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Arranca el Reto 60

Con el objetivo de animar a triatletas a seguir entrenando con ó sin competencias próximas es que nació el “Reto 60”. Un evento de 60 días que simula el recorrido desde la playa de Bagdad en Matamoros hasta la Playa Progreso en Yucatán.

Son 2040 kilómetros los que tendrán que recorrer los participantes inscritos a este reto, organizado por 3Training. Serán 60 kilómetros de nado, 1680 en bicicleta y 300 kilómetros de carrera pedestre.

57 personas de diversas partes del país se han inscrito a la primera edición de este reto. Tampico, Ciudad Mante, Ciudad de México, Saltillo y Veracruz son algunos de los lugares de dónde provienen los atletas.

19 de Octubre de 2017 es la fecha marcada para que los participantes terminen el reto que dió inicio el 21 de agosto. Además de los premios que se le darán a los ganadores, habrá metas parciales para incentivar el progreso de los atletas en estos 60 días.

El avance es real, pero el recorrido será medido de manera virtual. Será por medio de la aplicación “Strava” que se irán mididiendo los avances de los competidores. Las metas parciales simbolizaran la llegada a algún punto del recorrido.

“A todos los que estan participando, que se motiven. Ya son valientes por hacer este reto y a entrenar,” comentó Daniel Jerónimo, organizador del evento “Reto 60”.

Este reto también les servira a algunos atletas a poderse preparar para maratones, carreras en bicicleta y hasta triatlones cómo el Ironman de Cozumel. Cada quien puede ir a su paso pero se espera que los 57 participantes “lleguen” a la meta.

Si te interesa conocer el progreso de los participantes, este se estará publicando en su página de Facebook .

Moviendo el Cuerpo al Ritmo de la Mente

Cinco semanas es poco más de un mes, pero mucho menos de lo que se requiere para estar listo para un Ironman 70.3. Una prueba de 113 kilómetros dividida en tres partes como lo son 1900 metros de nado, 90 kilómetros de bicicleta y 21.1 kilómetros corriendo.

Cinco semanas fue el tiempo que tuve para ir de muy apenas correr 20 minutos sin problemas a 113 kilómetros casi sacando el corazón. Cinco semanas de incertidumbre pensando en que tan mala era la idea de hacer algo así.

Recordando mi Primera Vez

Para mi primer intento en la distancia me preparé con cinco meses de anticipación. Fui poco a poco subiendo la intensidad y el kilometraje de los entrenamientos y entrenaba tres veces al día.

Fue un proceso muy largo que parecía por momentos interminable. Llegue a las últimas semanas rogando que ya llegara la fecha. Mi cuerpo no podía aguantar muchos días más a ese ritmo.

Al mismo tiempo, en mi vida me había sentido tan bien fisicamente. Había bajado siete kilos en los entrenamientos. Recurrí a procesos como el de tomar célular madre para darle a mi cuerpo la energía necesaria.

Todo, absolutamente todo había estado bien planeado y bien estructurado. Con la ayuda de amigos e instructores las cosas se fueron dando para que aquel 30 de octubre yo me sintiera muy confiado que iba a poder con mi primer Ironman 70.3.

Lecciones de Los Cabos

Si algo me enseño Los Cabos es que había que se paciente con el evento. Tu resultado no se decide en los primeros metros del nado, ni en los últimos de la bicicelta. El resultado depende de saber controlar los esfuerzos en cada parte de la prueba.

Al haber terminado Los Cabos 70.3 me di cuenta que si era capaz de hacerlo. Una llanta tronada y una mala señalización en una de las vueltas me dejaron con una espinita de que podría hacer mejor para mi siguiente intento.

Así fue que en febrero me inscribí al Ironman Monterrey 70.3. Un circuito que en el papel pintaba mucho más fácil que el hecho en Los Cabos, pero que requería de estar bien preparado si quería mejorar mis marcas.

Desafortunadamente para mi plan de entrenamiento, mi carga laboral creció en un 200% a los pocos días de haberme inscrito. El crecimiento de este proyecto (OscarSports) fue un impedimento para poder entrenar como esperaba, pero no me arrepiento de nada.

Preparación Para Ironman Monterrey 70.3

Una vez que terminó la temporada de la Jaiba Brava pude regresar a entrenar. Sin embargo ya eran contadas con una sola mano las semanas que faltaban para el gran reto. Cinco semanas no parecían suficientes para algo tan grande como un IM 70.3.

Sin embargo, contaba con la experiencia de ya haberlo hecho, de lo contrario, no creo que le hubiera dado para adelante desde ese punto. Dicen que el cuerpo tiene memoria, y a eso me aferré cada día que pasaba entrenando.

Empecé nadando 500 metros el primer día. Mi primer rodada fue de apenas 30 kilómetros, mi primera corrida de apenas cinco kilómetros. Había mucho espacio por avanzar en poco tiempo pero las cosas se fueron dando y la confianza regresando.

Así que en cuestión de cinco semanas bajé tres kilos de cachete y uno más de panza. Me puse “a dieta” y entrené a tope tratando de no lastimarme haciendo esfuerzos de más. Tuve que cambiar mis tenis y ajustar la bici para soñar en poder terminar.

Los Días Previos

“El cuerpo se acuerda,” era la frase que me repetía constantemente en mi cabeza. Una frase que me daba cierta tranquilidad cuando veía como pasaban los días. Mi distancia más larga nadando fueron 2 kilómetros en 40 minutos. 60 kilómetros en poco más de dos horas rodando y 16 kilómetros en 1:15 corriendo.

El viaje a Monterrey incluía una parada en Saltillo para trabajar con Celestes FC. Algo que modificó mi preparación en la última semana pero a estas alturas del partido, poco podía cambiar. El jueves fue el juego y esa misma noche ya estaba durmiendo en Monterrey.

Para el viernes fue la entrega de paquetes. En Los Cabos tuve a toda mi familia cerca en cada momento. Algo que sin duda me dió fuerza y tranquilidad en aquella ocasión. Aquí estuve con un grupo de amigos.

A pesar de que pasaban muchas cosas en las horas previas y había muchos detalles que ver, yo estaba de cierta forma tranquilo. Repasaba en mi mente los escenarios a los que me podía enfrentar y más ó menos una estrategia que llevar.

En la práctica de nado rodé por un lado del canal en el que se llevaría a cabo la natación. Se me hiceron eternos los 1.9 kilómetros pero me olvidé de eso rápidamente. Vi la calma en el agua y me tranquilicé. Si ya lo había hecho antes, ahora no tenía porque fallar.

Al dejar la bici el sábado en el área de transición yo ya sentía que estaba listo. Me emocioné con lo que pasaba a mi alrededor pues estaba a pocas horas de volver a hacer algo que hace seis semanas estaba casi borrado de mi calendario de actividades.

Día de Ironman

El día que los más de 2,000 atletas esperabamos había llegado. El 14 de mayo fue la fecha que muchos marcamos en el calendario para participar en la cuarta edición del Ironman 70.3 Monterrey. La Macroplaza fue el punto de reunión para preparar las transiciones en una mañana fresca.

He participado en muchos eventos pero a pesar de que el Ironman 70.3 es sin duda el más desgastante de todos, siempre he sentido una tranquilidad que nunca siento en los maratones. Una calma que a veces ni yo me la creo.

La emoción no se me desborda, las ansias por empezar ahí estan y la curiosidad por saber que pasará pasa a segundo plano ya que trato de controlar lo que yo puedo controlar, lo demás lo dejo en manos de Dios y del destino.

En la fila de arranque estaba contento porque había llegado la hora. Me despedí de mis compañeros y solo pensaba en ir paso a paso a la meta. Al brincar al agua los nervios quedaron atras y empezaba mi segundo Ironman 70.3.

El Nado (1900 Metros en 36:14) 

De las tres disciplinas el nado es en la que me ha ido mejor en los últimos triatlones. El día de práctica me había desorientado mucho pero el día de la carrera si pude nadar un una linea. El Paseo Santa Lucia lleno de nadadores era territorio complicado pero lo supe llevar poco a poco.

Aunque se me hizo eterno no me deseperé y con calma fui llegando a cada una de las marcas (cada 500 metros). Los gogles no se me empañaron y no fui golpeado por otros nadadores. Me cuidé mucho de los golpes que me pudieran lastimar y echar a perder el nado.

Los últimos 400 metros fueron los más complicados pues el canal se hizo muy angosto y no había por dónde pasar. Nunca me puse a ver el reloj, solo esperaba ir de acuerdo al plan y salir abajo de 40 minutos. Cuando salí me di cuenta que iba cerca de 36 y entre los mejores 30 de mi categoria.

Bastante contento con un buen nado me dirigí a la transición de la bicicleta. Unos ligeros contratiempos con las mangas hizo que me tardara en salir pero me sentía bien y listo para 90 kilómetros de ciclismo. La parte del triatlón que es mi punto debil.

Ciclismo (90 Kilómetros en 3:31:59)

Tras acomodarme bien en la bici empecé a agarrar ritmo y sentía que me podía ir bien. El recorrido estaba bastante bueno y llevaba buen tiempo. Al ser de los primeros en salir del agua, el tráfico estaba bastante despejado.

Luego vino mi pesadilla. Una ponchada de llanta en una llanta que se me había ponchado en las últimas tres rodadas y que tronó el día que la revise con los del servicio del Ironman.

Ahí perdí cerca de 30 minutos al tener que espera a un técnico para que revisara bien el rin y la cámara. Al terminar la revisión le encontaron un hoyo y tras terminar de resolver el problema pude volver a rodar, rezando que no volviera a pasar.

Desde ese momento, cuando apenas llevaba cerca de 30 kilómetros tuve que emplearme a fondo para reponer parte del tiempo perdido. Aprovechando las buenas condiciones del recorrido pude promediar arriba de 30 kilómetros por hora el resto de la prueba.

Terminando la primera vuelta me sentía bien y la segunda ya con más confianza seguí pasando gente. Alcancé a algunos compañeros con los que había entrenado lo que me motivó a mantener el acelerador a fondo hasta el final de la parte de bici.

Carrera (21.1 kilómetros en 2:17:54)

Habiendo dejado la parte más pesada del triatlón venía la que definía mucho pero para la que menos me había preparado por el corto de preparación. Sin embargo, la corrida es algo que llevo haciendo desde los tres años así que “el cuerpo se acuerda.”

Después de una transición bastante rápida, en menos de tres minutos estaba corriendo tras haber dejado de rodar. Poco a poco agarré ritmo y al final de la primera vuelta alcancé a un amigo para pocos metros después sentir el primer calambre de la tarde.

Mi amigo me dió una pastilla para que el dolor se fuera y seguir con la segunda vuelta. Ya a paso fui avanzando y acercándome a la meta. Me hubiera gustado acabar el medio maratón en menos de dos horas pero el calambre apagó esos planes.

Paso a paso fui avanzando y pronto estaba en el último kilómetro. Ahí pasé a otro amigo y de las 6 personas que pensaba pasar, cinco no era un número tan malo tras la enorme perdida de tiempo con el problema en la bici.

Los últimos metros se me olvidó el dolor y solo disfruté que por fin iba a terminar y no me iban a descalificar. Me emocioné porque logré lo que hace cinco semanas parecía imposible. Porque fuera de todo el dolor corporal, estaba feliz. Así, con los brazos en alto acabé el Ironman Monterrey 70.3 en 6:35:59.

FELICIDAD PURA

6 horas 35 minutos después de haber salido acabé con una misión que parecía imposible. La clave estuvo en siempre creer que podía. Para lo poco que había entrenado, no dude en poder acabar.

El apoyo que había recibido por parte de muchos amigos y familiares en días previos fueron gasolina y motivación pura para avanzar cada uno de los 113 kilómetros de la prueba. No cabía de felicidad al cruzar la meta.

Fue un día en el que terminé dándolo todo, un día en el que me demostré lo fuerte que puedo ser ante la adversidad. Un día en el que moví el cuerpo al ritmo que la mente le dictó porque como siempre dije “el cuerpo se acuerda.”

Otra Oportunidad

Ahora ya me quité la espinita de la descalificación en Los Cabos, pero queda la de los problemas con la bicicleta. Además de que mejoré todos mis tiempos a comparación de lo que hice en octubre. Se que si logro tener una etapa de bici sin problemas, el cuerpo no estará tan cansado para la corrida.

Sueño con bajar de seis horas en este tipo de eventos y porque no, estar cerca de las cinco horas. Sin embargo, por ahora estoy satisfecho con el tiempo, pero más que nada con el esfuerzo.

No le podía pedir mucho más a un cuerpo que hace cinco semanas casi daba por descartado el participar. Por ahora a disfrutar de este logro, que no se consigue todos los días. Soy un finalista de Ironman 70.3.

Triatlón Veracruz… 13 Años Después

13 años después regresé a un lugar que me dió una gran lección en el 2003. 13 años después, regresé a un evento mucho más grande de lo que fue en el 2003. 13 años después regresé a demostrarme a mi mismo de lo que soy capaz de hacer si me lo propongo.

Al principio de este 2016, toda la atención estuvo centrada en correr mi octavo maratón en Rotterdam, Holanda. En los cuatro meses de mi vida previos al 10 de abril puse toda mi energía y fuerzas en correr el maratón por debajo de las tres horas y así clasificarme a Boston. Ese 10 de abril las cosas no salieron como esperaba.

Semanas más tarde, decidí que el prepararme inmediatamente después para un maratón no era la mejor de las ideas. Que debía darle tiempo al tiempo y recuperar la motivación que me llevó a estar muy cerca de conseguir mi meta. No debía perder la condición que me había costado trabajo retomar a principios y romper un poco la monotonía de solo correr.

Es por eso que decidí regresar al mundo del triatlón 13 años después. Ahora con una meta mucho más grande que la que tuve en el 2003 cuando competí en la distancia infantil. Ahora la meta esta puesta en un Ironman 70.3 y la mitad del camino es por medio de la distancia olímpica.

Los últimos tres meses se los he dedicado al trabajo y a prepararme para este gran reto del Ironman. Al mismo tiempo, para regresar de la mejor manera posible a Veracruz, aquel lugar en el que me convertí en triatleta cuando tenía apenas 13 años. Tras tres meses de mucho esfuerzo y sacrificio, el día de ponerme a prueba llegó.

Iniciando el día

No me costó demasiado trabajo levantarme temprano, pues la emoción por volver era suficiente como para mantenerme despierto. Hice lo que tenía que hacer para estar listo y salir del hotel rumbo al mismo lugar al que había ido a grabar el evento los últimos dos años. Ahora, en vez de ser testigo, sería protagonista.

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Previo al arranque

Me metí a la zona de transición a dejar mis cosas. Ahí me detuve un rato para pensar en lo que venía. En que el trabajo de preparación ya estaba hecho. Que una ligera sobracarga muscular no me iba a detener y que en tres horas apróximadamente iba a ser triatleta de distancia olímpica. Chequé que todo estuviera en su lugar, le di la bendición a mis cosas y me fui al mar.

Si estaba nervioso, pues era un reto desconocido. Ya en la playa hice ejercicios de calentamiento, me metí al mar y nade un par de minutos para deshacerme de los nervios y relajarme lo más posible. Ya a cinco minutos de la salida me despedí de los que me estaban acompañando y a formarme para lo que venía dispuesto a hacer.

NADO (1500 Metros)

En el 2003 aprendí que salir enfrente incrementa el riesgo de que te peguen, te quedes sin gogles y te agites más de lo normal. 13 años después, aprendí que salir de la mitad del pelotón era buena idea. Así iría con más calma y motivado si lograba pasar a más gente.

Así fue como me lo plantié y como lo ejecuté. La clave fue la paciencia pues era un nado considerablemente largo y un grupo de casi 100 nadadores. La primera parte me mantuve por fuera pero no muy abierto. Así nadie me pegó y agarré un buen ritmo. Pasando la primera boya en dirección a la segunda aceleré tantito para pasar a más gente. Fue una recta muy larga pero hizo que el siguiente tramo ya se sintiera corto. De la tercera a la cuarta boya me desvié tantito y aunque me costó un poco de tiempo regresar a la linea lo hice para minutos después ya salir del agua.

Transición 1

Salir del agua, tomar agua, subir escaleras y correr como 700 metros para tomar tu bicicleta son una eternidad, más cuando lo haces descalzo. No me precipité pues sentí que estaba en buena posición. Había salido en el lugar 31 del agua y estaba contento hasta ese momento.

CICLISMO (40 KMS)

La etapa para la que más había entrenado. De esta dependía mucho en que parte de la tabla me podía ubicar. Desafortunadamente salí solo y tuve que hacer mucho esfuerzo para cortarme el viento y cuando me alcanzaba un grupo, el cansancio no me permitia pegarme por mucho tiempo. Así me mantuve casi las dos vueltas, entre rodando solo y jalandome a ratitos con grupos. Las dos vueltas me salieron muy parejas pero lentas a comparación de lo que buscaba hacer.

En la segunda vuelta me sentí mejor porque ya sabía a donde iba, por dónde iba, dónde dar vuelta y demás. Además, había más tráfico, por lo que era más fácil buscar con quien pegarse. Al mismo tiempo no me quería quemar para la última parte de la prueba que eran los diez kilómetros de carrera. Tomaba agua cuando podía y aflojaba las piernas cuando era necesario. Al llegar a la zona de transición otra vez llegué solo y feliz porque había pasado lo más difícil sin problemas de caidas, ponchaduras o demás.

Transición 2

Hace 13 años me había equivocado al agarrar una bici que no era mia y al dejar mi bici donde no debía. Nada de eso paso esta vez. Fue muy simple la transición y que deje mi bici, me quité el casco, las zapatillas y me puse los tenis y el número. Sin querer me quedé con los guantes y toalla que tiré más adelante en un lugar dónde los pudiera recoger.

CARRERA (10 KMS)

Era mi fuerte pero no me sentía muy fuerte después de todos los problemas de la bici en la

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Corriendo a la meta

que nunca me sentí muy cómodo. Lo que quería era terminar. Sabía que quedar entre los mejores 20 era casi misión imposible, pero al haber quedado fuera del top 50, el regresar ahí en la carrera era una posibilidad.

 

Ya para cuando había llegado al primer kilómetro de carrera, si le sumas lo que llevaba corriendo con todo y la transición yo había sentido como dos. Los primeros tres kilómetros salieron a 4:30/km pero el calor si se sentía muy fuerte. Decidí mejor reservar algo de energias para la segunda vuelta y pase por la mitad del camino en cerca de 24 minutos. En la segunda vuelta mantuve el paso y cerré como pude en el último kilómetro. La sobrecarga muscular que tenía no me permitió el cierre que hubiera deseado pero la meta estaba ahí.

FINALISTA

Por los últimos dos años había grabado a triatletas acabando por una larga recta final. Ahora era yo uno de ellos. Me faltaban dos minutos cuando ya veía la meta. En vez de sufrir ese tramo, lo quise disfrutar. Lo dsifruté porque pensé en todo lo que me había esforzado para llegar ahí. En todo lo que había sacrificado por estar ahí. Pude haber acabado justo por debajo del 2:40:00, pero acabé en 2:40:08.

 

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¡Acabamos todos!

Esos ocho segundos no importaron. Importaba que había terminado, levanté los brazos al cielo y saludé a mi abuelo que hace 13 años me había acompañado a ese mismo lugar. Gracias a él y al apoyo de mi familia y amigos hbaía logrado una meta más. Es una meta diferente a la de cualquier maratón pues implica hacer tres cosas bien. En cuanto a logros deportivos se refiere, este entra entre los mejores cinco de mi vida.

 

No digo que sea más difícil pero si tiene su grado de dificultad. No califiqué al mundial, no entré al top ten de mi categoría pero hice exactamente el doble de tiempo a comparación de mi único chequeo en sprint y con transiciones dos o tres veces más largas esta vez. Agradecido con Dios y con todo el apoyo me fui muy contento de Veracruz. Hay mucho espacio por mejorar para el 2017 si se me da la oportunidad de regresar.

Siguiente Parada: LOS CABOS 70.3

Con lo aprendido en Veracruz es momento de pensar en el reto que me puse a principios de junio, el Medio Ironman. En el nado de Veracruz me reservé un poco más de la cuenta y siento que puedo mejorar. En la bici ni se diga, aunque en Los Cabos no será un recorrido plano, necesito agarrar más fuerza para poder completar bien la distancia de 90 kilómetros. En la corrida ando bien, aunque no hice el tiempo que hubiera querido en Veracruz, lo que hice me ayuda a pensar que si puedo correr un buen medio maratón.

Por ahora a disfrutar de la meta conquistada, del trabajo realizado y aprender de lo que puedo mejorar. Un 2:40:08 no es mal tiempo para un novato en esta distancia. Me voy satisfecho porque ese día dí lo que pude y terminé lo que me propusé, no puedo pedir más.

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Certificado de Competencia

 

 

 

 

 

2do Triatlón Sprint Deportemanía

Con gran éxito se llevo a cabo el Segundo Triatlón Sprint Deportemanía 2016. Con la participación de 260 atletas la Playa Miramar fue el escenario perfecto para un evento que solo pasa una vez al año.

A las orillas del Golfo de México se reunieron quienes se habían preparado para el evento. Familiares y amigos de los competidores estuvieron cerca de quienes fueron a apoyar, intentando calmar los nervios con palabras de aliento.

Así se vivió el Triatlón Deportemanía 2016 

El Reto de un Triatlón

Fue en punto de las 7:15 am que arrancó el primer contingente y en menos de 10 minutos ya se habían dado todas las salidas. Quienes acostumbran ir a caminar al malecón, pudieron ser testigo de como los nadadores cubrían la distancia de 750 metros con la que iniciaba el triatlón.

 

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La Sultana del Norte (Monterrey) estuvo representada en el Triatlón por el Club Triforce (Foto: Carlos Hernández)

Uno a uno los participantes fueron saliendo del mar hacia la zona de transición. Ahí algunos tendrían que prepararse para salir a andar en bici mientras que otros simplemente le pasarían la estafeta a su relevo. Hubo quienes hicieron el cambio en menos de dos minutos mientras otros hasta aprovecharon para sentarse y tomar las cosas con calma.

El ciricuito de la bicicleta no sufrió cambios a comparación de otros años. Un sentido del Boulevard Costero fue cerrado en su totalidad para que los ciclistas pudieran circular. Cabe señalar que estaba permitido el uso de biciceltas de montaña, pero no se permite el drafting por lo angosto de cada carril.

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El recorrido de la bicicleta fue el único que no se modificó para la segunda edición. (Foto: Fabiola Kueyar)

Para completar la etapa de ciclismo se necesitaba dar dos vueltas a un recorrido de 10 kilómetros y así acompletar los 20 que estaban pactados. Hubo quienes iban a velocidades superiores a los 35 kilómetros por hora mientras otros parecían tomarlo como un buen paseo por el boulevard. Pocos tuvieron la mala suerte de que se les ponchara una llanta.

La luz al final del tunel se empezaba a vislumbrar cuando los participantes se bajaban de la bici para iniciar los cinco kilómetros de carrera pedestre. Aquí dos vueltas al malecón marcaban el final de la competencia. Hubo quienes al bajarse de la bici entregaban el chip a otro relevista quien se encargaría de correr.

Para algunos, el calor y la deshidratación hicieron de estos cinco kilómetros una eternidad. Conforme pasaba el tiempo el sol pegaba más fuerte y complicaba las cosas para quienes ya venían resagados. A base de fuerza y voluntad propia por no claudicar, los ahora llamados triatletas completaron la última etapa de esta demandante prueba.

Completando la Misión

Al final, casi todos los participantes lograron llegar a la meta. Pocos fueron los que no llegaron ya sea por razones físicas, técnicas ó de descalificación. Quienes cruzaban el último tapete no podían ocultar el orgullo que ser finalistas de un triatlón les provocaba. El saber que se habían vencido a si mismos era razón suficiente para celebrar.

Posteriormente los triatletas se reunieron con familiares y amigos para celebrar la hazaña. Algunos hasta tuvieron la oportunidad de celebrar el haber quedado entre los mejores de su categoria (resultados). Las sonrisas y risas y hasta llantos de alegría eran mayoría entre los rostros de los que se congregaron en la Zona de Artesanias del Malecón.

Un evento que demostró haber aprendido de las lecciones del primer triatlón. Se modificó la ruta de la natación para conveniencia de los participantes. Además se amplió la zona de transición ya que había más atletas y también había sido un ligero problema en el 2015. Finalmente la zona de meta se cambió de lugar para hacerla más vistosa.

Aval de la Federación

Hace dos años se soñaba con que existiera un triatlón en la zona. Hoy es una realidad que esta creciendo año con año. Al evento de este año asistieron atletas del Estado de San Luis Potosí, Nuevo León, Veracruz y de la Ciudad de México entre otros lugares.

Una de las metas a mediano plazo es conseguir que el evento este avalado por la Federación Mexicana de Triatlón. El organizador del evento, Arturo López comentó que es cuestión de afinar detalles muy especificos para que se le otorgué dicho aval al evento.

Crece con Fuerza

Al mismo tiempo, siente que con las mejoras que se lograron para este año, se puede pensar en que pronto llegará el aval. Este año también se contó con más patrocinadores y más atletas (210 en el 2015 y 260 en el 2016).

Quienes participaron estuvieron de acuerdo en que la organización del evento es casi perfecta. Varios atletas foraneos comentaron que si piensan regresar para el 2017 y correr la voz acerca de este evento para que siga creciendo.

Además, se mostró un mejor nivel de competencia en esta edición a comparación de la pasada. Algo que anima a quienes participaron este año para prepararse más y mejor para el próximo. Mientras tanto, algunos de los que participaron en relevos buscarán hacerlo de manera individual en el 2017.

Circuito Triatlón

Con esto no se concluye el Circuito Triatlón 2016 de Deportemanía. Será el 14 de agosto que se lleve a cabo el Duatlón Campo Traviesa en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Este es un evento que tuvo que ser reprogramado de su fecha original el 7 de mayo.

Venta de Videos

Si te interesa adquirir un DVD con los videos del Triatlón Deportemanía 2016 manda un correo a ocasanovaperches@gmail.com El costo del DVD es de $250 e incluye un video del ambiente del triatlón y un mini-documental de dicho evento.