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¡Núnca Dejes de Creer!

Hoy más que nunca, me considero alguien extremadamente afortunado. Hoy tengo bien claro hasta dónde te pueden llevar los fracasos si nunca dejas de creer. La convicción, la disciplina, y hasta la terquedad me pusieron el sábado pasado en el Santiago Bernabéu.

No me gusta hablar de mis logros como algo único, pues se que no lo son. Hablo de ellos para que quienes me siguen, sepan que hay luz al final del túnel. No digo que ya estoy en plena luz, pero que cada paso me lleva más cerca a la persona que quiero ser.

Desde que dejé Telemundo en el verano del 2014, nada me tenía preparado para lo que venía. Días, semanas, meses y hasta tres años buscando un trabajo fijo parecían ser un camino que visto desde cualquier ángulo me llevaría al fracaso. Una por una fui tocando puertas y una por una vi cómo se cerraban frente a mis ojos.

Sabía que no había pasado seis años viviendo fuera de México en vano. Yo entendía muy bien lo que quería y que no me saldría del mundo de la comunicación. A veces sientes que estás pegando patadas de ahogado y que darse por vencido es la mejor opción.

De junio del 2014 a octubre del 2017 mi vida fue una auténtica montaña rusa. Al principio eran puras bajadas y con el paso del tiempo eran más los puntos altos que los golpes bajos. No dejo de pensar en quienes me cambiaron por alguna reina de belleza, en quienes me ignoraron por falta de influencias y quienes no devolvían las llamadas.

A pesar de todo ello, siempre he tenido muy claro quien quiero ser y hasta dónde quiero llegar. No estoy ahí, pero cada día me veo más cerca. He trabajado innumerables horas sin recibir un solo peso a cambio. Me he desvelado varios días para perfeccionar lo que hago. Veo las noticias analizando todo lo que se hace para seguir aprendiendo.

Muchas noches me acuesto cuestionando si llegaré a cumplir mis objetivos, pero este sábado pasado a la hora la respuesta estaba muy clara. Hoy se que sí mientras nunca deje de creer.

Vivir la experiencia de trabajar como reportero en el Santiago Bernabéu era un sueño desde que veía la tele sin saber cómo cambiar de canal. Ver los partidos del Real Madrid con las voces de Luis Omar Tapia, Fernando Palomo y compañía era algo anhelado cada fin de semana. Con Roberto Carlos, Ronaldo y Raúl en cancha, el sueño era muy claro.

El jueves 8 de febrero recibí la noticia de que se había aprobado la solicitud para cubrir el Real Madrid vs. Real Sociedad. En ese momento no sabía la magnitud de lo que se venía, pero conforme pasaron las horas me fui dando cuenta.

Muchas veces había pasado por la puerta de acreditaciones pensando en cuándo sería la vez que yo entraría al estadio por esa puerta. Por fin ese día tenía fecha y hora. Las 18:45 del 10 de febero del 2018. Gracias a Fut Mex Nation por confiar en mi para este trabajo.

Se suponía que el mexicano Hector Moreno debutaría con la Real Sociedad en este partido. El enfoque de mi trabajo estaba en su posible debut con su nuevo equipo en el estadio más importante de La Liga. Durante la semana en la prensa lo daban por hecho.

El trabajo empezó en el hotel de concentración. Ahí se habían reunido aficionados del cuadro donostiarra a la espera de sus ídolos. Les fui preguntando que esperaban del mexicano y que extrañaban de Carlos Vela.

Una vez que el equipo salió del hotel, con Moreno en el camión, mi siguiente parada era el estadio. La sensación de llegar al Santiago Bernabéu sabiendo que no sería un día normal era emocionante. Lo primero fue ir por la bendita acreditación, y ya en mis manos el sueño era real. En es momento me di cuenta al 100% de lo que venía.

Antes de entrar al estadio seguí buscando personas a las afueras del estadio que venían con la ilusión de ver ganar al equipo visitante. En un mar de aficionados blancos, me ingeníe para encontrarlas y una vez acabado eso ya pude dirigirme al palco de prensa.

Gracias a Dios he tenido la oportunidad de estar en varios estadios, pero lo que uno siente en este, no se compara con ninguno. Vacio o lleno, este estadio es diferente. Al pasar el filtro de seguridad, con el uso de una escalera eléctrica llegué al palco. Me dieron las instrucciones para llegar a mi lugar y en cuánto me senté no podía imaginar dónde estaba.

Para dónde volteara había reporteros de todo el mundo, hablando en varios idiomas, centrando su atención en un rectángulo verde. El estadio casi repleto de gente y los jugadores acabando su calentamiento. Reporteros de gran nivel por todos lados.

La única mala noticia del día fue que Hector Moreno no fue llamado ni para la banca. Eso me cambió los planes pero me permitió disfrutar más el partido. Al medio tiempo me encontré a figuras como Roberto Carlos y Tomas Roncero. Me hubiera gustado pedirles un autógrafo ó algo, pero en ese sector del estadio no esta permitido ni celebrar los goles.

Durante el segundo tiempo acabé mi reseña del partido, pero realmente no quería que el juego se acabara. Mi felicidad aumentaba a cada minuto del partido. El juego acabó 5-2 a favor del Madrid, pero mi trabajo seguía. En la sala de prensa tome un buen lugar para la conferencia de prensa de mi vida.

Primero Eusebio Sacristán, entrenador de la Real Sociedad salió a escena. Yo, con una pregunta sencilla, terminé por darle material a cientos de medios alrededor del mundo. ¿Por qué no alinear a Hector Moreno? Si llegan a leer algo al respecto, yo se lo pregunté. Después salió mi idolo de toda la vida, Zinedine Zidane. A el solo lo vi con ojos de amor.

En la zona mixta esperé que salieran ya sea Keylor Navas ó por pura casualidad Hector Moreno pero sin suerte. Cerca de la media noche, mi trabajo en la Casa Blanca estaba terminado. Fueron las mejores seis horas de mi estadía en España y de mi carrera como periodista sin duda las mejores.

Así que doy gracias a todos los que me negaron el acceso. A todos los que no me dieron una oportunidad de demostrar lo que puedo hacer, a los que no me contestaron la llamada. Gracias a ustedes el sábado pude vivir un sueño más.

Más que agradecido con ellos, estoy en deuda con todos los que me han apoyado moralmente. Los que no me dejan caer, los que siempre ven lo bueno en lo que hago, los que confían en lo que digo y creen en lo que termino haciendo. Sin ustedes no habría vivido lo que viví.

Las cosas pasan por algo, me lo dijo mi madre y me lo ha dicho mucha gente. Echale ganas, me lo dijo mi padre y me lo dijeron varios más. Te queremos, me lo dijeron mis hermanas y no fueron las únicas. Hoy si creo que las cosas pasan por algo y por algo estoy aquí.

Así que si estas leyendo esto, te pido una cosa. Una cosa que te acercará a tus sueños y que te costará sudor y lagrimas en el camino. Un camino lleno de obstáculos pero también con satisfacciones. A tí sólo te pido una cosa. Al igual que yo; ¡Núnca dejes de creer!