sabalenka. A la ucraniana Lesia Tsurenko y a la norteamericana Madison Keys las venció en sets corridos para poder llegar a la final.

En la final tenía a su ídolo del otro lado de la red. Alguien a quién Osaka había visto en la tele desde que ella comenzó a jugar tenis. Entre ellas dos hay 16 años de diferencia y esta vez estaba en juego el título del 50 aniversario del US Open. 

En el primer set la ganadora de Indian Wells demostró que no se iba a hacer chiquita ante la gran Serena Williams. Que estaba con las ganas de vencerla una vez más, tal y como lo había hecho en Miami este mismo año, pero ahora en una final de Grand Slam.

Osaka se mandó dos aces y no permitió que Williams le quebrara el saque en el primer parcial. Además, incomodo en demasía a la ganadora de 23 títulos de GS, devolviendo prácticamente cualquier bola que pasaba por encima de la red.

La japonesa aprovechó sus dos oportunidades de quiebre y con eso se fue afianzando del primer parcial. Eso, aunado a los 13 errores no forzados de Serena, le dieron a Osaka el 6-2 a su favor. Osaka no había perdido un partido tras ganar el primer set en el 2018.

Para el inicio del segundo set Serena fue un poco más agresiva y se puso al frente 3-1. El público estaba de su lado pero Naomi no bajó los brazos y respondió empatando el partido a tres juegos por lado. Ahi fue dónde Williams explotó.

Con el 3-3, Serena aventó su raqueta al suelo y eso fue motivo de un segundo “warning”. El siguiente juego inició con un 0-15 a favor de Naomi. Los reclamos hacia el juez de silla le hicieron perder un juego que le dieron de forma automática a Osaka.

Serena núnca se tranquilizó pero logró salvar un juego con su servicio. Sin embargo Naomi Osaka, número 19 del mundo hasta el momento, cerró el partido y el campeonato con su saque. En 80 minutos se convirtió en la nueva reina del US Open.

Williams no saludó al juez de silla al final del partido y se quedó a un título de igualar a la australiana Margaret Court como las tenistas con más títulos de Grand Slam. Osaka es a sus 20 años de edad una campeona de Grand Slam y una estrella del tenis mundial.

Arrancan los Playoffs de la NFL

Estamos a menos de un mes de saber que equipo se corona campeón del Super Bowl LI en Houston, Texas y este fin de semana arranca la ronda de comodines. Cuatro equipos de cada conferencia (Americana y Nacional) buscan avanzar a la ronda divisional.

Hoy analizaremos los dos juegos más llamativos de esta primera ronda. Un juego de la American Football Conference y otro de la National Football Conference. Cabe mencionar que los favoritos para conquistar el trofeo Vince Lombardi tienen una semana de descanso.

Raiders (12-4-0) vs. Texans (9-7-0)

Muchos se acordarán de aquel gran partido en el Estadio Azteca entre los malosos y los texanos. Aquella vez fueron los Raiders los locales y quienes se llevaron la victoria (27-20). Ahora serán los Texans quienes buscan cobrar revancha en su propia casa.

Aunque los Raiders pasaron más de media temporada mostrando un nivel excepcional de la mano de Derek Carr, el último estirón de la temporada no fue de lo mejor para ellos. La peor noticia la recibieron en la penúltima semana de la temporada regular, cuando su mariscal de campo estelar tuvo que salir debido a una fractura de pierna.

Sin Carr en los controles el equipo dependerá mucho de lo que puedan hacer por tierra. Matt McGloin también se lesionó ante Denver en la Semana 17 y deja todo en manos del novato Connor Cook.

Cook no tuvo una mala tarde ante Denver. El mariscal de 23 años lanzó 14 pases completos de 21 intentos y tan solo una intercepción. Uno de sus pases acabó en touchdown aunque los Raiders cayeron 24-6. Para Cook, el juego ante los Texans será su primero como titular, algo que nunca se había visto en la liga.

DeAndre Washington debe de convertirse en un arma importante para el equipo de California y tener una mucho mejor actuación que la que tuvo contra Denver, dónde solo corrio para 43 yardas en siete acarreos. Por aire las cosas estuvieron casi igual con Michael Crabtree avanzando 47 yardas en cinco recepciones.

La buena noticia para los dirigidos por Jack del Río es que  tanto en yardas por tierra (120.1) como en yardas por aire (253.2), promedian mejores números que sus próximos oponentes.

Los Texans también han tenido problemas definiendo a un mariscal de campo. Sin embargo, debido a que Tom Savage sufrió una conmoción ante los Titanes en el cierre de la campaña. Ahora Brock Osweiller recupera la titularidad y lo ve como una segunda oportunidad. Una oportunidad que no debe dejar pasar.

Osweiller ya tiene experiencia de jugar en postemporada con los Broncos de Denver, quienes ganaron el Super Bowl 50. Ahora quiere guiar a los Texanos a poder jugar un SB en casa. El ex-Bronco completó 301 de 500 pases para un 59% de efectividad. Sin embargo, su número más rojo es el de las intercepciones, ya que sufrió 16 a lo largo de la temporada.

Lamar Miller es su corredor estrella, sumando más de 1,000 yardas pero solo promedia 4 por acarreo. Eso si, Osweiller tiene facilidad para correr el ovoide cuando la bolsa de protección comienza a colapsar, sumando 131 yardas por la via terrestre.

DeAndre Hopkins es su receptor estrella, pero solo anotó cuatro touchdowns en la campaña sumando 954 yardas. Miller ha llegado hasta las diagonales en cinco ocasiones. En cuanto a defensivas se refiere, la de los Texans ha batallado poco más que la de Oakland.

Nueva York (11-5-0) vs. Green Bay (10-6-0)

A diferencia del juego que acabamos de repasar, en donde los mariscales apenas van conociendo la liga, aquí estamos ante dos de los mejores que hay en la NFL. El agarrón entre Eli Manning y Aaron Rodgers promete sacar chispas en Lambeau Field.

Por parte de los Green Bay Packers esta Rodgers. Un hombre que al final de su carrera seguramente tendrá su lugar asegurado en el Salón de la Fama. Un jugador que tradó más de media campaña en carburar al nivel que todos le conocemos pero que en la recta final de la temporada regular esta jugando a un nivel excepcional y de temer para cualquier rival.

4,428 yardas son para las que ha lanzado el número 12 de Green Bay en las últimas 17 semanas y solo siete intercepciones. El egresado de la Universidad de California promedia un 65.7% de efectividad en sus pases, número que va a la alza últimamente.

Jordy Nelson sigue siendo el receptor favorito de Rodgers a quien ha encotrado en 97 ocasiones para 14 anotaciones de touchdown. Nelson logró superar la marca de 1,000 yardas con un total de 1,257. La dupla Rodgers-Nelson es la mejor en la historia de la franquicia.

Por tierra los Packers no son muy fuertes pero saben que no dependen de eso. Ty Montgomery no llega ni a las 500 yardas (457) en 77 acarreos. A pesar de ello, su promedio de 106.3 yardas terrestres por partido es superior a la de los Giants (88.2).

Tan solo los receptores Nelson y Davante Adams se han combinado para 26 anotaciones esta temporada. El equipo promedia 262.4 yardas por la via aérea y 368.8 por partido. En prácticamente todos los departamentos son superiores a los Giants.

Eli Manning ha tenido chispazos de grandeza durante la temporada regular, pero también ha dejado mucho que desear en algunas ocaciones. La poca protección que tiene detrás de la linea de golpeo y poca precisión en muchos pases hace dudar en la capacidad de este equipo.

Si bien fueron los únicos que pudieron derrotar a los Vaqueros cuando ellos jugaban con titulares, dejaron ir oportunidades para ganar partidos contra rivales como Baltimore en juegos que se definieron en los últimos instantes.

Eli ha lanzado para 4,028 yardas y 26 pases de anotación. Su receptor favorito es Odell Beckham Junior a quien ha encontrado en 101 oportunidades para 10 touchdowns. Sterling Shephard y Victor Cruz también son variantes confiables para Eli.

En lo que el hermano menor de los Manning si supera a Rodgers es en anillos de Super Bowl con dos por uno de su contrincante. Es más, Eli es el único mariscal de la liga que tiene más victorias de SB que juegos ganados como local en playoffs.

Aunque mucho del éxito de Nueva York dependerá de lo que hagan por aire, por tierra las opciones son claras con Rashad Jenkins y Paul Perkins quienes se han combinado para 293 acarreos y más de 1,000 yardas.

En cuanto a las defensivas la apuesta es un poco más segura con los Empacadores de Green Bay. Clay Matthews le ha llegado al mariscal en cinco ocasiones esta temporada de las 40 que suma su equipo. Además suman un total de 17 intercepciones encabezadas por Clinton Dix con cinco.

Por su parte la defensiva de la Gran Manzana ha derribado al mariscal del equipo contrario en 35 ocasiones y tienen el mismo número de intercepciones que Green Bay. Lo que si no tienen es buen manejo del reloj, permitiendo que su oponente tenga más tiempo el ovoide.

Otros Partidos

Además de estos partidos estan el de Detroit vs. Seattle en la Conferencia Nacional y el de Pittsburgh vs. Miami. Así que razones hay para quedarse en casa a ver grandes duelos en busca de un pase al Super Bowl LI en el NRG Stadium de Houston, Texas.

 

La Noche de Chile Opacada por Messi

La noche del campeón pasó desapercibida en Nueva York y en todo el mundo. El hecho de que Chile consiguió defender su título como campeón de la Copa América por segunda edición consecutiva quedó en el olvido. Por razones que se entienden pero que no se justifican, siendo la mayor el hecho de que Messi se volvió a quedar con manos vacias.

Lionel Messi es catalogado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos. Un jugador fuera de serie y que te puede resolver un partido en tres toques o menos. Lionel Messi fue rechazado por el fútbol de su país cuando era niño y ahora que brilla con el Barcelona es casi un Dios en Argentina.

Messi es sencillo, a él solo le tienes que dar un balón para ser feliz. A Messi no le gusta perder, ni con el Barcelona ni con la selección albiceleste. Messi esta acostumbrado a ganar. 30 títulos con su club en La Liga, cinco Balones de Oro, tres Pichichis y muchos elogios. Pero su palmarés ahora esta manchado por cuatro finales perdidas.

Lo que logró Diego Armando Maradona en su momento al ganar el título de campeón en México 86 es algo que le podría hacer falta a “La Pulga”. Messi falló su penal en el MetLife Stadium. Eso fue el principio del fin para Argentina. Nadie habla del penal fallado por Lucas Biglia y atajado por Claudio Bravo. Ni del que anotó Silva para liquidar la noche.

Messi no perdió, perdió Argentina. Ese equipo que esta lleno de jugadores de gran calidad pero que ponen su peso en un jugador que apenas mide 1.70. Un jugador que carga no solo con un equipo, sino con una nación y ahora una sequía de 23 años sin títulos en selección mayor. La que es catalogada como la mejor del mundo por la FIFA queda a deber de manera colectiva.

Al mismo tiempo, Chile es campeón. Esa selección que empezó perdiendo ante Argentina en su debut del torneo por 2-1, se recompuso durante el certamen más añejo del mundo y de paso le clavo cuatro a Panamá, siete a México y dos a Colombia.

Un equipo que llegó a territorio norteamericano con la intención de defender un título que habían ganado en su país el año pasado. Con un entrenador diferente pero con la misma base de jugadores. Jugadores que respetan el esfuerzo del compañero, que no corren con la pelota 50 metros y si lo hacen sus razones tienen. Un equipo que saca lo mejor de cada elemento y es solido desde su portero Bravo hasta su delantero Alexis Sánchez.

Hoy Chile tiene dos títulos de Copa América y los dos fueron ante Argentina y los dos se definieron en penales. Además, en los dos se ha hablado más de Messi que de los hombres y el cuerpo técnico andino. Juan Antonio Pizzi y su equipo de trabajo no han recibido el respeto que se merecen, porque ganaron bien y contra una potencia como Argentina que tiene al “mejor jugador del mundo”.

Chile representará a CONMEBOL en la Copa Confederaciones y en un posible partido contra el campeón de la Euro 2016 que se juega ahora en Francia. Chile se esta acostumbrando a ganar mientras que Argentina acarrea la costumbre de perder.

Messi es un fuera de serie, de eso no hay duda. Messi ha decidido hacerse a un lado de la selección, pero por el bien de su selección y del fútbol mundial debe retractarse de lo dicho. Argentina debe de jugar como equipo y no depender de “La Pulga”. Será entonces que Argentina gane algo junto con su máximo anotador en la historia (55 goles).

Puede tomarse un merecido descanso y no ser convocado para amistosos y algunos partidos oficiales. Ya que llegue el momento de carburar motores para Rusia 2018, Messi deberá de volver con la albiceleste. Messi ha hecho todo y ganar un mundial no esta fuera de sus posibilidades. Con el hambre de ganar, Messi seguramente no volverá a fallar en una final.

Por ahora, hay que respetar al campeón, Chile. Ese equipo que entiende muy bien a lo que juega. Ese equipo al que sus directivos no han maltratado a lo largo de los últimos años y que se hace más fuerte con el paso del tiempo. Chile es el monarca de América. Chile es una de las mejores cinco selecciones del mundo y de quien se debe de hablar más que Messi.