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Moviendo el Cuerpo al Ritmo de la Mente

Cinco semanas es poco más de un mes, pero mucho menos de lo que se requiere para estar listo para un Ironman 70.3. Una prueba de 113 kilómetros dividida en tres partes como lo son 1900 metros de nado, 90 kilómetros de bicicleta y 21.1 kilómetros corriendo.

Cinco semanas fue el tiempo que tuve para ir de muy apenas correr 20 minutos sin problemas a 113 kilómetros casi sacando el corazón. Cinco semanas de incertidumbre pensando en que tan mala era la idea de hacer algo así.

Recordando mi Primera Vez

Para mi primer intento en la distancia me preparé con cinco meses de anticipación. Fui poco a poco subiendo la intensidad y el kilometraje de los entrenamientos y entrenaba tres veces al día.

Fue un proceso muy largo que parecía por momentos interminable. Llegue a las últimas semanas rogando que ya llegara la fecha. Mi cuerpo no podía aguantar muchos días más a ese ritmo.

Al mismo tiempo, en mi vida me había sentido tan bien fisicamente. Había bajado siete kilos en los entrenamientos. Recurrí a procesos como el de tomar célular madre para darle a mi cuerpo la energía necesaria.

Todo, absolutamente todo había estado bien planeado y bien estructurado. Con la ayuda de amigos e instructores las cosas se fueron dando para que aquel 30 de octubre yo me sintiera muy confiado que iba a poder con mi primer Ironman 70.3.

Lecciones de Los Cabos

Si algo me enseño Los Cabos es que había que se paciente con el evento. Tu resultado no se decide en los primeros metros del nado, ni en los últimos de la bicicelta. El resultado depende de saber controlar los esfuerzos en cada parte de la prueba.

Al haber terminado Los Cabos 70.3 me di cuenta que si era capaz de hacerlo. Una llanta tronada y una mala señalización en una de las vueltas me dejaron con una espinita de que podría hacer mejor para mi siguiente intento.

Así fue que en febrero me inscribí al Ironman Monterrey 70.3. Un circuito que en el papel pintaba mucho más fácil que el hecho en Los Cabos, pero que requería de estar bien preparado si quería mejorar mis marcas.

Desafortunadamente para mi plan de entrenamiento, mi carga laboral creció en un 200% a los pocos días de haberme inscrito. El crecimiento de este proyecto (OscarSports) fue un impedimento para poder entrenar como esperaba, pero no me arrepiento de nada.

Preparación Para Ironman Monterrey 70.3

Una vez que terminó la temporada de la Jaiba Brava pude regresar a entrenar. Sin embargo ya eran contadas con una sola mano las semanas que faltaban para el gran reto. Cinco semanas no parecían suficientes para algo tan grande como un IM 70.3.

Sin embargo, contaba con la experiencia de ya haberlo hecho, de lo contrario, no creo que le hubiera dado para adelante desde ese punto. Dicen que el cuerpo tiene memoria, y a eso me aferré cada día que pasaba entrenando.

Empecé nadando 500 metros el primer día. Mi primer rodada fue de apenas 30 kilómetros, mi primera corrida de apenas cinco kilómetros. Había mucho espacio por avanzar en poco tiempo pero las cosas se fueron dando y la confianza regresando.

Así que en cuestión de cinco semanas bajé tres kilos de cachete y uno más de panza. Me puse “a dieta” y entrené a tope tratando de no lastimarme haciendo esfuerzos de más. Tuve que cambiar mis tenis y ajustar la bici para soñar en poder terminar.

Los Días Previos

“El cuerpo se acuerda,” era la frase que me repetía constantemente en mi cabeza. Una frase que me daba cierta tranquilidad cuando veía como pasaban los días. Mi distancia más larga nadando fueron 2 kilómetros en 40 minutos. 60 kilómetros en poco más de dos horas rodando y 16 kilómetros en 1:15 corriendo.

El viaje a Monterrey incluía una parada en Saltillo para trabajar con Celestes FC. Algo que modificó mi preparación en la última semana pero a estas alturas del partido, poco podía cambiar. El jueves fue el juego y esa misma noche ya estaba durmiendo en Monterrey.

Para el viernes fue la entrega de paquetes. En Los Cabos tuve a toda mi familia cerca en cada momento. Algo que sin duda me dió fuerza y tranquilidad en aquella ocasión. Aquí estuve con un grupo de amigos.

A pesar de que pasaban muchas cosas en las horas previas y había muchos detalles que ver, yo estaba de cierta forma tranquilo. Repasaba en mi mente los escenarios a los que me podía enfrentar y más ó menos una estrategia que llevar.

En la práctica de nado rodé por un lado del canal en el que se llevaría a cabo la natación. Se me hiceron eternos los 1.9 kilómetros pero me olvidé de eso rápidamente. Vi la calma en el agua y me tranquilicé. Si ya lo había hecho antes, ahora no tenía porque fallar.

Al dejar la bici el sábado en el área de transición yo ya sentía que estaba listo. Me emocioné con lo que pasaba a mi alrededor pues estaba a pocas horas de volver a hacer algo que hace seis semanas estaba casi borrado de mi calendario de actividades.

Día de Ironman

El día que los más de 2,000 atletas esperabamos había llegado. El 14 de mayo fue la fecha que muchos marcamos en el calendario para participar en la cuarta edición del Ironman 70.3 Monterrey. La Macroplaza fue el punto de reunión para preparar las transiciones en una mañana fresca.

He participado en muchos eventos pero a pesar de que el Ironman 70.3 es sin duda el más desgastante de todos, siempre he sentido una tranquilidad que nunca siento en los maratones. Una calma que a veces ni yo me la creo.

La emoción no se me desborda, las ansias por empezar ahí estan y la curiosidad por saber que pasará pasa a segundo plano ya que trato de controlar lo que yo puedo controlar, lo demás lo dejo en manos de Dios y del destino.

En la fila de arranque estaba contento porque había llegado la hora. Me despedí de mis compañeros y solo pensaba en ir paso a paso a la meta. Al brincar al agua los nervios quedaron atras y empezaba mi segundo Ironman 70.3.

El Nado (1900 Metros en 36:14) 

De las tres disciplinas el nado es en la que me ha ido mejor en los últimos triatlones. El día de práctica me había desorientado mucho pero el día de la carrera si pude nadar un una linea. El Paseo Santa Lucia lleno de nadadores era territorio complicado pero lo supe llevar poco a poco.

Aunque se me hizo eterno no me deseperé y con calma fui llegando a cada una de las marcas (cada 500 metros). Los gogles no se me empañaron y no fui golpeado por otros nadadores. Me cuidé mucho de los golpes que me pudieran lastimar y echar a perder el nado.

Los últimos 400 metros fueron los más complicados pues el canal se hizo muy angosto y no había por dónde pasar. Nunca me puse a ver el reloj, solo esperaba ir de acuerdo al plan y salir abajo de 40 minutos. Cuando salí me di cuenta que iba cerca de 36 y entre los mejores 30 de mi categoria.

Bastante contento con un buen nado me dirigí a la transición de la bicicleta. Unos ligeros contratiempos con las mangas hizo que me tardara en salir pero me sentía bien y listo para 90 kilómetros de ciclismo. La parte del triatlón que es mi punto debil.

Ciclismo (90 Kilómetros en 3:31:59)

Tras acomodarme bien en la bici empecé a agarrar ritmo y sentía que me podía ir bien. El recorrido estaba bastante bueno y llevaba buen tiempo. Al ser de los primeros en salir del agua, el tráfico estaba bastante despejado.

Luego vino mi pesadilla. Una ponchada de llanta en una llanta que se me había ponchado en las últimas tres rodadas y que tronó el día que la revise con los del servicio del Ironman.

Ahí perdí cerca de 30 minutos al tener que espera a un técnico para que revisara bien el rin y la cámara. Al terminar la revisión le encontaron un hoyo y tras terminar de resolver el problema pude volver a rodar, rezando que no volviera a pasar.

Desde ese momento, cuando apenas llevaba cerca de 30 kilómetros tuve que emplearme a fondo para reponer parte del tiempo perdido. Aprovechando las buenas condiciones del recorrido pude promediar arriba de 30 kilómetros por hora el resto de la prueba.

Terminando la primera vuelta me sentía bien y la segunda ya con más confianza seguí pasando gente. Alcancé a algunos compañeros con los que había entrenado lo que me motivó a mantener el acelerador a fondo hasta el final de la parte de bici.

Carrera (21.1 kilómetros en 2:17:54)

Habiendo dejado la parte más pesada del triatlón venía la que definía mucho pero para la que menos me había preparado por el corto de preparación. Sin embargo, la corrida es algo que llevo haciendo desde los tres años así que “el cuerpo se acuerda.”

Después de una transición bastante rápida, en menos de tres minutos estaba corriendo tras haber dejado de rodar. Poco a poco agarré ritmo y al final de la primera vuelta alcancé a un amigo para pocos metros después sentir el primer calambre de la tarde.

Mi amigo me dió una pastilla para que el dolor se fuera y seguir con la segunda vuelta. Ya a paso fui avanzando y acercándome a la meta. Me hubiera gustado acabar el medio maratón en menos de dos horas pero el calambre apagó esos planes.

Paso a paso fui avanzando y pronto estaba en el último kilómetro. Ahí pasé a otro amigo y de las 6 personas que pensaba pasar, cinco no era un número tan malo tras la enorme perdida de tiempo con el problema en la bici.

Los últimos metros se me olvidó el dolor y solo disfruté que por fin iba a terminar y no me iban a descalificar. Me emocioné porque logré lo que hace cinco semanas parecía imposible. Porque fuera de todo el dolor corporal, estaba feliz. Así, con los brazos en alto acabé el Ironman Monterrey 70.3 en 6:35:59.

FELICIDAD PURA

6 horas 35 minutos después de haber salido acabé con una misión que parecía imposible. La clave estuvo en siempre creer que podía. Para lo poco que había entrenado, no dude en poder acabar.

El apoyo que había recibido por parte de muchos amigos y familiares en días previos fueron gasolina y motivación pura para avanzar cada uno de los 113 kilómetros de la prueba. No cabía de felicidad al cruzar la meta.

Fue un día en el que terminé dándolo todo, un día en el que me demostré lo fuerte que puedo ser ante la adversidad. Un día en el que moví el cuerpo al ritmo que la mente le dictó porque como siempre dije “el cuerpo se acuerda.”

Otra Oportunidad

Ahora ya me quité la espinita de la descalificación en Los Cabos, pero queda la de los problemas con la bicicleta. Además de que mejoré todos mis tiempos a comparación de lo que hice en octubre. Se que si logro tener una etapa de bici sin problemas, el cuerpo no estará tan cansado para la corrida.

Sueño con bajar de seis horas en este tipo de eventos y porque no, estar cerca de las cinco horas. Sin embargo, por ahora estoy satisfecho con el tiempo, pero más que nada con el esfuerzo.

No le podía pedir mucho más a un cuerpo que hace cinco semanas casi daba por descartado el participar. Por ahora a disfrutar de este logro, que no se consigue todos los días. Soy un finalista de Ironman 70.3.

Medio Maratón Tampico-Miramar 2016

La quinta edición del Medio Maratón Tampico-Miramar puso a prueba a cada uno de los casi 800 corredores que participaron. Un evento que se llevo cabo bajo condiciones difíciles que ya se veían venir desde que se anuncio la fecha del evento.

A pesar de que la hora de salida se adelanto 30 minutos a lo que se había establecido en ediciones anteriores, desde el momento de llegar a la salida se sentia que las condiciones del tiempo podían ser factor.

Los nervios de muchos estaban claramente reflejados en los rostros de varios participantes. Otros con sonrisas ocultaban el miedo que le podían tener a la distancia. Atras quedaban los entrenamientos de 5, 8, 10, 12, 15, 19 kilómetros y enfrente un reto de 21,100 metros.

Para algunos su primera vez, un camino hacia lo desconocido. Para otros, una distancia conocida pero a la que se le debe tener respeto por más veces que la hayas corrido. A las 6:30 am todo quedaba atras y con ayuda de otros y/o ayuda divina iban a conquistar cada quien su propia meta.

En los primeros kilómetros se notó una descarga de adrenalina poco antes vista en Tampico y Madero. Para una zona en la que hace ocho años muy apenas se podía convocar a 100 personas para un evento de diez kilómetros, el ver 800 y tal vez más reunidas para un medio maratón era algo difícil de creer.

Una ruta que pasa por varios de los lugares más simbólicos de la zona sur de Tamaulipas. Iniciando en el centro, que antes era el corazón de Tampico. Luego pasas por la Laguna del Carpintero, el hogar de Juancho. Sigues hacia dónde estaba el Parque Alijadores (ahora conocido como WalMart). Continuas hacia el Porvenir (Dónde se esta mejor que enfrente). Te sigues todo derecho hacia el Aeropuerto (cuna de la aviación comercial en México) y luego pasas por Madero (lugar dónde se establecio la primera refineria en México).

Los primeros diez kilómetros son los más difíciles en cuanto a topografía se refiere. Es un subir y bajar constante. Tratas de aprovechar la energía que tienes mientras debes ser conciente de reservar para lo que sigue después. Aunque la segunda mitad es prácticamente plana, es cuando más fuerte pega el sol ya que vas en dirección a la playa (de dónde sale). Ahí en los últimos siete kilómetros solo hay dos vueltas.

Muchos se llegaron a quejar de a falta de hidratación. La verdad es que para poder mantener bien hidratados a 800 corredores se necesitan muchos más recursos y presupuesto del con el que se cuenta.

Los últimos dos kilómetros se corren frente al mar y con el corazón por delante. Ahí, las piernas difícilemente tienen para dar más. Al mismo tiempo, por más cansado que estes sabes que estas a nada de tocar la gloria llamada meta. Por lo que tanto trabajaste esta a nada de ser tuyo. Ese debut, esas ganas de simplemente terminar ó esas intenciones de mejorar tu tiempo las puedes visualizar con más claridad en esos últimos metros.

Pisas la meta y todo tu sufrimiento se convierte en alegria. Te has vencido a ti mismo, te has repuesto ante cualquier adversidad que enfrentaste en el camino. Lo hayas hecho solo ó con pacers la satisfacción por haber terminado es personal. El sentimiento lo puedes compartir con familiares y amigos y el orgullo se quedará en ti para siempre.

Asi que felicidades a todos los que corrieron en este evento que hace seis años difícilmente se podía visualizar en la zona. Una felicitación especial a Arturo López y su equipo de Deportemanía. Gracias a su visión el atletismo ha crecido de manera exponencial. Es un evento que no debe desaparecer y seguramente seguirá creciendo. Hace años no te daban playeras, medallas, chips y mucho menos había rifas en las carreras. Desde que existe Deportemanía, todo eso se ha vuelto una costumbre en la zona.

Finalmente no queda más que felicitar a quienes participaron en el evento. Corriendo, como voluntarios, hidratando, apoyando en la ruta y echando porras. Cada quien hace su parte para que el evento crezca. Cada quien lo hace por diferentes razones pero todos juntos ponen a Tampico-Madero en el mapa del atletismo nacional.

De Los Ángeles a Río en 42.196 Kms.

Llego la fecha para que más de 200 maratonistas norteamericanos se disputaran tan solo seis boletos para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro a realizarse este verano en Brasil.

Más allá de tener que competir contra el resto del grupo, cada atleta tenía que hacer una buena estrategia para no deshidratarse, pues el sol salió fuerte desde el inicio de la competencia (20 grados centígrados) e hizo que en el inicio de la misma, todos corrieran a un paso conservador.

Había muchas incógnitas tanto del lado de las mujeres como en el de los hombres. En la rama varonil, Meb Keflezghi de 40 años, era el hombre a seguir por tener la mejor marca hasta el momento pero por primera vez se enfrentaba a un muchacho de 28 años de edad llamado Galen Rupp. Rupp, quien es entrenado por Alberto Salazar, uno de los mejores entrenadores en el mundo del atletismo, apostó por que el subcampeón olímpico en 10,000 metros de Londres 2012 debutara en la reina de todas las distancias.

Salazar, sabiendo que el calor solo iría aumentando durante la carrera, le hizo hoyos a la camisa de Rupp y esto en algo le ayudó. Rupp hizo ver el maratón como un simple paseo. Nunca se mostró cansado y se pegó con Keflezghi. Fue aproximadamente a cinco kilómetros del final que Rupp pisó el acelerador a fondo para alejarse de el campeón de los 2012 Olympic Trials y convertirse en el nuevo campeón con un tiempo de 2:11:11 en su primer maratón.

Con la ausencia de Ryan Hall, maratonista olímpico en el 2008 y 2012, estaba la esperanza de que Nathan Ritzenhein se colara dentro de los primero tres tras haber quedado en cuarto en Houston en el 2012. Esta vez, el calor y su propio cuerpo no le permitieron seguir con los líderes y en la milla 21 se hizo a un lado.

La tercera plaza para los juegos de Río 2016 se la llevó Jared Ward. Uno de los que pudo aprovechar el hecho de que el paso fue “lento” al principio y poco a poco se fue consolidando en la última plaza para las olimpiadas. Su tiempo de 2:13:00 estaba dentro de su alcance, pues al año pasado había terminado tercero en la maratón de la misma ciudad.

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Los tres hombres que representaran a Estados Unidos en Río 2016. Ward (izq.) Rupp (centro) Meb (der.) @runnersworld

En las mujeres la historia fue un poco distinta. Lo que si fue similar fue que muchas permanecieron juntas en un solo grupo hasta pasado el kilómetro 10. Conforme iban avanzando las vueltas por el centro de Los Ángeles, el grupo se iba haciendo más y más pequeño.

Aquí la noticia había sido el abandono de Deena Kastor a días del evento, pues una lesión muscular no la hizo sentir bien a la que en el 2004 acabó con la medalla de bronce. Kastor ha brillado en las competencias de medio maratón y sabe correr maratones, pero esta vez prefirió hacerse a un lado.

La que estuvo en duda mucho tiempo fue Kara Goucher. Tras su participación en Londres 2012, a Goucher no se le ha visto mucho. Ya no es patrocinada por Nike ni compañera de Shalane Flanagan en los entrenamientos. Ahora se ha dedicado a se mamá y fue hasta hace poco que se decidió por competir en Los Ángeles. Des Linden, quien también formo parte del trio en Londres, pero que abandonó en aquél maratón volvió y lo hizo de buena manera. Amy Hastings, cuarto lugar en los Olympic Trials del 2012 quería quitarse esa espinita.

Hastings ahora se ha convertido en la compañera de Flanagan, una competidora que no se guarda nada en las competencias. A Flanagan no le gusta ver la espalda de nadie y ahora corrió hombro con hombro a un lado de su compañera de entrenamientos. Pasado el medio maratón se adelantaron y tomaron una ventaja considerable que parecía definitiva.

Para Hastings lo fue. Ella no tuvo complicaciones en el resto de la competencia. Ella hizo lo que pudo para que Flanagan le aguantara el paso cuando parecía que se quedaba a menos de tres kilómetros del final. No pudo ser así y Hastings terminó sola, seguida por Davila y Flanagan. Goucher, a pesar de sus esfuerzos acabó en cuarto lugar y fuera de Río 2016 (al menos en el maratón).

Hastings, quien iba a un paso de 2:32 por casi todo el recorrido, logró terminar por debajo de los 150 minutos en 2:28:20. Linden superó a Flanagan en los últimos instantes y la ganadora en el 2012 que no paró de sonreir tras cruzar la meta en Houston hace cuatro años, no pudo más al terminar la prueba y colapsó en los brazos de Amy Cragg.

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La ganadora Amy Cragg abraza a su compañera de equipo (Shalane) que colapsó al llegar a la meta. @runnersworld

Mientras que Rupp piensa en correr tanto los 10,000 metros y el maratón, quienes no calificaron pueden intentar en unos cuantos meses el pase olímpico en eventos de pista. Es casi un hecho que ahí veremos a Ritzenhein y posiblemente a Goucher regresar a competir dentro de un estadio. Por ahora, ha quedado definida la plantilla que representará a las Barras y Las Estrellas en el evento más emblemático del programa olímpico, la maratón.

Maratón Powerade Monterrey 2015

7,000 corredores salieron a poner a prueba su preparación para el Maratón Powerade Monterrey 2015. Fue en el Parque Fundidora donde los participantes de el segundo maratón más grande de México se dieron cita poco antes de las 7:00 am. Con una temperatura de 15 grados centígrados y con los nervios al tope, salieron los corredores a hacer de las calles de la Sultana del Norte, su pista en un circuito nuevo para la décima edición de este evento.

Cabe señalar que este maratón esta certificado por la I.A.A.F. y es clasificatorio para el Maratón de Boston. Lo que este evento no tiene son premios en efectivo para los ganadores, así que se fomenta el que sean corredores amateurs quienes predominen en esta prueba. Tal y como lo explica Rubén Romero, el Maratón Powerade Monterrey es un evento de corredores para corredores.

VIDEO: El Color del MPM15

De los casi 7,000 corredores que agotaron las inscricpiones en el mes de julio, poco más de 2,000 hicieron del MPM15 su primer maratón. Una de ellas fue Esmeralda Rodriguez, quien estaba muy contenta tras su logro.

“Descubres que sacas fuerza de donde no te imaginas, de tu familia, de tu entrenamiento de tu coach, de todos,” comentó Rodriguez. “Si puedo correr 42 puedo hacer lo que sea.”

También hay muchos como Ángel Manrique, quienes estaba repitiendo como maratonistas en el mismo lugar que hace un año. El también estaba feliz por el esfuerzo hecho en la carrera ya que mejoró por 15 minutos su marca del 2014.

“Muy padre, nos benefició mucho el clima temprano y ya despuecito de las 11 fue cuando se vino el sol muy fuerte pero muy padre el ambiente, todo excelente,” dijo Manrique quien representaba al equipo Bajate Gordo.

Es importante destacar la organización de este evento que dejo muy contentos a la mayoría de los participantes que han hecho que cada año siga creciendo este maratón. La ruta estaba bien cuidada con muchos voluntarios y personal de tránsito haciendo lo posible por mantener seguros a los corredores. En prácticamente cada kilómetros había grupos de animación apoyando a quienes se habían preparado para el gran reto.

VIDEO: Reacciones del Maratón Powerade Monterrey 2015

Ya en la meta, hubo de todo. Un novio esperando a la novia para pedirle matrimonio, padres agarrados de la mano con sus hijos en los últimos metros y lágrimas de varios corredores por haber terminado con los 42 kilómetros y 195 metros que se habían propuesto.

Al mismo tiempo hubo otros que celebraban años de casados. Tal fue el caso de Maria Elena Pérez Espinoza y de Lucio Delgado quienes cumpliran 32 años de casados este miércoles 16 de diciembre. De creencias futbolisticas diferentes (ella Tigre y él Rayado) , el maratón es algo que disfrutaron paso a paso juntos.

“El clima yo lo tomo a mi favor, si dicen va a hacer mucho sol, yo digo voy a radiar más con esos rayos del sol,” señaló Maria Elena quien corrió con un velo de novia.

“Ahora si hubo más apoyo del público, mucho apoyo bien padre y demasiadas fotos,” dijo Lucio con una sonrisa en su rostro.

El primero en haber cruzado la meta de la décima edición el Maratón Powerade Monterrey fue Jorge Alberto Hernández con un tiempo de 2:27:24 en su debut como maratonista. A él le siguieron Jesús Capula y Marco Tardeli con tiempos de 2:28:22 y 2:29:14.

En la rama femenil la ganadora fue Marcela Miramontes con 3:06:55. Ella superó a su más cercana competidora, Yabeth Rocha, por cerca de cinco minutos (3:11:11) y a Marisol Franco que acabó con tiempo de 3:11:31.

“En los primeros kilómetros si salí un poco rápido y ya en el 35 me sentí un poco cansadita,” comentó Rocha quien iba en la punta hasta el kilómetro 35. “Estuvo muy bien, bastante gente apoya y hay bastante hidratación.”

Los organizadores del evento quedaron muy satisfechos con el maratón por el cual trabajaron un año esforzandose en su planeación. En sus planes esta el que para el 2016, sean 8,000 los corredores que particpen en la carrera.