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Históricas Victorias en el Maratón de Boston

Yuki Kawuachi y Desiree Linden fueron los mejores corredores en la edición 122 del Maratón de Boston este lunes. La meca del maratonismo reunió a cerca de 30,000 de los mejores maratonistas del mundo para la prueba de 42 kilómetros y 195 metros más añeja del mundo.

Un día en el que las condiciones para la distancia no eran nada favorables, puso a prueba la preparación tanto de los atletas “elite” y los “amateur”. Con el viento en contra durante gran parte del recorrido entre Hopkinton y Boston, era difícil adivinar quién se llevaría la victoria. Además, la lluvia enfrío el ambiente, tanto que el termometro marcaba los cero grados en varios puntos del trayecto y en algunos hasta se registraron temperaturas por debajo del punto de congelación.

Nada de esto fue impedimento para que se corriera una edición más de un maratón que ha ido creciendo en importancia durante los últimos años, especialmente desde los bombazos en la meta registrados en el 2013. Hoy, los favoritos seguían siendo los atletas africanos.

En la rama femenil Shalane Flanagan acaparaba varios de los reflectores. Una maratonista que en el 2014 registró el tiempo más rápido de una norteamericana en Boston (2:22:04) y que en el 2017 ganó el Maratón de Nueva York tenía los créditos para convertirse en favorita. Su compatriota Linden había acabado en segundo lugar en el 2013 y en su sexta aparición en Boston buscaba acabar en lo más alto del podium.

La carrera de las mujeres empezó con un ritmo bastante lento. Así que el pelotón seguía estando bastante nutrido cuándo llegaron al punto medio de la carrera. Nueve corredoras en ese grupo, incluyendo tres estadounidenses, dos etiopes, tres kenianas y una japonesa. Linden había ayudado a Flanegan a mantenerse con las punteras cuándo la última se tuvo que parar al baño cerca de 10 segundos.

Así que lo mejor estaba guardado para el final de la carrera. Para el kilómetro 32 el pelotón ya no estaba compacto. Las tres primeras corredoras estaban a 15 segundos de cada una. Mamitu Daska (ETH) iba en primero, Gladys Chesir (KEN) en segundo y Linden las escoltaba en tercero. 

Del 32 al 35 se fue definiendo la carrera. Daska se quedó sin energía y vió como Chesir y Linden la pasaron. La norteamericana no lo pensó dos veces y a siete del final ya era ella quien quien lideraba la carrera. La veterana de 34 años y maratonista olímpica en Londres 2012 y Río 2016 no quiso sorpresas y se encaminó a una victoria histórica.

Desde 1985 que ninguna mujer americana había ganado en Boston y Linden se había quedado muy cerca hace seis años. Esta vez no se quedó cerca, esta vez estuvo determinada a ganarlo y con un tiempo de 2:39:54 se procalmó campeona.

En la rama varonil los estadounidenses nunca figuraron como posibles contendientes al triunfo. Galen Rupp no estuvo en su mejor día, siendo él la carta fuerte de los corredores de las barras y las estrellas. Geoffrey Kirui era el rival a vencer al llegar con el sello de campeón defensor. 

Los hombres no se reservaron tanto como las mujeres al inicio de la prueba. Yuki Kawauichi salió con un ritmo muy acelerado desde el principio y poco a poco el pelotón lo alcanzó. Era de esperarse que la carrera de Kawauchi acabara ahí, pero no fue así.

Varios hombres intentaron desestabilizar el pelotón con “sprints” de corta duración hasta que Kirui decidió alejarse del grupo y marcar el ritmo. Una estrategia que parecía que le iba a funcionar, pues a siete kilómetros del final ya estaba 90 segundos por delante de Kirui y el resto del grupo.

Esa ventaja que parecía intocable y que pronosticaba a Kirui como campeón por segunda vez a sus 25 años fue desapareciendo en los últimos kilómetros y a falta de una milla el japonés le arrebató el triunfo. Con la misma fuerza que había arrancado, Kawauchi tomó Boylston Street y se encaminó a su primer triunfo de un “mayor”.

Un maratonista fuera de serie logró la primera victoria para su país en Boston desde 1987. Del 2009 a la fecha ha participado en más de 80 maratones, pero sin duda su victoria de este 16 de abril será la más importante de todas. Su tiempo de 2:15:58 pasará a segundo plano pues la hazaña contra los mejores del mundo tiene demasiado mérito.

Así acabó el maratón de Boston para los más rápidos del contingente. Con los tiempos más lentos en esta prueba en los últimos 30 años, pero con victorias que acaban con la hegemonía africana en esta prueba. Un día que se recordará por las condiciones adversas, los nuevos campeones y por la entrega de cada uno de los competidores en la maratón más importante del mundo.

Boston Contra Reloj y Más

Los organizadores del Maratón más antiguo del mundo publicaron hoy en su página de internet los parámetros con los que decidieron quién se clasificaba a la edición 2016 y quién no. Como era de esperarse, los tiempos que se piden cada vez son más rápidos y el simple hecho de dar la marca establecidad para cada categoría ya no es suficiente.

Hace menos de cinco años, Boston no se saturaba de la manera en la que se satura ahora. Esta claro que los atentados que ocurrieron en Abril del 2013, sacudieron al mundo de los maratonistas y elevaron el interés en este evento. Antes de que eso pasara, las marcas para acceder al maratón era lo único que te separaba entre entrar y no entrar.

Hoy, dos años después del atentado, Boston esta en la mira de los que corren y los que no. De los que les gustan los maratones y de los que no tanto. El interés por ser parte de este evento de una manera o de otra se ha disparado a niveles inimaginables hace apenas unos años. La tarea de calificar con un buen tiempo se vuelve cada año más difícil.

Por ejemplo. Antes del atentado a Boylston Street, la marca para una persona de mi edad (27), era de 3:10:59. Yo recuerdo haber corrido mi mejor tiempo hasta entonces de 3:12:00, quedándome a nada de lograr por lo que había entrenado durante varios meses. Hoy, tan solo cuatro años después, la marca que me piden es 3:05:00, pero eso ya no es suficiente.

Muchos de los que califican por tiempo se quedan fuera de Boston por razones que no deberían ser. La popularidad de este evento ha crecido de tal forma que muchas organizaciones caritativas buscan plazas para gente que sabe que no va a poder entrar por su tiempo. Cada año hay más de esos grupos y para la edición 2016, habrá más de 5,000 corredores paseando por Boston sin tener que haber calificado para el único maratón amateur en el mundo que te pide una cierta marca.

Antes, este evento, tardaba en llenarse, y podías esperarte hasta octubre para registar un tiempo que te permitiera ser de los afortunados. En los últimos tres años, si para principios de septiembre no has dado la marca, tendrás que esperarte otro año más para intentar entrar a un evento cada vez menos elitista. Ahora, en menos de dos semanas ya se llego al cupo.

  • 4,744 calificaron con tiempos 20:00 o más por debajo de su estándar.
  • 7,495 calificaron con tiempos 10:00 o más por debajo de su estándar.
  • 6,849 calificaron con tiempos 5:00 o más por debajo de su estándar.
  • 4,540 calificaron con tiempo 2:38-4:59 o más por debajo de su estándar.
  • 404 calificaron por haber calificado en diez ocasiones seguidas.

De los que alcanzaron a ingresar sus datos a la página http://www.baa.org (Boston Athltetic Association), 4,562 corredores a pesar de haber dado la marca, no podrán ir, pues sus tiempos son (lentos) para lo que ahora piden los organizadores. El corte, este año se dio más de un minuto por debajo de lo que estaba el año pasado. De lo que te pide Boston para considerarte elegible, ahora le tienes que restar 2 minutos y 28 segundos. Es decir, yo necesito hacer 3:02:32 para pensar en que mi nombre pueda salir seleccionado para el 2017.

Entiendo que eventos como estos no puedan crecer en número de competidores por lo angosto de las calles. Entiendo que existan tiempos límite para dar una marca o si no a esperarse hasta el próximo año. Pero lo que no entiendo es que se le de mucha preferencia a corredores con causa.

Quienes buscan año con año el correr por debajo de la marca que se pide, saben y tienen bien claro que el sacrificio va mucho más allá de lo económico. Tampoco te pagan el viaje, y por ser Boston, no es tampoco tan barato. Los organziadores de un maratón como el de Boston, en su mayoría corredores, deben de estar mas concientes de que no se vale.

Marcas que se piden para poderse inscribir

Marcas para Boston

Cuando el maratón se inició en 1897 no se aceptaba que corrieran mujeres. Siempre se caracterizo por ser un evento de elite en cuanto a los corredores que participaban. Es momento de que se tome ese mismo enfoque antes de que se pierda la esencia de este evento. Calificas con tu tiempo ó no vas, y ya si quieres te haces corredor con causa.

¡Boston, esto no acaba aquí!

Una vez más lo intenté y una vez más no salieron las cosas como yo esperaba. El primero de marzo fue el día que me había pactado como límite para lograr algo que muy pocos han logrado, correr un maratón en menos de 185 minutos. El Maratón Interancional LALA era el escenario y Boston era la meta.

La preparación fue fuerte, más la logré disfrutar bastante. Prácticamente todo me salía bien y eso ayudó a que la confianza en un buen resultado fuera en aumento. Yo sabía que debía hacer una carrera perfecta y que no hay margen de error cuando te trazas objetivos tan altos. Siendo mi propio entrenador he aprendido a dar lo mejor de mi de manera calculada. Se lo que necesito para ir cumpliendo objetivos a corto plazo. Dos semanas antes de la carrera el panorama cambio pero la fecha de la carrera siguió siendo la misma.

La verdad que lo más fácil sería olvidar lo que pasó el tan ansiado día. Pero para lo que trabaje tan duro por tantos días no se borrará de mi mente de la noche a la mañana.  Si se los comparto tal vez entiendan un poco de lo que siento tras lo ocurrido.

Los días previos mis piernas se empezaron a sentir muy pesadas. Como si estuviera cargando plomo. Nunca entendí a que se debió pero pues busque las formas de deshacerme de eso. Por más que intenté no pude y me presenté a la salida del maratón con con ladrillos que se hacián pasar por piernas bajo mi cintura. No había vuelta atras, regresar a dormir no era opción, iba a pasar lo que tenía que pasar.

Los primeros diez kilómetros ni el mismo Alejandro González Inarritu los hubiera visualizado tan bien. No me sentía cansado y me alimentaba de la energía de quienes apoyaban a los corredores. Encontré a alguien que llevaba el paso que quería y no lo dejé ir, de repente él se tronó y aún peor, no faltaba mucho para yo sentirme igual.

Esos dos ladrillos (piernas) comenzaron a hacer efecto mucho antes de que el sol fuera factor. Ya para el kilómetro 15 renuncié a Boston y a un récord personal. De haber corrido los primeros kilómetros en 4:20-4:30, sin entender el porque, mis parciales ya estaban pasando los cinco minutos por kilómetro. Si llegó a pasar por mi mente el desertar, era más comodo eso para el cuerpo que seguir sufriendo casi 30 kilómetros más.

Eso si, nunca había visto a gente caminando tan pronto. Desde el kilómetro 10 ya empezabas a ver a gente en situaciones similares a las mias, que solo irián empeorando conforme el sol pegara más fuerte y los nutrientes en el cuerpo se fueran consumiendo. Yo traté en salvar mi carrera, mi objetivo era ahora pasar la meta en menos de 4 horas. Tenía que haber una forma. Agarre ritmo y parecía que nada me detendría pasando el kilómetro 30, pero las sorpresas continuaban.

Calambres, los malditos calambres, esos que llegan cuando menos los quieres. Esta vez no eran tan fuertes pero lo suficiente para sacarme de ritmo. Trataba de recuperar el azucar en la sangre y aprovechar los masajes que daban los cuerpos de auxilio en el recorrido. Cerca del kilómetro 32 escuche a una señora decir:

“Gracias por ser un ejemplo para nosotros, gracias por demostrarnos que todo es posible,” y es que si, los maratonistas somos eso, personas que solo nos tenemos a nosotros mismos como limite.

Desde eso momento supe que no iba a abandonar esta carrera. Boston no era opción, una marca personal tampoco y tampoco hacerlo en menos de 4 horas. Pero iba a terminar. Así que pasando el kilómetro 38 no mire atras y con lo que me dio el cuerpo no paré. Senti como 10-15 calambres en ese periódo pero pararse ya no era opción. Ya sentía cerca el final.

Darle la vuelta al Bosque fue toda una odisea, las vueltas no se veian muy cerca y aún peor, la recta final se veía eterna. Pero ya estaba ahí, que tanto es tantito, resulta que bastante. Después de un tiempo del que ni me quiero acordar quedan algunas cosas buenas.

Oscar Javier Casanova Perches terminó su septimo maratón y apenas tiene 26 años. Lo hizo tras haber sufrido por más de la mitad del camino, que es de las pesadillas de un maratonista antes de empezar. Venció al cansancio, al dolor, a la idea del abandono y se queda con su orgullo.

Si se llega a sentir como fracaso el haber trabajado tan duro y no conseguir el objetivo deseado. Pero queda en mi la satisfacción de haberlo intentado, de haber entrenado como debía a pesar de mis otros trabajos, de haber dado lo que ayer fue lo mejor que pude. Que nadie me contara lo que se siente acabar ese maratón. Por ahora voy a dejar a esta distancia en paz, pero cuando vuelva seguro que voy a conseguir el objetivo que hace seis años me tracé. ¡Boston, esto no acaba aquí¡

¿Por qué no?

Una pregunta sencilla que aplica al 98% de todo lo que hago. El saber que puedes haberte perdido de una gran oportunidad por no intentarlo es algo que me motiva a hacer lo que en varias ocasiones me sale bien pero en otras llego a fracasar.

Me he dado cuenta que fracasar en su nivel más bajo es dejar de intentar. Es dejarse vencer por el miedo a que no tenemos la capacidad de afrontar lo que algún día no resulto salir a nuestro favor. Hoy, a menos de 48 horas de volver a correr un maratón le sigo teniendo miedo al fracaso, pero me aferro al orgullo y las ganas de por fin conseguir el resultado que busco.

Hace menos de 100 días me encontraba en una situación parecida. Hace menos de tres meses estaba por alinearme en la salida del Maratón Internacional de California. Tenía el miedo de lastimarme tan feo que al día siguiente mi carrera como corredor se acabara. Había estado tratando una lesión fuerte por casi dos meses sin la garantía de que estaba listo para correr un maratón en la fecha de la carrera.

Desde antes de arrancar sentía que ya había fracasado. Tuve un inicio de carrera bueno pero un final para el olvido donde teminé con mi peor marca en un maratón. 3:50 no era el plan que yo tenía cuando me había inscrito para el maratón. El domingo será otro maratón, otra historia por escribirse.

Los que me conocen bien saben que como corredor no hay algo que yo quiera más que el calificar al Maratón de Boston. Para la madre de todas las distancias, Boston es la meca de esta especialidad. Tal como un actor quiere llegar a Hollywood, Boston es mi Hollywood. Con estar ahí sentiré que ya la hice.

Prepararme para este maratón no ha sido nada sencillo. Con trabajo, con desveladas y desmañanadas no ha sido sencillo encontrar la fuerza para llegar aquí. Pero de los varios entrenamientos que realicé, más de la mitad me dejaron con buen sabor de boca. De ahí encuentro la motivación para poder alinearme una vez más en la salida de un maratón.

Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.
Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.

3:04:00 es la meta. Es el tiempo con el que he soñado desde hace más de tres meses. El tiempo que no deja mi cabeza. Para llegar a ello es necesario un paso casi suicida. 4 minutos y 25 segundos por kilómetro, algo que ni el 3% de los maratonistas en el mundo puede lograr. Ser de ese selecto grupo de maratonistas requiere muchas cosas que el corredor tradicional no necesita.

Cuidar cada aspecto, desde los tenis, hasta la punta del pelo.Técnica (braceo, zancada, respiración, etc…) ropa e hidratación. Diseñar un plan de carrera con muy poco márgen de error pero más que nada, al igual que todos, soñar en que si se puede.

A menos de 48 horas estoy con los mismos nervios de la primera vez. Si siento que me preparé bien pero el domingo sabré que tan bien o que me faltó. El miedo al fracaso no se va, el no lograr lo que hace meses fue la meta existe. Tenerlo que volver a hacer más adelante perdiendo un año de eligibilidad espanta, pero son cosas de este deporte, de este reto.

Seis maratones después de mi debut en la distancia solo existe algo que nunca cambia, terminar. Nunca he abandonado un maratón y este no será la excepción. Lo que si quiero que sea distinto es el resultado, y que cuando acabe ya este clasificado a Boston. ¿Es mucho pedir? Espero en Dios que no sea así.

On Pace for Greatness

Once again my goal is to qualify for the Boston Marathon and I believe it can be done, but it is only up to me making it happen.

Today I am 40 days away from my seventh marathon and what I would consider my fourth realistic shot at running under the qualifying standard. The ones that don’t count are my marathon debut in Monterrey, running a marathon with the flu in Houston and coming out of a torn groin and hamstring injury when I recently ran the California International Marathon not even two months ago.

My fourth attempt at making it to the starting line in Hopkinton, Massachusetts will be in Torreón, Coahuila, Mexico at the “Maratón Internacional LALA.” I’ve learned a thing or two about preparing to this kind of races on my previous marathons, but nothing can really prepare you for one, you just have to live in that moment. 40 days away, here are some of the things I’ve been working on.

Between the C.I.M. and the LALA Marathon I have less than 100 days in between. That means almost no time off after the first one. I usually take two-three weeks off, but this time I cut it down to 10 days. I was sort of dissapointed on my performance at Sacramento, I felt I played it too safe and could have done a better job. At the same time I wanted to take advantage of my conditioning to get in track for the next one. I looked at the possible options based on my criteria and found LALA to be the best bet.

This marathon is one of the most popular 26.2 mile races in Mexico. Most winners run it under 2:10:00 and many others punch their ticket to Boston in that same course. It is flat and in a time of the year where heat is still not a factor. I may have not fully recovered from the injury that slowed me down on the way to Sacramento, but the drive to make great things happen is there.

For Sacramento, 90% of my training runs were in altitude, for Torreón 95% of my training has been done at sea-level. This has allowed me to do faster runs without getting completely exhausted. Working on building up endurance in Mexico City was a challenge by itself. The same energy required to run a 5K in altitude is almost the same as a 12K where I am now.

Now I am more confident on my pace and my endurance that I was heading into Sacramento. Most of my runs are between 4:30 and 4:45/km, just a few under that pace. With this I am trying to work on my turnover agility while not putting to much pressure on the injury I am trying to come out of. At the same I am not burning myself out before the race, something I have done in the past a few times. Adding gym workouts has also made me stronger this time around.

With 40 days to go and six marathons under my belt I somewhat know what to do from here on out. I just have to try and stay calm, the 20+ mile runs are coming up. Just a couple of time trials between now and March 1st, but it’s mostly endurance I have to focus on. If I don’t have it where it needs to be, being fast will barely get me past the 13 mile mark.

Finishing a 26.2 mile race is something I have experienced, but doing it under 3 hours and four minutes is something I haven’t. It is a long race and it is a long time out there. I am preparing to show up at the starting line with my best physical and mental game. Because once the legs give up, the mind takes over for good or for bad.

The next 39 days might fly by, but it is day 40 that counts. I want to be there knowing I have a shot at a dream that has been denied to me for the past six times. If I get to “fly” on day 40 this guy has a real shot of making that dream come true. I believe I am on pace for greatness, that means, Boston, I’m going for you!

Rondo To Dallas

Just how big is the move of Rajon Rondo to Dallas? In a few words, it is huge, and here is why. Bringing in someone like Rajon to Dallas is a key ingredient to an already strong team. The former Boston Celtics has been as consistent as you can be in a league where every season you play 82 highly competitive games every season.

He has played 527 games in his career with a field goal percentage of .473 but that is not the area where he excels, his go-to weapon while playing the game he loves is passing. Rondo has been in the top two spots in this league the past four seasons when it comes to assists. Last year the Mavs found in players like José Calderón someone to help the position that Jason Kidd had vacated a couple of seasons ago.The trade that brings in the number nine Celtic is actually compared to the one that was used to bring Kidd into the team.

Rondo was a crucial part of a championship team in Boston back in 2008 who will also make the trip to Dallas with Dwight Powell. In exchange the Celtics get Jae Crowder, Jameer Nelson and Brandan Wright plus two draft picks that would go to the Mavs in the 2015 and 2016 drafts. That just quantifies how big the move is and how much Mark Cuban wanted to have Rondo playing at the American Airlines Center.

This could hurt a Dallas team that was working quite well almost halfway through the season with 19 wins and eight losses. A team that is leading the league with the most points per game average (110.1) and currently third in the southwest standings with the San Antonio Spurs as their next rival.

Obviously Marc Cuban, Donnie Nelson and Rick Carlisle don’t want to hurt a team that is in serious playoff contention. They are bringing in someone who could help elevate the already strong game the Mavericks have shown this season. Giving J.J. Barea a strong competitor for his position. Barea is a good player that also has a good player with already a championship ring in his resumé. It is still one of the weakest positions in the Mavericks roster that with Dirk Nowitzki and Monta Ellis up front have made the Dallas team one of the most fearless offensive teams in the NBA.

That is a reason this team did not need someone like Lebron James. Last season they suffered setting up big plays and getting rebounds, with Rondo in the picture things could change drastically. The 28 year is switching teams for the first time in his career, after 8 seasons in Boston, Dallas will represent a new challenge for the University of Kentucky alumni. But the guy has a tested ability and even though he is coming out of an injury the faith in the 3-time All Star is strong.

Because if Rondo can adapt his game to his new team I am certain the Dallas Mavericks should from now on be considered a Championship contender. Having Rondo in the roster is a vital part of that dream.

rondo celtics
Born in Louisville, became pro in Boston and now looks to solidify his career in Dallas. Rajon Rondo (masslive.com)

Remember the Feeling

Once again it took guts, once again it took pain, but once again I reached for glory. It definitely never gets easier, you just start to believe in yourself a bit more every time you do it. I am now a six time marathoner and even though it was my slowest one, I can end the year having done something I had forgotten about in 2013, cross a marathon finish line.

When I ran my first 26.2 mile race back in 2009 I had no idea what I was gettig myself into. Exactly five years later I am fully aware of what it takes to do something like this. Different to the past five experiences, due to my long hours at work and school I had stayed away from running for a long time (on my standards). Running two-three times a week was a miracle and going over five miles was not that easy. With that being said, I had a lot to work on when I got back to running back in July aiming to run a marathon by the end of the year and dreaming of a Boston Qualifier performance.

I don’t choose race for their prestige, I come up with the decisions based on the weather, the altitude, the size of the field, if there are pacers and the type of course, hoping it is as least boring as possible. The California International Marathon met most of my requirements but what made it shine among other options was that is was considered one of the top B.Q. races in the country.

Little did I know about Sacramento except for it being the capital of California. When I watched the video of the course I saw rolling hills and a flat end. It would be my first point-to-point marathon so that would make it interesting. I tried to keep some element of surprise alive by the time I got there so I kept my research on the place once the decision was done to a bare minimum.

Training started well but it had an abrupt pause at the beginning of October when I tore my left hamstring and groin at the same time. That really put into question if I would be able to participate in what I considered my last big goal of 2014. Fortunately I was able to push through and declare myself ready but I did have to give up on my idea of going for Boston.

Once race weekend approached and I arrived to Sacramento I was happy I was there but really nervous of how my body would react to a big race after a very irregular training. I was not nervous about finishing, I was nervous about how I was going to finish. I liked the scenery, so I tried to feed off that and I also liked it that it felt like a small marathon. Going to San Francisco for a short visit two days before the race trying to make the most of my trip to the heart of California.

Race day came and for me it started at 4:20 am. At that moment I woke up, changed into my running gear and my extra layers to stay warm and headed out the door towards the bus stop that would take me to Folsom, where the race would start. I tried to sleep during the 30 minute ride but ended up just daydreaming about what was ahead. Once we got there you could feel the beginning of the end. This journey started even before I signed up, it began the same day training did.

The race started just a few seconds after it was scheduled but the distance ahead stayed the same. The first mile went by quickly and that was good news, the worst thing is to have the first mile feel like three or more. I clocked the first 13 miles within five seconds of each other. I was feeling good and enjoying the rolling hills. My injury did not bug me for the first third of the race. Once I reached the middle miles I was extremely confident I would finish and that I had a chance to run my fourth fastest time. I just had to keep pushing.

I believe it was around mile 18 when it sank in that I was running in a fast marathon. I had not seen many people walk or cramp as I had seen past the halfway mark in other races. It was just a matter of about an hour to get done. I passed mile 20 and halfway through I thought it would be a good idea to walk and recharge energy for the last five. Huge mistake!

It was impossible to regain a solid pace for the rest of the race, it took me forever to run again and when I did I cramped twice in the same leg. I now think I should have kept running even though I was already over the 8:00/mile mark. That would have saved me at least ten minutes and probably a sub 3:40 finish. 3:52 was my finish time. A race I was proud just like any other marathon to finish but upset I did not try my very best. I was glad my injury did not come into play as bad as I thought it would.

Just like any other race there are many lessons learned from this one that will help me for the next one. I now remember what it feels to run a marathon, to get to the halfway mark feeling good and to get to the wall still with some energy. Yes, the next one will be much harder. My halfway split needs to be ten minutes faster and my marathon time almost an hour faster. For now, enjoy the accomplishment, let my legs rest and get ready because in 81 days I will do it all over again. Maratón LALA 2015, you are next!

Maratón en Crecimiento

Este fin de semana se corre el Maratón de la Ciudad de México y se esperan 20,000 corredores
Este fin de semana se corre el Maratón de la Ciudad de México y se esperan 20,000 corredores

Cada vez son más los que se atreven a hacerlo y menos los que dudan en su grado de dificultad. Cuando eres corredor, nunca falta el que te pregunta; ¿Cuántos maratones has corrido? y aunque no hayas corrido ninguno le contestes sumando las carreras de cinco, diez y hasta medios maratones. Es cuando corres tu primer maratón que esa numeración vuelve a empezar desde cero.

La distancia de los primeros maratones variaba alrededor de los 40 kilómetros y fue hasta los Juegos Olímpicos de 1908 en Londres cuando quedaron fijos los 42 kilómetros y 195 metros (26.2 millas), por una razón muy peculiar. El trazado original no pasaba por el Castillo Windsor, y la reina quería ver a los competidores desde su balcón. Así fue que la largada se corrió hacia ese punto para terminar en el Estadio Olímpico.

Personal de la Asociación Atlética de Boston (B.A.A.) asistió a aquel primer maratón en Grecia y querían hacer algo similar en su tierra. La idea no tardó en hacerse realidad y desde 1897 a la fecha, en abril se realiza lo que ahora es el maratón más antiguo del mundo. El único que exige ciertas marcas (a excepción de quienes lo hacen recaudando fondos) para entrar.

Realmente ha sido este maratón el que ha marcado la tendencia en la popularidad de la prueba. Al principio era un evento exclusivo para hombres hasta que Kathrine Switzer desafió a los jueces y se convirtió en la primer mujer en participar. Conforme las marcas que se piden para clasificar siguen el maratón se ha vuelto más y más popular entre el mundo de corredores. Sólamente los elites pueden debutar en este evento, el resto de los plebeyos tenemos que pasar por otro antes de entrar a Boston.Tras los bombazos del 2013, la popularidad de esta carrera creció aún más.

El maratón es un logro tanto para el que lo acaba en poco más de dos horas para el que lo termina cercano a las seis horas. El maratón te exige que te prepares, al menos que seas ultramaratonista no pienses en poder hacer una de estas pruebas con menos de dos meses de entrenamiento, por lo regular se piensa en cinco meses de preparación. En ninguno de los caso el maratón será un día de campo.

En el maratón regularmente son más de 180 minutos donde tu cuerpo puede cambiar. Tu cuerpo normalmente está preparado para un esfuerzo de 32 kilómetros y es ahí donde aunque “sólo faltan diez”, la reserva de glucógeno en tu cuerpo se habrá desvanecido de tu organismo. Esa misma reserva ha sido desarrollada conforme a tus entrenamientos.

El maratón es paso a paso. Más que tu cuerpo, es tu mente la que te llevará a la meta pues poco a poco el cuerpo se va apagando. Es importante que estés preparado para retarte a ti mismo especialmente el los últimos diez o quince kilómetros. No hay una frase que funcione y aseguré que lo vas a terminar, serán tus ganas de triunfar las que te harán cruzar la meta y de paso tus pies.

No recuerdo a alguien que me diga que sólo corrió un maratón y dejo de hacerlo. Esta prueba tiene algo que por más difícil que sea, invita a quienes la terminaron o no, a regresar. Hay maratones con muchas subidas, otros planos y existen los que cubren la distancia 100% de bajada. A final de cuentas, en todos los casos es la misma distancia, que por cierto todos corremos más que eso pues no vamos en línea recta todo el tiempo.

Para poner un ejemplo del crecimiento que ha tenido esta modalidad del atletismo, entre el 2010 y 2014 en Estados Unidos se promedian 500,000 corredores que hayan cruzado la meta de un maratón. Comparandolo con los 225,000 en 1990 es un crecimiento de más de 100%. Con relativa facilidad se llenan las carreras cuyo cupo es de 45,000 y 50,000 participantes como lo son Chicago y Nueva York. A nivel nacional, el maratón de Mazatlán es bienvenido por la ciudad, ya que crea una derrama económica aproximada a los 66 millones de pesos. El maratón de la Gran Manzana aporta $350 millones de dólares a la ciudad que nunca duerme.

Esta comprobado claro que el maratón es la mejor manera de turistear una ciudad. El maratón no va a detener su crecimiento pues es una excelente forma de desafiar los límites del cuerpo humano y es algo que el hombre busca para sentirse realizado por naturaleza. Los Ironmans y los Ultra-Maratónes son bestias aparte.

Boston via California

No matter how hard things get, determination will get you to the finish line.
No matter how hard things get, determination will get you to the finish line.

I’ve been running for almost 22 years and for the last 14 I started specializing in it. The sport has given me the chance to live in another country, to challenge and learn a lot about myself. Just as there are many things I have accomplished through it there is one I am still missing out on.

It took me a while to understand what made running special. Running without chasing a soccer ball is a crazy idea in my country. It makes no sense to the human eye. For this sport it is what it makes you feel inside what makes it special. After overcoming a thousand obstacles while running you will feel accomplished once you get it done.

I grew up in a town where the sport was really underrated. I would say a race with 20-30 people was a big one for the most part. I got to know those 20-30 people pretty well as the years went by.Americans are used to racing in courses where streets are closed for hours while a race is going on. In Tampico, Mexico, for a very long time that was unheard of. I raced side by side with drunk drivers, taxis and public transportation buses closing my eyes at almost every intersection hoping not to get hit. 

My first official race was a 100 meter dash race, and that was long distance for my age group. Then came the 5 K’s, the 10 K’s for which I would usually travel to compete in Mexico City. In 2007 I was living in Canada and decided that by the end of my time there I would try the 13.1 mile race (21 kms.) at the Vancouver Half Marathon. I ran it and I barely remember finishing it, I did make it to the medical tent afterwards and hours later I found out I placed second on my age group on my first half-marathon ever with a 1:32:33 finishing time.

I stuck with half-marathons for a long time. To this day, it continues to be my favorite distance. It’s not as long as the marathon but it gives me an edge over middle distance runners that may be quicker the first 6.1 miles but get tired on the second half allowing me to catch up or pull away. My best time is a 1:23:30 so I have made some improvements since Vancouver and hope to one day run it under 1:20:00.

Running is a sport where you have to constantly challenge yourself in order to keep it interesting. I knew there would be a day that I had to run a marathon. I always thought that would be after college, but the marathon bug hit me way before that. I was finishing my preparation for the NJCAA Half Marathon National Championship when my mom told me to run the Monterrey Marathon with her by the end of the year. I agreed to the challenge without any idea of what it entitled. I had prepared myself really well for National’s so I was sure I could hold it for another 13.1 miles no problem. Well, I was wrong.

The whole idea of running a marathon seems to be messed up by any normal human being. The thing is, runners are not normal. With that being said, I am not normal and just two weeks after competing at the most challenging half marathon ever I was lining up for an even bigger challenge. My goal was to finish, I was aiming to do a good race, keep a good pace, and enjoy the experience. I started at a pace that I was used to for college races (too fast for marathons) and kept it together for 13.1 miles where I almost ran faster than at nationals. But the struggle came on the second half. At about mile 17 I felt a cramp during a race for the first time ever. It was so intense I had to stop. I stretched and started running again (I wasn’t going to walk for 13.1 miles). Then came more cramps and more stops. I actually drank coke during the race and that did not help at all, but it sounded like a great idea. All the way up to mile 25 I couldn’t go a mile without feeling a cramp. But with a lot of pride, courage and guts I ran all the way to the finish line and couldn’t be happier when I crossed that finish line in 3:40:00. December 2009 will never be forgotten.

I went back to college to compete in indoors less than a month later like if nothing had happened. I was living in Iowa at the time and moved to Texas in August. There I found out about the Dallas Marathon and said why not give it another shot. This was the first time I actually prepared for it. I trained on my own from August to December hoping for a better finish and my first legit shot to qualify for the world’s oldest marathon, the Boston Marathon. I trained well and felt that with a smart race I would be in Boston by next year. It was a great race, the weather really helped my performance and I was feeling great up to mile 20 where my body started shutting down gradually. I made it to the finish with one minor stop and crossed the line in 3 hours 16 minutes. I missed the mark by 6 minutes, I was happy but I felt I had it for the longest time.

I was determined to give it another try the following may. I kept a similar training program now focused on endurance. I was my own coach and taking a lot of pride on every result along the way. I raced in Lincoln, Nebraska which gave me a chance to say hi to some friends in the area. It was the smallest marathon I’ve been in and the course was the same for everyone the first 13.1 miles and then marathoners were on their own for the next 13.1. I struggled a bit to find a pace but once I did I got comfortable and ran a very solid marathon. I was on pace for the longest I have ever been. But again the last 3 miles seemed very very long. I was having problems keeping my eyes open due to fatigue. I was also trying not to fall with my legs becoming heavier every step of the way. I went through the mile 26 mark in 3:10:59 seconds. That was the time I needed to make it to Boston, the sad part, I had .2 miles to go. I crossed the finish line in 3:12:00. I had never been more happy and frustrated in my life. 

My fourth marathon was one to forget. It was in Houston just over six months after barely missing the mark at Lincoln and the day after the Olympic Trials were held in the same place.I was really prepared but when swine-flu hits you just 48 hours before the race the chances of a good performance are almost over before the race begins. I felt horrible by mile 5 and had 21.2 miles to go. Not much to comment here except for the fact that somehow I managed to finish in 3 hours and 41 minutes despite that horrible experience in a fast course.

Marathon number 5 has a lot of mixed feelings. I took preparation to a whole new level. I logged more miles than ever during training. I was breaking personal record on many races and speed workouts. I was on fire. The idea of running my first marathon major in a city that meant so much to me was exciting by itself. If there was a time to make it to Boston, it was then. I landed at the Windy City a few days before the race. I got the chance to soak up the whole experience of a city devoted to the race with over 45,000 people and I would be starting in the front. I probably got too excited but tried to keep it together. The day of the race was magical in many ways except for a cramp that at mile 17 pretty much left me without a chance to make it to Boston. I enjoyed the race a lot despite the cramp. With a 3:27:20 I hope to go back one day because for a runner it hardly gets better than Chicago during a marathon day.

Now I’m going on marathon number six. I have chosen the California International Marathon as the event where I will once again try to make it to Boston. There is nothing in my career as a runner that I want more than that. Since the qualifying standard for Boston changed to 3:05 I became obsessed with that number. When I get done with a workout I analyze my pace and compare it to what I need to make it to Boston. It means I have to go at 7:03 for 26.2 miles and around 4:25 per kilometer. I usually chose flat courses when deciding which marathon to do. This time things will get even better with a downhill course and considered by the Boston Athletic Association as one of the top ten courses to punch a ticket to the starting line in Hopkinton. I don’t consider it cheating since I still have to go the 26.2 but a great help when you have to go that fast. Training in altitude should really make training harder but the race easier.

It's all downhill to Boston
It’s all downhill to Boston

As I said before, running has given me a lot of things throughout my life. But the one thing it keeps denying me is the one I want the most. Once I accomplish that I can think about ultras or even Ironmans, but the idea of making it to Boston in 3 hours, five minutes is a priority before moving on. So from now until December 7, 2014 my mind is set on the challenge that takes me to my biggest goal. Nothing would make me happier than crossing the finish line in Sacramento, California earning my way to the Boston Marathon with a 3:05 or better. Once I get there I actually plan to jog it.