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Una Meta Más a la Madrileña

Correr es un idioma universal y para prueba lo que fue la edición 41 de la Maratón de Madrid. El Rock n’Roll Madrid congregó a 37,000 personas de 124 países para recorrer los puntos más emblemáticos de la capital española este domingo.

Es la carrera atlética más grande de España y una de las más importantes en Europa que cuenta con el “Sello Dorado” de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF). Para este 2018 se estrenaban recorridos de 10, 21 y 42 kilómetros que en teoría no eran tan complicados como los de años anteriores.

El Maratón de Madrid genera una derrama económica mayor a los 28 millones de euros según el Instituto de Estudios Turísticos de Madrid.

En mi caso, decidí prepararme para la media maratón debido a que el trabajo y la escuela me impedían realizar la preparación adecuada para la maratón. Así que desde que llegué a Madrid en octubre, me tracé el objetivo de competir en el evento. Conforme pasaron los meses la preparación fue tomando forma y el día de la carrera estaba listo.

El 22 de abril de 2018 llegó y tras cientos de kilómetros de entrenamiento, sólo quedaban 21.097 kilómetros para conquistar un reto más y cumplir el sueño de competir en un medio maratón europeo. El de Madrid no es poca cosa, ya que en España el “running” es un fenómeno tanto de cantidad como de calidad. De que hay nivel, hay nivel.

Fue en punto de las 9:05 am que se dió el disparo de salida y arranqué con mucha ilusión de hacer una buena carrera . Como pocos días en Madrid, la ciudad parecía estar libre de coches y llena de corredores. El Paseo de la Castellana estaba plagado de sueños, ilusiones y metas de todos los participantes.

Los servicios médicos (SAMUR) atendieron a 216 corredores. Tres en estado grave por golpes de calor. Los demás por por lipotimias, deshidrataciones o caídas.

El apoyo de gente en las calles se podía sentir. Te gritaban por tu nombre (impreso en el número), te daban ánimos aunque fueras un desconocido. Mexicanos habíamos pocos, pero eso lo hacía especial. Ser minoría y a miles de kilómetros de casa, te hacía darlo todo por quienes esperaban noticias de ti del otro lado del océano.

Mi carrera comenzó como me la había propuesto. Al ritmo que me había planteado y sintiéndome bien para lo que venía. Sin embargo, a falta de seis kilómetros mis piernas no daban mucho más. Las subidas de los primeros kilómetros estaban cobrando factura. Llegué a pensar en caminar, pero no había entrenado varios meses para hacer eso.

A pesar de que por mi cabeza había pensamientos de negatividad, el ambiente por la calles de Madrid me animaba a continuar. Uno a uno pasaban los kilómetros y sabía que debía aguantar un poco más para que todo acabara. Saber que las calles de Madrid eran mías y de 37,000 corredores me ayudó mucho a no claudicar.

La ruta nos llevaba por lugares emblemáticos como el Santiago Bernabéu, Las Cuatro Torres, Las Ventas, La Puerta de Alcalá y la Central de Atocha. Al llegar al Paseo del Prado un amigo me dió su bandera mexicana y con esa crucé la meta que tanto había soñado.

“Cuándo lo das todo, no te puedes arrepentir de nada.” – Oscar Casanova Perches

Así concluyó mi experiencia en uno de las carreras más importantes del mundo. El tiempo pasó a segundo plano. La satisfacción de haberlo dado todo ese día nadie me la puede quitar. Los kenianos dominaron, pero la lucha no era contra ellos, sino contra mi mismo.

10 Tips Para Medio Maratón

La distancia de 21.0975 metros, mejor conocida como el medio maratón es sin duda un reto para novatos y también lo llega a ser para expertos. Correr por más de una hora de manera continua hace que el cuerpo tenga un desgaste considerable y hay que estar bien preparados.

1) Entrena 

Sin entrenar el medio maratón se puede sentir como mucho más de lo que realmente es. Por más tiempo que lleves corriendo, no es una distancia que se deba menospreciar. Por lo regular se recomiendan 10 semanas de entrenamiento previo a esta prueba. Es un lapso suficiente para ir incrementando distancia de manera gradual sin exigirle de más al cuerpo. La distancia más larga que debes haber cubierto para asegurar que podrás con los 21K es de 18 kilómetros.

2) Simulacros

Ir preparando el cuerpo y la mente para lo que viene es muy importante. Analiza bien la ruta a recorrer y checa subidas, bajadas, partes planas, a favor ó en contra del viento. En tus entrenamientos combina este tipo de superficies y condiciones en las rutas que hagas. Si entrenas en lugares planos y vas a un medio maratón con muchas subidas puede que sufras más de la cuenta. Es importante trabajar más en lo que te cueste más trabajo para perder el miedo y tener la confianza necesaria el día de la carrera.

3) Mentalízate

El medio maratón es una prueba en la que la mente tiene mucho que ver con tu desempeño. Si arrancas con nervio, miedo ó sensaciones negativas, tu rendimiento no será bueno y sentirás que pasas todo el día tratando de llegar a la meta. Si confias en tu entrenamiento, no tienes porque dudar que lo vas a lograr.

4) Calentamiento

Dedícale al menos 20 minutos al calentamiento. Trota unos 5-10 minutos para que la sangre fluya por todo tu cuerpo. Respira hondo y trata de mantener la calma por más impresionante que sea el escenario. Piensa en que el trabajo difícil ya lo hiciste. Prepara cada articulación de tu cuerpo, desde los tobillos hasta el cuello. Estira los músculos que sientas entumidos, date masaje en partes que la necesiten. Tomate tu tiempo para cada ejercicio. No pruebes nada nuevo en este día.

5) De Menos a Más

Es fácil tratar de ir rápido desde el inicio, cuando tus niveles de energía estan a tope. Sin embargo, el error de muchos es acelerar de más en los primeros metros y kilómetros de la carrera. No compites contra nadie más que contra ti mismo. Asegura de mantener la calma y correr a tu paso desde el principio. Conforme pasan los kilómetros y te acercas la meta puedes pensar en acelerar gradualmente. La energia que reserves al principio será vital para terminar de la mejor manera tu medio maratón.

6) Hidratación

El cuerpo necesita liquidos para reponer lo que pierdes al sudar. En días calientes es importante tomar más agua que de costumbre. Por lo regular se recomienda beber ya sea agua ó electrolitos cada dos kilómetros. Es importante cuidar el no sobrehidratarse, ya que eso puede contribuir a pesadez en el estómago y/o que te den calambres. Regula esto y te sentirás más cómodo durante tu medio maratón.

7) Ambiéntate

En la linea de salida, los niveles de energía son muy altos. Absorbe esa energía que traes tú y todos los demás corredores a tu alrededor. Contagiate de la buena vibra que se siente. Saluda a tus amigos pero también date tiempo para relajarte y meditar en lo que estas por hacer. Si eres creyente de alguna religión, rezar nunca esta de más. En el recorrido, anima a quien veas que esta sufriendo y agradece a quien te da ánimos a ti. Disfruta de todo lo que estes viendo y has de tu medio maratón una fiesta.

8) No Pruebes Nada Nuevo

Sientete cómodo con lo que haces y con lo que tienes puesto. En los días previos a la carrera hidrátate bien. Come alimentos a los que estes acostumbrado y no cambies drasticamente tu dieta. Asegurate de haber corrido con lo que usarás el día de la carrera para saber como te sientes. No andes estrenando el día de la competencia para evitar rosaduras ó lesiones. Lo único que puede ser nuevo ese día es el correr un medio maratón.

9) Sonríe

En un medio maratón si se sufre, pero es algo que se puede controlar de cierta forma. El sonreir cuando ves algo chistoso, te acuerdas de algún chiste, anécdota ó simplemente disfrutas de lo que estas haciendo ayuda a que tu cuerpo se relaje. Recuerda que es un camino largo pero que puedes llegar a la meta si te lo propones. Sonríe y se feliz.

10) Aprende

De lo bueno y malo se aprende. En lo personal llevo diez años corriendo medios maratones y nunca he dejado de aprender de lo que esta distancia te ofrece y te exige. Cada medio maratón es diferente y pueden variar las sensaciones aunque hagas el mismo recorrido año con año. Al final de la carrera disfruta de tu logro y después analiza que hiciste bien y en que puedes mejorar. Hasta los que rompen récords mundiales saben que siempre hay espacio para ser mejores.

Espero que estos tips te lleguen a servir. A mi me han servido. Al final del día lo más importante es que te sientas orgulloso de lo que haces porque no muchos en este mundo son finalistas de un medio maratón.

Conquistando un Ironman 70.3

El 30 de octubre del 2016 cerré una etapa que jamás en mi vida olvidaré, llegué a una meta a la que pocos llegan y me colgué una medalla que representa más que la mayoría. Ese día acabé un Ironman 70.3 en Los Cabos.

Fueron seis horas y 45 minutos de esfuerzo tan solo ese día. Habían sido más de tres horas diarias por más de cinco meses las que le tuve que dedicar para llegar preparado al evento. Momentos alegres, tristes, otros de angustia y algunos muy complicados fueron el preambulo para lo que me dispuse a hacer el domingo pasado.

¿Por Qué? 

Yo ni me consideraba triatleta al empezar el año. Aunque ya había hecho un par en categorias infantiles, lo que podía pensar en hacer este año sería más del triple en cuanto a distancias y no comparemos el esfuerzo que conlleva.

Después de un Maratón de Rotterdam que me dejó con un mal sabor de boca decidí dejar a un lado el maratón temporalmente. Hacer otras cosas que me siguieran retando pero no caer en el vicio del maratón por un buen rato. Empecé a ver videos y fotos de amigos que hacían Ironmans y decidí entrarle a uno. En ese momento no sabía a lo que me metía.

Entrando al proceso yo ya tenía dos ventajas. No le tenía miedo al nado en aguas abiertas y podía correr bien. Mi punto debil era y sigue siendo la parte de la rodada en bicicleta. Tomando en cuenta eso y que necesitaba tiempo para prepararme bien, decidí que mi primer Ironman 70.3 fuera lo más tarde que se pudiera en el año y en México.

La Preparación

De solo ir en bici de mi casa al Oxxo, debía empezar a pensar en hacer eso más de 90 veces para tan solo aguantar el rodar 90 kilómetros. De nadar y/o trotar en una alberca debía empezar a por lo menos nadar 30 minutos continuos. De correr a tope todo el tiempo debía aprender a medir mis esfuerzos ya que posiblemente llegaría cansado a la corrida.

Tendría que escribir un libro completo para detallar como fui progresando conforme pasaba el tiempo. Aunque me salté el competir en la distancia de Triatlón Sprint, cuando llegó el tiempo de participar en el Triatlón de Veracruz, estuve más que listo.

Me junté con un gran equipo de ciclistas que me fue ayudando y dando tips para ser más eficiente a la hora de pedalear. Tuve que tomar una bicicleta prestada para tener algo de menos peso y aprendí a rodar con zapatillas. Aunque la bici no estaba a mi medida (punto a mejorar para la próxima) fue con lo que entrené de agosto a la fecha. Poco a poco fui subiendo las distancias y sabía que estaba listo para el día de la competencia.

Para lo que era el nado debía tener más condición de la que ya tenía y mejorar en la tecnica. Era la técnica lo que me haría más eficiente a la hora de nadar para administrar mis esfuerzos, nadar a buen ritmo y no salir cansado a lo que seguía. Además, me ayudó a saber manejarme en diferentes tipos de corrientes.

En la corrida no tuve que trabajar mucho. Con la condición que me daba el trabajar en el nado y la bici, las cosas se fueron dando en la corrida. Sin emplearme a fondo podía correr un medio maratón en 100 minutos y aunque sabía que ese no sería el caso el día de la carrera, saber que tenía ritmo era suficiente para mi.

Para cada etapa del triatlón tuve gente que me apoyaba con consejos y me empujaba a dar más cada vez. Lo que no hice fue tener un entrenador ó programa de entrenamiento que me dijera que hacer cada día. Yo trabajaba en lo que sentí que debía afinar más sin descuidar lo que ya me venía saliendo bien. Las distancias también eran acorde a eso.

La Caida

Tuve dos caidas de la bici en el entrenamiento rumbo a Los Cabos. La primera no fue de consideración ya que no me impidió seguir entrenando. La segunda, justo cuando estaba en mi mejor momento físico, me impidió hacer muchos esfuerzos por casi una semana.

Esa segunda caida fue en el kilómetro 70-75 de un entrenamiento pactado a 90 en bici. En ese momento pensé que era un simple raspón, pero conforme pasaron las horas y los días me di cuenta que no era así. El dolor para mover el brazo derecho era muy fuerte, correr era molesto, rodar daba miedo y nadar impensable.

De la satisfacción por haberme levantado el día del golpe a terminar los 95 kilómetros, pasé a la frustración por no poder acelerar la recuperación y perder tiempo valioso en la preparación para mi primer IM70.3. Sin embargo esos ratos malos pasan y me ayudaron a tomar con más fuerzas y determinación las últimas semanas rumbo al gran día.

El Viaje 

Siempre había soñado en ir a Los Cabos de paseo, de pesca, a una boda, a una fiesta ó algo así, pero en 27 años nunca se me ocurrío ir para un Ironman, y mucho menos mi primero. Sin embargo, muchos lugares que conozco los conozco porque he tenido que ir a competir ahí, así que ir a Los Cabos era una parada más en el tour.

Tal vez lo mejor de este viaje fue compartirlo con grandes amigos y que mejor que con mi familia. Al principio vieron esto como una locura (quien no) pero con el paso del tiempo sentí más y más apoyo. Al principio pensaba irme solo a Los Cabos, una semana antes del viaje supe que los seis ibamos a estar juntos. Ya no podía ir más motivado que eso.

Me fui tranquilo a Los Cabos. Un domingo antes de la carrera había corrido bien una carrera de diez kilómetros y sabía que el trabajo estaba hecho. Tenía muy claro que estaba bien preparado y que iba a disfrutar mucho mientras trataba de sufrir lo menos posible.

Los días en Los Cabos antes de la carrera para mi se fueron muy rápido pero los pude disfrutar. Ir con personas que iban a lo mismo que yo fue muy reconfortante. Pude haber ido a ver la ruta de la bici pero decidí no hacerlo. Estuve muy tranquilo el fin de semana. La emoción ahí estaba pero siento que la supe controlar.

El Gran Día

Desperté a las 4:30 am. Gracias a Dios no batallé para dormir y me levanté con la misma calma de los días anteriores. Sin sueño y sabiendo que al final del día iba a ser un Ironman 70.3 Finisher. Poco a poco me fui alistando para salir del hotel. Me subí al camión para ir a la salida y caminar a la zona de bicis.

Mientras había ansiedad por lo desconocido, estaba muy motivado por ver el amanecer, a la gente preparándose y dejar mi bici lista para salir del agua y a rodar. A las 6:35 am arrancó la competencia y segundos después yo ya estaba nadando en las aguas del Mar de Cortés.

El NADO (1900 metros)

Sin duda el nado fue la mejor etapa de la competencia. No podías correr mucho al entrar y salias al mismo tiempo que casi 700 nadadores, por lo que el arranque no era fácil. Sin embargo fui muy paciente y aproveche cualquier hueco para avanzar. Siempre mantuve a alguien a mi izquierda para saber que no iba chueco y veía hacia adelante de vez en cuando para no perder el rumbo.

La llegada a la primera boya fue rápida, a la segunda ya fue una tirada más larga y con las olas golpeando de lado pero seguía avanzando bien. Pasando la segunda la linea no era recta por lo que la tirada fue algo confusa hacia la tercera boya. Ya que pasabas la tercera la corriente por la resaca era un poco más fuerte pero estabamos a nada de acabar.

Yo me sentí bien en todo momento. Casi no tragué agua y me iba protegiendo con otros competidores de las olas y en algunos casos haciendo drafting hasta tener energía para pasarlos. Salí del agua en 35:50, al mismo ritmo que en Veracruz pero con 400 metros más y un mar más picado. Iba feliz porque todo iba muy bien.

La BICI (90 kilómetros)

Si había una etapa que me espantaba era la que venía. Mi punto debil era el ciclismo y la ruta era complicada con muchas subidas y bajadas. Sin embargo me sentía bien, entero y al no haber usado las piernas en el nado, las tenía frescas para lo que venía.

Al salir es una subida de como 600 metros bastante empinada pero con buena tracción. No me aceleré y me fui acomodando para lo que venía. Luego venía algo nuevo para mi. En estos eventos no se permite el drafting. Ya había estado rodando solo para prepararme para esto. En las bajadas me aplanaba como podía, en las subidas me paraba en los pedales sin desgastarme más de la cuenta.

Todo iba muy bien. Muy pocos eran los que me pasaban a pesar de tener muy buenas bicicletas y yo pasaba a muchos. Sin embargo, el momento más negro de la competencia llegó pasando los primeros 20 kilómetros, cuando en una bajada escuche que algo tronó. Era mi llanta trasera que se había partido.

Obviamente no tenía refacción para eso. Tuve que esperar media hora para que pasara un mecánico a que me auxiliara. Una vez que vió el problema él se llevó la llanta a cambiarla y de ahí pasaron otros 20 minutos en lo que regresó con la nueva. La inflamos y por fin, después de casi una hora parado en el sol, pude continuar.

Ya me habían pasado todos mis compañeros, entonces con la adrenalina al tope para recuperar algo del tiempo perdido me fui sin piedad el resto del recorrido. Descansando de vez en cuando e hidratándome lo mejor que podía. Mientras que en Tampico batallaba con las subidas, en Los Cabos fueron las partes dónde mejor me fue y pasé a mucha gente.

Todo iba bien, ya había retomado los ánimos después de haberme parado, estaba rodando como nunca en mi vida y lo que me tomó por sorpresa fue la llegada a la segunda transición. Al estar mal marcados los señalamientos de las vueltas para la bicicleta, acabé como 15 kilómetros antes de lo planeado. Sin embargo, al entregar la bici no me quedaba de otra más que seguir con la corrida. Con el tiempo que había perdido parado, hasta las matematicas seguían estando en mi contra.

La CORRIDA (21.1 kilómetros)

Siempre había dicho que mientras me sobraran piernas para la corrida, ahí podía hacer un buen avance en posiciones. Me bajé de la bici algo confundido pero a completar el trámite del 70.3, un medio maratón a medio día con 34 grados centígrados como temperatura.

Aquí vi a mi familia varias veces, las porras que me echaron fueron algo fuera de lo normal. Así que la primer vuelta la hice bien conforme a lo que pensaba hacer. Era una vuelta larga y con casi nada de sombra. Las piernas se seguían moviendo y me propuse acabar la primer vuelta sin parar.

La segunda fue de puro corazón y de mero trámite. Sabía que podía quedar descalificado por lo que pasó en la bici pero no por eso me iba a salir. No había sido intencional. En la segunda vuelta me acompaño mi mamá. Corriendo, caminando y parándome a estirar por calambres se fueron pasando los kilómetros.

Hicimos varios amigos en esa vuelta, pues todos estabamos con dolor en ese último tramo. Ya cuando di la vuelta hacia la calle dónde estaba la meta no me paré por más que el cuerpo lo pidiera. Disfrute cada uno de esos últimos metros como nunca a pesar de todo.

El GRAN FINAL

Me acordé de todos los que me habían ayudado para prepararme para este reto. Me acordé de todo lo que sufrí en entrenamientos para llegar a ese punto. Me acordé de lo bueno y lo malo de ese día para llegar hasta ahí. Me acordé de todos los que con palabras de aliento me habían echado porras en los días previos y estaban pendientes a mi resultado.

De todo eso me acordé en unos metros. Vi a mi papá metros antes de ver la meta, vi a mis hermanas en la última curva del recorrido y haber recorrido con mi mamá los últimos ocho kilómetros de la carrera le daba sentido a todo el esfuerzo y sufrimiento. ¡Me ví subiendo la rampa y cruzando la meta! Levanté los brazos al cielo, celebré como si la hubiera ganado.

Al bajar la rampa no cabía en mi tanta emoción. Lo había dado todo por más de seis horas. Me agaché y sin negarlo lloré. No había sido el debut perfecto en esta distancia pero uno del cual me puedo sentir orgulloso.

Esta Historia Continuará

Tener a familia y amigos presentes ahí significo mucho para mi. Ver las muestras de apoyo por mensajes de texto y redes sociales me sigue emocionando. Saber que logré lo que me propuse hace varios meses me demuestra el tipo de persona que soy a pesar de las adversidades.

Sin lugar a dudas hay espacio para mejorar y le estoy tirando a clasificar al mundial de la especialidad la próxima vez que lo intente. Este tipo de deportes se vive de una manera diferente al maratón y exige de manera diferente, pero sin duda te enseña mucho de ti mismo. Yo estoy feliz con mi debut y no cambio esta sensación por nada en el mundo.

Triatlón Veracruz… 13 Años Después

13 años después regresé a un lugar que me dió una gran lección en el 2003. 13 años después, regresé a un evento mucho más grande de lo que fue en el 2003. 13 años después regresé a demostrarme a mi mismo de lo que soy capaz de hacer si me lo propongo.

Al principio de este 2016, toda la atención estuvo centrada en correr mi octavo maratón en Rotterdam, Holanda. En los cuatro meses de mi vida previos al 10 de abril puse toda mi energía y fuerzas en correr el maratón por debajo de las tres horas y así clasificarme a Boston. Ese 10 de abril las cosas no salieron como esperaba.

Semanas más tarde, decidí que el prepararme inmediatamente después para un maratón no era la mejor de las ideas. Que debía darle tiempo al tiempo y recuperar la motivación que me llevó a estar muy cerca de conseguir mi meta. No debía perder la condición que me había costado trabajo retomar a principios y romper un poco la monotonía de solo correr.

Es por eso que decidí regresar al mundo del triatlón 13 años después. Ahora con una meta mucho más grande que la que tuve en el 2003 cuando competí en la distancia infantil. Ahora la meta esta puesta en un Ironman 70.3 y la mitad del camino es por medio de la distancia olímpica.

Los últimos tres meses se los he dedicado al trabajo y a prepararme para este gran reto del Ironman. Al mismo tiempo, para regresar de la mejor manera posible a Veracruz, aquel lugar en el que me convertí en triatleta cuando tenía apenas 13 años. Tras tres meses de mucho esfuerzo y sacrificio, el día de ponerme a prueba llegó.

Iniciando el día

No me costó demasiado trabajo levantarme temprano, pues la emoción por volver era suficiente como para mantenerme despierto. Hice lo que tenía que hacer para estar listo y salir del hotel rumbo al mismo lugar al que había ido a grabar el evento los últimos dos años. Ahora, en vez de ser testigo, sería protagonista.

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Previo al arranque

Me metí a la zona de transición a dejar mis cosas. Ahí me detuve un rato para pensar en lo que venía. En que el trabajo de preparación ya estaba hecho. Que una ligera sobracarga muscular no me iba a detener y que en tres horas apróximadamente iba a ser triatleta de distancia olímpica. Chequé que todo estuviera en su lugar, le di la bendición a mis cosas y me fui al mar.

Si estaba nervioso, pues era un reto desconocido. Ya en la playa hice ejercicios de calentamiento, me metí al mar y nade un par de minutos para deshacerme de los nervios y relajarme lo más posible. Ya a cinco minutos de la salida me despedí de los que me estaban acompañando y a formarme para lo que venía dispuesto a hacer.

NADO (1500 Metros)

En el 2003 aprendí que salir enfrente incrementa el riesgo de que te peguen, te quedes sin gogles y te agites más de lo normal. 13 años después, aprendí que salir de la mitad del pelotón era buena idea. Así iría con más calma y motivado si lograba pasar a más gente.

Así fue como me lo plantié y como lo ejecuté. La clave fue la paciencia pues era un nado considerablemente largo y un grupo de casi 100 nadadores. La primera parte me mantuve por fuera pero no muy abierto. Así nadie me pegó y agarré un buen ritmo. Pasando la primera boya en dirección a la segunda aceleré tantito para pasar a más gente. Fue una recta muy larga pero hizo que el siguiente tramo ya se sintiera corto. De la tercera a la cuarta boya me desvié tantito y aunque me costó un poco de tiempo regresar a la linea lo hice para minutos después ya salir del agua.

Transición 1

Salir del agua, tomar agua, subir escaleras y correr como 700 metros para tomar tu bicicleta son una eternidad, más cuando lo haces descalzo. No me precipité pues sentí que estaba en buena posición. Había salido en el lugar 31 del agua y estaba contento hasta ese momento.

CICLISMO (40 KMS)

La etapa para la que más había entrenado. De esta dependía mucho en que parte de la tabla me podía ubicar. Desafortunadamente salí solo y tuve que hacer mucho esfuerzo para cortarme el viento y cuando me alcanzaba un grupo, el cansancio no me permitia pegarme por mucho tiempo. Así me mantuve casi las dos vueltas, entre rodando solo y jalandome a ratitos con grupos. Las dos vueltas me salieron muy parejas pero lentas a comparación de lo que buscaba hacer.

En la segunda vuelta me sentí mejor porque ya sabía a donde iba, por dónde iba, dónde dar vuelta y demás. Además, había más tráfico, por lo que era más fácil buscar con quien pegarse. Al mismo tiempo no me quería quemar para la última parte de la prueba que eran los diez kilómetros de carrera. Tomaba agua cuando podía y aflojaba las piernas cuando era necesario. Al llegar a la zona de transición otra vez llegué solo y feliz porque había pasado lo más difícil sin problemas de caidas, ponchaduras o demás.

Transición 2

Hace 13 años me había equivocado al agarrar una bici que no era mia y al dejar mi bici donde no debía. Nada de eso paso esta vez. Fue muy simple la transición y que deje mi bici, me quité el casco, las zapatillas y me puse los tenis y el número. Sin querer me quedé con los guantes y toalla que tiré más adelante en un lugar dónde los pudiera recoger.

CARRERA (10 KMS)

Era mi fuerte pero no me sentía muy fuerte después de todos los problemas de la bici en la

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Corriendo a la meta

que nunca me sentí muy cómodo. Lo que quería era terminar. Sabía que quedar entre los mejores 20 era casi misión imposible, pero al haber quedado fuera del top 50, el regresar ahí en la carrera era una posibilidad.

 

Ya para cuando había llegado al primer kilómetro de carrera, si le sumas lo que llevaba corriendo con todo y la transición yo había sentido como dos. Los primeros tres kilómetros salieron a 4:30/km pero el calor si se sentía muy fuerte. Decidí mejor reservar algo de energias para la segunda vuelta y pase por la mitad del camino en cerca de 24 minutos. En la segunda vuelta mantuve el paso y cerré como pude en el último kilómetro. La sobrecarga muscular que tenía no me permitió el cierre que hubiera deseado pero la meta estaba ahí.

FINALISTA

Por los últimos dos años había grabado a triatletas acabando por una larga recta final. Ahora era yo uno de ellos. Me faltaban dos minutos cuando ya veía la meta. En vez de sufrir ese tramo, lo quise disfrutar. Lo dsifruté porque pensé en todo lo que me había esforzado para llegar ahí. En todo lo que había sacrificado por estar ahí. Pude haber acabado justo por debajo del 2:40:00, pero acabé en 2:40:08.

 

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¡Acabamos todos!

Esos ocho segundos no importaron. Importaba que había terminado, levanté los brazos al cielo y saludé a mi abuelo que hace 13 años me había acompañado a ese mismo lugar. Gracias a él y al apoyo de mi familia y amigos hbaía logrado una meta más. Es una meta diferente a la de cualquier maratón pues implica hacer tres cosas bien. En cuanto a logros deportivos se refiere, este entra entre los mejores cinco de mi vida.

 

No digo que sea más difícil pero si tiene su grado de dificultad. No califiqué al mundial, no entré al top ten de mi categoría pero hice exactamente el doble de tiempo a comparación de mi único chequeo en sprint y con transiciones dos o tres veces más largas esta vez. Agradecido con Dios y con todo el apoyo me fui muy contento de Veracruz. Hay mucho espacio por mejorar para el 2017 si se me da la oportunidad de regresar.

Siguiente Parada: LOS CABOS 70.3

Con lo aprendido en Veracruz es momento de pensar en el reto que me puse a principios de junio, el Medio Ironman. En el nado de Veracruz me reservé un poco más de la cuenta y siento que puedo mejorar. En la bici ni se diga, aunque en Los Cabos no será un recorrido plano, necesito agarrar más fuerza para poder completar bien la distancia de 90 kilómetros. En la corrida ando bien, aunque no hice el tiempo que hubiera querido en Veracruz, lo que hice me ayuda a pensar que si puedo correr un buen medio maratón.

Por ahora a disfrutar de la meta conquistada, del trabajo realizado y aprender de lo que puedo mejorar. Un 2:40:08 no es mal tiempo para un novato en esta distancia. Me voy satisfecho porque ese día dí lo que pude y terminé lo que me propusé, no puedo pedir más.

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Certificado de Competencia

 

 

 

 

 

2do Triatlón Sprint Deportemanía

Con gran éxito se llevo a cabo el Segundo Triatlón Sprint Deportemanía 2016. Con la participación de 260 atletas la Playa Miramar fue el escenario perfecto para un evento que solo pasa una vez al año.

A las orillas del Golfo de México se reunieron quienes se habían preparado para el evento. Familiares y amigos de los competidores estuvieron cerca de quienes fueron a apoyar, intentando calmar los nervios con palabras de aliento.

Así se vivió el Triatlón Deportemanía 2016 

El Reto de un Triatlón

Fue en punto de las 7:15 am que arrancó el primer contingente y en menos de 10 minutos ya se habían dado todas las salidas. Quienes acostumbran ir a caminar al malecón, pudieron ser testigo de como los nadadores cubrían la distancia de 750 metros con la que iniciaba el triatlón.

 

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La Sultana del Norte (Monterrey) estuvo representada en el Triatlón por el Club Triforce (Foto: Carlos Hernández)

Uno a uno los participantes fueron saliendo del mar hacia la zona de transición. Ahí algunos tendrían que prepararse para salir a andar en bici mientras que otros simplemente le pasarían la estafeta a su relevo. Hubo quienes hicieron el cambio en menos de dos minutos mientras otros hasta aprovecharon para sentarse y tomar las cosas con calma.

El ciricuito de la bicicleta no sufrió cambios a comparación de otros años. Un sentido del Boulevard Costero fue cerrado en su totalidad para que los ciclistas pudieran circular. Cabe señalar que estaba permitido el uso de biciceltas de montaña, pero no se permite el drafting por lo angosto de cada carril.

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El recorrido de la bicicleta fue el único que no se modificó para la segunda edición. (Foto: Fabiola Kueyar)

Para completar la etapa de ciclismo se necesitaba dar dos vueltas a un recorrido de 10 kilómetros y así acompletar los 20 que estaban pactados. Hubo quienes iban a velocidades superiores a los 35 kilómetros por hora mientras otros parecían tomarlo como un buen paseo por el boulevard. Pocos tuvieron la mala suerte de que se les ponchara una llanta.

La luz al final del tunel se empezaba a vislumbrar cuando los participantes se bajaban de la bici para iniciar los cinco kilómetros de carrera pedestre. Aquí dos vueltas al malecón marcaban el final de la competencia. Hubo quienes al bajarse de la bici entregaban el chip a otro relevista quien se encargaría de correr.

Para algunos, el calor y la deshidratación hicieron de estos cinco kilómetros una eternidad. Conforme pasaba el tiempo el sol pegaba más fuerte y complicaba las cosas para quienes ya venían resagados. A base de fuerza y voluntad propia por no claudicar, los ahora llamados triatletas completaron la última etapa de esta demandante prueba.

Completando la Misión

Al final, casi todos los participantes lograron llegar a la meta. Pocos fueron los que no llegaron ya sea por razones físicas, técnicas ó de descalificación. Quienes cruzaban el último tapete no podían ocultar el orgullo que ser finalistas de un triatlón les provocaba. El saber que se habían vencido a si mismos era razón suficiente para celebrar.

Posteriormente los triatletas se reunieron con familiares y amigos para celebrar la hazaña. Algunos hasta tuvieron la oportunidad de celebrar el haber quedado entre los mejores de su categoria (resultados). Las sonrisas y risas y hasta llantos de alegría eran mayoría entre los rostros de los que se congregaron en la Zona de Artesanias del Malecón.

Un evento que demostró haber aprendido de las lecciones del primer triatlón. Se modificó la ruta de la natación para conveniencia de los participantes. Además se amplió la zona de transición ya que había más atletas y también había sido un ligero problema en el 2015. Finalmente la zona de meta se cambió de lugar para hacerla más vistosa.

Aval de la Federación

Hace dos años se soñaba con que existiera un triatlón en la zona. Hoy es una realidad que esta creciendo año con año. Al evento de este año asistieron atletas del Estado de San Luis Potosí, Nuevo León, Veracruz y de la Ciudad de México entre otros lugares.

Una de las metas a mediano plazo es conseguir que el evento este avalado por la Federación Mexicana de Triatlón. El organizador del evento, Arturo López comentó que es cuestión de afinar detalles muy especificos para que se le otorgué dicho aval al evento.

Crece con Fuerza

Al mismo tiempo, siente que con las mejoras que se lograron para este año, se puede pensar en que pronto llegará el aval. Este año también se contó con más patrocinadores y más atletas (210 en el 2015 y 260 en el 2016).

Quienes participaron estuvieron de acuerdo en que la organización del evento es casi perfecta. Varios atletas foraneos comentaron que si piensan regresar para el 2017 y correr la voz acerca de este evento para que siga creciendo.

Además, se mostró un mejor nivel de competencia en esta edición a comparación de la pasada. Algo que anima a quienes participaron este año para prepararse más y mejor para el próximo. Mientras tanto, algunos de los que participaron en relevos buscarán hacerlo de manera individual en el 2017.

Circuito Triatlón

Con esto no se concluye el Circuito Triatlón 2016 de Deportemanía. Será el 14 de agosto que se lleve a cabo el Duatlón Campo Traviesa en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Este es un evento que tuvo que ser reprogramado de su fecha original el 7 de mayo.

Venta de Videos

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La Energía del Adidas 21K

Para muchos, no había razón para estar despierto tan temprano el domingo 10 de julio en la Ciudad de México, pero para cerca de 8,000 personas la razón se llamaba Adidas 21K. Una carrera que forma parte del serial de Splits organizada por la marca alemana para preparar a los que aspiran a correr el Maratón de la Ciudad de México el 28 de agosto.

Los Splits de Adidas se han vuelto cada vez más populares entre la comunidad de corredores. Es raro encontrar fichas disponibles semanas antes del evento y para este medio maratón no fue la excepción. En lo personal había escuchado cosas muy buenas de estos eventos y ahora tuve la oportunidad de experimentarlo en carne propia.

La hora de salida para esta carrera eran las 6:30 am. Una hora un poco extraña debido a que no se trata de un lugar dónde el calor sea factor a considerar. Lo que se se siente llegando a la salida, esta vez ubicada cerca de la Diana Cazadora, es la energía.

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Así el mar de gente previo al inicio de la carrera.

8,000 corredores que madrugaron con el mismo propósito pero por distintas razones. 8,000 personas que tenían en mente llegar a la meta y vivir para contarlo. Para algunos, su primera vez, para otros como un servidor, ya hemos perdido la cuenta. La distancia de un medio maratón siempre será la misma, la manera en la que lo enfrentas cambia.

En la salida, Adidas reunió a varios atletas de diferentes deportes para motivar a los participantes. Algunos de ellos preparándose para las Olimpiadas de Río 2016 y otros para el Apertura 2016 como el “Chaco” Jiménez de Cruz Azul. Antes de iniciar había de todo. Gente nerviosa, gente pensativa, algunos bromeando y otros tomando muchas fotos.

La puntualidad es importante para el éxito de un evento y Adidas 21K la tuvo. A las 6:30 en punto salió el primer corral. Poco a poco iban liberando más y más corrales. Mi idea era ver las diferentes facetas de los corredores en una prueba tan demandante como el medio maratón. Al mismo tiempo ver como diferentes tipos de corredores encaran la carrera.

Para ello salí atras de los que tenían como meta correr en dos horas. Sin tener que ir a su paso noté que parecen disfrutar más que los punteros y que al mismo tiempo son precavidos en no ir muy rápido (conforme a sus capacidades).

Poco más adelante esta los que piensan romper la barrera de las dos horas. Ahí ya se notan más concentrados pues un error les puede costar el correr en más o menos de 120 minutos. Para ellos es importante no salir muy rápido tomando en cuenta que el recorrido es largo y habrá subidas más adelante. La mayoría sufre con la idea de las subidas que les puede echar a perder la carrera.

Conforme vas avanzando notas que menos gente platica. Quienes ya van tras un tiempo de 1:50 ó menos hablan más con sus gestos que con su boca. Para mi las cosas iban muy bien a la mitad del camino y eso me motivaba a seguir fuerte. Pase la mitad en 51 minutos pero sabiendo que podía hacer una segunda mitad más rápida.

Poco a poco fui adelantándome y encontrando más espacios. Es tal vez el aspecto más notorio cuando vas con un grupo que esta atacando el 1:45 ó menos. Ya es raro ver tumultos de gente. Vas viendo grupos que se van rompiendo conforme pasan los kilómetros. Aquí la fuerza que hay que tener para subidas y bajadas sin perder el ritmo es ya más importante.

No se diga que los que buscan tiempos por debajo del 1:40. Los que entran en este grupo saben que mucho de su éxito recae en la técnica. Para ellos el correr bien no solo depende de los tenis que tengan puestos, sino de pisada, brazada, correr en línea recta y factores pequeños que de una u otra manera afectan el resultado.

El último kilómetro, para todos significa que “ya llegaste”. Aquí empieza el tan anhelado cierre. Ya escuchas el sonido local de la meta a lo lejos y solo piensas en llegar. Poco a poco agarras fuerzas de dónde sea para cumplir con tu meta o ya de perdido con la distancia. Llegar al final puede representar lo mismo para el primero en cruzar la meta como para el último en hacerlo.

En lo personal fue un experimento muy padre. No tenía la presión de hacer un tiempo especifico. Quería disfrutar del recorrido y el ambiente que se vive. Bien dicen que el cuerpo en movimiento es una fuente de energía, ya se imaginaran la energía que se crea cuando 8,000 personas van corriendo por las calles y miles alentando desde las banquetas.

Mi plan al principio era empezar despacio y ver que tanto podía acelerar al final para ver las diferentes facetas. Así fue, empecé despacio y los tres kilómetros, cuando ya había calentado por lo que pude apretar el ritmo. Empecé corriendo a 5:00 min/km y acabé en 4:10. Es algo que venía practicando pero nunca sabes si te va a salir el día de la carrera.

Hubo partes bastante angostas para una gran cantidad de gente y era difícil pasar por algunos embotellamientos. Algunos de los señalamientos de los kilómetros no estaban bien puestos y causaba algo de confusión. La ruta estaba bien marcada y en buenas condiciones gran parte de ella. Las vueltas estaban bien marcadas y la hidratación estaba bien distribuida.

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Feliz de llegar a la meta en menos de 1:40 (1:38:50)

En general si es un evento que les recomiendo a muchos. Esta bien organizado, el kit esta bueno, la ruta tiene de todo (plano, subidas, bajadas) y yo acabe con un tiempo de 1:38:50 lo cual fue bastante bueno considerando que con el 1:50 me hubiera dado por bien servido y que la segunda mitad fue casi cuatro minutos más rápida que la primera.

El Adidas 21K es una buena prueba previa a un maratón. Si están en busca de un buen medio maratón, este es una buena opción. La energía que se siente en este tipo de eventos te motiva a darlo mejor de tí sin importar las dificultades que pueda haber en el camino.

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De Tampico para Adidas 21K

Medio Maratón Tampico-Miramar 2016

La quinta edición del Medio Maratón Tampico-Miramar puso a prueba a cada uno de los casi 800 corredores que participaron. Un evento que se llevo cabo bajo condiciones difíciles que ya se veían venir desde que se anuncio la fecha del evento.

A pesar de que la hora de salida se adelanto 30 minutos a lo que se había establecido en ediciones anteriores, desde el momento de llegar a la salida se sentia que las condiciones del tiempo podían ser factor.

Los nervios de muchos estaban claramente reflejados en los rostros de varios participantes. Otros con sonrisas ocultaban el miedo que le podían tener a la distancia. Atras quedaban los entrenamientos de 5, 8, 10, 12, 15, 19 kilómetros y enfrente un reto de 21,100 metros.

Para algunos su primera vez, un camino hacia lo desconocido. Para otros, una distancia conocida pero a la que se le debe tener respeto por más veces que la hayas corrido. A las 6:30 am todo quedaba atras y con ayuda de otros y/o ayuda divina iban a conquistar cada quien su propia meta.

En los primeros kilómetros se notó una descarga de adrenalina poco antes vista en Tampico y Madero. Para una zona en la que hace ocho años muy apenas se podía convocar a 100 personas para un evento de diez kilómetros, el ver 800 y tal vez más reunidas para un medio maratón era algo difícil de creer.

Una ruta que pasa por varios de los lugares más simbólicos de la zona sur de Tamaulipas. Iniciando en el centro, que antes era el corazón de Tampico. Luego pasas por la Laguna del Carpintero, el hogar de Juancho. Sigues hacia dónde estaba el Parque Alijadores (ahora conocido como WalMart). Continuas hacia el Porvenir (Dónde se esta mejor que enfrente). Te sigues todo derecho hacia el Aeropuerto (cuna de la aviación comercial en México) y luego pasas por Madero (lugar dónde se establecio la primera refineria en México).

Los primeros diez kilómetros son los más difíciles en cuanto a topografía se refiere. Es un subir y bajar constante. Tratas de aprovechar la energía que tienes mientras debes ser conciente de reservar para lo que sigue después. Aunque la segunda mitad es prácticamente plana, es cuando más fuerte pega el sol ya que vas en dirección a la playa (de dónde sale). Ahí en los últimos siete kilómetros solo hay dos vueltas.

Muchos se llegaron a quejar de a falta de hidratación. La verdad es que para poder mantener bien hidratados a 800 corredores se necesitan muchos más recursos y presupuesto del con el que se cuenta.

Los últimos dos kilómetros se corren frente al mar y con el corazón por delante. Ahí, las piernas difícilemente tienen para dar más. Al mismo tiempo, por más cansado que estes sabes que estas a nada de tocar la gloria llamada meta. Por lo que tanto trabajaste esta a nada de ser tuyo. Ese debut, esas ganas de simplemente terminar ó esas intenciones de mejorar tu tiempo las puedes visualizar con más claridad en esos últimos metros.

Pisas la meta y todo tu sufrimiento se convierte en alegria. Te has vencido a ti mismo, te has repuesto ante cualquier adversidad que enfrentaste en el camino. Lo hayas hecho solo ó con pacers la satisfacción por haber terminado es personal. El sentimiento lo puedes compartir con familiares y amigos y el orgullo se quedará en ti para siempre.

Asi que felicidades a todos los que corrieron en este evento que hace seis años difícilmente se podía visualizar en la zona. Una felicitación especial a Arturo López y su equipo de Deportemanía. Gracias a su visión el atletismo ha crecido de manera exponencial. Es un evento que no debe desaparecer y seguramente seguirá creciendo. Hace años no te daban playeras, medallas, chips y mucho menos había rifas en las carreras. Desde que existe Deportemanía, todo eso se ha vuelto una costumbre en la zona.

Finalmente no queda más que felicitar a quienes participaron en el evento. Corriendo, como voluntarios, hidratando, apoyando en la ruta y echando porras. Cada quien hace su parte para que el evento crezca. Cada quien lo hace por diferentes razones pero todos juntos ponen a Tampico-Madero en el mapa del atletismo nacional.

Rock n’Roll Ciudad de México

La verdad es que pocos eventos en México ponen en perspectiva el crecimiento del atletismo en este país como lo hizo el Rock n’Roll Ciudad de México. Un evento probado a nivel internacional que hizo su primera parada en México el domingo 15 de marzo.

Las inscripciones para el evento se agotaron mucho antes de que se acercara la fecha de la competencia. Fue un evento que muchos marcaron en sus calendarios por el simple hecho de probar algo nuevo, ya sea como distancia o como carrera. Es un evento que va mucho más allá de la experiencia de correr una cierta distancia.

El Rock’n’Roll Maratahon Series se reconoce por ser un evento llamativo por la música. En 13 puntos durante el recorrido hay bandas de música ofreciendo un show a los presentes. Entre inscritos y colados han de haber sido más de 15,000 participantes. Algo que en México solo superan eventos como el Maratón de la Ciudad de México, cuyo cupo es de 20,000.

Este tipo de eventos, en Estados Unidos son de gran atractivo para los corredores olímpicos. En uno de esos tuve la oportunidad de hablar con Dena Kastor, medallista de plata en las Olimpiadas del 2004 y que sigue corriendo hasta hoy en día. Meb Keflezghi, ganador de la maratón de Boston, constantemente hace acto de presencia en la edición de San Diego.

Por ser el primer año si hubo cosas que pueden mejorar. En lo personal, aunque no la corrí, pienso que el iniciar en el Hipódromo de las Américas solo ayuda en cuantoal estacionamiento, pero salir en tierra suelta puede causar muchos accidentes. La ruta por lo visto era complicada en si por la altura de la ciudad. Las subidas eran escasas aunque si algo marcadas.

Hacer un evento en la tarde/noche no fue visto con mucho agrado por muchos, pues crea congestionamientos masivos y rompe con el horario en el cual un corredor esta acostumbrado a competir. En una ciudad de México, donde todo es más peligroso cuando se esta a oscuras, puede ser un riesgo innecesario.

Lo que si se le puede aplauidir a este evento es que estuvo bien resguardado. En algunas partes demasiado, que ni hasta con acreditación de prensa podías pasar. Es un evento que despierta las ganas de muchos por correr o caminar por 21 kilómetros y en algunos lugares pues hasta más. Este evento has de haber superado sus propias expectativas.

Yo lo vivi de fuera por segunda vez, y es padre ver lo que muchas veces pasa atras de ti. Muchos lo sufrieron, pero una buena parte parecía estar enamorada de lo que sucedía a su al rededor. Siempre ver la cara de quienes lo terminan te hace saber quien lo gozó, quien esta satisfecho y quien lo sufrió.

Como dije al principio, aquí, el 80% de los que participaron iban tan solo a eso, participar de la experiencia y el reto que representa completar la distancia. Para eso esta, no es para ver quien es el más rápido, pero es para prender esa chispa de amor por hacer ejercicio. Sin eventos como este, mucha gente carecería de motivación para lograr cosas grandes como la que lograron aquél día. Una experiencia que muchos recordarán de por vida.

Mi Reportaje Color del Rock’n’Roll Ciudad de México

¡Boston, esto no acaba aquí!

Una vez más lo intenté y una vez más no salieron las cosas como yo esperaba. El primero de marzo fue el día que me había pactado como límite para lograr algo que muy pocos han logrado, correr un maratón en menos de 185 minutos. El Maratón Interancional LALA era el escenario y Boston era la meta.

La preparación fue fuerte, más la logré disfrutar bastante. Prácticamente todo me salía bien y eso ayudó a que la confianza en un buen resultado fuera en aumento. Yo sabía que debía hacer una carrera perfecta y que no hay margen de error cuando te trazas objetivos tan altos. Siendo mi propio entrenador he aprendido a dar lo mejor de mi de manera calculada. Se lo que necesito para ir cumpliendo objetivos a corto plazo. Dos semanas antes de la carrera el panorama cambio pero la fecha de la carrera siguió siendo la misma.

La verdad que lo más fácil sería olvidar lo que pasó el tan ansiado día. Pero para lo que trabaje tan duro por tantos días no se borrará de mi mente de la noche a la mañana.  Si se los comparto tal vez entiendan un poco de lo que siento tras lo ocurrido.

Los días previos mis piernas se empezaron a sentir muy pesadas. Como si estuviera cargando plomo. Nunca entendí a que se debió pero pues busque las formas de deshacerme de eso. Por más que intenté no pude y me presenté a la salida del maratón con con ladrillos que se hacián pasar por piernas bajo mi cintura. No había vuelta atras, regresar a dormir no era opción, iba a pasar lo que tenía que pasar.

Los primeros diez kilómetros ni el mismo Alejandro González Inarritu los hubiera visualizado tan bien. No me sentía cansado y me alimentaba de la energía de quienes apoyaban a los corredores. Encontré a alguien que llevaba el paso que quería y no lo dejé ir, de repente él se tronó y aún peor, no faltaba mucho para yo sentirme igual.

Esos dos ladrillos (piernas) comenzaron a hacer efecto mucho antes de que el sol fuera factor. Ya para el kilómetro 15 renuncié a Boston y a un récord personal. De haber corrido los primeros kilómetros en 4:20-4:30, sin entender el porque, mis parciales ya estaban pasando los cinco minutos por kilómetro. Si llegó a pasar por mi mente el desertar, era más comodo eso para el cuerpo que seguir sufriendo casi 30 kilómetros más.

Eso si, nunca había visto a gente caminando tan pronto. Desde el kilómetro 10 ya empezabas a ver a gente en situaciones similares a las mias, que solo irián empeorando conforme el sol pegara más fuerte y los nutrientes en el cuerpo se fueran consumiendo. Yo traté en salvar mi carrera, mi objetivo era ahora pasar la meta en menos de 4 horas. Tenía que haber una forma. Agarre ritmo y parecía que nada me detendría pasando el kilómetro 30, pero las sorpresas continuaban.

Calambres, los malditos calambres, esos que llegan cuando menos los quieres. Esta vez no eran tan fuertes pero lo suficiente para sacarme de ritmo. Trataba de recuperar el azucar en la sangre y aprovechar los masajes que daban los cuerpos de auxilio en el recorrido. Cerca del kilómetro 32 escuche a una señora decir:

“Gracias por ser un ejemplo para nosotros, gracias por demostrarnos que todo es posible,” y es que si, los maratonistas somos eso, personas que solo nos tenemos a nosotros mismos como limite.

Desde eso momento supe que no iba a abandonar esta carrera. Boston no era opción, una marca personal tampoco y tampoco hacerlo en menos de 4 horas. Pero iba a terminar. Así que pasando el kilómetro 38 no mire atras y con lo que me dio el cuerpo no paré. Senti como 10-15 calambres en ese periódo pero pararse ya no era opción. Ya sentía cerca el final.

Darle la vuelta al Bosque fue toda una odisea, las vueltas no se veian muy cerca y aún peor, la recta final se veía eterna. Pero ya estaba ahí, que tanto es tantito, resulta que bastante. Después de un tiempo del que ni me quiero acordar quedan algunas cosas buenas.

Oscar Javier Casanova Perches terminó su septimo maratón y apenas tiene 26 años. Lo hizo tras haber sufrido por más de la mitad del camino, que es de las pesadillas de un maratonista antes de empezar. Venció al cansancio, al dolor, a la idea del abandono y se queda con su orgullo.

Si se llega a sentir como fracaso el haber trabajado tan duro y no conseguir el objetivo deseado. Pero queda en mi la satisfacción de haberlo intentado, de haber entrenado como debía a pesar de mis otros trabajos, de haber dado lo que ayer fue lo mejor que pude. Que nadie me contara lo que se siente acabar ese maratón. Por ahora voy a dejar a esta distancia en paz, pero cuando vuelva seguro que voy a conseguir el objetivo que hace seis años me tracé. ¡Boston, esto no acaba aquí¡

¿Por qué no?

Una pregunta sencilla que aplica al 98% de todo lo que hago. El saber que puedes haberte perdido de una gran oportunidad por no intentarlo es algo que me motiva a hacer lo que en varias ocasiones me sale bien pero en otras llego a fracasar.

Me he dado cuenta que fracasar en su nivel más bajo es dejar de intentar. Es dejarse vencer por el miedo a que no tenemos la capacidad de afrontar lo que algún día no resulto salir a nuestro favor. Hoy, a menos de 48 horas de volver a correr un maratón le sigo teniendo miedo al fracaso, pero me aferro al orgullo y las ganas de por fin conseguir el resultado que busco.

Hace menos de 100 días me encontraba en una situación parecida. Hace menos de tres meses estaba por alinearme en la salida del Maratón Internacional de California. Tenía el miedo de lastimarme tan feo que al día siguiente mi carrera como corredor se acabara. Había estado tratando una lesión fuerte por casi dos meses sin la garantía de que estaba listo para correr un maratón en la fecha de la carrera.

Desde antes de arrancar sentía que ya había fracasado. Tuve un inicio de carrera bueno pero un final para el olvido donde teminé con mi peor marca en un maratón. 3:50 no era el plan que yo tenía cuando me había inscrito para el maratón. El domingo será otro maratón, otra historia por escribirse.

Los que me conocen bien saben que como corredor no hay algo que yo quiera más que el calificar al Maratón de Boston. Para la madre de todas las distancias, Boston es la meca de esta especialidad. Tal como un actor quiere llegar a Hollywood, Boston es mi Hollywood. Con estar ahí sentiré que ya la hice.

Prepararme para este maratón no ha sido nada sencillo. Con trabajo, con desveladas y desmañanadas no ha sido sencillo encontrar la fuerza para llegar aquí. Pero de los varios entrenamientos que realicé, más de la mitad me dejaron con buen sabor de boca. De ahí encuentro la motivación para poder alinearme una vez más en la salida de un maratón.

Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.
Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.

3:04:00 es la meta. Es el tiempo con el que he soñado desde hace más de tres meses. El tiempo que no deja mi cabeza. Para llegar a ello es necesario un paso casi suicida. 4 minutos y 25 segundos por kilómetro, algo que ni el 3% de los maratonistas en el mundo puede lograr. Ser de ese selecto grupo de maratonistas requiere muchas cosas que el corredor tradicional no necesita.

Cuidar cada aspecto, desde los tenis, hasta la punta del pelo.Técnica (braceo, zancada, respiración, etc…) ropa e hidratación. Diseñar un plan de carrera con muy poco márgen de error pero más que nada, al igual que todos, soñar en que si se puede.

A menos de 48 horas estoy con los mismos nervios de la primera vez. Si siento que me preparé bien pero el domingo sabré que tan bien o que me faltó. El miedo al fracaso no se va, el no lograr lo que hace meses fue la meta existe. Tenerlo que volver a hacer más adelante perdiendo un año de eligibilidad espanta, pero son cosas de este deporte, de este reto.

Seis maratones después de mi debut en la distancia solo existe algo que nunca cambia, terminar. Nunca he abandonado un maratón y este no será la excepción. Lo que si quiero que sea distinto es el resultado, y que cuando acabe ya este clasificado a Boston. ¿Es mucho pedir? Espero en Dios que no sea así.