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El Regreso de Lluis Pino a Huracanes

Lluís Pino Vera será el encargado de dirigir a Huracanes de Tampico en el regreso de la franquicia del sur de Tamaulipas a la Liga Nacional de Baloncesto Profesional. El estratega de Barcelona, España regresa aspirando a llegar lejos con el equipo porteño.

Pino Vera de 33 años de edad comenzó su etapa como preparado físico en el baloncesto en España con el Cosehisa Monzón en el 2008. AEC Collblanc La Torrassa y Aracena-AEC Collblanc. En el 2013 fue llamado a Tampico para ser auxiliar de Edu Torres en Tampico.

Con Huracanes, Pino fue el único que se mantuvo desde su llegada hasta que despareció la franquicia. El catalán se enamoró del equipo, la organización y la afición y a pesar de que a la salida de Torres no fue considerado para ser el mandamás, se quedó.

Cuándo Torres se fue, llegó Ángel Gonzalez pero los malos resultados no le permitieron mantenerse mucho tiempo en el puesto de entrenador en jefe. Así que tras casi dos años como auxiliar, Pino se convirtió en el estratega de Huracanes a partir de enero del 2015.

Aunque tomó al equipo en una situación complicada, lo logró meter a los playoffs de la temporada 2014-2015. Un logro que le ayudó a ganarse el cariño de la afición porteña. Para su mala fortuna, el equipo desapareción ese mismo verano y Pino se fue.

Pino continuó su proceso de apredizaje con otros equipos. Primero viajó a Venezuela para dirigir a las Panteras de Miranda. Después se mudó a Austria para ser el encargado de UBSC Raiffesen Graz acabando en el noveno lugar de la liga.

Ahora el destino lo hace volver a Tampico para reencontrarse con el equipo que le dió la oportunidad de convertirse en entrenador por primera vez. Con un equipo nuevo y con la intención de volver a los playoffs es que Pino regresa al banquillo de Huracanes.

El equipo tendrá su debut en esta nueva era con Pino al frente el próximo 19 de octubre en casa frente a Santos San Luis. La temporada regular acabará el 17 de febrero del 2019 frente a Mineros de Zacatecas en tierras porteñas.

Hector Herrera ¿Madridista?

El mexicano Hector Herrera esta cada día más cerca de salir del Porto y unirse al Real Madrid. Medios europeos aseguran que el entrenador merengue, Julen Lopetegui, sostuvo una reunión con el centrocampista mexicano en Portugal.

Herrera fue capitán del campeón de la Primeira Liga mientras que el actual estratega del conjunto blanco estuvo al mando del FC Porto. Eso habla de la confianza que Lopetegui le tiene al mundialista mexicano y todavía hizo el esfuerzo de ir a reunirse con él en Porto.

Si bien a Florentino López no le termina de convencer el mercado latinoamericano (a excepción de Brasil), la apuesta de tener a Herrera en el Madrid no sería mala. Ha ganado tres títulos con el Porto y ha participado con el club en la Champions League.

A sus 28 años ya ha sido campeón en Portugal, campeón olímpico en Londres 2018 y suma varios minutos en Champions League. Ha sido nombrado al XI Ideal de Brasil 2014 (Fase de Grupos) y XI Ideal en la UCL 2014 (Fase de Grupos), además de ser el mejor jugador en el Torneo Esperanzas de Toulon en el 2012. 

El oriundo de Rosarito, Baja California dió sus primeros destellos de calidad jugando para el Tampico Madero en la Segunda División de México. De ahí, se le abrió la puerta para jugar con Pachuca en el máximo circuito y tuvo su debut el 23 de julio del 2011. 

En junio del 2013 emigró al viejo continente y desde entonces se ha ido convirtiendo en referente de la Selección Mexicana y del Porto. Lopetegui ha sido fundamental en su desarrollo en el fútbol europeo y su amistad lo podría llevar con el campeón de Europa.

La clausula de recesión en el contrato de H.H. esta en 38 millones de euros pero su contrato con el Porto vence en diciembre. De no renovarse, podría ir con cualquier club y ya hay varios interesados. El Tottenham, el Manchester United, la Roma y el Inter.

Sin embargo el Real Madrid tiene la ventaja por el vínculo Lopetegui-Herrera. A diferencia de Javier Hernández, Herrera tendría su puesto casi asegurado en el once inicial y estaría en la misma liga que Miguel Layún, Nestor Araujo y Hector Moreno.

El tiempo tendrá la respuesta para saber el destino final de Héctor Herrera. Una decisión en la que el Real Madrid Club de Fútbol tiene un pie por delante de los demás.

¡Gracias Querida España!

Mi vida del 2 de octubre del 2017 al 22 de julio del 2018 fue mucho mejor de lo esperado y es por eso que un mes después pienso de lo que para mi fue España. Les comparto en pocas palabras lo mucho que ha representado para mi vida personal y profesional.

La idea de vivir en el Viejo Continente era tan atractiva como aterradora. Volver a salir de casa con un rumbo fijo pero sin saber que me esperaba no es fácil. No tenía idea de que pasaría con mi vida y cómo podría cambiar para bien ó para mal.

Hoy puedo decir que no hay ni un centímetro de arrepentimiento por haberme atrevido. Lo que el 1ro de octubre eran inquietudes, hoy son sueños cumplidos. Lo que antes de tomar el avión eran miedos, hoy son enseñanzas de vida.

No puedo decir que todo fue color de rosa. Aún recuerdo como la angustia por no encontrar dónde vivir se apoderó de mi durante el primer mes. Ir de hostal en hostal sin saber dónde dormiría la siguiente noche no ayudó mucho a querer a España.

Siempre he sido muy paciente y a veces hasta exagero. Esa paciencia me ayudó a que tarde que temprano encontara a dos personas que me abrieron las puertas de su casa. Desde ese momento ya le pude poner un hogar a mi aventura europea.

Lo que pasó los siguientes nueve meses es imposible de resumir pero fácil de recordar. Hoy me siento feliz de lo que hice día tras día para aprovechar al máximo mi estancia. No sabía que tanto duraría, lo que sabía es que la debía aprovechar.

Volví a un salón de clases por primera vez en cinco años y por primera vez en diez años las clases eran en español. La adaptación al sistema no fue sencilla, pero conforme pasaron los días aprendí más de la cuenta de increibles profesores en Next IBS.

Al mismo tiempo, conocí a un gran grupo de compañeros. De cada uno aprendí cosas que han enriquecido mi propia historia personal. Son personas que hoy considero hermanos y hermanas, pues son familia. Juntos sufrimos y gozamos cada día de una maestría en España.

Mi trabajo me llevó a lugares soñados. Una conferencia de prensa con Rafael Nadal, partidos del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, entrevista con Zinedine Zidane y hasta Dinamarca para despedir a México previo al mundial de Rusia 2018.

Estar en una ciudad como Madrid me puso en un ojo del huracán en cuanto a materia deportiva se refiere. Siempre había un evento por cubrir ó alguno en el cuál pudiera participar. Mis ojos aún se acuerdan de lo que vieron en el 21K Rock N’Roll Madrid.

Aunque la comida no se compara con la mexicana, tiene lo suyo. Si la paella es rica y cara, el jamón es delicioso y barato. El vino y la cerveza no requieren de gran gasto y hay de todo y para todos. No es necesario ser rico para pasarla bien.

Caminar es prácticamente un requisito en la vida del europeo. En Madrid caminaba un promedio de ocho kilómetros diarios. Las calles llenas de gente caminando a diversos destinos prácticamente las 24 horas del día. Es increible lo activa que es la sociedad madrileña.

Aunado a eso esta la gran estructura que tiene el transporte público. En Metro, autobus, tren, y hasta bicis eléctricas se puede llegar al que sea tu destino. Hay una cantidad impresionante de rutas para moverse de un lado a otro. El servicio es de los mejores que hay en el mundo y no deja de crecer.

Tener el Aeropuerto Barajas a unos minutos de distancia es tener a Europa y el mundo muy cerca de ti. Tuve la oportunidad de viajar a varias ciudades en España y también a paises como Alemania, Suiza, Dinamarca, Bélgica y Polonia.

Cada viaje y cada aventura me enseñaba más de la ciudad y el país que vistaba. Es increíble lo mucho que puede cambiar una ciudad de otra a pesar de estar en el mismo país o ser naciones vecinas. No cabe duda que lo que hace a un país es su gente.

Sin duda el mejor viaje de todos lo hice a pie. El Camino de Santiago para mi fue el cierre perfecto de una aventura increíble. 300 kilómetros cargando una mochila por lugares mágicos le dieron no sólo sentido a una peregrinación, sino a mi vida. Es un camino que recorrí por seis días, pero que quedará grabado en mi memoria de por vida.

A la hora de decidir entre quedarme un poco más ó regresarme a México, no fue difícil elegir. España me dió todo lo que pudo darme en 300 días y yo estaba feliz. No le podía pedir más a una experiencia que me llenó de aprendizaje y ganas de seguir creciendo.

No le podía pedir más a la vida en ese momento. En el tiempo que hice de Madrid, España mi hogar, cumplí muchos sueños. Amigos, experiencias y felicidad. En eso se resume mi paso por Madrid y Europa.

Hoy que me acuerdo de lo que viví, no puedo evitar el sonreir. No puedo evitar el agradecer a mis padres y a mi familia que hiceron todo esto posible. No me arrepiento de nada, de lo que me hubiera arrepentido sería de no haberlo intentado.

Ahora la vida sigue. No descarto volver algún día. Hoy estoy arrancando una nueva etapa. Con las herramientas profesionales y personales que me ha dado la experiencia europea. Producto de lo feliz que me hizo e increíble que fue vivir en Madrid, España.

Mi Andar en el Camino de Santiago

Los primeros 72 kilómetros del Camino de Santiago me habían ido enseñando de lo que se trataba este reto físico, mental y hasta espiritual. Sin embargo, el tiempo me hizo ver que eso era tan solo el principio. Que aún faltaba mucho por recorrer y aprender.

Día 3 (Ángel en el Camino)

El tercer día fue el que inicié con más ambición de todos. En el plan estaba caminar 50 kilómetros. Sería la primera vez en mi vida que recorrería tanta distancia ya sea corriendo ó caminando.

Ese día había que salir a las 6 am del albergue. Aunque estuve listo para la hora programada, seguí siendo el último en salir. Ahora no había luz afuera, todo seguía oscuro. Sin embargo, las flechas te mostraban en que dirección debías de ir.

Los primeros kilómetros fueron entre campos de siembra. Me alegré de pensar que había parado el día anterior dónde lo había hecho, pues tardé dos horas en llegar al siguiente pueblo y el camino no era fácil.

Las lecciones de los primeros dos días me hicieron tomar un buen paso desde el inicio. El dolor por el esfuerzo de los días anteriores si se sentía, pero la ilusión de seguir avanzando me hacía pensar en todo menos en lo que al cuerpo le molestaba.

Antes de llegar al pueblo antes mencionado, alcancé a un señor que se puso a platicar conmigo cuándo lo pasé. Hablamos de dónde veníamos, que hacíamos y hasta quién había ganado las elecciones en México. Cuándo le comenté de mi plan de los 50 kilómetros, el me recomendó no hacerlo y esperar al siguiente día debido a que la parte más dura del camino estaba a la vuelta de la esquina.

Si tomé en cuenta su comentario, pues él ya había hecho el Camino varias veces. Ya que él se paró a desayunar, yo me seguí de frente queriendo ganar tiempo y distancia. Yo estaba pasando a todos los peregrinos que tenía por delante. Hasta que uno me pasó. Llegué a pensar en mantenerme a su paso pero iba muy rápido, así que lo dejé ir.

Para mi sorpresa él se detuvo y me esperó para saber por dónde seguir. El en italiano y yo en español, nos llegamos a entender lo suficiente para decidir que ibamos a seguir juntos. Para los dos, era la primera vez buscando llegar a Santiago. Su compañía de ese momento en adelante fue fundamental. Fue un ángel en el camino a la meta.

A los pocos kilómetros comenzó la subida más fuerte del Camino. Diez kilómetros de subida contínua en terracería pasando de 800 metros sobre el nivel del mar a casi 2,000. La niebla se hizo presente ya que pasamos de estar debajo a estar encima de las nubes. Después de un esfuerzo sobrehumano y yo sin nada en el estómago, llegamos a Cebreiro, el punto más alto en mi parte del camino.

Ahí pasamos a una capilla a dar gracias y después a comer. Una comida que supo a gloria mientras llovía afuera del restaurante. Una vez que dejó de llover, paramos de comer y seguimos otros 15 kilómetros a nuestro punto final. Las vistas desde ese punto eran espectaculares.

Las horas restantes fueron una lucha contra el cansancio que más adelante se combinó con una fuerte lluvia. Una lluvia que hizo que algunos albergues se llenaran y tuvieramos que caminar hasta ocho kilómetros más de lo planeado. Sin embargo, esto ayudó a que llegaramos a una posada dónde nos atendieron como reyes.

Al llegar nos dieron toallas para secarnos. Nos dieron de comer como si no hubieramos comido en semanas. Los cuartos estaban bastante bien y como no había nadie más, nos ayudaron en todo. Fue tan bueno el trato que dolió tener que seguir caminando al día siguiente. Lo más difícil de creer es que no llevaba ni la mitad del camino.

Día 4 (Caminando en Reserva) 

Esa mitad del camino estaba a la vuelta de la esquina. Bueno, unos kilómetros más abajo. Después de subir mucho el día anterior.  La meta ese día se llamaba Portomarín y nos dejaría a 90 kilómetros del final. 

El dolor en los pies empezaba a ser notorio. La noche anterior me dormí con un pie inflamado que no se logró recuperar al 100% pero reposar no era opción. Fue un día que parecía pasar muy rápido. La plática con mi amigo italiano ayudó mucho a eso y a olvidarse del dolor.

Cerca de los 30 kilómetros mi amigo se empezó a sentir cansado y bajamos el ritmo. Yo no me podía parar ya que si lo hacía pensaba que sería casi imposible reiniciar. Así que decidimos que llegando a Sarria él se quedaría a descansar y yo seguiría mi camino.

Así fue y al llegar a Sarria nos despedimos como si ya no nos ibamos a volver a ver. En ese momento pensaba que sólo me faltaban 10 kilómetros para llegar a mi destino. Posteriormente, me di cuenta que faltaban cerca de 20.

En vez de tener que caminar sólo dos horas más, eso significaba que faltaban cuatro horas. Poco a poco mis energías se agotaban y es que no había comido nada en todo el día. A base de pura agua me estaba manteniendo en pie.

Mi ritmo fue disminuyendo y cuándo me faltaban ocho kilómetros me alcanzó mi amigo italiano. El propuso que nos detuvieramos en un albergue a 95 kilómetros de Santiago. Para mi, esos cinco kilómetros me hacían ruido y quería quedar a 90.

Le dije que si se quería quedar ahí, que se quedara, que le agradecía su compañía pero que yo llegaría como fuera a Portomarín. Al final decidió irse conmigo y poco a poco fuimos llegando a la que fue la meta desde el principio de la jornada.

La vista en ese lugar hizo que valiera la pena todo el esfuerzo. Yo estaba tan cansado como asombrado de lo que había logrado. 53 kilómetros después de salir, llegamos al albergue a bañarnos, cenar y descansar. Llegamos tarde y despacio pero llegamos.

Emoción Sobre Cansancio

Ahora si podía decir que ya estaba a nada de llegar a Santiago. La meta ya se sentía muy cerca aunque hicieran falta casi 100 kilómetros. El cuerpo empezaba a pedir descanso pero tenía que mentalizarme para seguir avanzando.

La aventura ya había valido la pena y faltaba lo mejor. La llegada que ya la empezaba a visualizar. Esa parte no se la pueden perder. Un final del que aún me acuerdo como si hubiera sido ayer. 

Mi Andar en el Camino de Santiago

En el momento que supe que viviría en España, sabía que habría oportunidad de hacer cosas que dificilmente olvidaría. Sin embargo, hay una que me ha dejado marcado y se llama el Camino de Santiago.

El Camino de Santiago es el nombre que lleva una ruta de 764 kilómetros que va desde Saint Jean Pie de Port en el oeste de Francia hasta la ciudad de Santiago de Compostela en el oeste de España.

A lo largo del tiempo se han hecho diferentes rutas que se adaptan a las capacidades de miles de peregrinos. Todos ellos tienen la meta de llegar a los pies del apostol Santiago en la Catedral de Santiago. La meta para los miles de peregrinos, que por diversas razones,  año con año llenan esta ruta considerada sagrada por muchos.

Mis Razones

Hacer el Camino de Santiago ha sido por muchos años una meta que tenía. No sabía cuándo ni como hacerla. Al estar en España, la posibilidad de realizarla se veía más latente. Sin embargo pasaba el tiempo y a veces parecía imposible poder hacerlo.

Cuándo supe que me iría de España al final del verano, el tiempo lo tenía encima. Asi que dentro de las prioridades en la lista de pendientes estuvo hacer El Camino de Santiago. La ruta completa no era opción ya que para ella se necesitan más de 25 días.

Por lo tanto, mi planeación consistió en pensar en una distancia que podría recorrer en seis o siete días, no tenía tiempo para más. Al mismo tiempo, quería que fuera un reto y no solo un paseo. Por lo que al menos serían 200 kilómetros y 300 máximo. Al final, decidí salir desde un poblado llamado Astorga, a “260” kilómetros de Santiago.

La razón era simple. Dar gracias y nada más. Quería dar gracias por lo mucho que he recibido este año en España y no nada más aquí, sino a lo largo de mi vida. Me considero alguien muy afortunado de lograr lo que he logrado y vivir lo que he vivido. Al mismo tiempo de tener a gente como ustedes cerca para seguir en esta aventura deportiva.

Día 1 (Inicia la Aventura)

El mismo día que desocupé el departamento donde viví los últimos ocho meses de mi vida, fue el día que me dirigí a Astorga para inciar un reto y a la vez un sueño. A las 3:30 pm del sábado 30 de junio inició mi peregrinación a Santiago de Compostela desde la Catedral de Astorga.

Con la credencial sellada en un albergue y una mochila cargada con ropa y provisiones para una semana, inicié un camino tan soñado como desconocido. No quise ver fotos del mismo para no crearme expectativas. Quería que el Camino me fuera sorprendiendo y simplemente avanzar hasta dónde mi cuerpo se sintiera capaz.

Los primeros kilómetros fueron un paseo muy agusto, sin cambios de elevación y un clima fresco. No tenía idea de lo que me esperaba y la verdad me alegro que haya mantenido un cierto grado de inocencia al principio. Ese día acabé en un pueblo que se llama Foncebadón, a 1,300 metros sobre el nivel del mar.

Al albergue en este punto llegué apenas para ocupar la última cama disponible. Mi cena consistió en un par de barras energéticas y agua que aún tenía en un bote. Me bañé y para las 10 de la noche todos estaban dormidos, así que yo también tuve que hacer lo mismo. 30 kilómetros en el primer día eran un calentamiento para lo que vendría.

Día 2 (Aprendiendo Sobre la Marcha)

Mi plan era salir a caminar cerca de las 9 am o tal vez 10. Sin embargo, mi sorpresa fue que a las 6 am todos en el albergue ya estaban despiertos. Muchos ya habían comenzado su caminar antes de las 7 am. Yo si me tomé mi tiempo y bajé con calma a desayunar pero para las 8:30 ya estaba camino a mi segunda parada que estaba por definirse.

Los primeros kilómetros fueron bajo una capa de niebla impresionante. En ese momento estabamos más arriba que las nubes y así llegué al punto más alto de la montaña. El descenso fue gradual. El primer día caminé completamente solo, pero ahora ya vi gente desde el momento en el que salí del albergue.

Me di cuenta poco a poco de la multiculturalidad que hay a lo largo del camino. Peregrinos de Estados Unidos, Australia, Brasil, Colombia, Francia y demás países estaban siendo represenatdos. Cada quien a su paso y cargando con sus propios propósitos.

Ese día aproveché para ir platicando con gente. Además, me adaptaba al paso de otros y no me importaba ir atrás de gente con tal de no ir solo. Sin embargo, me di cuenta que no estaba avanzando mucho. Mi meta era bastante ambiciosa y pues cualquier avance que podría tener era bueno.

Al pasar por una capilla, comenzó a llover, así que en vez de salir a mojarme me quedé a rezar. En cuánto sentí que amainó la lluviá continué pero con un paso un poco más acelerado. No quería correr, pues era parte del reto que me había propuesto. Llegué a comer a Ponferrada, y tras la comida seguí unas tres horas más a mi destino final.

Al ver como mi contador de pasos me indicaba que había superado los 40 kilómetros, ya sólo me faltaban dos para el siguiente pubelo. Así que decidí que 42 kilómetros eran más que suficientes por ese día. Al llegar solo dió tiempo para conocer a mis compañeros de cuarto, ir a cenar pasta y regresar para bañarme y dormir temprano.

Ese día aprendí que tener un buen ritmo desde el principio me podía ayudar a tener más tiempo de descanso en la tarde. Por lo regular los “peregrinos” salen a caminar a las 7:00 am y acaban su jornada a las 3 ó 4 pm. A partir de esa hora los albergues se comienzan a llenar y si los pueblos son chicos, puede que no haya espacio para los rezagados.

El Camino, como la vida, es un aprendizaje continuo y esta historia continuará. Estos fueron apenas los primeros 72 kilómetros de la aventura rumbo a Santiago de Compostela. 

España y Ronaldo Empatan a Tres Goles

España y Portugal empataron a tres goles en el cuarto partido de la Copa del Mundo Rusia 2018. Un partido que no defraudó a la expectativas y que ofreció grandes emociones a lo largo de los 90 minutos que duró en Sochi.

España estrenaba entrenador tras una semana atípica en la que Julen Lopetegui fue destituido apenas el miércoles. Su racha de 20 partidos sin derrota importaron poco para José Luis Rubiales quien decidió hacerlo a un lado tras el escándalo de su nuevo trabajo.

Fernando Hierro ocupó su puesto y desde ese momento surgieron dudas de que si España sería tan fuerte como inicialmente se pronosticaba. Las dudas abundaban y sólo el balón rodando las podría despejar.

Apenas a los tres minutos de partido Cristiano Ronaldo cayó derribado por Nacho dentro del área y el árbitro italiano marcó penal. El Comandante no titubeó a la hora de cobrar el penal y puso a Portugal cuándo todo apenas empezaba.

España fue soprendida pero no superada por Portugal a partir de ese momento. Poco a poco la Furia Roja se fue acomodando en el campo y empezó a tocar mejor el balón. En un contragolpe Diego Costa encontró el gol del empate al 24.

Los españoles mantuvieron su superioridad en el dominio del partido pero fue Portugal quien se volvió a poner al frente con un disparo de CR7 mal rechazado por David de Gea. Una parada que parecía rutinaria acabó con el balón en el fondo de la red al 44.

Así que los lusitanos tomaron la ventaja antes del descanso y la mantuvieron hasta el minuto 55. En ese minuto, Diego Costa volvió a marcar y por ende empató el marcador. A partir de ese momento, el momento anímico era completamente de España.

Nacho se revindicó de su error en el primer tiempo con un golazo al 58 en el segundo. Un disparo desde fuera del área que se coló en la base del poste derecho de Portugal. Por primera vez en el partido, España tomaba la ventaja en el marcador.

Portugal era ahora el que remaba contra corriente y contra el reloj. Una falta de Gerard Pique afuera del área grande generó una oportunidad de tiro libre para Portugal que parecía inmejorable. Cristiano Ronaldo acomodó el balón y el mundo se paralizó.

Desde más de 20 metros, Ronaldo mandó su disparo al fondo de la red haciéndolo entrar por el ángulo superior izquierdo. Un gol que sellaba su hat-trick en el partido y lo coloca como líder de goleo al momento. A falta de tres minutos, Cristiano consiguió el empate.

Un punto para cada equipo que los deja en segundo lugar de Grupo B por detrás de Irán. El equipo de Hierro calma las aguas de una semana tormentosa y Portugal sabe que puede confiar en Cristiano Ronaldo.

Ocho Meses Soñando Despierto

Lo que me ha pasado en los últimos ocho meses es dfiícil resumirlo pero aún más imposible es olvidarlo. Si hace ocho meses me hubieran dicho que hoy me sentiría satisfecho de lo que he vivido, sería muy difícil creerlo.

He llegado al punto en el que si me dicen que te vas mañana, me voy y no me arrepiento de nada. He alcanzado una felicidad que hace tiempo no tenía y que me ha ayudado a valorar lo que cuesta cada logro en esta vida.

Han sido ocho meses de aprendizaje continuo pero también ocho meses de mucha reflexión. ¿Que quiero de la vida? ¿Que debo hacer para crecer? ¿Es este el camino correcto? A veces algunas respuestas son más claras que otras, ninguna es obvia.

Sin duda que vivir en Madrid siete meses ha representado mucho para mi en lo personal y profesional. Personalmente siento que he crecido años ya gracias a las lecciones y los intercambios de puntos de vista con compañeros y profesores. En lo profesional he llegado a hacer cosas que hace ocho parecían solo un sueño.

Este último mes lo comencé viviendo el Masters de Madrid. Uno de los torneos de tenis más importantes del mundo. Un partido de Premier League entre el Manchester United de José Mourinho y el West Ham del Chicharito. Todo esto seguido de un derbi sevillano entre el Real Betis y el Sevilla FC que me dejó con la boca abierta.

Cuándo parecía que el mes no daba para más, vino la oportunidad de poder cubrir un entrenamiento del Real Madrid en Valdebebas. Sin duda alguna el día que me hizo darme cuenta lo lejos que puede llegar uno si se empeña en conseguir un sueño.

No es poca cosa estar parado en el mismo lugar que 250 reporteros internacionales. En la misma sala de prensa en la que Zinedine Zidane habla ante más de 100 medios de comunicación y con vista a los campos en los que 25 de los mejores jugadores del mundo entrenan a diario. Para mi, ese día valió los ocho meses que llevo acá en Europa.

Días después pude vivir todo lo que fue la final de la UEFA Champions League en el corazón del madridismo. El Santiago Bernabéu y la ciudad de Madrid se paralizó para tanto el partido como para los festejos de la 13 que duraron más de 24 horas.

Se cerró el mes presentando la tesis de la maestría (para los que creen que solo vine a ver deportes). Una maestría en la que aprendí de grandes profesores que son líderes en la industria del marketing digital y la comunicación corporativa en España.

Cada día me voy a dormir considerándome un verdadero afortunado de vivir tal experiencia. Una experiencia que ya entra en sus momentos finales. Ocho meses mágicos en los que la realidad supera a la fantasía.

Si me tengo que ir mañana, me voy muy feliz. No me arrepiento de nada y sé que lo vivido aquí me servirá de mucho y se quedará conmigo por siempre. Queda poco por avanzar y toda una vida por vivir. Pero la vida después de este capítulo no será igual.

La Fiesta de la Decimotercera

¡Reyes de Europa! ¡Sómos Los Reyes de Europa! Ese fue el canto más escuchado en Madrid tras la obtención del decimotercer título de la UEFA Champions League para el Real Madrid. El equipo de Zinedine Zidane hizo historia en Kiev y desató la locura en la capital española.

La expectativa fue alta desde los días previos al partido más esperado del año. Las horas sólo incrementaban la tensión y el nervio entre los aficionados. En las calles de Madrid prácticamente todos hablaban de lo que podía ser un tercer título de manera consecutiva.

El sábado se veían uniformes del Real Madrid por todos lados. La final de la Champions es una ocasión a la que el aficionado madridista parece estarse acostumbrando. Sin embargo, esta vez valoraban mucho lo que podía pasar si Cristiano Ronaldo y compañía vencían al Liverpool.

El Santiago Bernabéu abrió sus puertas por tercer año consecutivo para que los aficionados merengues pudieran presenciar el partido en pantallas gigantes. Las 80,000 localidades se agotaron y la gente lo vivió como si el partido se jugara en esa cancha.

Los primeros 20 minutos fueron de mucho nervio y hasta miedo por ver como el Liverpool de Jurgen Kloop tomaba la iniciativa. Con sus atajadas, Keylor Navas mantenía le daba esperanzas a los merengues. La lesión de Mohammed Salah cambió los ánimos.

A partir de entonces los madridistas se vieron más ilusionados con la posible hazaña. El Real se fue al descanso sin anotaciones, pero no tardó en ponerse al frente iniciando el complemento. El gol de Karim Benzema hizo que el Bernabéu temblara con el grito de gol.

¿Qué decir del gol de Bale? El primer gol de chilena en la historia de una final de Champions provocó toda clase de emociones. Asombro, lágrimas y euforia por ver como el galés adelantaba al Madrid. El mismo Bale aseguró con otro tanto la decimotercera.

Ahí fue que la gente se olvidó de los nervios y la fiesta comenzó. No se dejó de cantar, no se dejó de brincar, no se dejó de celebrar. Al momento del silbatazo final hubo abrazos y gritos de felicidad. ¡Como no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa una y otra vez!

Miles de madridistas hicieron la peregrinación del Bernabéu a Cibeles para continuar los festejos. Cuatro kilómetros de fiesta total. La hazaña dio como resultado que esa noche Madrid no durmiera.

El domingo continuaron los festejos. Otra vez la ciudad se pintó de blanco para recibir a los “Héroes de Kiev.” Algunos afónicos pero con pasión celebraban el título. En cada rincón de Madrid el aficionado merengue mostraba orgullo por su equipo.

El recorrido de los campeones comenzó en la Catedral de la Almudena, pasó por el Ayuntamiento de Madrid y continuó en la Fuente de Cibeles. Los madridistas sabían bien que no sólo festejaban un título, festejaban el ganar 13 Copas de Europa.

La fiesta culminó de manera espectacular en el Santiago Bernabéu. Por cuarta vez en cinco años Sergio Ramos le ofreció “La Orejona” al madridismo. Cada jugador fue ovacionado como leyenda. Una vuelta olímpica y fuegos artificiales le pusieron el cierre perfecto a más de 24 horas de fiesta para los “Reyes de Europa.”

Una Meta Más a la Madrileña

Correr es un idioma universal y para prueba lo que fue la edición 41 de la Maratón de Madrid. El Rock n’Roll Madrid congregó a 37,000 personas de 124 países para recorrer los puntos más emblemáticos de la capital española este domingo.

Es la carrera atlética más grande de España y una de las más importantes en Europa que cuenta con el “Sello Dorado” de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF). Para este 2018 se estrenaban recorridos de 10, 21 y 42 kilómetros que en teoría no eran tan complicados como los de años anteriores.

El Maratón de Madrid genera una derrama económica mayor a los 28 millones de euros según el Instituto de Estudios Turísticos de Madrid.

En mi caso, decidí prepararme para la media maratón debido a que el trabajo y la escuela me impedían realizar la preparación adecuada para la maratón. Así que desde que llegué a Madrid en octubre, me tracé el objetivo de competir en el evento. Conforme pasaron los meses la preparación fue tomando forma y el día de la carrera estaba listo.

El 22 de abril de 2018 llegó y tras cientos de kilómetros de entrenamiento, sólo quedaban 21.097 kilómetros para conquistar un reto más y cumplir el sueño de competir en un medio maratón europeo. El de Madrid no es poca cosa, ya que en España el “running” es un fenómeno tanto de cantidad como de calidad. De que hay nivel, hay nivel.

Fue en punto de las 9:05 am que se dió el disparo de salida y arranqué con mucha ilusión de hacer una buena carrera . Como pocos días en Madrid, la ciudad parecía estar libre de coches y llena de corredores. El Paseo de la Castellana estaba plagado de sueños, ilusiones y metas de todos los participantes.

Los servicios médicos (SAMUR) atendieron a 216 corredores. Tres en estado grave por golpes de calor. Los demás por por lipotimias, deshidrataciones o caídas.

El apoyo de gente en las calles se podía sentir. Te gritaban por tu nombre (impreso en el número), te daban ánimos aunque fueras un desconocido. Mexicanos habíamos pocos, pero eso lo hacía especial. Ser minoría y a miles de kilómetros de casa, te hacía darlo todo por quienes esperaban noticias de ti del otro lado del océano.

Mi carrera comenzó como me la había propuesto. Al ritmo que me había planteado y sintiéndome bien para lo que venía. Sin embargo, a falta de seis kilómetros mis piernas no daban mucho más. Las subidas de los primeros kilómetros estaban cobrando factura. Llegué a pensar en caminar, pero no había entrenado varios meses para hacer eso.

A pesar de que por mi cabeza había pensamientos de negatividad, el ambiente por la calles de Madrid me animaba a continuar. Uno a uno pasaban los kilómetros y sabía que debía aguantar un poco más para que todo acabara. Saber que las calles de Madrid eran mías y de 37,000 corredores me ayudó mucho a no claudicar.

La ruta nos llevaba por lugares emblemáticos como el Santiago Bernabéu, Las Cuatro Torres, Las Ventas, La Puerta de Alcalá y la Central de Atocha. Al llegar al Paseo del Prado un amigo me dió su bandera mexicana y con esa crucé la meta que tanto había soñado.

“Cuándo lo das todo, no te puedes arrepentir de nada.” – Oscar Casanova Perches

Así concluyó mi experiencia en uno de las carreras más importantes del mundo. El tiempo pasó a segundo plano. La satisfacción de haberlo dado todo ese día nadie me la puede quitar. Los kenianos dominaron, pero la lucha no era contra ellos, sino contra mi mismo.

Corredores Conquistan Nueva Ruta de Media Maratón Madrid.

Cerca de 20,000 atletas estrenaron un recorrido de 21.1 kilómetros por las principales calles de Madrid en la 18va edición de la Movistar Media Maratón Madrid este domingo.

La prepapración de jóvenes y adultos se puso a prueba en una mañana con condiciones bastante favorables para la actividad. El termómetro estaba cerca de los ocho grados centígrados y el sol volvía a salir sobre la capital española tras unos días de lluvia.

Fue en punto de la 9:05 am que se dió el disparo de salida y con ello salieron los 18,600 corredores inscritos en una de las carrera populares con mayor importancia en Madrid.

Entre los participantes estaba el campeón mundial en triatón Javier Gómez-Noya quien se prepara para el Ironman 70.3 de Barcelona. El fondista “Chema” Martinez se dió el lujo de correr la carrera de cinco kilómetros antes de salir a la conquista del medio maratón.

La ruta llevaba a los corredores por varios de los puntos más importantes de la ciudad. A diferencia de los últimos diez años, el Parque El Retiro no se incluyó como la meta del recorrido. Esto se debió a una normativa municipal que le complicaba la logística a los organizadores.

En varios puntos del medio maratón hubo gente apoyando a los corredores. Con gritos, aplausos y pancartas le intentaban dar ánimos a los guerreros del asfalto. Familiares, amigos y hasta desconocidos de los atletas se sumaron a la fiesta deportiva del domingo.

39 personas fueron atendidas durante el día por los servicios médicos. De acuerdo a Emergencias Madrid la mayoría fue por mareos, lipotimias y contusiones. Sólamente una persona de 29 años fue llevada al hospital por un paro cardiorrespiratorio a 100 metros de la meta en Paseo del Prado.

Fue un evento con corredores de varias partes del mundo y al final dominado por kenianos. En la rama varonil fue Ezrah Kiprotich Sang con un tiempo de 1h02:37 quien finalizó en primero y Naomi Jebet con 1h09:56 fue la campeona del evento.

Así concluyó una fiesta deportiva que es toda una tradición en la capital de España. Ahora, todo queda listo para que el 22 de abril se corra la edición número 41 del Maratón de Madrid con la participación de apróximadamente 39,000 atletas.