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Mi Andar en el Camino de Santiago

Los primeros 72 kilómetros del Camino de Santiago me habían ido enseñando de lo que se trataba este reto físico, mental y hasta espiritual. Sin embargo, el tiempo me hizo ver que eso era tan solo el principio. Que aún faltaba mucho por recorrer y aprender.

Día 3 (Ángel en el Camino)

El tercer día fue el que inicié con más ambición de todos. En el plan estaba caminar 50 kilómetros. Sería la primera vez en mi vida que recorrería tanta distancia ya sea corriendo ó caminando.

Ese día había que salir a las 6 am del albergue. Aunque estuve listo para la hora programada, seguí siendo el último en salir. Ahora no había luz afuera, todo seguía oscuro. Sin embargo, las flechas te mostraban en que dirección debías de ir.

Los primeros kilómetros fueron entre campos de siembra. Me alegré de pensar que había parado el día anterior dónde lo había hecho, pues tardé dos horas en llegar al siguiente pueblo y el camino no era fácil.

Las lecciones de los primeros dos días me hicieron tomar un buen paso desde el inicio. El dolor por el esfuerzo de los días anteriores si se sentía, pero la ilusión de seguir avanzando me hacía pensar en todo menos en lo que al cuerpo le molestaba.

Antes de llegar al pueblo antes mencionado, alcancé a un señor que se puso a platicar conmigo cuándo lo pasé. Hablamos de dónde veníamos, que hacíamos y hasta quién había ganado las elecciones en México. Cuándo le comenté de mi plan de los 50 kilómetros, el me recomendó no hacerlo y esperar al siguiente día debido a que la parte más dura del camino estaba a la vuelta de la esquina.

Si tomé en cuenta su comentario, pues él ya había hecho el Camino varias veces. Ya que él se paró a desayunar, yo me seguí de frente queriendo ganar tiempo y distancia. Yo estaba pasando a todos los peregrinos que tenía por delante. Hasta que uno me pasó. Llegué a pensar en mantenerme a su paso pero iba muy rápido, así que lo dejé ir.

Para mi sorpresa él se detuvo y me esperó para saber por dónde seguir. El en italiano y yo en español, nos llegamos a entender lo suficiente para decidir que ibamos a seguir juntos. Para los dos, era la primera vez buscando llegar a Santiago. Su compañía de ese momento en adelante fue fundamental. Fue un ángel en el camino a la meta.

A los pocos kilómetros comenzó la subida más fuerte del Camino. Diez kilómetros de subida contínua en terracería pasando de 800 metros sobre el nivel del mar a casi 2,000. La niebla se hizo presente ya que pasamos de estar debajo a estar encima de las nubes. Después de un esfuerzo sobrehumano y yo sin nada en el estómago, llegamos a Cebreiro, el punto más alto en mi parte del camino.

Ahí pasamos a una capilla a dar gracias y después a comer. Una comida que supo a gloria mientras llovía afuera del restaurante. Una vez que dejó de llover, paramos de comer y seguimos otros 15 kilómetros a nuestro punto final. Las vistas desde ese punto eran espectaculares.

Las horas restantes fueron una lucha contra el cansancio que más adelante se combinó con una fuerte lluvia. Una lluvia que hizo que algunos albergues se llenaran y tuvieramos que caminar hasta ocho kilómetros más de lo planeado. Sin embargo, esto ayudó a que llegaramos a una posada dónde nos atendieron como reyes.

Al llegar nos dieron toallas para secarnos. Nos dieron de comer como si no hubieramos comido en semanas. Los cuartos estaban bastante bien y como no había nadie más, nos ayudaron en todo. Fue tan bueno el trato que dolió tener que seguir caminando al día siguiente. Lo más difícil de creer es que no llevaba ni la mitad del camino.

Día 4 (Caminando en Reserva) 

Esa mitad del camino estaba a la vuelta de la esquina. Bueno, unos kilómetros más abajo. Después de subir mucho el día anterior.  La meta ese día se llamaba Portomarín y nos dejaría a 90 kilómetros del final. 

El dolor en los pies empezaba a ser notorio. La noche anterior me dormí con un pie inflamado que no se logró recuperar al 100% pero reposar no era opción. Fue un día que parecía pasar muy rápido. La plática con mi amigo italiano ayudó mucho a eso y a olvidarse del dolor.

Cerca de los 30 kilómetros mi amigo se empezó a sentir cansado y bajamos el ritmo. Yo no me podía parar ya que si lo hacía pensaba que sería casi imposible reiniciar. Así que decidimos que llegando a Sarria él se quedaría a descansar y yo seguiría mi camino.

Así fue y al llegar a Sarria nos despedimos como si ya no nos ibamos a volver a ver. En ese momento pensaba que sólo me faltaban 10 kilómetros para llegar a mi destino. Posteriormente, me di cuenta que faltaban cerca de 20.

En vez de tener que caminar sólo dos horas más, eso significaba que faltaban cuatro horas. Poco a poco mis energías se agotaban y es que no había comido nada en todo el día. A base de pura agua me estaba manteniendo en pie.

Mi ritmo fue disminuyendo y cuándo me faltaban ocho kilómetros me alcanzó mi amigo italiano. El propuso que nos detuvieramos en un albergue a 95 kilómetros de Santiago. Para mi, esos cinco kilómetros me hacían ruido y quería quedar a 90.

Le dije que si se quería quedar ahí, que se quedara, que le agradecía su compañía pero que yo llegaría como fuera a Portomarín. Al final decidió irse conmigo y poco a poco fuimos llegando a la que fue la meta desde el principio de la jornada.

La vista en ese lugar hizo que valiera la pena todo el esfuerzo. Yo estaba tan cansado como asombrado de lo que había logrado. 53 kilómetros después de salir, llegamos al albergue a bañarnos, cenar y descansar. Llegamos tarde y despacio pero llegamos.

Emoción Sobre Cansancio

Ahora si podía decir que ya estaba a nada de llegar a Santiago. La meta ya se sentía muy cerca aunque hicieran falta casi 100 kilómetros. El cuerpo empezaba a pedir descanso pero tenía que mentalizarme para seguir avanzando.

La aventura ya había valido la pena y faltaba lo mejor. La llegada que ya la empezaba a visualizar. Esa parte no se la pueden perder. Un final del que aún me acuerdo como si hubiera sido ayer. 

Por Historia y Afición, Jaiba Destinada a la Salvación

El regreso de la Jaiba Brava a la Liga de Ascenso suponía el regreso de épocas gloriosas en la Liga de Plata, sin embargo casi un año después las cosas no son así. A falta de cinco juegos por disputarse, el miedo por perder la categoría esta latente en jugadores, cuerpo técnico y seguidores al equipo del TM Fútbol Club.

La sinergia entre Grupo Orlegui y la Familia San Román hacía que el sur de Tamaulipas se ilusionara con tener un equipo competitivo y que pudiera luchar por los primeros puestos tal y como lo hizo en Segunda División. Sin embargo, hoy el equipo lucha por no quedar en último.

La Presentación del Equipo de Ascenso

Una primera temporada en la que solo se sumaron 10 puntos en 17 partidos y por ahora tienen 15 de 39 que han estado en disputa. Un total de 25 en 29 partidos. Cantidad que por ahora le alcanza para estar tres puntos por encima de Loros de Colima en la porcentual.

La Jaiba entró a la Liga de Ascenso en igualdad de condiciones con Loros, Cimarrones de Sonora y los Potros de la U.A.E.M. Ahora, a falta de cinco partidos todo parece indicar que Cimarrones y Potros estan salvados, que los que se tienen que seguir preocupando son la Jaiba Brava y los Loros.

Tampico tuvo una limpia durante el invierno en la que pusieron a 16 jugadores transferibles, de los cuáles al menos diez si encontaron cabida en otros equipos y pocos fueron los que reportaron de regreso con el TMFC a principios del 2017.

Muchos de ellos se convirtieron en suplentes. Sus lugares los ocuparon jugadores con experiencia y que Daniel Guzmán consideró como los indicados para salvar el barco. Daniel Ludueña, Omar Arellano, Arturo Ledesma, Humberto Hernández, Marc Crosas y Diego Esqueda son prácticamente inamovibles del cuadro titular desde su llegada en enero.

Afición no Abandona

Al princicipo los resultados se dieron. Ocho puntos en los primeros cuatros puntos del Clausura 2017 hicieron que la gente se ilusionara con una gran jaiba. Tras la victoria contra Coras FC de visita, todo pintaba para un gran año, pero fue desde entonces que las cosas cambiaron. Tres derrotas en los siguientes cuatro partidos y una de ellas en casa.

Con tan solo 11 puntos llegaron al Clásico Tamaulipeco. Partido en el que se ganó, a la gente le gustó y se pudo golear al odiado rival 3-0. Sin embargo, desde el minuto 33 de la primera mitad en ese partido que el TMFC no anota un solo gol en más de 200 minutos.

Ahora llegan a los últimos cinco partidos contra rivales complicados. Celaya, Mineros, Cafetaleros, Leones Negros y Murciélagos en ese órden serán quienes pongan a prueba la calidad y madurez del cuadro más caro de la liga de Ascenso. Uno que se hizo para pelear por la punta y hoy lucha por permanecer. Un cuadro vasto en experiencia pero falto de ideas al ataque idea últimamente.

Lo que tampoco ha faltado es el apoyo de la afición que desde el partido contra Juárez en la J5 se ha convertido en la que mejor responde de toda la liga cada vez que su equipo juega de local, llenando el Estadio Tamaulipas en al menos dos ocasiones.

De poco sirve buscar y señalar culpables. Quienes lo son, lo saben y deben estar asumiendo la responsablidad de lo que ahorita se esta viviendo. La crítica que se de sobre esta situación puede llegar en varios tonos, sin embargo, puede servir para identificar problemas que no se sabían que existían.

Saliendo del Fondo de la Porcentual

Loros juega a lo que su plantel le permite y no ha corrido con la fortuna que le permitiría estar arriba del TMFC en la porcentual. Del otro lado, los obligados por plantel a no dejar ir puntos hasta batallan con el sotanero del torneo. Es la suerte la que los tiene salvados hasta el momento.

A falta de cinco fechas la afición del TM Fútbol Club esta expectante de volver a ver a esa Jaiba que ganaba y que gustaba. No a una Jaiba que juega a no perder. Una Jaiba que le tira a la liguilla y no salvarse. Una Jaiba acorde al plantel y la afición que se tiene.

La Jaiba no es europea, y el único jugador del viejo continente que se tiene es naturalizado mexicano. La Jaiba es de Tampico-Madero, referente del sur de Tamaulipas y conocida en México y el mundo. La Jaiba Brava del TM Fútbol Club esta para ser campeona, no porque uno lo dice, sino porque la historia del equipo así lo indica.

Reviviendo el Campeonato de 2DA División