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Moviendo el Cuerpo al Ritmo de la Mente

Cinco semanas es poco más de un mes, pero mucho menos de lo que se requiere para estar listo para un Ironman 70.3. Una prueba de 113 kilómetros dividida en tres partes como lo son 1900 metros de nado, 90 kilómetros de bicicleta y 21.1 kilómetros corriendo.

Cinco semanas fue el tiempo que tuve para ir de muy apenas correr 20 minutos sin problemas a 113 kilómetros casi sacando el corazón. Cinco semanas de incertidumbre pensando en que tan mala era la idea de hacer algo así.

Recordando mi Primera Vez

Para mi primer intento en la distancia me preparé con cinco meses de anticipación. Fui poco a poco subiendo la intensidad y el kilometraje de los entrenamientos y entrenaba tres veces al día.

Fue un proceso muy largo que parecía por momentos interminable. Llegue a las últimas semanas rogando que ya llegara la fecha. Mi cuerpo no podía aguantar muchos días más a ese ritmo.

Al mismo tiempo, en mi vida me había sentido tan bien fisicamente. Había bajado siete kilos en los entrenamientos. Recurrí a procesos como el de tomar célular madre para darle a mi cuerpo la energía necesaria.

Todo, absolutamente todo había estado bien planeado y bien estructurado. Con la ayuda de amigos e instructores las cosas se fueron dando para que aquel 30 de octubre yo me sintiera muy confiado que iba a poder con mi primer Ironman 70.3.

Lecciones de Los Cabos

Si algo me enseño Los Cabos es que había que se paciente con el evento. Tu resultado no se decide en los primeros metros del nado, ni en los últimos de la bicicelta. El resultado depende de saber controlar los esfuerzos en cada parte de la prueba.

Al haber terminado Los Cabos 70.3 me di cuenta que si era capaz de hacerlo. Una llanta tronada y una mala señalización en una de las vueltas me dejaron con una espinita de que podría hacer mejor para mi siguiente intento.

Así fue que en febrero me inscribí al Ironman Monterrey 70.3. Un circuito que en el papel pintaba mucho más fácil que el hecho en Los Cabos, pero que requería de estar bien preparado si quería mejorar mis marcas.

Desafortunadamente para mi plan de entrenamiento, mi carga laboral creció en un 200% a los pocos días de haberme inscrito. El crecimiento de este proyecto (OscarSports) fue un impedimento para poder entrenar como esperaba, pero no me arrepiento de nada.

Preparación Para Ironman Monterrey 70.3

Una vez que terminó la temporada de la Jaiba Brava pude regresar a entrenar. Sin embargo ya eran contadas con una sola mano las semanas que faltaban para el gran reto. Cinco semanas no parecían suficientes para algo tan grande como un IM 70.3.

Sin embargo, contaba con la experiencia de ya haberlo hecho, de lo contrario, no creo que le hubiera dado para adelante desde ese punto. Dicen que el cuerpo tiene memoria, y a eso me aferré cada día que pasaba entrenando.

Empecé nadando 500 metros el primer día. Mi primer rodada fue de apenas 30 kilómetros, mi primera corrida de apenas cinco kilómetros. Había mucho espacio por avanzar en poco tiempo pero las cosas se fueron dando y la confianza regresando.

Así que en cuestión de cinco semanas bajé tres kilos de cachete y uno más de panza. Me puse “a dieta” y entrené a tope tratando de no lastimarme haciendo esfuerzos de más. Tuve que cambiar mis tenis y ajustar la bici para soñar en poder terminar.

Los Días Previos

“El cuerpo se acuerda,” era la frase que me repetía constantemente en mi cabeza. Una frase que me daba cierta tranquilidad cuando veía como pasaban los días. Mi distancia más larga nadando fueron 2 kilómetros en 40 minutos. 60 kilómetros en poco más de dos horas rodando y 16 kilómetros en 1:15 corriendo.

El viaje a Monterrey incluía una parada en Saltillo para trabajar con Celestes FC. Algo que modificó mi preparación en la última semana pero a estas alturas del partido, poco podía cambiar. El jueves fue el juego y esa misma noche ya estaba durmiendo en Monterrey.

Para el viernes fue la entrega de paquetes. En Los Cabos tuve a toda mi familia cerca en cada momento. Algo que sin duda me dió fuerza y tranquilidad en aquella ocasión. Aquí estuve con un grupo de amigos.

A pesar de que pasaban muchas cosas en las horas previas y había muchos detalles que ver, yo estaba de cierta forma tranquilo. Repasaba en mi mente los escenarios a los que me podía enfrentar y más ó menos una estrategia que llevar.

En la práctica de nado rodé por un lado del canal en el que se llevaría a cabo la natación. Se me hiceron eternos los 1.9 kilómetros pero me olvidé de eso rápidamente. Vi la calma en el agua y me tranquilicé. Si ya lo había hecho antes, ahora no tenía porque fallar.

Al dejar la bici el sábado en el área de transición yo ya sentía que estaba listo. Me emocioné con lo que pasaba a mi alrededor pues estaba a pocas horas de volver a hacer algo que hace seis semanas estaba casi borrado de mi calendario de actividades.

Día de Ironman

El día que los más de 2,000 atletas esperabamos había llegado. El 14 de mayo fue la fecha que muchos marcamos en el calendario para participar en la cuarta edición del Ironman 70.3 Monterrey. La Macroplaza fue el punto de reunión para preparar las transiciones en una mañana fresca.

He participado en muchos eventos pero a pesar de que el Ironman 70.3 es sin duda el más desgastante de todos, siempre he sentido una tranquilidad que nunca siento en los maratones. Una calma que a veces ni yo me la creo.

La emoción no se me desborda, las ansias por empezar ahí estan y la curiosidad por saber que pasará pasa a segundo plano ya que trato de controlar lo que yo puedo controlar, lo demás lo dejo en manos de Dios y del destino.

En la fila de arranque estaba contento porque había llegado la hora. Me despedí de mis compañeros y solo pensaba en ir paso a paso a la meta. Al brincar al agua los nervios quedaron atras y empezaba mi segundo Ironman 70.3.

El Nado (1900 Metros en 36:14) 

De las tres disciplinas el nado es en la que me ha ido mejor en los últimos triatlones. El día de práctica me había desorientado mucho pero el día de la carrera si pude nadar un una linea. El Paseo Santa Lucia lleno de nadadores era territorio complicado pero lo supe llevar poco a poco.

Aunque se me hizo eterno no me deseperé y con calma fui llegando a cada una de las marcas (cada 500 metros). Los gogles no se me empañaron y no fui golpeado por otros nadadores. Me cuidé mucho de los golpes que me pudieran lastimar y echar a perder el nado.

Los últimos 400 metros fueron los más complicados pues el canal se hizo muy angosto y no había por dónde pasar. Nunca me puse a ver el reloj, solo esperaba ir de acuerdo al plan y salir abajo de 40 minutos. Cuando salí me di cuenta que iba cerca de 36 y entre los mejores 30 de mi categoria.

Bastante contento con un buen nado me dirigí a la transición de la bicicleta. Unos ligeros contratiempos con las mangas hizo que me tardara en salir pero me sentía bien y listo para 90 kilómetros de ciclismo. La parte del triatlón que es mi punto debil.

Ciclismo (90 Kilómetros en 3:31:59)

Tras acomodarme bien en la bici empecé a agarrar ritmo y sentía que me podía ir bien. El recorrido estaba bastante bueno y llevaba buen tiempo. Al ser de los primeros en salir del agua, el tráfico estaba bastante despejado.

Luego vino mi pesadilla. Una ponchada de llanta en una llanta que se me había ponchado en las últimas tres rodadas y que tronó el día que la revise con los del servicio del Ironman.

Ahí perdí cerca de 30 minutos al tener que espera a un técnico para que revisara bien el rin y la cámara. Al terminar la revisión le encontaron un hoyo y tras terminar de resolver el problema pude volver a rodar, rezando que no volviera a pasar.

Desde ese momento, cuando apenas llevaba cerca de 30 kilómetros tuve que emplearme a fondo para reponer parte del tiempo perdido. Aprovechando las buenas condiciones del recorrido pude promediar arriba de 30 kilómetros por hora el resto de la prueba.

Terminando la primera vuelta me sentía bien y la segunda ya con más confianza seguí pasando gente. Alcancé a algunos compañeros con los que había entrenado lo que me motivó a mantener el acelerador a fondo hasta el final de la parte de bici.

Carrera (21.1 kilómetros en 2:17:54)

Habiendo dejado la parte más pesada del triatlón venía la que definía mucho pero para la que menos me había preparado por el corto de preparación. Sin embargo, la corrida es algo que llevo haciendo desde los tres años así que “el cuerpo se acuerda.”

Después de una transición bastante rápida, en menos de tres minutos estaba corriendo tras haber dejado de rodar. Poco a poco agarré ritmo y al final de la primera vuelta alcancé a un amigo para pocos metros después sentir el primer calambre de la tarde.

Mi amigo me dió una pastilla para que el dolor se fuera y seguir con la segunda vuelta. Ya a paso fui avanzando y acercándome a la meta. Me hubiera gustado acabar el medio maratón en menos de dos horas pero el calambre apagó esos planes.

Paso a paso fui avanzando y pronto estaba en el último kilómetro. Ahí pasé a otro amigo y de las 6 personas que pensaba pasar, cinco no era un número tan malo tras la enorme perdida de tiempo con el problema en la bici.

Los últimos metros se me olvidó el dolor y solo disfruté que por fin iba a terminar y no me iban a descalificar. Me emocioné porque logré lo que hace cinco semanas parecía imposible. Porque fuera de todo el dolor corporal, estaba feliz. Así, con los brazos en alto acabé el Ironman Monterrey 70.3 en 6:35:59.

FELICIDAD PURA

6 horas 35 minutos después de haber salido acabé con una misión que parecía imposible. La clave estuvo en siempre creer que podía. Para lo poco que había entrenado, no dude en poder acabar.

El apoyo que había recibido por parte de muchos amigos y familiares en días previos fueron gasolina y motivación pura para avanzar cada uno de los 113 kilómetros de la prueba. No cabía de felicidad al cruzar la meta.

Fue un día en el que terminé dándolo todo, un día en el que me demostré lo fuerte que puedo ser ante la adversidad. Un día en el que moví el cuerpo al ritmo que la mente le dictó porque como siempre dije “el cuerpo se acuerda.”

Otra Oportunidad

Ahora ya me quité la espinita de la descalificación en Los Cabos, pero queda la de los problemas con la bicicleta. Además de que mejoré todos mis tiempos a comparación de lo que hice en octubre. Se que si logro tener una etapa de bici sin problemas, el cuerpo no estará tan cansado para la corrida.

Sueño con bajar de seis horas en este tipo de eventos y porque no, estar cerca de las cinco horas. Sin embargo, por ahora estoy satisfecho con el tiempo, pero más que nada con el esfuerzo.

No le podía pedir mucho más a un cuerpo que hace cinco semanas casi daba por descartado el participar. Por ahora a disfrutar de este logro, que no se consigue todos los días. Soy un finalista de Ironman 70.3.

Conquistando un Ironman 70.3

El 30 de octubre del 2016 cerré una etapa que jamás en mi vida olvidaré, llegué a una meta a la que pocos llegan y me colgué una medalla que representa más que la mayoría. Ese día acabé un Ironman 70.3 en Los Cabos.

Fueron seis horas y 45 minutos de esfuerzo tan solo ese día. Habían sido más de tres horas diarias por más de cinco meses las que le tuve que dedicar para llegar preparado al evento. Momentos alegres, tristes, otros de angustia y algunos muy complicados fueron el preambulo para lo que me dispuse a hacer el domingo pasado.

¿Por Qué? 

Yo ni me consideraba triatleta al empezar el año. Aunque ya había hecho un par en categorias infantiles, lo que podía pensar en hacer este año sería más del triple en cuanto a distancias y no comparemos el esfuerzo que conlleva.

Después de un Maratón de Rotterdam que me dejó con un mal sabor de boca decidí dejar a un lado el maratón temporalmente. Hacer otras cosas que me siguieran retando pero no caer en el vicio del maratón por un buen rato. Empecé a ver videos y fotos de amigos que hacían Ironmans y decidí entrarle a uno. En ese momento no sabía a lo que me metía.

Entrando al proceso yo ya tenía dos ventajas. No le tenía miedo al nado en aguas abiertas y podía correr bien. Mi punto debil era y sigue siendo la parte de la rodada en bicicleta. Tomando en cuenta eso y que necesitaba tiempo para prepararme bien, decidí que mi primer Ironman 70.3 fuera lo más tarde que se pudiera en el año y en México.

La Preparación

De solo ir en bici de mi casa al Oxxo, debía empezar a pensar en hacer eso más de 90 veces para tan solo aguantar el rodar 90 kilómetros. De nadar y/o trotar en una alberca debía empezar a por lo menos nadar 30 minutos continuos. De correr a tope todo el tiempo debía aprender a medir mis esfuerzos ya que posiblemente llegaría cansado a la corrida.

Tendría que escribir un libro completo para detallar como fui progresando conforme pasaba el tiempo. Aunque me salté el competir en la distancia de Triatlón Sprint, cuando llegó el tiempo de participar en el Triatlón de Veracruz, estuve más que listo.

Me junté con un gran equipo de ciclistas que me fue ayudando y dando tips para ser más eficiente a la hora de pedalear. Tuve que tomar una bicicleta prestada para tener algo de menos peso y aprendí a rodar con zapatillas. Aunque la bici no estaba a mi medida (punto a mejorar para la próxima) fue con lo que entrené de agosto a la fecha. Poco a poco fui subiendo las distancias y sabía que estaba listo para el día de la competencia.

Para lo que era el nado debía tener más condición de la que ya tenía y mejorar en la tecnica. Era la técnica lo que me haría más eficiente a la hora de nadar para administrar mis esfuerzos, nadar a buen ritmo y no salir cansado a lo que seguía. Además, me ayudó a saber manejarme en diferentes tipos de corrientes.

En la corrida no tuve que trabajar mucho. Con la condición que me daba el trabajar en el nado y la bici, las cosas se fueron dando en la corrida. Sin emplearme a fondo podía correr un medio maratón en 100 minutos y aunque sabía que ese no sería el caso el día de la carrera, saber que tenía ritmo era suficiente para mi.

Para cada etapa del triatlón tuve gente que me apoyaba con consejos y me empujaba a dar más cada vez. Lo que no hice fue tener un entrenador ó programa de entrenamiento que me dijera que hacer cada día. Yo trabajaba en lo que sentí que debía afinar más sin descuidar lo que ya me venía saliendo bien. Las distancias también eran acorde a eso.

La Caida

Tuve dos caidas de la bici en el entrenamiento rumbo a Los Cabos. La primera no fue de consideración ya que no me impidió seguir entrenando. La segunda, justo cuando estaba en mi mejor momento físico, me impidió hacer muchos esfuerzos por casi una semana.

Esa segunda caida fue en el kilómetro 70-75 de un entrenamiento pactado a 90 en bici. En ese momento pensé que era un simple raspón, pero conforme pasaron las horas y los días me di cuenta que no era así. El dolor para mover el brazo derecho era muy fuerte, correr era molesto, rodar daba miedo y nadar impensable.

De la satisfacción por haberme levantado el día del golpe a terminar los 95 kilómetros, pasé a la frustración por no poder acelerar la recuperación y perder tiempo valioso en la preparación para mi primer IM70.3. Sin embargo esos ratos malos pasan y me ayudaron a tomar con más fuerzas y determinación las últimas semanas rumbo al gran día.

El Viaje 

Siempre había soñado en ir a Los Cabos de paseo, de pesca, a una boda, a una fiesta ó algo así, pero en 27 años nunca se me ocurrío ir para un Ironman, y mucho menos mi primero. Sin embargo, muchos lugares que conozco los conozco porque he tenido que ir a competir ahí, así que ir a Los Cabos era una parada más en el tour.

Tal vez lo mejor de este viaje fue compartirlo con grandes amigos y que mejor que con mi familia. Al principio vieron esto como una locura (quien no) pero con el paso del tiempo sentí más y más apoyo. Al principio pensaba irme solo a Los Cabos, una semana antes del viaje supe que los seis ibamos a estar juntos. Ya no podía ir más motivado que eso.

Me fui tranquilo a Los Cabos. Un domingo antes de la carrera había corrido bien una carrera de diez kilómetros y sabía que el trabajo estaba hecho. Tenía muy claro que estaba bien preparado y que iba a disfrutar mucho mientras trataba de sufrir lo menos posible.

Los días en Los Cabos antes de la carrera para mi se fueron muy rápido pero los pude disfrutar. Ir con personas que iban a lo mismo que yo fue muy reconfortante. Pude haber ido a ver la ruta de la bici pero decidí no hacerlo. Estuve muy tranquilo el fin de semana. La emoción ahí estaba pero siento que la supe controlar.

El Gran Día

Desperté a las 4:30 am. Gracias a Dios no batallé para dormir y me levanté con la misma calma de los días anteriores. Sin sueño y sabiendo que al final del día iba a ser un Ironman 70.3 Finisher. Poco a poco me fui alistando para salir del hotel. Me subí al camión para ir a la salida y caminar a la zona de bicis.

Mientras había ansiedad por lo desconocido, estaba muy motivado por ver el amanecer, a la gente preparándose y dejar mi bici lista para salir del agua y a rodar. A las 6:35 am arrancó la competencia y segundos después yo ya estaba nadando en las aguas del Mar de Cortés.

El NADO (1900 metros)

Sin duda el nado fue la mejor etapa de la competencia. No podías correr mucho al entrar y salias al mismo tiempo que casi 700 nadadores, por lo que el arranque no era fácil. Sin embargo fui muy paciente y aproveche cualquier hueco para avanzar. Siempre mantuve a alguien a mi izquierda para saber que no iba chueco y veía hacia adelante de vez en cuando para no perder el rumbo.

La llegada a la primera boya fue rápida, a la segunda ya fue una tirada más larga y con las olas golpeando de lado pero seguía avanzando bien. Pasando la segunda la linea no era recta por lo que la tirada fue algo confusa hacia la tercera boya. Ya que pasabas la tercera la corriente por la resaca era un poco más fuerte pero estabamos a nada de acabar.

Yo me sentí bien en todo momento. Casi no tragué agua y me iba protegiendo con otros competidores de las olas y en algunos casos haciendo drafting hasta tener energía para pasarlos. Salí del agua en 35:50, al mismo ritmo que en Veracruz pero con 400 metros más y un mar más picado. Iba feliz porque todo iba muy bien.

La BICI (90 kilómetros)

Si había una etapa que me espantaba era la que venía. Mi punto debil era el ciclismo y la ruta era complicada con muchas subidas y bajadas. Sin embargo me sentía bien, entero y al no haber usado las piernas en el nado, las tenía frescas para lo que venía.

Al salir es una subida de como 600 metros bastante empinada pero con buena tracción. No me aceleré y me fui acomodando para lo que venía. Luego venía algo nuevo para mi. En estos eventos no se permite el drafting. Ya había estado rodando solo para prepararme para esto. En las bajadas me aplanaba como podía, en las subidas me paraba en los pedales sin desgastarme más de la cuenta.

Todo iba muy bien. Muy pocos eran los que me pasaban a pesar de tener muy buenas bicicletas y yo pasaba a muchos. Sin embargo, el momento más negro de la competencia llegó pasando los primeros 20 kilómetros, cuando en una bajada escuche que algo tronó. Era mi llanta trasera que se había partido.

Obviamente no tenía refacción para eso. Tuve que esperar media hora para que pasara un mecánico a que me auxiliara. Una vez que vió el problema él se llevó la llanta a cambiarla y de ahí pasaron otros 20 minutos en lo que regresó con la nueva. La inflamos y por fin, después de casi una hora parado en el sol, pude continuar.

Ya me habían pasado todos mis compañeros, entonces con la adrenalina al tope para recuperar algo del tiempo perdido me fui sin piedad el resto del recorrido. Descansando de vez en cuando e hidratándome lo mejor que podía. Mientras que en Tampico batallaba con las subidas, en Los Cabos fueron las partes dónde mejor me fue y pasé a mucha gente.

Todo iba bien, ya había retomado los ánimos después de haberme parado, estaba rodando como nunca en mi vida y lo que me tomó por sorpresa fue la llegada a la segunda transición. Al estar mal marcados los señalamientos de las vueltas para la bicicleta, acabé como 15 kilómetros antes de lo planeado. Sin embargo, al entregar la bici no me quedaba de otra más que seguir con la corrida. Con el tiempo que había perdido parado, hasta las matematicas seguían estando en mi contra.

La CORRIDA (21.1 kilómetros)

Siempre había dicho que mientras me sobraran piernas para la corrida, ahí podía hacer un buen avance en posiciones. Me bajé de la bici algo confundido pero a completar el trámite del 70.3, un medio maratón a medio día con 34 grados centígrados como temperatura.

Aquí vi a mi familia varias veces, las porras que me echaron fueron algo fuera de lo normal. Así que la primer vuelta la hice bien conforme a lo que pensaba hacer. Era una vuelta larga y con casi nada de sombra. Las piernas se seguían moviendo y me propuse acabar la primer vuelta sin parar.

La segunda fue de puro corazón y de mero trámite. Sabía que podía quedar descalificado por lo que pasó en la bici pero no por eso me iba a salir. No había sido intencional. En la segunda vuelta me acompaño mi mamá. Corriendo, caminando y parándome a estirar por calambres se fueron pasando los kilómetros.

Hicimos varios amigos en esa vuelta, pues todos estabamos con dolor en ese último tramo. Ya cuando di la vuelta hacia la calle dónde estaba la meta no me paré por más que el cuerpo lo pidiera. Disfrute cada uno de esos últimos metros como nunca a pesar de todo.

El GRAN FINAL

Me acordé de todos los que me habían ayudado para prepararme para este reto. Me acordé de todo lo que sufrí en entrenamientos para llegar a ese punto. Me acordé de lo bueno y lo malo de ese día para llegar hasta ahí. Me acordé de todos los que con palabras de aliento me habían echado porras en los días previos y estaban pendientes a mi resultado.

De todo eso me acordé en unos metros. Vi a mi papá metros antes de ver la meta, vi a mis hermanas en la última curva del recorrido y haber recorrido con mi mamá los últimos ocho kilómetros de la carrera le daba sentido a todo el esfuerzo y sufrimiento. ¡Me ví subiendo la rampa y cruzando la meta! Levanté los brazos al cielo, celebré como si la hubiera ganado.

Al bajar la rampa no cabía en mi tanta emoción. Lo había dado todo por más de seis horas. Me agaché y sin negarlo lloré. No había sido el debut perfecto en esta distancia pero uno del cual me puedo sentir orgulloso.

Esta Historia Continuará

Tener a familia y amigos presentes ahí significo mucho para mi. Ver las muestras de apoyo por mensajes de texto y redes sociales me sigue emocionando. Saber que logré lo que me propuse hace varios meses me demuestra el tipo de persona que soy a pesar de las adversidades.

Sin lugar a dudas hay espacio para mejorar y le estoy tirando a clasificar al mundial de la especialidad la próxima vez que lo intente. Este tipo de deportes se vive de una manera diferente al maratón y exige de manera diferente, pero sin duda te enseña mucho de ti mismo. Yo estoy feliz con mi debut y no cambio esta sensación por nada en el mundo.

Destino Ironman 70.3 Los Cabos

Lo que hace unos meses era un plan, hoy es un compromiso. Hoy estoy inscrito al Ironman 70.3 en Los Cabos. No es una decisión tomada a la ligera tomando en cuenta que no es una prueba nada sencilla. Es una decisión que le da sentido a mis entrenamientos y me motiva a hacer las cosas bien dentro y fuera del deporte.

Por mucho tiempo fueron los maratones el enfoque de mi preparación atlética. Por ahora, se que es bueno darle un descanso a eso y cambiar de aires un poco. Lo que por mucho tiempo eran actividades de descanso activo (ciclismo y natación), hoy son actividades en las que tengo que poner todo de mi para que me salgan bien las cosas.

¿Cómo no emocionarse con esto?Muchos irían por la simple medalla, y nadie les quita el orgullo de ser finalistas. De que lo voy a terminar de eso no tengo una sola duda. Al igual que en un maratón, eso nunca esta a discusión. Se que es un mundo algo diferente pero se parece ya que no pienso dejar nada en las 70.3 millas que abarca el recorrido de las tres disciplinas.

En estos primeros meses de entrenamiento me he dado cuenta que hay buenas posibilidades de quedar entre los primeros de mi categoria. Un sueño sería ganar una de las plazas al campeonato mundial pero tal vez para ser mi primero sea mucho pedir.

Natación

La natación es algo que no me da miedo. No soy el más rápido pero me puedo defender y mantener un buen ritmo por mucho tiempo. Tanto en la corrida como en la nadada, las pruebas de fondo son mi especialidad. Aquí he trabajado en ser más eficiente, más rápido y tratar de reservar energías.

Serán 1.9 kilómetros de nado en aguas abiertas. Últimamente me he preparado en condiciones similares una vez por semana y lo seguiré haciendo hasta que llegue la fecha del evento, tratando de mejorar cada día más. Poco a poco iré incorporando más nados en alberca para mejorar en cada detalle que me sea posible de ahora al 30 de octubre.

Ciclismo

90 kilómetros. Es una distancia que si espanta, especialmente cuando no es lo único que tienes que hacer. Es aquí dónde por el momento cojeo más. Al mismo tiempo es dónde más espacio para mejorar hay. Ya en dos meses que llevo de pedalear como cinco veces por semana he notado mejorías significativas y se que todavía no estoy dónde puedo estar.

Por lo que he escuchado esta será la parte más difícil del Medio Ironman. Un circuito con subidas y bajadas de una sola vuelta dónde las subidas más fuertes estan al final del circuito. Aquí será cuestión de ser paciente y esperar que nada malo pase para poder estar en una buena posición para antes de la carrera. Más de dos horas y media me esperan tan solo en esta parte de la carrera.

Carrera

Medio maratón para rematar lo que hasta ese momento ya habrá sido un esfuerzo para considerar. Si estoy dentro de los primeros diez o cerca a esta altura agárrense. Este es mi fuerte y espero que lo sea el 30 de octubre. Mi idea es prepararme para correr 1:45 (5:00/km). Es un paso que considero tranquilo por ahora pero con el desgaste de las secciones anteriores todo puede pasar.

Aquí son dos vueltas y lo importante será no desesperarme al principio. He notado que con las piernas ya cansadas me toma un poco más de tiempo agarrar ritmo pero una vez que lo agarro no lo suelto. En un buen día, podría ser el más rápido en esta sección viendo los tiempos del año pasado.

A 100 Días

Por supuesto que los nervios existen y se irán acrecentando de ahora al 30 de octubre. Los próximos 100 días se me pueden hacer eternos o muy cortos. Saber que para el mes de noviembre ya seré un Medio Ironman me emociona y motiva.

Primero estará el Triatlón de Veracruz. En el 2003 competí en las categorias infantiles pero ahora estaré de vuelta para la distancia olímpica. Es uno de los triatlones más grandes del mundo y un muy buen parametro a dos meses del reto principal.

Aquí se revivió mi gusto por los Triatlones
Cambiar de aires después de ocho maratones a un reto como este me da más energias que las que tendría si volviera luego luego a lo mismo. Salir de la rutina es algo que tenía que hacer. Ahora no queda de otra más que entrenar y soñar en que algo grande esta por venir.

¿A quién se lo dedico?

La respuesta a esta pregunta no es en singular, pero sin duda es en plural. El reto es personal pero la dedicatoria no. A mis papás, hermanas, abuelos, tíos, primos y amigos. Además, a tí que leiste toda la historia de un cuento que se irá poniendo bueno.

Saber que cuentas con el apoyo de mucha gente será fundamental para no dejarme vencer cuando las cosas no me salgan bien en los entrenamientos. Importante para tener con quien compartir tus logros en este camino y invaluable cuando el día de la carrera necesite sacar energías de donde no tengo.

A todos ustedes les dedico mi esfuerzo y mi resultado el 30 de octubre.