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¡Gracias Querida España!

Mi vida del 2 de octubre del 2017 al 22 de julio del 2018 fue mucho mejor de lo esperado y es por eso que un mes después pienso de lo que para mi fue España. Les comparto en pocas palabras lo mucho que ha representado para mi vida personal y profesional.

La idea de vivir en el Viejo Continente era tan atractiva como aterradora. Volver a salir de casa con un rumbo fijo pero sin saber que me esperaba no es fácil. No tenía idea de que pasaría con mi vida y cómo podría cambiar para bien ó para mal.

Hoy puedo decir que no hay ni un centímetro de arrepentimiento por haberme atrevido. Lo que el 1ro de octubre eran inquietudes, hoy son sueños cumplidos. Lo que antes de tomar el avión eran miedos, hoy son enseñanzas de vida.

No puedo decir que todo fue color de rosa. Aún recuerdo como la angustia por no encontrar dónde vivir se apoderó de mi durante el primer mes. Ir de hostal en hostal sin saber dónde dormiría la siguiente noche no ayudó mucho a querer a España.

Siempre he sido muy paciente y a veces hasta exagero. Esa paciencia me ayudó a que tarde que temprano encontara a dos personas que me abrieron las puertas de su casa. Desde ese momento ya le pude poner un hogar a mi aventura europea.

Lo que pasó los siguientes nueve meses es imposible de resumir pero fácil de recordar. Hoy me siento feliz de lo que hice día tras día para aprovechar al máximo mi estancia. No sabía que tanto duraría, lo que sabía es que la debía aprovechar.

Volví a un salón de clases por primera vez en cinco años y por primera vez en diez años las clases eran en español. La adaptación al sistema no fue sencilla, pero conforme pasaron los días aprendí más de la cuenta de increibles profesores en Next IBS.

Al mismo tiempo, conocí a un gran grupo de compañeros. De cada uno aprendí cosas que han enriquecido mi propia historia personal. Son personas que hoy considero hermanos y hermanas, pues son familia. Juntos sufrimos y gozamos cada día de una maestría en España.

Mi trabajo me llevó a lugares soñados. Una conferencia de prensa con Rafael Nadal, partidos del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, entrevista con Zinedine Zidane y hasta Dinamarca para despedir a México previo al mundial de Rusia 2018.

Estar en una ciudad como Madrid me puso en un ojo del huracán en cuanto a materia deportiva se refiere. Siempre había un evento por cubrir ó alguno en el cuál pudiera participar. Mis ojos aún se acuerdan de lo que vieron en el 21K Rock N’Roll Madrid.

Aunque la comida no se compara con la mexicana, tiene lo suyo. Si la paella es rica y cara, el jamón es delicioso y barato. El vino y la cerveza no requieren de gran gasto y hay de todo y para todos. No es necesario ser rico para pasarla bien.

Caminar es prácticamente un requisito en la vida del europeo. En Madrid caminaba un promedio de ocho kilómetros diarios. Las calles llenas de gente caminando a diversos destinos prácticamente las 24 horas del día. Es increible lo activa que es la sociedad madrileña.

Aunado a eso esta la gran estructura que tiene el transporte público. En Metro, autobus, tren, y hasta bicis eléctricas se puede llegar al que sea tu destino. Hay una cantidad impresionante de rutas para moverse de un lado a otro. El servicio es de los mejores que hay en el mundo y no deja de crecer.

Tener el Aeropuerto Barajas a unos minutos de distancia es tener a Europa y el mundo muy cerca de ti. Tuve la oportunidad de viajar a varias ciudades en España y también a paises como Alemania, Suiza, Dinamarca, Bélgica y Polonia.

Cada viaje y cada aventura me enseñaba más de la ciudad y el país que vistaba. Es increíble lo mucho que puede cambiar una ciudad de otra a pesar de estar en el mismo país o ser naciones vecinas. No cabe duda que lo que hace a un país es su gente.

Sin duda el mejor viaje de todos lo hice a pie. El Camino de Santiago para mi fue el cierre perfecto de una aventura increíble. 300 kilómetros cargando una mochila por lugares mágicos le dieron no sólo sentido a una peregrinación, sino a mi vida. Es un camino que recorrí por seis días, pero que quedará grabado en mi memoria de por vida.

A la hora de decidir entre quedarme un poco más ó regresarme a México, no fue difícil elegir. España me dió todo lo que pudo darme en 300 días y yo estaba feliz. No le podía pedir más a una experiencia que me llenó de aprendizaje y ganas de seguir creciendo.

No le podía pedir más a la vida en ese momento. En el tiempo que hice de Madrid, España mi hogar, cumplí muchos sueños. Amigos, experiencias y felicidad. En eso se resume mi paso por Madrid y Europa.

Hoy que me acuerdo de lo que viví, no puedo evitar el sonreir. No puedo evitar el agradecer a mis padres y a mi familia que hiceron todo esto posible. No me arrepiento de nada, de lo que me hubiera arrepentido sería de no haberlo intentado.

Ahora la vida sigue. No descarto volver algún día. Hoy estoy arrancando una nueva etapa. Con las herramientas profesionales y personales que me ha dado la experiencia europea. Producto de lo feliz que me hizo e increíble que fue vivir en Madrid, España.

Mi Andar en el Camino de Santiago

Cuándo estas viendo que te faltan menos de 100 kilómetros no puedes evitar el emocionarte. Sin embargo, los primeros cuatro días ya estaban dejando al cuerpo bastante desgastado. Si pensaba que ya había pasado lo más difícil, me estaba equivocando.

Día 5 (El Cuerpo Pide Esquina)

La mente ya estaba en Santiago de Compostela, pero el cuerpo batallaba para levantarse de la cama en Portomarín. Los pies ya se empezaban a sentir inflamados y las espinillas igual. Sin cremas para el dolor ni ibuprofeno, era cuestión de fe poder seguir adelante.

Sin saberlo, esta era la última noche que había pasado con mi amigo italiano. Alguien que me acompañó por más de 100 kilómetros. Fueron kilómetros con un ángel en mi camino. Tiempo habíamos tenido de sobra para intercambiar experiencias y ayudarnos mutuamente.

Poco antes de las 7:30 am salimos de Portomarín buscando avanzar unos 50 kilómetros más. La primera bajada del camino estaba a 500 metros del albergue y era tanto mi dolor que la tuve que bajar de reversa. A partir de ese momento, las bajadas eran mi peor enemigo.

De Portomarín ya sale mucha más gente que de puntos anteriores. Escuelas en excursiones de verano, jóvenes que van de paseo y gente grande que sabe que no puede exponerse a hacer recorridos muy largos. Así que esa mañana nunca iba solo. 

Chi va piano va sano e va lontano,” que quiere decir “ese que va despacio va lejos”. Esa era mi frase favorita para el resto del Camino. Me tenía que olvidar de ir con un ritmo fuerte. Ahora debía pensar en avanzar lento pero seguro, no había para más.

Los primeros kilómetros me confirmaron lo mal que me sentía. Me dolía todo, iba muy despacio y no pasaba a casi nadie. Ahora muchos me pasaban y mi cara de sufrimiento me hacía cuestionar las ganas que tenía de llegar en tan solo dos días más.

Las bajadas acababan lentamente con lo que me quedaba de piernas. De la cintura para abajo era hombre casi muerto. Me dispuse a rezar continuamente buscando desde arriba una solución a mi dolor físico y moral. Si la fe me había traido tan lejos, pensé que esa misma fe me llevaría hasta la Catedral de Santiago.

Los primeros 20 kilómetros fueron una tortura hasta que un par de peregrinos se detuvieron a ofrecerme tanto ibuprofeno y crema desinflamatoria. Por mucho tiempo me había rehusado a recibir ese tipo de ayuda pero ya no podía más y la acepté.

Poco a poco todo fue mejorando, desde mi semblante hasta mi fuerza al caminar. El dolor parecía haber sido cosa del pasado. Me fui platicando con varios peregrinos para que se hiciera más llevadero el resto del camino y cerca de las 2:00 pm me detuve a comer.

Una comida que me dió el tiempo y la energía suficiente para seguir andando. A 70 kilómetros de Santiago había recuperado la confianza de que si podía acabar al día siguiente. Ahora, como todos los días, la jornada de caminata vespertina era prácticamente solo. Mi amigo italiano ya se había adelantado desde temprano.

Pasé por un pueblo muy pequeño, mejor dicho “aldea” que se llamaba “Casanova”. Ahí la foto era obligatoria y hasta fuerzas tenía para sonreir. Ya de ahí faltaban poco menos de 12 kilómetros para el final de la jornada. A falta de cinco me volví a sentir pesado, por lo que pasarse del pueblo al que estaba por llegar no era opción.

Asi que poco a poco fui llegando a Melide. La ciudad en la que pasé una noche más de mi camino. En el albergue hice amigos rápidamente y con la buena vibra, me fui a la cama seguro de que al siguinete día acabaría todo. Que sólo faltaban 52 kilómetros para el fin.

Día 6 (A los Pies de una Hazaña)

A las 7:00 am salí con Santiago de Compostela como mi destino final del día y de la aventura. Ahora si había comprado crema y hasta bendas para cuidar mis piernas. El dolor esa mañana había alcanzado niveles impresionantes.

Me puse a pensar en porque estaba haciendo esto, por quienes lo estaba haciendo y lo importante que era lograrlo. Al mismo tiempo recordando todas las historias de los demás peregrinos que te llegan y te motivan a seguir adelante.

Solo soñaba con la Catedral que no había visto ni en fotos. Empecé la caminata rezando mucho como queriendo que una ayuda divina me quitara el dolor. Me llegué a perder y estuve solo en un bosque por un buen rato. Abracé un árbol queriendo que me diera energía. Era algo que mi amigo italiano me había enseñado.

El efecto de las oraciones no fue inmediato y el del árbol tampoco. Las bajadas las veía con odio y al final de una había una capilla. Me metí para que me sellaran la credencial y para rezar con mucha fuerza pidiendo ayuda. Le puse agua bendita a mis piernas como mi manera de buscar soluciones por todos lados.  Alguna tenía que servir.

Más adelante en lo que bajaba de reversa, unas mujeres francesas me preguntaron cómo me sentía. No podía mentir y pues obviamente dije que nada bien. Para ayudarme a bajar me prestaron sus bastones y me recomendaron que comprara unos.

Esos bastones los usé para una sola bajada que estaba muy larga. Las subidas me beneficiaban ya que ayudaban a que mis músculos se estiraran. Así que en cuanto llegamos a una subida les regresé los bastones, les agradecí la ayuda y se fueron.

En el bosque tomé una rama larga que usé como bastón por varios kilómetros. En otra bajada, unos españoles aún me vieron sufriendo y se detuvieron a regalarme ibuprofeno y hasta agua. Una ayuda que como todas las otras me ayudó a poder seguir adelante.

Al pasar por una ciudad habúa una tienda de artículos deportivos a la que me metí para comprar un bastón, Lo compré y al salir me percaté que no tenía mi bote de agua. Me regresé casi un kilómetro en el que pensé que lo había dejado pero no estaba ahí.

El termo apareció en la tienda de deportes y sin querer ya le había agregado un par de kilómetros a la ruta. Más adelante me volví a topar a las señoras francesas que me habían ayudado previamente. Con ellas me comunicaba en español, inglés y francés.

Al llegar a una cafeteria ellas se detuvieron, yo seguí adelante porque si quería llegar a Santiago, no podía pararme mucho. Todo iba bien pero otro bajón de energía a los 35 kilómetros me hizo dudar si iba a poder llegar a la meta. Las siguientes dos horas fueron muy duras y la meta parcial (O Pedrouzo). De ahí faltaban 19 kilómetros para la meta.

Es impresionante lo que ver mensajes de motivación en tu celular, una hamburguesa con papas y dos refrescos pueden hacer. Después de llegar a Pedrouzo prácticamente desfallecido, salí del restaurante con otro semblante y decidido a terminar.

Eran las 5:00 pm y por motivos que aún no entiendo me iba a pasar al menos 12 kilómetros de la distancia que se suponía que me faltaba. Lo que si sabía es que aunque doliera más de lo que ya había dolido, iba a llegar.

Uno a uno fueron pasando los kilómetros y detenerme ya no era opción. Me emocioné como niño chiquito de saber que iba a poder lograr mi meta de llegar en seis días. Gritaba con fuerza, caminaba a buen paso y sonreí mirando al cielo. Era como haber vuelto a nacer y tan feliz como cuándo había empezado a caminar.

Me olvidé del dolor y me enfoqué en dar gracias por poder lograr lo que estaba por lograr. Al terminar de subir una colina, empezó la última bajada desde la que por fin se podía ver una ciudad. ¡Era Santiago de Compostela!

Con el bastón salva vidas y salva piernas seguí caminando y por fin crucé el puente que te lleva a la ciudad a la que tanto había soñado llegar. Ya no vi el odometro, las ganas de llegar eran demasiadas y trataba imaginar dónde estaba la Catedral porque no se ve de lejos.

66 kilómetros después de haber iniciado la jornada, siendo las 9:30 pm y con mi bateria interna ya en 2% bajé unas escaleras y ya estaba a los pies de la Catedral de Santiago de Compostela.

No les puedo describir lo que sentí cuándo me puse a los pies de la Catedral de Santiago. Núnca había sentido tanta felicidad, emoción, orgullo y hasta ganas de llorar al mismo tiempo. Mi cabeza daba vueltas y yo solo decía ¡Por Fin!

Después de 300 kilómetros logré termianr lo que considero el reto más difícil de mi vida. Ningún maratón, triatlón o prueba física me había provocado tanto desgaste físico y emocional. Al final dicen que la fe mueve montañas, esta vez, con la ayuda de peregrinos, ángeles en el camino y determinación,  movió piernas.

Me quedé unos momentos a rezar afuera de la Catedral. De rodillas ante lo que mis ojos veían e intenando razonar lo que había hecho. Dije que había hecho como forma de agradecer lo tanto que me ha dado la vida, el poder llegar hasta es una de esas cosas por las que agradecí. Gracias a Dios y a la vida logré una meta más. 

Felicidad Infinita

Las siguientes horas y días fueron de felicidad absoluta. El dolor en el cuerpo me recordaba la hazaña pero la sonrisa en mi cara reflejaba lo que en realidad sentía. Al día siguiente fui a la “Misa del Peregrino” para cerrar de manera digna esta experiencia.

Una misa que nunca se me va a olvidar. Peregrinos de todo el mundo felices de haber llegado a Santiago de Compostela. Una ciudad que marca el punto final de más de 40 rutas de peregrinaje. Una ciudad en la que impera la felicidad por ser la meta de grandes hazañas. Como la mía hay cientas más y cada historia es digna de ser aplaudida.

Más tarde fui por mi certificado, que en este caso se llama Compostela. Al sellar ese documento, fue el sello con el que oficialmente daba por concluida esa aventura que soñé por mucho tiempo. Que costó sudor, esfuerzo y hasta lagrimas pero que recordaré con felicidad hoy y siempre.

El camino no es fácil, tiene subidas,  bajadas y  partes planas que parecen aburridas. Hay partes en las que vas solo y otras en las que hasta te puedes engentar. Lo importante es núnca perder de vista el objetivo final.

Un camino que como la vida misma. Te da oportunidad de avanzar, te hace dudar, te hace hasta tropezar, pero que si la enfrentas con la actitud correcta te dará la oportunidad de llegar hasta dónde te lo propones y de cumplir tus sueños.

A ti, que estas leyendo esto, gracias. Tú fuiste parte de esta aventura. OscarSports no seguría si tu no estuvieras leyendo esto. Es por eso que te doy las gracias. De personas como tú saqué energias para seguir avanzando.

Nunca dejes de creer que lo que sueñas hacer es posible. Sueña en grande y llegarás lejos. El camino no es fácil, tiene subidas,  bajadas y  partes planas que parecen aburridas. Eso y más son de las cosas que aprendí en el Camino de Santiago.

Mi Andar en el Camino de Santiago

Los primeros 72 kilómetros del Camino de Santiago me habían ido enseñando de lo que se trataba este reto físico, mental y hasta espiritual. Sin embargo, el tiempo me hizo ver que eso era tan solo el principio. Que aún faltaba mucho por recorrer y aprender.

Día 3 (Ángel en el Camino)

El tercer día fue el que inicié con más ambición de todos. En el plan estaba caminar 50 kilómetros. Sería la primera vez en mi vida que recorrería tanta distancia ya sea corriendo ó caminando.

Ese día había que salir a las 6 am del albergue. Aunque estuve listo para la hora programada, seguí siendo el último en salir. Ahora no había luz afuera, todo seguía oscuro. Sin embargo, las flechas te mostraban en que dirección debías de ir.

Los primeros kilómetros fueron entre campos de siembra. Me alegré de pensar que había parado el día anterior dónde lo había hecho, pues tardé dos horas en llegar al siguiente pueblo y el camino no era fácil.

Las lecciones de los primeros dos días me hicieron tomar un buen paso desde el inicio. El dolor por el esfuerzo de los días anteriores si se sentía, pero la ilusión de seguir avanzando me hacía pensar en todo menos en lo que al cuerpo le molestaba.

Antes de llegar al pueblo antes mencionado, alcancé a un señor que se puso a platicar conmigo cuándo lo pasé. Hablamos de dónde veníamos, que hacíamos y hasta quién había ganado las elecciones en México. Cuándo le comenté de mi plan de los 50 kilómetros, el me recomendó no hacerlo y esperar al siguiente día debido a que la parte más dura del camino estaba a la vuelta de la esquina.

Si tomé en cuenta su comentario, pues él ya había hecho el Camino varias veces. Ya que él se paró a desayunar, yo me seguí de frente queriendo ganar tiempo y distancia. Yo estaba pasando a todos los peregrinos que tenía por delante. Hasta que uno me pasó. Llegué a pensar en mantenerme a su paso pero iba muy rápido, así que lo dejé ir.

Para mi sorpresa él se detuvo y me esperó para saber por dónde seguir. El en italiano y yo en español, nos llegamos a entender lo suficiente para decidir que ibamos a seguir juntos. Para los dos, era la primera vez buscando llegar a Santiago. Su compañía de ese momento en adelante fue fundamental. Fue un ángel en el camino a la meta.

A los pocos kilómetros comenzó la subida más fuerte del Camino. Diez kilómetros de subida contínua en terracería pasando de 800 metros sobre el nivel del mar a casi 2,000. La niebla se hizo presente ya que pasamos de estar debajo a estar encima de las nubes. Después de un esfuerzo sobrehumano y yo sin nada en el estómago, llegamos a Cebreiro, el punto más alto en mi parte del camino.

Ahí pasamos a una capilla a dar gracias y después a comer. Una comida que supo a gloria mientras llovía afuera del restaurante. Una vez que dejó de llover, paramos de comer y seguimos otros 15 kilómetros a nuestro punto final. Las vistas desde ese punto eran espectaculares.

Las horas restantes fueron una lucha contra el cansancio que más adelante se combinó con una fuerte lluvia. Una lluvia que hizo que algunos albergues se llenaran y tuvieramos que caminar hasta ocho kilómetros más de lo planeado. Sin embargo, esto ayudó a que llegaramos a una posada dónde nos atendieron como reyes.

Al llegar nos dieron toallas para secarnos. Nos dieron de comer como si no hubieramos comido en semanas. Los cuartos estaban bastante bien y como no había nadie más, nos ayudaron en todo. Fue tan bueno el trato que dolió tener que seguir caminando al día siguiente. Lo más difícil de creer es que no llevaba ni la mitad del camino.

Día 4 (Caminando en Reserva) 

Esa mitad del camino estaba a la vuelta de la esquina. Bueno, unos kilómetros más abajo. Después de subir mucho el día anterior.  La meta ese día se llamaba Portomarín y nos dejaría a 90 kilómetros del final. 

El dolor en los pies empezaba a ser notorio. La noche anterior me dormí con un pie inflamado que no se logró recuperar al 100% pero reposar no era opción. Fue un día que parecía pasar muy rápido. La plática con mi amigo italiano ayudó mucho a eso y a olvidarse del dolor.

Cerca de los 30 kilómetros mi amigo se empezó a sentir cansado y bajamos el ritmo. Yo no me podía parar ya que si lo hacía pensaba que sería casi imposible reiniciar. Así que decidimos que llegando a Sarria él se quedaría a descansar y yo seguiría mi camino.

Así fue y al llegar a Sarria nos despedimos como si ya no nos ibamos a volver a ver. En ese momento pensaba que sólo me faltaban 10 kilómetros para llegar a mi destino. Posteriormente, me di cuenta que faltaban cerca de 20.

En vez de tener que caminar sólo dos horas más, eso significaba que faltaban cuatro horas. Poco a poco mis energías se agotaban y es que no había comido nada en todo el día. A base de pura agua me estaba manteniendo en pie.

Mi ritmo fue disminuyendo y cuándo me faltaban ocho kilómetros me alcanzó mi amigo italiano. El propuso que nos detuvieramos en un albergue a 95 kilómetros de Santiago. Para mi, esos cinco kilómetros me hacían ruido y quería quedar a 90.

Le dije que si se quería quedar ahí, que se quedara, que le agradecía su compañía pero que yo llegaría como fuera a Portomarín. Al final decidió irse conmigo y poco a poco fuimos llegando a la que fue la meta desde el principio de la jornada.

La vista en ese lugar hizo que valiera la pena todo el esfuerzo. Yo estaba tan cansado como asombrado de lo que había logrado. 53 kilómetros después de salir, llegamos al albergue a bañarnos, cenar y descansar. Llegamos tarde y despacio pero llegamos.

Emoción Sobre Cansancio

Ahora si podía decir que ya estaba a nada de llegar a Santiago. La meta ya se sentía muy cerca aunque hicieran falta casi 100 kilómetros. El cuerpo empezaba a pedir descanso pero tenía que mentalizarme para seguir avanzando.

La aventura ya había valido la pena y faltaba lo mejor. La llegada que ya la empezaba a visualizar. Esa parte no se la pueden perder. Un final del que aún me acuerdo como si hubiera sido ayer. 

Mi Andar en el Camino de Santiago

En el momento que supe que viviría en España, sabía que habría oportunidad de hacer cosas que dificilmente olvidaría. Sin embargo, hay una que me ha dejado marcado y se llama el Camino de Santiago.

El Camino de Santiago es el nombre que lleva una ruta de 764 kilómetros que va desde Saint Jean Pie de Port en el oeste de Francia hasta la ciudad de Santiago de Compostela en el oeste de España.

A lo largo del tiempo se han hecho diferentes rutas que se adaptan a las capacidades de miles de peregrinos. Todos ellos tienen la meta de llegar a los pies del apostol Santiago en la Catedral de Santiago. La meta para los miles de peregrinos, que por diversas razones,  año con año llenan esta ruta considerada sagrada por muchos.

Mis Razones

Hacer el Camino de Santiago ha sido por muchos años una meta que tenía. No sabía cuándo ni como hacerla. Al estar en España, la posibilidad de realizarla se veía más latente. Sin embargo pasaba el tiempo y a veces parecía imposible poder hacerlo.

Cuándo supe que me iría de España al final del verano, el tiempo lo tenía encima. Asi que dentro de las prioridades en la lista de pendientes estuvo hacer El Camino de Santiago. La ruta completa no era opción ya que para ella se necesitan más de 25 días.

Por lo tanto, mi planeación consistió en pensar en una distancia que podría recorrer en seis o siete días, no tenía tiempo para más. Al mismo tiempo, quería que fuera un reto y no solo un paseo. Por lo que al menos serían 200 kilómetros y 300 máximo. Al final, decidí salir desde un poblado llamado Astorga, a “260” kilómetros de Santiago.

La razón era simple. Dar gracias y nada más. Quería dar gracias por lo mucho que he recibido este año en España y no nada más aquí, sino a lo largo de mi vida. Me considero alguien muy afortunado de lograr lo que he logrado y vivir lo que he vivido. Al mismo tiempo de tener a gente como ustedes cerca para seguir en esta aventura deportiva.

Día 1 (Inicia la Aventura)

El mismo día que desocupé el departamento donde viví los últimos ocho meses de mi vida, fue el día que me dirigí a Astorga para inciar un reto y a la vez un sueño. A las 3:30 pm del sábado 30 de junio inició mi peregrinación a Santiago de Compostela desde la Catedral de Astorga.

Con la credencial sellada en un albergue y una mochila cargada con ropa y provisiones para una semana, inicié un camino tan soñado como desconocido. No quise ver fotos del mismo para no crearme expectativas. Quería que el Camino me fuera sorprendiendo y simplemente avanzar hasta dónde mi cuerpo se sintiera capaz.

Los primeros kilómetros fueron un paseo muy agusto, sin cambios de elevación y un clima fresco. No tenía idea de lo que me esperaba y la verdad me alegro que haya mantenido un cierto grado de inocencia al principio. Ese día acabé en un pueblo que se llama Foncebadón, a 1,300 metros sobre el nivel del mar.

Al albergue en este punto llegué apenas para ocupar la última cama disponible. Mi cena consistió en un par de barras energéticas y agua que aún tenía en un bote. Me bañé y para las 10 de la noche todos estaban dormidos, así que yo también tuve que hacer lo mismo. 30 kilómetros en el primer día eran un calentamiento para lo que vendría.

Día 2 (Aprendiendo Sobre la Marcha)

Mi plan era salir a caminar cerca de las 9 am o tal vez 10. Sin embargo, mi sorpresa fue que a las 6 am todos en el albergue ya estaban despiertos. Muchos ya habían comenzado su caminar antes de las 7 am. Yo si me tomé mi tiempo y bajé con calma a desayunar pero para las 8:30 ya estaba camino a mi segunda parada que estaba por definirse.

Los primeros kilómetros fueron bajo una capa de niebla impresionante. En ese momento estabamos más arriba que las nubes y así llegué al punto más alto de la montaña. El descenso fue gradual. El primer día caminé completamente solo, pero ahora ya vi gente desde el momento en el que salí del albergue.

Me di cuenta poco a poco de la multiculturalidad que hay a lo largo del camino. Peregrinos de Estados Unidos, Australia, Brasil, Colombia, Francia y demás países estaban siendo represenatdos. Cada quien a su paso y cargando con sus propios propósitos.

Ese día aproveché para ir platicando con gente. Además, me adaptaba al paso de otros y no me importaba ir atrás de gente con tal de no ir solo. Sin embargo, me di cuenta que no estaba avanzando mucho. Mi meta era bastante ambiciosa y pues cualquier avance que podría tener era bueno.

Al pasar por una capilla, comenzó a llover, así que en vez de salir a mojarme me quedé a rezar. En cuánto sentí que amainó la lluviá continué pero con un paso un poco más acelerado. No quería correr, pues era parte del reto que me había propuesto. Llegué a comer a Ponferrada, y tras la comida seguí unas tres horas más a mi destino final.

Al ver como mi contador de pasos me indicaba que había superado los 40 kilómetros, ya sólo me faltaban dos para el siguiente pubelo. Así que decidí que 42 kilómetros eran más que suficientes por ese día. Al llegar solo dió tiempo para conocer a mis compañeros de cuarto, ir a cenar pasta y regresar para bañarme y dormir temprano.

Ese día aprendí que tener un buen ritmo desde el principio me podía ayudar a tener más tiempo de descanso en la tarde. Por lo regular los “peregrinos” salen a caminar a las 7:00 am y acaban su jornada a las 3 ó 4 pm. A partir de esa hora los albergues se comienzan a llenar y si los pueblos son chicos, puede que no haya espacio para los rezagados.

El Camino, como la vida, es un aprendizaje continuo y esta historia continuará. Estos fueron apenas los primeros 72 kilómetros de la aventura rumbo a Santiago de Compostela. 

Los Cuatro Primeros de OscarSports.com

Han pasado ya cuatro años desde que OscarSports.com nació. Un día como hoy de 2014 iniciaba un proyecto que día con día y año con año ha ido tomando forma y fuerza. Cuatro años después de haber iniciado, se siguen teniendo ganas de más.

Es por eso que los llamo los cuatro primeros. Han sido cuatro años de avances, tropiezos y lecciones sobre la marcha. Si hay momentos en los que uno piensa en abandonar el barco y buscar otros rumbos, pero lo mejor ha sido no hacerlo y seguir de pie.

Cada año busco la manera de mejorar y crecer. En este último realmente creo que lo logré. Sigo sin estar dónde quiero estar pero cada vez me veo más cerca. Cada nota, cada historia, cada anécdota me acerca más al objetivo final.

No hay mejor manera de medir el avance que esuchando los comentarios que ustedes tienen hacia el trabajo que aquí se publica. Dicen que el aplauso es el alimento del artista. Los comentarios positivos son el motor de este proyecto.

Hace cuatro años soñé con estar cerca de grandes eventos, grandes deportistas y grandes comunicadores. Estos primeros cuatro años me han permitido estar en escenarios que de chico parecían solo ser un sueño y junto a personas que sólo pensaba ver en tele.

Este último año lo empecé en Tampico y escribo esta nota dese Dinamarca, a unas horas de ir a Suecia para después regresar a España. Lo que soñé por mucho tiempo se ha vuelto una realidad de la que a veces no quisiera despertar.

Cubrir a la Selección Mexicana de Fútbol, al Real Madrid, a la Selección Española de Fútbol entre otros equipos y deportistas han hecho que el esfuerzo valga la pena. Quedan cosas por intentar, por experimentar y por vivir pero no me quejo de por dónde voy.

En el 2014 todo inició como  un sueño casi imposible de alcanzar. En el 2018 me siento muy contento con el avance y aún voy por más. Es cuestión de nunca dejar de creer. Saber que si te mueves algún día caerás dónde debes estar. Cuestión de tener fe.

Debo agradecer a quienes a lo largo de estos cuatro años han dado su tiempo para colaborar en este proyecto. A quienes me han abierto puertas para que colabore con ellos. A quienes ven en lo que hago algo de utilidad.

A final de cuentas la verdad es que eres tú, quien esta leyendo esto, quien realmente le da vida a este proyecto. De poco o nada serviría trabajar sin el apoyo de ustedes. Como lo dije el día uno y lo digo hoy, muchas gracias a ustedes.

Si este último año me enseño a creer en que lo que hago me esta llevando por buen camino, se que este próximo año será aún mejor. Se vienen más experiencias, más cambios y más aventuras.

No tengo palabras suficientes para describir lo importante que es cada uno en esta aventura. Una aventura que me ha llevado desde el cuarto de mi cada hasta el otro lado del mundo.

Gracias por ser parte de OscarSports.com. Un proyecto que no sería lo mismo sin el apoyo de tanta gente. Un proyecto que crece y crece cada día y que sólo llegará hasta donde juntos lo podamos hacer crecer. Una vez más, muchas pero muchas gracias.

Ocho Meses Soñando Despierto

Lo que me ha pasado en los últimos ocho meses es dfiícil resumirlo pero aún más imposible es olvidarlo. Si hace ocho meses me hubieran dicho que hoy me sentiría satisfecho de lo que he vivido, sería muy difícil creerlo.

He llegado al punto en el que si me dicen que te vas mañana, me voy y no me arrepiento de nada. He alcanzado una felicidad que hace tiempo no tenía y que me ha ayudado a valorar lo que cuesta cada logro en esta vida.

Han sido ocho meses de aprendizaje continuo pero también ocho meses de mucha reflexión. ¿Que quiero de la vida? ¿Que debo hacer para crecer? ¿Es este el camino correcto? A veces algunas respuestas son más claras que otras, ninguna es obvia.

Sin duda que vivir en Madrid siete meses ha representado mucho para mi en lo personal y profesional. Personalmente siento que he crecido años ya gracias a las lecciones y los intercambios de puntos de vista con compañeros y profesores. En lo profesional he llegado a hacer cosas que hace ocho parecían solo un sueño.

Este último mes lo comencé viviendo el Masters de Madrid. Uno de los torneos de tenis más importantes del mundo. Un partido de Premier League entre el Manchester United de José Mourinho y el West Ham del Chicharito. Todo esto seguido de un derbi sevillano entre el Real Betis y el Sevilla FC que me dejó con la boca abierta.

Cuándo parecía que el mes no daba para más, vino la oportunidad de poder cubrir un entrenamiento del Real Madrid en Valdebebas. Sin duda alguna el día que me hizo darme cuenta lo lejos que puede llegar uno si se empeña en conseguir un sueño.

No es poca cosa estar parado en el mismo lugar que 250 reporteros internacionales. En la misma sala de prensa en la que Zinedine Zidane habla ante más de 100 medios de comunicación y con vista a los campos en los que 25 de los mejores jugadores del mundo entrenan a diario. Para mi, ese día valió los ocho meses que llevo acá en Europa.

Días después pude vivir todo lo que fue la final de la UEFA Champions League en el corazón del madridismo. El Santiago Bernabéu y la ciudad de Madrid se paralizó para tanto el partido como para los festejos de la 13 que duraron más de 24 horas.

Se cerró el mes presentando la tesis de la maestría (para los que creen que solo vine a ver deportes). Una maestría en la que aprendí de grandes profesores que son líderes en la industria del marketing digital y la comunicación corporativa en España.

Cada día me voy a dormir considerándome un verdadero afortunado de vivir tal experiencia. Una experiencia que ya entra en sus momentos finales. Ocho meses mágicos en los que la realidad supera a la fantasía.

Si me tengo que ir mañana, me voy muy feliz. No me arrepiento de nada y sé que lo vivido aquí me servirá de mucho y se quedará conmigo por siempre. Queda poco por avanzar y toda una vida por vivir. Pero la vida después de este capítulo no será igual.

Los 5 Mejores Momentos en España

El 2 de octubre llegué a España con más preguntas en mi cabeza que respuestas delante de mi. La inquietud por saber cómo sería mi vida en los próximos meses, hacía que mi cabeza diera varias vueltas. Cinco meses después no puedo decir que estoy satisfecho con la experiencia, pero si se que ha superado mis expectativas. Hoy haré un pequeño repaso de los cinco momentos más memorables de lo que va de mi vida en Madrid, España.

5) Clásico Español (Real Madrid vs Barcelona)

El partido de una liga nacional más visto a nivel mundial. Siempre había querido saber como se vive un partido entre el Real Madrid y el Barcelona. El tener la oportunidad de vivirlo de cerca era algo que sabía que tenía que hacer desde que llegué a España. A pesar de que ambos equipos vivían momentos muy distintos, no deja de ser llamado El Clásico. 22 de los mejores jugadores del mundo en la cancha, 85,000 personas en las gradas y millones de aficionados al pendiente por televisión. Más que el partido en si, lo que disfruté fue el ambiente y ver todo lo que envuelve un partido de este calibre. Lo que se dice antes, durante y después. El boleto si es muy caro, pero vale la pena vivirlo al menos una vez en la vida.

4) Maestría Europea

Si hace 10 años me hubieran dicho que iba a estar estudiando en Europa los tachaba de locos y lo mismo hubiera pasada si me hubieran hecho la pregunta hace tres. Sin embargo, las sorpresas de la vida me han puesto a hacer exactamente eso. Estudiar una maestría en Marketing Digital en una de las ciudades más concurridas del mundo. Aquí no sólo aprendes lo que es relacionado con tu especialidad, al mismo tiempo conoces el enfoque del europeo sobre lo que pasa en el mundo. Hay 11 nacionalidades representadas en mi escuela y aprender de cada una enriquece más de lo que aparece en el plan de estudios. Los maestros son de primer nivel, pero la experiencia es de clase mundial.

3) Competir en Europa

Hace un par de años corrí un maratón en Rotterdam, Holanda. Fue una carrera de la que esperé mucho pero me dejó con un muy mal sabor de boca. Aquél día fallé y desde entonces no he vuelto a correr un maratón. Dos años después pude volver a correr en Europa. Hasta el momento llevo dos carreras de 10 kilómetros pero le tengo especial cariño a la primera. Era una pequeña manera de quitarme la espina de Rotterdam. Sin ser tan importante como el maratón, quería hacer las cosas bien en mi debut en España. Afortunadamente ese día casi todo me salió bien y corrí cinco minutos más rápido de lo esperado. Además estuve dentro de los primeros lugares en una carrera bastante concurrida. Ahora la meta es hacer un muy buen papel en el Rock N’ Roll Medio Maratón de Madrid el 22 de abril.

2) Entrevista con Martin Ainstein

Aquí te puedes encontrar a muchas celebridades en partidos y hasta en la calle. Para mi la más significactiva fue ver a Martin Ainstein. El periodista de ESPN que tiene un talento como muy pocos en esta industria. Alguien a quien yo admiro mucho y a quien tuve la oportunidad de conocer tras el Real Madrid vs. Barcelona a las afueras del Santiago Bernabéu. Pude ver como trabaja para diferentes programas y a su equipo de trabajo. Me acerqué a saludar y de ahí nació la idea de hacer un pequeño análisis sobre el partido que había terminado. Fueron tres minutos de oro que realmente hicieron de ese día uno de los que siempre recordaré. La entrevista duró poco pero se habló de mucho. Poder incluir algo así en mi curriculum personal vale mucho y llena aún más.

1) Cobertura en el Santiago Bernabéu

10 de febrero no se olvida. Ese día lo soñé desde pequeño y me aferré a la idea de que iba a pasar. El día que pasó puedo acordarme hasta de lo que desayuné. Me acuerdo de todo porque no cualquier día es tu primer día cubriendo un partido de fútbol del Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Nunca dejé de creer en ese sueño por más lejano que pareciera y cuándo pasó fue tan bueno como lo imaginé. El palco de prensa de la casa blanca con varias estrellas del fútbol y del periodismo, en la cancha Ronaldo anotando tres goles y el Madrid goleando, dejó atras lo triste que fue no ver a Hector Moreno en el campo. Entrar a la sala de prensa para ver a Eusebio y a Zidane y pasar por zona mixta para ver a otras estrellas del fútbol mundial como Toni Kroos, Daniel Carbajal y otros fue mágico. Será la primera vez de muchas, de eso estoy seguro.

CONCLUSIÓN

Han sido más de 150 días que conforman una aventura impresionante. No se que sea de mi de hoy a cinco meses, pero lo que se es que lo que he vivido aquí lo llevaré conmigo por siempre. No dejo de darle las gracias a quienes hacen esto posible y a quienes son parte de esta aventura. Amigos, familiares, profesores, extraños en la calle, todos han hecho que cinco meses se sientan como mucho menos, pero que se valoren mucho más.

¡Núnca Dejes de Creer!

Hoy más que nunca, me considero alguien extremadamente afortunado. Hoy tengo bien claro hasta dónde te pueden llevar los fracasos si nunca dejas de creer. La convicción, la disciplina, y hasta la terquedad me pusieron el sábado pasado en el Santiago Bernabéu.

No me gusta hablar de mis logros como algo único, pues se que no lo son. Hablo de ellos para que quienes me siguen, sepan que hay luz al final del túnel. No digo que ya estoy en plena luz, pero que cada paso me lleva más cerca a la persona que quiero ser.

Desde que dejé Telemundo en el verano del 2014, nada me tenía preparado para lo que venía. Días, semanas, meses y hasta tres años buscando un trabajo fijo parecían ser un camino que visto desde cualquier ángulo me llevaría al fracaso. Una por una fui tocando puertas y una por una vi cómo se cerraban frente a mis ojos.

Sabía que no había pasado seis años viviendo fuera de México en vano. Yo entendía muy bien lo que quería y que no me saldría del mundo de la comunicación. A veces sientes que estás pegando patadas de ahogado y que darse por vencido es la mejor opción.

De junio del 2014 a octubre del 2017 mi vida fue una auténtica montaña rusa. Al principio eran puras bajadas y con el paso del tiempo eran más los puntos altos que los golpes bajos. No dejo de pensar en quienes me cambiaron por alguna reina de belleza, en quienes me ignoraron por falta de influencias y quienes no devolvían las llamadas.

A pesar de todo ello, siempre he tenido muy claro quien quiero ser y hasta dónde quiero llegar. No estoy ahí, pero cada día me veo más cerca. He trabajado innumerables horas sin recibir un solo peso a cambio. Me he desvelado varios días para perfeccionar lo que hago. Veo las noticias analizando todo lo que se hace para seguir aprendiendo.

Muchas noches me acuesto cuestionando si llegaré a cumplir mis objetivos, pero este sábado pasado a la hora la respuesta estaba muy clara. Hoy se que sí mientras nunca deje de creer.

Vivir la experiencia de trabajar como reportero en el Santiago Bernabéu era un sueño desde que veía la tele sin saber cómo cambiar de canal. Ver los partidos del Real Madrid con las voces de Luis Omar Tapia, Fernando Palomo y compañía era algo anhelado cada fin de semana. Con Roberto Carlos, Ronaldo y Raúl en cancha, el sueño era muy claro.

El jueves 8 de febrero recibí la noticia de que se había aprobado la solicitud para cubrir el Real Madrid vs. Real Sociedad. En ese momento no sabía la magnitud de lo que se venía, pero conforme pasaron las horas me fui dando cuenta.

Muchas veces había pasado por la puerta de acreditaciones pensando en cuándo sería la vez que yo entraría al estadio por esa puerta. Por fin ese día tenía fecha y hora. Las 18:45 del 10 de febero del 2018. Gracias a Fut Mex Nation por confiar en mi para este trabajo.

Se suponía que el mexicano Hector Moreno debutaría con la Real Sociedad en este partido. El enfoque de mi trabajo estaba en su posible debut con su nuevo equipo en el estadio más importante de La Liga. Durante la semana en la prensa lo daban por hecho.

El trabajo empezó en el hotel de concentración. Ahí se habían reunido aficionados del cuadro donostiarra a la espera de sus ídolos. Les fui preguntando que esperaban del mexicano y que extrañaban de Carlos Vela.

Una vez que el equipo salió del hotel, con Moreno en el camión, mi siguiente parada era el estadio. La sensación de llegar al Santiago Bernabéu sabiendo que no sería un día normal era emocionante. Lo primero fue ir por la bendita acreditación, y ya en mis manos el sueño era real. En es momento me di cuenta al 100% de lo que venía.

Antes de entrar al estadio seguí buscando personas a las afueras del estadio que venían con la ilusión de ver ganar al equipo visitante. En un mar de aficionados blancos, me ingeníe para encontrarlas y una vez acabado eso ya pude dirigirme al palco de prensa.

Gracias a Dios he tenido la oportunidad de estar en varios estadios, pero lo que uno siente en este, no se compara con ninguno. Vacio o lleno, este estadio es diferente. Al pasar el filtro de seguridad, con el uso de una escalera eléctrica llegué al palco. Me dieron las instrucciones para llegar a mi lugar y en cuánto me senté no podía imaginar dónde estaba.

Para dónde volteara había reporteros de todo el mundo, hablando en varios idiomas, centrando su atención en un rectángulo verde. El estadio casi repleto de gente y los jugadores acabando su calentamiento. Reporteros de gran nivel por todos lados.

La única mala noticia del día fue que Hector Moreno no fue llamado ni para la banca. Eso me cambió los planes pero me permitió disfrutar más el partido. Al medio tiempo me encontré a figuras como Roberto Carlos y Tomas Roncero. Me hubiera gustado pedirles un autógrafo ó algo, pero en ese sector del estadio no esta permitido ni celebrar los goles.

Durante el segundo tiempo acabé mi reseña del partido, pero realmente no quería que el juego se acabara. Mi felicidad aumentaba a cada minuto del partido. El juego acabó 5-2 a favor del Madrid, pero mi trabajo seguía. En la sala de prensa tome un buen lugar para la conferencia de prensa de mi vida.

Primero Eusebio Sacristán, entrenador de la Real Sociedad salió a escena. Yo, con una pregunta sencilla, terminé por darle material a cientos de medios alrededor del mundo. ¿Por qué no alinear a Hector Moreno? Si llegan a leer algo al respecto, yo se lo pregunté. Después salió mi idolo de toda la vida, Zinedine Zidane. A el solo lo vi con ojos de amor.

En la zona mixta esperé que salieran ya sea Keylor Navas ó por pura casualidad Hector Moreno pero sin suerte. Cerca de la media noche, mi trabajo en la Casa Blanca estaba terminado. Fueron las mejores seis horas de mi estadía en España y de mi carrera como periodista sin duda las mejores.

Así que doy gracias a todos los que me negaron el acceso. A todos los que no me dieron una oportunidad de demostrar lo que puedo hacer, a los que no me contestaron la llamada. Gracias a ustedes el sábado pude vivir un sueño más.

Más que agradecido con ellos, estoy en deuda con todos los que me han apoyado moralmente. Los que no me dejan caer, los que siempre ven lo bueno en lo que hago, los que confían en lo que digo y creen en lo que termino haciendo. Sin ustedes no habría vivido lo que viví.

Las cosas pasan por algo, me lo dijo mi madre y me lo ha dicho mucha gente. Echale ganas, me lo dijo mi padre y me lo dijeron varios más. Te queremos, me lo dijeron mis hermanas y no fueron las únicas. Hoy si creo que las cosas pasan por algo y por algo estoy aquí.

Así que si estas leyendo esto, te pido una cosa. Una cosa que te acercará a tus sueños y que te costará sudor y lagrimas en el camino. Un camino lleno de obstáculos pero también con satisfacciones. A tí sólo te pido una cosa. Al igual que yo; ¡Núnca dejes de creer!

Mexicanos en Pyeongchang 2018

México tendrá participación en los Juegos Olímpico Invernales de Pyeongchang 2018 con la representación de cuatro atletas. Será la primera vez desde Salt Lake City 2002 que el país azteca cuente con más de un representante en la justa invernal.

Hubertus Von Hohenlohe había sido el único mexicano en los JJ.OO. de 2010 y 2014. En Torino 2006 el país azteca no apareció entre los países participantes. Esta vez, ninguno de los cuatro atletas de México viven en el país que estarán representando.

Con apenas 20 años de edad Rodolfo Roberto Dickson Sommer estará participando en esquí alpino. El competidor que nació en Puerto Vallarta, México vive desde que tenía tres años en Ontario, Canadá. En los últimos años ha competido en países como Estados Unidos, Bulgaria, Chile, Italia, Austria y recientemente en Canadá. Dickson es el más jóven de la delegación mexicana en los próximos Juegos Olímpicos.

Sarah Schlepper se había retirado del deporte alpino tras haber participado en cuatro Juegos Olímpicos invernales. Hoy esta de vuelta y por primera vez representará a México tras haber conseguido la nacionalidad en el 2014. A sus 38 años mantiene la esperanza de obtener su primera medalla. En su palmarés esta el haber ganado siete campeonatos nacionales. Su fuerte es el eslalom gigante y es en esa prueba en la que estará participando.

Germán Madrazo es el que vive más cerca al territorio nacional. En los últimos diez años ha vivido con su esposa y tres hijos en McAllen, Texas. A sus 43 años, es el mexicano más veterano de la delegación. Madrazo, quien se ha pagado gran parte de sus gastos para seguir en el deporte, será el abanderado de México en Corea del Sur y competirá en Cross Country.

En el esquí estilo libre estará compitiendo Robert Franco. El residente de Sacramento, California muy apenas habla español y ha pasado los últimos tres meses adentrandose a la cultura mexicana con su familia en Guanajuato. Con apenas 24 años de edad lleva seis inmiscuido en su deporte. Su ranking mundial (#25) lo hace un candidato a ser protagonista en Pyeongchang, Corea del Sur. 

Así que la actividad de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018 arranca de manera oficial este viernes nueve de febrero y terminará el 25 del mismo mes.

2018 Con El Viento a Favor

El 2017 me ha dejado muchas experiencias que sin duda me han marcado y prueba de ello es que lo empecé en México y lo acabé en Europa. Un 2017 que realmente no habría sido el mismo sin quienes me dieron oportunidades de colaborar con ellos y de ustedes que leen lo que por aquí se publica.

Arranco este 2018 pensando en todo lo bueno que el 2017 me dejó. Si en el 2016 no estaba muy seguro que el proyecto de OscarSports tenía futuro, el año pasado aclaró todas mis dudas. Gracias a todos (colaboradores, lectores, amistades) esto ya llegó para quedarse.

Un 2017 en el que tuve la oportunidad de cubrir partidos de Selección Nacional, conocer a estrellas del tenis como Rafael Nadal, ser referente en la información sobre el Tampico Madero Fútbol Club, cubrir un partido oficial en España, vivir un Clásico Español entre muchas otras. Son momentos que hacen de este trabajo y profesión una que vale la pena.

En el 2017 tuve mayor acercamiento con clubes, ligas, eventos que en cualquier otro año. Aumentó el número de lectores y visitantes a las diferentes plataformas de OscarSports. El año que acaba de culminar fue el mejor en la historia de este proyecto desde dónde se le mire. Gracias a quienes me permitieron colaborar con ellos y quienes colaboran conmigo, cada vez esto va creciendo en la dirección que soñé cuándo empecé.

La idea detrás de este proyecto es crear algo distinto a lo que se presenta comunmente en los medios hispanos. Sin ser sensacionalista ni amarillista, simplemente informando y haciéndolo de una manera que capture la atención de la audiencia. Ser original en un mundo de información que crece y se mueve a mil por hora es complicado pero siento que aquí lo estamos logrando.

En definitivo, estoy agradecido con la confianza, la preferencia y el apoyo de todos hacia OscarSports. Eso es lo que me motiva a seguir creciendo. Saber que hay gente del otro lado de la pantalla pendiente a lo que se publica ayuda a seguir avanzando.

Este 2018 seguirá siendo de retos, pero son retos que si los cumplimos darán mucha satisfacción personal y sin duda darán de que hablar. El estar radicando en Madrid abre una ventana de posibilidades enorme hacia lo que se puede hacer con OscarSports. Es algo que no pienso desaprovechar.

Un 2018 con mundial incluido, con un torneo de ATP y WTA, con partidos de Champions League, con incursión a nuevos deportes, con ganas de seguir creciendo y disfrutando. Porque este proyecto me ha retado una y otra vez, pero tras lo vivido en el 2017 no pienso parar.

Pienso en el 2018 como un año de consolidación en todos los aspectos. Desde mis metas personales hasta las profesionales tienen tintes de consolidación. El camino por recorrer aún es largo, pero las metas solo se alcanzan si hay pasión y amor por lo que se hace, en este caso si lo hay.

Una vez más, gracias a todos ustedes por ser parte del 2017, vamos juntos por un gran 2018.