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¡Gracias Querida España!

Mi vida del 2 de octubre del 2017 al 22 de julio del 2018 fue mucho mejor de lo esperado y es por eso que un mes después pienso de lo que para mi fue España. Les comparto en pocas palabras lo mucho que ha representado para mi vida personal y profesional.

La idea de vivir en el Viejo Continente era tan atractiva como aterradora. Volver a salir de casa con un rumbo fijo pero sin saber que me esperaba no es fácil. No tenía idea de que pasaría con mi vida y cómo podría cambiar para bien ó para mal.

Hoy puedo decir que no hay ni un centímetro de arrepentimiento por haberme atrevido. Lo que el 1ro de octubre eran inquietudes, hoy son sueños cumplidos. Lo que antes de tomar el avión eran miedos, hoy son enseñanzas de vida.

No puedo decir que todo fue color de rosa. Aún recuerdo como la angustia por no encontrar dónde vivir se apoderó de mi durante el primer mes. Ir de hostal en hostal sin saber dónde dormiría la siguiente noche no ayudó mucho a querer a España.

Siempre he sido muy paciente y a veces hasta exagero. Esa paciencia me ayudó a que tarde que temprano encontara a dos personas que me abrieron las puertas de su casa. Desde ese momento ya le pude poner un hogar a mi aventura europea.

Lo que pasó los siguientes nueve meses es imposible de resumir pero fácil de recordar. Hoy me siento feliz de lo que hice día tras día para aprovechar al máximo mi estancia. No sabía que tanto duraría, lo que sabía es que la debía aprovechar.

Volví a un salón de clases por primera vez en cinco años y por primera vez en diez años las clases eran en español. La adaptación al sistema no fue sencilla, pero conforme pasaron los días aprendí más de la cuenta de increibles profesores en Next IBS.

Al mismo tiempo, conocí a un gran grupo de compañeros. De cada uno aprendí cosas que han enriquecido mi propia historia personal. Son personas que hoy considero hermanos y hermanas, pues son familia. Juntos sufrimos y gozamos cada día de una maestría en España.

Mi trabajo me llevó a lugares soñados. Una conferencia de prensa con Rafael Nadal, partidos del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, entrevista con Zinedine Zidane y hasta Dinamarca para despedir a México previo al mundial de Rusia 2018.

Estar en una ciudad como Madrid me puso en un ojo del huracán en cuanto a materia deportiva se refiere. Siempre había un evento por cubrir ó alguno en el cuál pudiera participar. Mis ojos aún se acuerdan de lo que vieron en el 21K Rock N’Roll Madrid.

Aunque la comida no se compara con la mexicana, tiene lo suyo. Si la paella es rica y cara, el jamón es delicioso y barato. El vino y la cerveza no requieren de gran gasto y hay de todo y para todos. No es necesario ser rico para pasarla bien.

Caminar es prácticamente un requisito en la vida del europeo. En Madrid caminaba un promedio de ocho kilómetros diarios. Las calles llenas de gente caminando a diversos destinos prácticamente las 24 horas del día. Es increible lo activa que es la sociedad madrileña.

Aunado a eso esta la gran estructura que tiene el transporte público. En Metro, autobus, tren, y hasta bicis eléctricas se puede llegar al que sea tu destino. Hay una cantidad impresionante de rutas para moverse de un lado a otro. El servicio es de los mejores que hay en el mundo y no deja de crecer.

Tener el Aeropuerto Barajas a unos minutos de distancia es tener a Europa y el mundo muy cerca de ti. Tuve la oportunidad de viajar a varias ciudades en España y también a paises como Alemania, Suiza, Dinamarca, Bélgica y Polonia.

Cada viaje y cada aventura me enseñaba más de la ciudad y el país que vistaba. Es increíble lo mucho que puede cambiar una ciudad de otra a pesar de estar en el mismo país o ser naciones vecinas. No cabe duda que lo que hace a un país es su gente.

Sin duda el mejor viaje de todos lo hice a pie. El Camino de Santiago para mi fue el cierre perfecto de una aventura increíble. 300 kilómetros cargando una mochila por lugares mágicos le dieron no sólo sentido a una peregrinación, sino a mi vida. Es un camino que recorrí por seis días, pero que quedará grabado en mi memoria de por vida.

A la hora de decidir entre quedarme un poco más ó regresarme a México, no fue difícil elegir. España me dió todo lo que pudo darme en 300 días y yo estaba feliz. No le podía pedir más a una experiencia que me llenó de aprendizaje y ganas de seguir creciendo.

No le podía pedir más a la vida en ese momento. En el tiempo que hice de Madrid, España mi hogar, cumplí muchos sueños. Amigos, experiencias y felicidad. En eso se resume mi paso por Madrid y Europa.

Hoy que me acuerdo de lo que viví, no puedo evitar el sonreir. No puedo evitar el agradecer a mis padres y a mi familia que hiceron todo esto posible. No me arrepiento de nada, de lo que me hubiera arrepentido sería de no haberlo intentado.

Ahora la vida sigue. No descarto volver algún día. Hoy estoy arrancando una nueva etapa. Con las herramientas profesionales y personales que me ha dado la experiencia europea. Producto de lo feliz que me hizo e increíble que fue vivir en Madrid, España.