Pumas y Jaiba Brava por el Pase a Octavos

El Estadio Olímpico Universitario será el campo de batalla en el que los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Tampico Madero se medirán en Copa MX. Un partido que representa la última llamada para intentar calificar a la siguiente fase.

En el Grupo 4 el Necaxa ya aseguró su pase a octavos de final con nueve puntos. Son Pumas y la Jaiba Brava quienes buscan el segundo boleto que ese grupo puede otorgar. Ambos cuadros llegan a este partido con tres puntos.

En la ida los Pumas de la UNAM remontaron un marcador adverso en el Estadio Tamaulipas para ganar 2-1. La espina de haber dejado ir puntos importantes en aquél partido sigue presente en el cuadro de Eduardo Fentanes y ahora tienen la revancha.

Los universitarios tienen una diferencia de -2 en cuanto a goles anotados y recibidos. Esa cifra los tiene en el fondo del grupo, asi que la victoria es lo único que les sirve para soñar en seguir con vida en el torneo. El empate favorece al cuadro porteño.

Son los celestes quienes llegan con la confianza de haberle ganado al Necaxa en Copa, pero con las dudas que ha dejado la falta de eficiencia en el Ascenso MX. En el torneo de liga suman cinco puntos en seis partidos.

Fentanes tiene a su equipo en el décimo lugar de la tabla general y eso hace que el partido se muy importante para que mantenga su trabajo. Un solo triunfo en la liga y los problemas en Copa no tienen muy contentos a la afición del sur de Tamaulipas.

El equipo de David Patiño viene de ganarle a León en el Nou Camp y con eso cortaron una racha de dos derrotas consecutivas a manos de Monterrey y Querétaro. Hoy ocupan la cuarta posición en el Apertura 2018 después de ocho jornadas.

Así que a la cancha de Ciudad Universitaria ambos equipos llegan con la necesidad de ganar. 90 minutos que los separan de los octavos de final ó de las vacaciones adelantadas. Los jugadores de Pumas y el TM Fútbol Club tendrán la última palabra.

Un Maratón Inesperado

Correr un maratón no es una decisión que se debe de tomar a la ligera. Es una distancia que desafía la capacidad física y mental del ser humano. Por más veces que lo corras, nunca se vuelve más sencillo. El Maratón de la Ciudad de México de fácil no tiene nada.

La edición 36 del Maratón de la Ciudad de México conmemoraba los 50 años de los Juegos Olímpicos de México 1968. El último en el sexenio de Horacio de la Vega como organizador. Un hombre que ha llevado a este maratón a estar considerado dentro de los mejores del mundo.

En junio me invitaron a participar y acepté. Sin embargo, nunca pude entrenar de la manera debida. El cambio de Madrid a México y ciertos eventos hicieron imposible llegar al 26 de agosto bien preparado físicamente para la prueba madre de la distancia.

Una semana antes ya había dado prácticamente descartada la opción de correr los 42.195 kilómetros. Si pensaba correr algunos tramos y grabar como se van sintiendo los corredores conforme avanzan los kilómetros. Correrlo todo no era parte del plan.

Los días previos a la carrera fueron muy atípicos para alguien que va a correr un maratón. No estaba cuidando mucho mi alimentación, no dormía temprano y corrí muy muy poco para al menos darme la confianza de que podría correr tanto.

En mis ocho maratones me he presionado mucho por el tiempo que quiero hacer. En esos maratones he pensado mucho en mi paso, parciales y posibles calambres. Acá solo pensaba en que tenía que correr tranquilo y disfrutar del maratón más grande del país.

El 26 de agosto me levanté a desayunar (lo que núnca hago antes del maratón), regresé a mi cuarto por mis cosas y a las 6:00 am ya estaba camino a la linea de salida. Si corro por tiempo, escucho música antes de empezar, ahora no llevaba ni audifonos.

Después de dejar mi bolsa en el guardarropa, me dirigí a la fila de los baños portátiles. El lugar dónde la gente deja sus nervios, yo me puse a calentar mientras los más rápidos ya cruzaban la linea de salida. Yo no tenía prisa, sabía que el día sería largo.

Ya a las 7:30 me formé en mi corral y 10 minutos después ya estaba frente a Catedral picándole “Inicio” al cronómetro y “grabar” a la GoPro que me había puesto en una mano. Iba a correr y grabar un maratón por primera vez en mi vida.

En los primeros kilómetros se puede sentir la adrenalina de la gente. Todos emocionados por salir a la conquista de un maratón. En esos primeros kilómetros fue dónde más amigos ví y en los que entendí de la magnitud del evento.

Llegando a los cinco kilómetros la aventura apenas empezaba. Aún faltaban muchos pero me sentía muy bien. A los ocho empecé a hacer videos para Instagram avisando a quienes me siguen de por dónde iba. En ese punto, la altura aún no me afectaba.

Correr por todo Paseo de la Reforma, pasar por el Ángel de la Independencia, la Diana Cazadora y después tomar rumbo hacia Polanco marcaban el primer cuarto de competencia. Fue una parte que se me pasó muy rápido corriendo al ritmo planeado.

Muchas veces corro con el miedo de perder el ritmo para el que entrené. Esta vez no tenía nada que perder y a lo mucho un maratón más que sumar a la cuenta. El poder ir a un paso que me permitía platicar, era indicación de que me estaba sintiendo bien.

Entre platicas, grabaciones, publicaciones en Instagram y “Facebook Live” la primera mitad se me pasó muy rápido. En 123 minutos pasé por la marca del medio maratón. A partir de ahí no tenía problema con parar. Ya había hecho más de lo esperado.

Sin embargo, el ambiente en las calles y ver como la gente se esforzaba por seguir avanzando me motivaron a seguir en la ruta. Yo sabía que en algún momento no me iba a sentir bien, pero preferí aprovechar el momento y hacerlo durar lo más que pudiera.

Entramos a Chapultepec y aunque el adoquin es incómodo, no lo sentí pesado y continué avanzando hasta salir del bosque, regresar a Reforma y llegar a la Glorieta de Insurgentes. Ahí ya estabamos en el kilómetro 30 y fue dónde empezaron los dolores.

No había necesidad para seguir corriendo, pero de ahí a la meta eran aún 12 kilómetros (ó como me enseñó el Camino de Santiago), casi dos horas. Ahí también empecé a hacer cuentas del tiempo que tendría para después hacer el check-out del hotel.

Al 32 vino el primer amago de un calambre. Bajé el paso y me olvidé de la idea de correr en cuatro horas. Al 35, cuándo llegamos a Avenida Insurgentes para la larga recta final, decidí caminar un kilómetro para recuperarme. Para el 36 ya estaba listo para seguir.

Con las porras a los lados de la calle que ya no paraban y los mensajes de aliento que me llegaban al celular fue muy fácil seguir hasta la meta. Tras ser testigo del Maratón de la Ciudad de México por cuatro años, el quinto fue en el que ya era protagonista.

Ya no me preocupaba el tiempo y el llegar a Ciudad Universitaria se sintió muy especial hacerlo como corredor. Animando a los que parecían desfallecer a metros del final y sonriendo pasé por el tunel que nos llevaba a la meta.

Me puse a grabar esos últimos metros para los que más de 30,000 personas se habían preparado. Los metros que te consagran como maratonista tras horas, días y meses de entrenamiento. Después de 4 horas, 32 minutos y 30 segundos grité ¡Acabamos!

A eso le siguieron abrazos y felicitaciones a todos los que en ese momento habían cruzado la meta. Todos pasamos de sufrir a gozar el hecho de haber terminado un maratón a más de2.500 metros sobre el nivel del mar.

Un esfuerzo complejo sin importar el tiempo que lleve hacerlo. Algo que da mil razones para ser feliz una vez cruzada la meta. Con la medalla de finalista con la letra “O”, la misión estaba cumplida. El 26 de agosto del 2018 sin pensarlo, corrí un maratón.

 

Selección Tamaulipas de Street Soccer Sueña en Grande

Hombres y mujeres de Tamaulipas se encuentran en Cuernavaca, Morelos preparados para disputar el Torneo Nacional de Street Soccer que arranca este miércoles y termina el viernes 31 de agosto.

Son hombres y mujeres que han encontrado en el fútbol, una manera de salir de la cotidianidad y sentirse felices dentro de un rectángulo. Algunos con problemas económicos ó con problemas sociales ven al fútbol como una escapatoria.

En estos equipos representativos la edad no importa. Lo que importa son las ganas por estar en contacto con el balón, dar lo mejor de uno y ayudar a que tu equipo crezca. Estos dos equipos estan en el nacional con la expectativa de regresar como campeones.

Eder Martinez es el cordinador de estos equipos. El jóven inició hace cuatro años con el proyecto para poder llevar a Tamaulipas al torneo nacioanal. Hoy cuenta con el apoyo del gobierno estatal, de gobiernos municipales y patrocinadores de la región.

“Vamos con todas las ganas, la fuerza y los sueños para poder dejar el nombre de Tamaulipas en alto y porque no alguno de ellos nos represente en el mundial,” comentó Martinez tras el último entrenamiento de la selección.

El ex-jugador profesional Tomás Patiño es el entrenador de estos equipos. Su labor ha ayudado a que Tamaulipas sea contendiente al título al nacional este año. Según Martinez y Patiño, este año las posibilidades de conseguir el campeonato son altas.

Melissa Rodriguez es una de las mujeres que jugará en este torneo nacional. La jovencita de 21 años de edad ha estado en contacto con el balón desde los ocho años y esta será la primera vez que represente a su estado en un torneo de tal magnitud.

“Si he jugado otros deportes pero cuándo juego fútbol es cuándo más me identifico.” “Si me queda un poco retirado (los entrenamientos) pero siempre trataba de venir porque es lo que más me gusta.”

Al último entrenamiento de la Selección Tamaulipas, asistieron los familiares de los jugadores. Una sopresa muy emotiva para los futbolistas de cara a la competencia. Con porras, abrazos y palabras de motivación despidieron a sus estrellas.

“Me siento más que satisfecha con los logros que ha tenido mi hija y aquí estamos apoyándola ya que ella da lo mejor siempre,” dijo la madre de Melissa. “Es una excelente muchacha, estudiante, próximamente ingeniera y espero que triunfe en el fútbol.”

El Director de Deportes de Tampico, Francisco Escobar se dió tiempo para despedir a los equipos. Para Escobar, hay suficiente talento en la zona como para destacar frente a los mejores del país y no dudó de los buenos resultados que se pueden esperar.

“Me llena de satisfacción que este programa trae muchas cosas beneficas en ellos,” comentó Martinez. “Que sientan que ellos mismos pueden creer en sus propios sueños.”

La selección varonil se medirá a Quintana Roo, Coahuila y Morelos. El representativo femenil tendrá como rivales a Baja California Sur, Hidalgo y Tlaxcala. Los juegos de grupo serán el miércoles. Las finales comenzarán el jueves y el viernes será la gran final.

Kenia y Etiopía Dominan el Maratón CDMX 2018

Más de 35,000 corredores formaron parte de la edición XXXVI del Maratón de la Ciudad de México Telcel. Este año era especial, ya que se conmemoraban 50 años de los Juegos Olímpicos de México 1968.

Un evento que en los últimos años ha crecido en gran cantidad. En el 2013 apenas se llegaba a los 7,000 corredores y que para este 2018 tenía un cupo de 42,195. En el mar de gente que se dió cita en el Zócalo el domingo por la mañana, había dinero en juego para los corredores elite.

En la rama varonil fueron los kenianos quienes tomaron el control. Con algunos mexicanos intentando dar la sorpresa. Los africanos no se intimidaron ni con el ambiente, ni con la altura que le agrega un reto especial a este maratón.

Fikadu Kebede de Etiopía buscaba defender su corona pero había varios atletas con hambre de quitarle ese honor. Al kilómetro 15 ya eran sólo 10 los contendientes por el título de la prueba en la rama varonil.

Dentro de ese grupo había dos mexicanos. Uno de ellos, Jose Antonio Uribe mostró sus armas pasada la marca del medio maratón pero no pudo contra el trabajo en equipo de los africanos.

A falta de unos cuatro kilómetros el keniano Titus Ekiru comenzó a apretar el acelerador y a despegarse del pelotón. Así se fue solo hasta Ciudad Universitaria en dónde cruzó la meta con un tiempo de 2:10:38, un nuevo récord del circuito.

El podio lo completaron Edwin y Matthew Koech en la segunda y tercera posición respectivamente con tiempos de 2:12:35 y 2:13:18. Así Kenia volvió a ganar el 1-2-3 en el Maratón de la Ciudad de México.

En la rama femenil, las cosas estuvieron un poco más parejas. Menos de 20 segundos fueron la diferencia entre la ganadora y el tercer lugar. En el top-10 de las mujeres sólo hubo una mexicana, ella fue Hortensia Arzapalo Ramos y acabó en la décima posición.

Etaferahu Temesgen fue la mejor mujer de la edición XXXVI. La etiope tomó la ventaja a unos metros del kilómetro 41 y no la perdió hasta cruzar la meta en 2:40:08.a Fantu Jimma de Etiopía acabó en segundo lugar y Tinbit Wendegebriel de Kenia en tercero.

Ekiru, el ganador de la rama varonil se fue a casa con un millón cien mil pesos. Dicha cantidad se divide por los bonos de ganador ($550,000) y por el récord del recorrido ($550,000).

Los 32,645 corredores que cruzaron la linea de meta recibieron su medalla de finalista con la letra “O” de “Olimpismo”. Una medalla que para 925 competidores completa la palabra MÉXICO.

Así concluyó una edición más del maratón más grande del país. Un maratón que ahora esta a la espera de recibir el “Sello Dorado” de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF).

Números Finales

Inscritos: 38, 336

Corredores el día del evento: 29,555

Cruzaron la Meta: 32,645

Descalificados: 3,090

 

¡Gracias Querida España!

Mi vida del 2 de octubre del 2017 al 22 de julio del 2018 fue mucho mejor de lo esperado y es por eso que un mes después pienso de lo que para mi fue España. Les comparto en pocas palabras lo mucho que ha representado para mi vida personal y profesional.

La idea de vivir en el Viejo Continente era tan atractiva como aterradora. Volver a salir de casa con un rumbo fijo pero sin saber que me esperaba no es fácil. No tenía idea de que pasaría con mi vida y cómo podría cambiar para bien ó para mal.

Hoy puedo decir que no hay ni un centímetro de arrepentimiento por haberme atrevido. Lo que el 1ro de octubre eran inquietudes, hoy son sueños cumplidos. Lo que antes de tomar el avión eran miedos, hoy son enseñanzas de vida.

No puedo decir que todo fue color de rosa. Aún recuerdo como la angustia por no encontrar dónde vivir se apoderó de mi durante el primer mes. Ir de hostal en hostal sin saber dónde dormiría la siguiente noche no ayudó mucho a querer a España.

Siempre he sido muy paciente y a veces hasta exagero. Esa paciencia me ayudó a que tarde que temprano encontara a dos personas que me abrieron las puertas de su casa. Desde ese momento ya le pude poner un hogar a mi aventura europea.

Lo que pasó los siguientes nueve meses es imposible de resumir pero fácil de recordar. Hoy me siento feliz de lo que hice día tras día para aprovechar al máximo mi estancia. No sabía que tanto duraría, lo que sabía es que la debía aprovechar.

Volví a un salón de clases por primera vez en cinco años y por primera vez en diez años las clases eran en español. La adaptación al sistema no fue sencilla, pero conforme pasaron los días aprendí más de la cuenta de increibles profesores en Next IBS.

Al mismo tiempo, conocí a un gran grupo de compañeros. De cada uno aprendí cosas que han enriquecido mi propia historia personal. Son personas que hoy considero hermanos y hermanas, pues son familia. Juntos sufrimos y gozamos cada día de una maestría en España.

Mi trabajo me llevó a lugares soñados. Una conferencia de prensa con Rafael Nadal, partidos del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, entrevista con Zinedine Zidane y hasta Dinamarca para despedir a México previo al mundial de Rusia 2018.

Estar en una ciudad como Madrid me puso en un ojo del huracán en cuanto a materia deportiva se refiere. Siempre había un evento por cubrir ó alguno en el cuál pudiera participar. Mis ojos aún se acuerdan de lo que vieron en el 21K Rock N’Roll Madrid.

Aunque la comida no se compara con la mexicana, tiene lo suyo. Si la paella es rica y cara, el jamón es delicioso y barato. El vino y la cerveza no requieren de gran gasto y hay de todo y para todos. No es necesario ser rico para pasarla bien.

Caminar es prácticamente un requisito en la vida del europeo. En Madrid caminaba un promedio de ocho kilómetros diarios. Las calles llenas de gente caminando a diversos destinos prácticamente las 24 horas del día. Es increible lo activa que es la sociedad madrileña.

Aunado a eso esta la gran estructura que tiene el transporte público. En Metro, autobus, tren, y hasta bicis eléctricas se puede llegar al que sea tu destino. Hay una cantidad impresionante de rutas para moverse de un lado a otro. El servicio es de los mejores que hay en el mundo y no deja de crecer.

Tener el Aeropuerto Barajas a unos minutos de distancia es tener a Europa y el mundo muy cerca de ti. Tuve la oportunidad de viajar a varias ciudades en España y también a paises como Alemania, Suiza, Dinamarca, Bélgica y Polonia.

Cada viaje y cada aventura me enseñaba más de la ciudad y el país que vistaba. Es increíble lo mucho que puede cambiar una ciudad de otra a pesar de estar en el mismo país o ser naciones vecinas. No cabe duda que lo que hace a un país es su gente.

Sin duda el mejor viaje de todos lo hice a pie. El Camino de Santiago para mi fue el cierre perfecto de una aventura increíble. 300 kilómetros cargando una mochila por lugares mágicos le dieron no sólo sentido a una peregrinación, sino a mi vida. Es un camino que recorrí por seis días, pero que quedará grabado en mi memoria de por vida.

A la hora de decidir entre quedarme un poco más ó regresarme a México, no fue difícil elegir. España me dió todo lo que pudo darme en 300 días y yo estaba feliz. No le podía pedir más a una experiencia que me llenó de aprendizaje y ganas de seguir creciendo.

No le podía pedir más a la vida en ese momento. En el tiempo que hice de Madrid, España mi hogar, cumplí muchos sueños. Amigos, experiencias y felicidad. En eso se resume mi paso por Madrid y Europa.

Hoy que me acuerdo de lo que viví, no puedo evitar el sonreir. No puedo evitar el agradecer a mis padres y a mi familia que hiceron todo esto posible. No me arrepiento de nada, de lo que me hubiera arrepentido sería de no haberlo intentado.

Ahora la vida sigue. No descarto volver algún día. Hoy estoy arrancando una nueva etapa. Con las herramientas profesionales y personales que me ha dado la experiencia europea. Producto de lo feliz que me hizo e increíble que fue vivir en Madrid, España.

Fernando Alonso se va de la Fórmula 1

El mundo del automovilismo se sacude al enterarse de que Fernando Alonso dejará la Fórmula 1 al final de la presente temporada. Un hombre que debutó en el 2001 y hoy da un paso al costado.

Han sido 17 años de Alonso en la Fórmula 1 y toda una vida conduciendo a máxima velocidad. El asturiano de 37 años dejará un legado de dos Campeonatos del Mundo en el 2005 y 2006. Además en su palmarés aparecen 32 victorias, 22 poles y 97 podios.

Números que lo hacen el mejor español en la máxima categoría del automovilismo. Sus mejores años los vivió en Renault. Con esa escudería francesa consiguió sus dos campeonatos del mundo. Ni Michael Schumacher podía contra el español.

Sus actuaciones llamaron la atención de los equipos grandes y en el 2007 llegó a McLaren. Un año en el que a base de garra le alcanzó para ubicarse en el tercer sitio del campeonato. Los problemas pudieron más que los buenos resultados y para el 2008 y 2009 regresó con Renault.

A pesar de volver con la escudería que lo había llevado a la gloria, el coche que se le dió en ambas temporadas no rendía de la manera esperada. Así que al final del 2009 decidió dar un paso al costado y unirse a Ferrari.

Con el Cavelinho Rampante cumpliá un sueño que tuvo desde pequeño y lo capitalizó con una gran temporada. Un año que inició ganando en Bareín y acabó en Abu Dabi dónde se quedó cerca de otro título mundial. Se tuvo que conformar con el segundo lugar.

En el 2011 su rendimiento no fue el mejor, pero para el 2012 volvió a acariciar el campeonato al terminar en la segunda posición una vez más. Esta vez fue Brasil el escenario de la carrera que definió el título a favor de Sebastian Vettel.

En ese mismo órden acabaron en la siguiente temporada y el 2014 significó el último año de Alonso con Ferrari. Tres subcampeonatos en cinco temporadas fue el balance que dejó el ex-campeón del mundo con la esudería italiana.

En el 2015 regresó con McLaren-Honda que apostaba por el español tras un rediseño total del equipo. A pesar de contar con alguien tan experimentado como Alonso en sus filas, los problemas lo persiguieron desde no poder competir en la carrera inicial de la temporada por haber sufrido un accidente en las pruebas de pretemporada.

En el 2016 las cosas no mejoraron y para el 2017 era muy usual ver a Alonso a un lado de la psura con problemas en el motor. En el mismo 2017 participó en las 500 Millas de Indianapolis y a 21 vueltas del final, tras ir liderando la carrera, su motor explotó.

Fue muy claro que la fusión McLaren-Honda no funcionó y ahora ese mismo equipo apostó por el motor Renault. Con este nuevo motor, Alonoso ha sumado puntos en ocho de las 12 carreras que van hasta el momento.

Ahora, con el anuncio de su salida, dejará un gran vacío en la Fórmula 1. Sin embargo, todo indica que en el 2019 se dedicará de lleno a la Indy Car. Alonso y la velocidad irán siempre de la mano.

Tampico Madero se Hunde Ante Necaxa

Necaxa le gana 1-0 al Tampico Madero en la fecha dos de la Copa MX y lo hunde aún más en una crisis de la que no se ve salida. En el Estadio Victoria los dirigidos por Eduardo Fentanes no encuentran el gol y vuelven a caer por la mínima diferencia.

El cuadro del sur de Tamaulipas ya suma cuatro partidos en este semestre sin sumar un solo punto. La derrota de esta noche en Aguascalientes los deja contra la lona en el torneo de copa al ser su segundo descalabro del certámen.

No se puede decir que el local fue superior. Si comenzaron dominando el partido tal y como acostumbran los equipos de Michel Leaño. Sin embargo, antes del minuto 20 Eduardo Fentanes supo reaccionar y el partido se volvió más parejo.

El portero celeste Jorge Alvarado fue protagonista de la mejor atajada del primer tiempo durante un mano a mano al minuto 37. Facundo Castro tuvo en su pie derecho el primer gol del partido, pero “Wiwas” se lo negó.

La Jaiba Brava no tuvo disparos a puerta, pero si ocho cobros de tiro de esquina a su favor en los primeros 45 minutos. Todos ellos fueron desaprovechados y sin goles en el marcador los equipos se fueron al descanso.

En la segunda mitad el Tampico Madero bajó de intensidad y Necaxa se volvió a adueñar de las acciones. Una desconcentración en la zaga celeste ayudó a que los dirigidos por Leaño encontraran el gol de la ventaja.

Una jugada que empezó por la izquierda con Daniel Álvarez mandando un cambio de juego. Claudio Riaño recentró de cabeza y Martín Barragán de media vuelta mandó el balón al fondo de la red al 58.

El Tampico pasó de buscar a necesitar ir al frente ya con la necesidad de buscar al menos el empate. Necaxa cedió terreno y apostó al contragolpe para incomodar al rival. Los de Fentanes sin idea vieron como pasaban los minutos.

La más clara llegó en el último minuto cuándo un centro de tiro libre cobrado por Kevin Harbottle no encontró rematador dentro del área chica. Arturo Ledesma y Eduardo Aguirre vieron como la gran oportunidad les pasó a centímetros de distancia.

Así la Jaiba Brava se hunde en su peor crisis desde que regresó al Ascenso MX. Cero puntos de 12 disputados en los dos torneos ponen la situación cuesta arriba. Ahora viajarán a Celaya para encarar el partido de la fecha tres del Apertura 2018.

Jaiba Brava sin Márgen de Error

El Tampico Madero llega a Aguascalientes con el objetivo de sacar tres puntos en el Victor Manuel Reyna ante Necaxa en la fecha dos de la Copa MX en el Apertura 2018. Una temporada que no ha sido buena ni en Copa ni en Liga para el equipo tamaulipeco.

Los dirigidos por Eduardo Fentanes han perdido sus primeros tres partidos del semestre, generando preocupación dentro del plantel y decepción en gran parte de la afición. Este ya es el peor inicio de torneo para Fentanes al frente del cuadro celeste.

Hay que recordar que todas las derrotas han sido por la mínima diferencia. En Mérida se cayó 0-1 ante Venados y después en casa se perdió 1-2 contra Pumas y por el mismo resultado con el Atlético San Luis.

El técnico de la Jaiba Brava ha sido insistente en hablar sobre lo cerrados que han estado los partidos. Al mismo tiempo hace énfasis en que los marcadores no reflejan superioridad del rival y que que tanto la victoria y el empate se les han negado.

Para los jugadores del equipo, la situación en la que están no es nada cómoda. Saben que se han dejado ir puntos por errores de concentración. Sin embargo, como lo expresa el mismo entrenador, la esperanza de poder revertir el momento aún esta latente.

Se ha logrado tener el control del balón en algunos lapsos de los partidos anteriores. Lo que más ha fallado es la definición y es lo que le ha salido caro al equipo celeste. Javier Orozco no ha logrado anotar en esta temporada y el resto de los delanteros no han estado muy finos en sus disparos a portería.

Ahora se enfrentan a un Necaxa que ya le ganó en casa al América en el arranque de la Liga MX. Jugando de visita en Ciudad Universitaria perdieron contra Pumas 5-3. Un resultado que le da esperanzas a la Jaiba Brava, pero este es otro partido.

Michel Leaño, director técnico del Necaxa, conoce bien al TM y a Fentanes. Leaño visitó el Estadio Tamaulipas cuándo era estratega de Coras y de Zacatepec. El entrenador más joven del máximo circuito, con 31 años de edad, conoce bien a su próximo rival.

A los equipos de Leaño les gusta ir por el partido desde el primer minuto. Es algo con lo que la Jaiba ha batallado en sus últimos encuentros. Fentantes llega a este partido caminando en una cuerda floja. Su equipo deber ser ofensivo desde el silbatazo inicial. Una derrota daría muchas razones para que se pueda ir del banquillo.

Una victoria en Aguascalientes los podría poner al frente del grupo en Copa MX y levantar la moral de un plantel que se hunde partido a partido. Así también estarían más motivados para su partido ante Celaya en el Miguel Alemán el próximo sábado.

El partido entre el Necaxa está programado para este miércoles a las 19 horas. Es el momento de que Fentanes y la Jaiba demuestren el potencial que este equipo dice tener.

Mi Andar en el Camino de Santiago

Cuándo estas viendo que te faltan menos de 100 kilómetros no puedes evitar el emocionarte. Sin embargo, los primeros cuatro días ya estaban dejando al cuerpo bastante desgastado. Si pensaba que ya había pasado lo más difícil, me estaba equivocando.

Día 5 (El Cuerpo Pide Esquina)

La mente ya estaba en Santiago de Compostela, pero el cuerpo batallaba para levantarse de la cama en Portomarín. Los pies ya se empezaban a sentir inflamados y las espinillas igual. Sin cremas para el dolor ni ibuprofeno, era cuestión de fe poder seguir adelante.

Sin saberlo, esta era la última noche que había pasado con mi amigo italiano. Alguien que me acompañó por más de 100 kilómetros. Fueron kilómetros con un ángel en mi camino. Tiempo habíamos tenido de sobra para intercambiar experiencias y ayudarnos mutuamente.

Poco antes de las 7:30 am salimos de Portomarín buscando avanzar unos 50 kilómetros más. La primera bajada del camino estaba a 500 metros del albergue y era tanto mi dolor que la tuve que bajar de reversa. A partir de ese momento, las bajadas eran mi peor enemigo.

De Portomarín ya sale mucha más gente que de puntos anteriores. Escuelas en excursiones de verano, jóvenes que van de paseo y gente grande que sabe que no puede exponerse a hacer recorridos muy largos. Así que esa mañana nunca iba solo. 

Chi va piano va sano e va lontano,” que quiere decir “ese que va despacio va lejos”. Esa era mi frase favorita para el resto del Camino. Me tenía que olvidar de ir con un ritmo fuerte. Ahora debía pensar en avanzar lento pero seguro, no había para más.

Los primeros kilómetros me confirmaron lo mal que me sentía. Me dolía todo, iba muy despacio y no pasaba a casi nadie. Ahora muchos me pasaban y mi cara de sufrimiento me hacía cuestionar las ganas que tenía de llegar en tan solo dos días más.

Las bajadas acababan lentamente con lo que me quedaba de piernas. De la cintura para abajo era hombre casi muerto. Me dispuse a rezar continuamente buscando desde arriba una solución a mi dolor físico y moral. Si la fe me había traido tan lejos, pensé que esa misma fe me llevaría hasta la Catedral de Santiago.

Los primeros 20 kilómetros fueron una tortura hasta que un par de peregrinos se detuvieron a ofrecerme tanto ibuprofeno y crema desinflamatoria. Por mucho tiempo me había rehusado a recibir ese tipo de ayuda pero ya no podía más y la acepté.

Poco a poco todo fue mejorando, desde mi semblante hasta mi fuerza al caminar. El dolor parecía haber sido cosa del pasado. Me fui platicando con varios peregrinos para que se hiciera más llevadero el resto del camino y cerca de las 2:00 pm me detuve a comer.

Una comida que me dió el tiempo y la energía suficiente para seguir andando. A 70 kilómetros de Santiago había recuperado la confianza de que si podía acabar al día siguiente. Ahora, como todos los días, la jornada de caminata vespertina era prácticamente solo. Mi amigo italiano ya se había adelantado desde temprano.

Pasé por un pueblo muy pequeño, mejor dicho “aldea” que se llamaba “Casanova”. Ahí la foto era obligatoria y hasta fuerzas tenía para sonreir. Ya de ahí faltaban poco menos de 12 kilómetros para el final de la jornada. A falta de cinco me volví a sentir pesado, por lo que pasarse del pueblo al que estaba por llegar no era opción.

Asi que poco a poco fui llegando a Melide. La ciudad en la que pasé una noche más de mi camino. En el albergue hice amigos rápidamente y con la buena vibra, me fui a la cama seguro de que al siguinete día acabaría todo. Que sólo faltaban 52 kilómetros para el fin.

Día 6 (A los Pies de una Hazaña)

A las 7:00 am salí con Santiago de Compostela como mi destino final del día y de la aventura. Ahora si había comprado crema y hasta bendas para cuidar mis piernas. El dolor esa mañana había alcanzado niveles impresionantes.

Me puse a pensar en porque estaba haciendo esto, por quienes lo estaba haciendo y lo importante que era lograrlo. Al mismo tiempo recordando todas las historias de los demás peregrinos que te llegan y te motivan a seguir adelante.

Solo soñaba con la Catedral que no había visto ni en fotos. Empecé la caminata rezando mucho como queriendo que una ayuda divina me quitara el dolor. Me llegué a perder y estuve solo en un bosque por un buen rato. Abracé un árbol queriendo que me diera energía. Era algo que mi amigo italiano me había enseñado.

El efecto de las oraciones no fue inmediato y el del árbol tampoco. Las bajadas las veía con odio y al final de una había una capilla. Me metí para que me sellaran la credencial y para rezar con mucha fuerza pidiendo ayuda. Le puse agua bendita a mis piernas como mi manera de buscar soluciones por todos lados.  Alguna tenía que servir.

Más adelante en lo que bajaba de reversa, unas mujeres francesas me preguntaron cómo me sentía. No podía mentir y pues obviamente dije que nada bien. Para ayudarme a bajar me prestaron sus bastones y me recomendaron que comprara unos.

Esos bastones los usé para una sola bajada que estaba muy larga. Las subidas me beneficiaban ya que ayudaban a que mis músculos se estiraran. Así que en cuanto llegamos a una subida les regresé los bastones, les agradecí la ayuda y se fueron.

En el bosque tomé una rama larga que usé como bastón por varios kilómetros. En otra bajada, unos españoles aún me vieron sufriendo y se detuvieron a regalarme ibuprofeno y hasta agua. Una ayuda que como todas las otras me ayudó a poder seguir adelante.

Al pasar por una ciudad habúa una tienda de artículos deportivos a la que me metí para comprar un bastón, Lo compré y al salir me percaté que no tenía mi bote de agua. Me regresé casi un kilómetro en el que pensé que lo había dejado pero no estaba ahí.

El termo apareció en la tienda de deportes y sin querer ya le había agregado un par de kilómetros a la ruta. Más adelante me volví a topar a las señoras francesas que me habían ayudado previamente. Con ellas me comunicaba en español, inglés y francés.

Al llegar a una cafeteria ellas se detuvieron, yo seguí adelante porque si quería llegar a Santiago, no podía pararme mucho. Todo iba bien pero otro bajón de energía a los 35 kilómetros me hizo dudar si iba a poder llegar a la meta. Las siguientes dos horas fueron muy duras y la meta parcial (O Pedrouzo). De ahí faltaban 19 kilómetros para la meta.

Es impresionante lo que ver mensajes de motivación en tu celular, una hamburguesa con papas y dos refrescos pueden hacer. Después de llegar a Pedrouzo prácticamente desfallecido, salí del restaurante con otro semblante y decidido a terminar.

Eran las 5:00 pm y por motivos que aún no entiendo me iba a pasar al menos 12 kilómetros de la distancia que se suponía que me faltaba. Lo que si sabía es que aunque doliera más de lo que ya había dolido, iba a llegar.

Uno a uno fueron pasando los kilómetros y detenerme ya no era opción. Me emocioné como niño chiquito de saber que iba a poder lograr mi meta de llegar en seis días. Gritaba con fuerza, caminaba a buen paso y sonreí mirando al cielo. Era como haber vuelto a nacer y tan feliz como cuándo había empezado a caminar.

Me olvidé del dolor y me enfoqué en dar gracias por poder lograr lo que estaba por lograr. Al terminar de subir una colina, empezó la última bajada desde la que por fin se podía ver una ciudad. ¡Era Santiago de Compostela!

Con el bastón salva vidas y salva piernas seguí caminando y por fin crucé el puente que te lleva a la ciudad a la que tanto había soñado llegar. Ya no vi el odometro, las ganas de llegar eran demasiadas y trataba imaginar dónde estaba la Catedral porque no se ve de lejos.

66 kilómetros después de haber iniciado la jornada, siendo las 9:30 pm y con mi bateria interna ya en 2% bajé unas escaleras y ya estaba a los pies de la Catedral de Santiago de Compostela.

No les puedo describir lo que sentí cuándo me puse a los pies de la Catedral de Santiago. Núnca había sentido tanta felicidad, emoción, orgullo y hasta ganas de llorar al mismo tiempo. Mi cabeza daba vueltas y yo solo decía ¡Por Fin!

Después de 300 kilómetros logré termianr lo que considero el reto más difícil de mi vida. Ningún maratón, triatlón o prueba física me había provocado tanto desgaste físico y emocional. Al final dicen que la fe mueve montañas, esta vez, con la ayuda de peregrinos, ángeles en el camino y determinación,  movió piernas.

Me quedé unos momentos a rezar afuera de la Catedral. De rodillas ante lo que mis ojos veían e intenando razonar lo que había hecho. Dije que había hecho como forma de agradecer lo tanto que me ha dado la vida, el poder llegar hasta es una de esas cosas por las que agradecí. Gracias a Dios y a la vida logré una meta más. 

Felicidad Infinita

Las siguientes horas y días fueron de felicidad absoluta. El dolor en el cuerpo me recordaba la hazaña pero la sonrisa en mi cara reflejaba lo que en realidad sentía. Al día siguiente fui a la “Misa del Peregrino” para cerrar de manera digna esta experiencia.

Una misa que nunca se me va a olvidar. Peregrinos de todo el mundo felices de haber llegado a Santiago de Compostela. Una ciudad que marca el punto final de más de 40 rutas de peregrinaje. Una ciudad en la que impera la felicidad por ser la meta de grandes hazañas. Como la mía hay cientas más y cada historia es digna de ser aplaudida.

Más tarde fui por mi certificado, que en este caso se llama Compostela. Al sellar ese documento, fue el sello con el que oficialmente daba por concluida esa aventura que soñé por mucho tiempo. Que costó sudor, esfuerzo y hasta lagrimas pero que recordaré con felicidad hoy y siempre.

El camino no es fácil, tiene subidas,  bajadas y  partes planas que parecen aburridas. Hay partes en las que vas solo y otras en las que hasta te puedes engentar. Lo importante es núnca perder de vista el objetivo final.

Un camino que como la vida misma. Te da oportunidad de avanzar, te hace dudar, te hace hasta tropezar, pero que si la enfrentas con la actitud correcta te dará la oportunidad de llegar hasta dónde te lo propones y de cumplir tus sueños.

A ti, que estas leyendo esto, gracias. Tú fuiste parte de esta aventura. OscarSports no seguría si tu no estuvieras leyendo esto. Es por eso que te doy las gracias. De personas como tú saqué energias para seguir avanzando.

Nunca dejes de creer que lo que sueñas hacer es posible. Sueña en grande y llegarás lejos. El camino no es fácil, tiene subidas,  bajadas y  partes planas que parecen aburridas. Eso y más son de las cosas que aprendí en el Camino de Santiago.

Mi Andar en el Camino de Santiago

Los primeros 72 kilómetros del Camino de Santiago me habían ido enseñando de lo que se trataba este reto físico, mental y hasta espiritual. Sin embargo, el tiempo me hizo ver que eso era tan solo el principio. Que aún faltaba mucho por recorrer y aprender.

Día 3 (Ángel en el Camino)

El tercer día fue el que inicié con más ambición de todos. En el plan estaba caminar 50 kilómetros. Sería la primera vez en mi vida que recorrería tanta distancia ya sea corriendo ó caminando.

Ese día había que salir a las 6 am del albergue. Aunque estuve listo para la hora programada, seguí siendo el último en salir. Ahora no había luz afuera, todo seguía oscuro. Sin embargo, las flechas te mostraban en que dirección debías de ir.

Los primeros kilómetros fueron entre campos de siembra. Me alegré de pensar que había parado el día anterior dónde lo había hecho, pues tardé dos horas en llegar al siguiente pueblo y el camino no era fácil.

Las lecciones de los primeros dos días me hicieron tomar un buen paso desde el inicio. El dolor por el esfuerzo de los días anteriores si se sentía, pero la ilusión de seguir avanzando me hacía pensar en todo menos en lo que al cuerpo le molestaba.

Antes de llegar al pueblo antes mencionado, alcancé a un señor que se puso a platicar conmigo cuándo lo pasé. Hablamos de dónde veníamos, que hacíamos y hasta quién había ganado las elecciones en México. Cuándo le comenté de mi plan de los 50 kilómetros, el me recomendó no hacerlo y esperar al siguiente día debido a que la parte más dura del camino estaba a la vuelta de la esquina.

Si tomé en cuenta su comentario, pues él ya había hecho el Camino varias veces. Ya que él se paró a desayunar, yo me seguí de frente queriendo ganar tiempo y distancia. Yo estaba pasando a todos los peregrinos que tenía por delante. Hasta que uno me pasó. Llegué a pensar en mantenerme a su paso pero iba muy rápido, así que lo dejé ir.

Para mi sorpresa él se detuvo y me esperó para saber por dónde seguir. El en italiano y yo en español, nos llegamos a entender lo suficiente para decidir que ibamos a seguir juntos. Para los dos, era la primera vez buscando llegar a Santiago. Su compañía de ese momento en adelante fue fundamental. Fue un ángel en el camino a la meta.

A los pocos kilómetros comenzó la subida más fuerte del Camino. Diez kilómetros de subida contínua en terracería pasando de 800 metros sobre el nivel del mar a casi 2,000. La niebla se hizo presente ya que pasamos de estar debajo a estar encima de las nubes. Después de un esfuerzo sobrehumano y yo sin nada en el estómago, llegamos a Cebreiro, el punto más alto en mi parte del camino.

Ahí pasamos a una capilla a dar gracias y después a comer. Una comida que supo a gloria mientras llovía afuera del restaurante. Una vez que dejó de llover, paramos de comer y seguimos otros 15 kilómetros a nuestro punto final. Las vistas desde ese punto eran espectaculares.

Las horas restantes fueron una lucha contra el cansancio que más adelante se combinó con una fuerte lluvia. Una lluvia que hizo que algunos albergues se llenaran y tuvieramos que caminar hasta ocho kilómetros más de lo planeado. Sin embargo, esto ayudó a que llegaramos a una posada dónde nos atendieron como reyes.

Al llegar nos dieron toallas para secarnos. Nos dieron de comer como si no hubieramos comido en semanas. Los cuartos estaban bastante bien y como no había nadie más, nos ayudaron en todo. Fue tan bueno el trato que dolió tener que seguir caminando al día siguiente. Lo más difícil de creer es que no llevaba ni la mitad del camino.

Día 4 (Caminando en Reserva) 

Esa mitad del camino estaba a la vuelta de la esquina. Bueno, unos kilómetros más abajo. Después de subir mucho el día anterior.  La meta ese día se llamaba Portomarín y nos dejaría a 90 kilómetros del final. 

El dolor en los pies empezaba a ser notorio. La noche anterior me dormí con un pie inflamado que no se logró recuperar al 100% pero reposar no era opción. Fue un día que parecía pasar muy rápido. La plática con mi amigo italiano ayudó mucho a eso y a olvidarse del dolor.

Cerca de los 30 kilómetros mi amigo se empezó a sentir cansado y bajamos el ritmo. Yo no me podía parar ya que si lo hacía pensaba que sería casi imposible reiniciar. Así que decidimos que llegando a Sarria él se quedaría a descansar y yo seguiría mi camino.

Así fue y al llegar a Sarria nos despedimos como si ya no nos ibamos a volver a ver. En ese momento pensaba que sólo me faltaban 10 kilómetros para llegar a mi destino. Posteriormente, me di cuenta que faltaban cerca de 20.

En vez de tener que caminar sólo dos horas más, eso significaba que faltaban cuatro horas. Poco a poco mis energías se agotaban y es que no había comido nada en todo el día. A base de pura agua me estaba manteniendo en pie.

Mi ritmo fue disminuyendo y cuándo me faltaban ocho kilómetros me alcanzó mi amigo italiano. El propuso que nos detuvieramos en un albergue a 95 kilómetros de Santiago. Para mi, esos cinco kilómetros me hacían ruido y quería quedar a 90.

Le dije que si se quería quedar ahí, que se quedara, que le agradecía su compañía pero que yo llegaría como fuera a Portomarín. Al final decidió irse conmigo y poco a poco fuimos llegando a la que fue la meta desde el principio de la jornada.

La vista en ese lugar hizo que valiera la pena todo el esfuerzo. Yo estaba tan cansado como asombrado de lo que había logrado. 53 kilómetros después de salir, llegamos al albergue a bañarnos, cenar y descansar. Llegamos tarde y despacio pero llegamos.

Emoción Sobre Cansancio

Ahora si podía decir que ya estaba a nada de llegar a Santiago. La meta ya se sentía muy cerca aunque hicieran falta casi 100 kilómetros. El cuerpo empezaba a pedir descanso pero tenía que mentalizarme para seguir avanzando.

La aventura ya había valido la pena y faltaba lo mejor. La llegada que ya la empezaba a visualizar. Esa parte no se la pueden perder. Un final del que aún me acuerdo como si hubiera sido ayer. 

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