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Kipchoge se Hace Leyenda en Berlín

Eliud Kipchoge cruzó la meta del Maratón de Berlín con un tiempo de 2:01:39 para coronarse en la prueba de 42.195 kilómetros y ser el poseedor del récord mundial. El fondista de Kenia confirmó su posición como el mejor maratonista de todos los tiempos.

A sus 33 años Kipchoge a conquistado el mundo del atletismo con actuaciones soberbias al rededor del mundo. Lo que el mundo vió en Berlín es resultado de años de trabajo e insistencia por lo único que se la había negado hasta el momento.

En el 2003 ganó los 5,000 metros en el Mundial de Atletismo. En el 2004 fue medallista de Bronce en Atenas dentro de la misma prueba. En Beijing acarició el oro finalizando en segundo lugar en los 5 kilómetros y no participó en Londres 2012.

Es que a partir del 2012 se empezó a enfocar en pruebas de distancia larga como lo son el medio maratón. Si hay una selección muy difícil de conformar en la prueba del maratón es la de Kenia y el medio maratón no es un evento olímpico.

Sus actuaciones en la prueba reina de la distancia lo hacían el candidato ideal a romper el récord mundial. Antes de lo acontecido el domingo ya había ganado nueve de los diez maratones en los que había participado desde que debutó en el 2013. 

En Londres intentó romper el récord y aunque lo ha ganagando en tres ocasiones, la plusmarca se le negaba hasta por seis segundos. En Berlin ya lo había ganado en el 2015 y 2017. Para su tercer intento, todas las condiciones estaban dadas para el récord.

Es importante que en este proceso de madurez dentro del maratón esta la victoria en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Además Nike lo invitó a un proyecto para intentar romper las dos horas en el maratón.  En dicho intento se quedó a 25 segundos de la meta.

Es decir que su mejor maratón es de 2:00:25 en Monza. Sin embargo no es válido para ser considerado como récord mundial. Esto se debe a que al ser un experimento había muchas cosas controladas incluyendo la alternancia de pacers a lo largo de la ruta.

Por lo tanto, la mañana del 16 de septiembre en Berlín, las condiciones estaban dadas para convertirse buscar ese récord mundial. El año pasado la lluvia lo había impedido, ahora el cielo claro y una mañana fresca daban señales de que sería un buen día.

Se entrenó como nunca antes en Kenia para correr como nadie antes en Alemania. Fue asistido por “pacers” durante los primeros 30 kilómetros. A partir de entonces se fue solo, pero desde ese punto confesó que sabía que la plusmarca estaba en sus manos.

Así lo pensó, así lo soñó y así mismo sucedió. Su promedio de 2:52 por kilómetro era para no creerse y núnca se le vió fuera de si. Se dió el lujo de que se le cayera su última botella de agua a kilómetros del final y aún así pudo cerrar fuerte y detener el reloj en 2:01:39.

Kipchoge, 15 años después de haber debutado en la élite del ateltismo, se consagraba como el poseedor del récord del mundo y el mejor maratonista de todos los tiempos. 15 años de trabajo y hasta más lo convierten hoy en leyenda del atletismo a nivel mundial.

 

Un Maratón Inesperado

Correr un maratón no es una decisión que se debe de tomar a la ligera. Es una distancia que desafía la capacidad física y mental del ser humano. Por más veces que lo corras, nunca se vuelve más sencillo. El Maratón de la Ciudad de México de fácil no tiene nada.

La edición 36 del Maratón de la Ciudad de México conmemoraba los 50 años de los Juegos Olímpicos de México 1968. El último en el sexenio de Horacio de la Vega como organizador. Un hombre que ha llevado a este maratón a estar considerado dentro de los mejores del mundo.

En junio me invitaron a participar y acepté. Sin embargo, nunca pude entrenar de la manera debida. El cambio de Madrid a México y ciertos eventos hicieron imposible llegar al 26 de agosto bien preparado físicamente para la prueba madre de la distancia.

Una semana antes ya había dado prácticamente descartada la opción de correr los 42.195 kilómetros. Si pensaba correr algunos tramos y grabar como se van sintiendo los corredores conforme avanzan los kilómetros. Correrlo todo no era parte del plan.

Los días previos a la carrera fueron muy atípicos para alguien que va a correr un maratón. No estaba cuidando mucho mi alimentación, no dormía temprano y corrí muy muy poco para al menos darme la confianza de que podría correr tanto.

En mis ocho maratones me he presionado mucho por el tiempo que quiero hacer. En esos maratones he pensado mucho en mi paso, parciales y posibles calambres. Acá solo pensaba en que tenía que correr tranquilo y disfrutar del maratón más grande del país.

El 26 de agosto me levanté a desayunar (lo que núnca hago antes del maratón), regresé a mi cuarto por mis cosas y a las 6:00 am ya estaba camino a la linea de salida. Si corro por tiempo, escucho música antes de empezar, ahora no llevaba ni audifonos.

Después de dejar mi bolsa en el guardarropa, me dirigí a la fila de los baños portátiles. El lugar dónde la gente deja sus nervios, yo me puse a calentar mientras los más rápidos ya cruzaban la linea de salida. Yo no tenía prisa, sabía que el día sería largo.

Ya a las 7:30 me formé en mi corral y 10 minutos después ya estaba frente a Catedral picándole “Inicio” al cronómetro y “grabar” a la GoPro que me había puesto en una mano. Iba a correr y grabar un maratón por primera vez en mi vida.

En los primeros kilómetros se puede sentir la adrenalina de la gente. Todos emocionados por salir a la conquista de un maratón. En esos primeros kilómetros fue dónde más amigos ví y en los que entendí de la magnitud del evento.

Llegando a los cinco kilómetros la aventura apenas empezaba. Aún faltaban muchos pero me sentía muy bien. A los ocho empecé a hacer videos para Instagram avisando a quienes me siguen de por dónde iba. En ese punto, la altura aún no me afectaba.

Correr por todo Paseo de la Reforma, pasar por el Ángel de la Independencia, la Diana Cazadora y después tomar rumbo hacia Polanco marcaban el primer cuarto de competencia. Fue una parte que se me pasó muy rápido corriendo al ritmo planeado.

Muchas veces corro con el miedo de perder el ritmo para el que entrené. Esta vez no tenía nada que perder y a lo mucho un maratón más que sumar a la cuenta. El poder ir a un paso que me permitía platicar, era indicación de que me estaba sintiendo bien.

Entre platicas, grabaciones, publicaciones en Instagram y “Facebook Live” la primera mitad se me pasó muy rápido. En 123 minutos pasé por la marca del medio maratón. A partir de ahí no tenía problema con parar. Ya había hecho más de lo esperado.

Sin embargo, el ambiente en las calles y ver como la gente se esforzaba por seguir avanzando me motivaron a seguir en la ruta. Yo sabía que en algún momento no me iba a sentir bien, pero preferí aprovechar el momento y hacerlo durar lo más que pudiera.

Entramos a Chapultepec y aunque el adoquin es incómodo, no lo sentí pesado y continué avanzando hasta salir del bosque, regresar a Reforma y llegar a la Glorieta de Insurgentes. Ahí ya estabamos en el kilómetro 30 y fue dónde empezaron los dolores.

No había necesidad para seguir corriendo, pero de ahí a la meta eran aún 12 kilómetros (ó como me enseñó el Camino de Santiago), casi dos horas. Ahí también empecé a hacer cuentas del tiempo que tendría para después hacer el check-out del hotel.

Al 32 vino el primer amago de un calambre. Bajé el paso y me olvidé de la idea de correr en cuatro horas. Al 35, cuándo llegamos a Avenida Insurgentes para la larga recta final, decidí caminar un kilómetro para recuperarme. Para el 36 ya estaba listo para seguir.

Con las porras a los lados de la calle que ya no paraban y los mensajes de aliento que me llegaban al celular fue muy fácil seguir hasta la meta. Tras ser testigo del Maratón de la Ciudad de México por cuatro años, el quinto fue en el que ya era protagonista.

Ya no me preocupaba el tiempo y el llegar a Ciudad Universitaria se sintió muy especial hacerlo como corredor. Animando a los que parecían desfallecer a metros del final y sonriendo pasé por el tunel que nos llevaba a la meta.

Me puse a grabar esos últimos metros para los que más de 30,000 personas se habían preparado. Los metros que te consagran como maratonista tras horas, días y meses de entrenamiento. Después de 4 horas, 32 minutos y 30 segundos grité ¡Acabamos!

A eso le siguieron abrazos y felicitaciones a todos los que en ese momento habían cruzado la meta. Todos pasamos de sufrir a gozar el hecho de haber terminado un maratón a más de2.500 metros sobre el nivel del mar.

Un esfuerzo complejo sin importar el tiempo que lleve hacerlo. Algo que da mil razones para ser feliz una vez cruzada la meta. Con la medalla de finalista con la letra “O”, la misión estaba cumplida. El 26 de agosto del 2018 sin pensarlo, corrí un maratón.

 

Kenia y Etiopía Dominan el Maratón CDMX 2018

Más de 35,000 corredores formaron parte de la edición XXXVI del Maratón de la Ciudad de México Telcel. Este año era especial, ya que se conmemoraban 50 años de los Juegos Olímpicos de México 1968.

Un evento que en los últimos años ha crecido en gran cantidad. En el 2013 apenas se llegaba a los 7,000 corredores y que para este 2018 tenía un cupo de 42,195. En el mar de gente que se dió cita en el Zócalo el domingo por la mañana, había dinero en juego para los corredores elite.

En la rama varonil fueron los kenianos quienes tomaron el control. Con algunos mexicanos intentando dar la sorpresa. Los africanos no se intimidaron ni con el ambiente, ni con la altura que le agrega un reto especial a este maratón.

Fikadu Kebede de Etiopía buscaba defender su corona pero había varios atletas con hambre de quitarle ese honor. Al kilómetro 15 ya eran sólo 10 los contendientes por el título de la prueba en la rama varonil.

Dentro de ese grupo había dos mexicanos. Uno de ellos, Jose Antonio Uribe mostró sus armas pasada la marca del medio maratón pero no pudo contra el trabajo en equipo de los africanos.

A falta de unos cuatro kilómetros el keniano Titus Ekiru comenzó a apretar el acelerador y a despegarse del pelotón. Así se fue solo hasta Ciudad Universitaria en dónde cruzó la meta con un tiempo de 2:10:38, un nuevo récord del circuito.

El podio lo completaron Edwin y Matthew Koech en la segunda y tercera posición respectivamente con tiempos de 2:12:35 y 2:13:18. Así Kenia volvió a ganar el 1-2-3 en el Maratón de la Ciudad de México.

En la rama femenil, las cosas estuvieron un poco más parejas. Menos de 20 segundos fueron la diferencia entre la ganadora y el tercer lugar. En el top-10 de las mujeres sólo hubo una mexicana, ella fue Hortensia Arzapalo Ramos y acabó en la décima posición.

Etaferahu Temesgen fue la mejor mujer de la edición XXXVI. La etiope tomó la ventaja a unos metros del kilómetro 41 y no la perdió hasta cruzar la meta en 2:40:08.a Fantu Jimma de Etiopía acabó en segundo lugar y Tinbit Wendegebriel de Kenia en tercero.

Ekiru, el ganador de la rama varonil se fue a casa con un millón cien mil pesos. Dicha cantidad se divide por los bonos de ganador ($550,000) y por el récord del recorrido ($550,000).

Los 32,645 corredores que cruzaron la linea de meta recibieron su medalla de finalista con la letra “O” de “Olimpismo”. Una medalla que para 925 competidores completa la palabra MÉXICO.

Así concluyó una edición más del maratón más grande del país. Un maratón que ahora esta a la espera de recibir el “Sello Dorado” de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF).

Números Finales

Inscritos: 38, 336

Corredores el día del evento: 29,555

Cruzaron la Meta: 32,645

Descalificados: 3,090

 

Una Meta Más a la Madrileña

Correr es un idioma universal y para prueba lo que fue la edición 41 de la Maratón de Madrid. El Rock n’Roll Madrid congregó a 37,000 personas de 124 países para recorrer los puntos más emblemáticos de la capital española este domingo.

Es la carrera atlética más grande de España y una de las más importantes en Europa que cuenta con el “Sello Dorado” de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF). Para este 2018 se estrenaban recorridos de 10, 21 y 42 kilómetros que en teoría no eran tan complicados como los de años anteriores.

El Maratón de Madrid genera una derrama económica mayor a los 28 millones de euros según el Instituto de Estudios Turísticos de Madrid.

En mi caso, decidí prepararme para la media maratón debido a que el trabajo y la escuela me impedían realizar la preparación adecuada para la maratón. Así que desde que llegué a Madrid en octubre, me tracé el objetivo de competir en el evento. Conforme pasaron los meses la preparación fue tomando forma y el día de la carrera estaba listo.

El 22 de abril de 2018 llegó y tras cientos de kilómetros de entrenamiento, sólo quedaban 21.097 kilómetros para conquistar un reto más y cumplir el sueño de competir en un medio maratón europeo. El de Madrid no es poca cosa, ya que en España el “running” es un fenómeno tanto de cantidad como de calidad. De que hay nivel, hay nivel.

Fue en punto de las 9:05 am que se dió el disparo de salida y arranqué con mucha ilusión de hacer una buena carrera . Como pocos días en Madrid, la ciudad parecía estar libre de coches y llena de corredores. El Paseo de la Castellana estaba plagado de sueños, ilusiones y metas de todos los participantes.

Los servicios médicos (SAMUR) atendieron a 216 corredores. Tres en estado grave por golpes de calor. Los demás por por lipotimias, deshidrataciones o caídas.

El apoyo de gente en las calles se podía sentir. Te gritaban por tu nombre (impreso en el número), te daban ánimos aunque fueras un desconocido. Mexicanos habíamos pocos, pero eso lo hacía especial. Ser minoría y a miles de kilómetros de casa, te hacía darlo todo por quienes esperaban noticias de ti del otro lado del océano.

Mi carrera comenzó como me la había propuesto. Al ritmo que me había planteado y sintiéndome bien para lo que venía. Sin embargo, a falta de seis kilómetros mis piernas no daban mucho más. Las subidas de los primeros kilómetros estaban cobrando factura. Llegué a pensar en caminar, pero no había entrenado varios meses para hacer eso.

A pesar de que por mi cabeza había pensamientos de negatividad, el ambiente por la calles de Madrid me animaba a continuar. Uno a uno pasaban los kilómetros y sabía que debía aguantar un poco más para que todo acabara. Saber que las calles de Madrid eran mías y de 37,000 corredores me ayudó mucho a no claudicar.

La ruta nos llevaba por lugares emblemáticos como el Santiago Bernabéu, Las Cuatro Torres, Las Ventas, La Puerta de Alcalá y la Central de Atocha. Al llegar al Paseo del Prado un amigo me dió su bandera mexicana y con esa crucé la meta que tanto había soñado.

“Cuándo lo das todo, no te puedes arrepentir de nada.” – Oscar Casanova Perches

Así concluyó mi experiencia en uno de las carreras más importantes del mundo. El tiempo pasó a segundo plano. La satisfacción de haberlo dado todo ese día nadie me la puede quitar. Los kenianos dominaron, pero la lucha no era contra ellos, sino contra mi mismo.

Históricas Victorias en el Maratón de Boston

Yuki Kawuachi y Desiree Linden fueron los mejores corredores en la edición 122 del Maratón de Boston este lunes. La meca del maratonismo reunió a cerca de 30,000 de los mejores maratonistas del mundo para la prueba de 42 kilómetros y 195 metros más añeja del mundo.

Un día en el que las condiciones para la distancia no eran nada favorables, puso a prueba la preparación tanto de los atletas “elite” y los “amateur”. Con el viento en contra durante gran parte del recorrido entre Hopkinton y Boston, era difícil adivinar quién se llevaría la victoria. Además, la lluvia enfrío el ambiente, tanto que el termometro marcaba los cero grados en varios puntos del trayecto y en algunos hasta se registraron temperaturas por debajo del punto de congelación.

Nada de esto fue impedimento para que se corriera una edición más de un maratón que ha ido creciendo en importancia durante los últimos años, especialmente desde los bombazos en la meta registrados en el 2013. Hoy, los favoritos seguían siendo los atletas africanos.

En la rama femenil Shalane Flanagan acaparaba varios de los reflectores. Una maratonista que en el 2014 registró el tiempo más rápido de una norteamericana en Boston (2:22:04) y que en el 2017 ganó el Maratón de Nueva York tenía los créditos para convertirse en favorita. Su compatriota Linden había acabado en segundo lugar en el 2013 y en su sexta aparición en Boston buscaba acabar en lo más alto del podium.

La carrera de las mujeres empezó con un ritmo bastante lento. Así que el pelotón seguía estando bastante nutrido cuándo llegaron al punto medio de la carrera. Nueve corredoras en ese grupo, incluyendo tres estadounidenses, dos etiopes, tres kenianas y una japonesa. Linden había ayudado a Flanegan a mantenerse con las punteras cuándo la última se tuvo que parar al baño cerca de 10 segundos.

Así que lo mejor estaba guardado para el final de la carrera. Para el kilómetro 32 el pelotón ya no estaba compacto. Las tres primeras corredoras estaban a 15 segundos de cada una. Mamitu Daska (ETH) iba en primero, Gladys Chesir (KEN) en segundo y Linden las escoltaba en tercero. 

Del 32 al 35 se fue definiendo la carrera. Daska se quedó sin energía y vió como Chesir y Linden la pasaron. La norteamericana no lo pensó dos veces y a siete del final ya era ella quien quien lideraba la carrera. La veterana de 34 años y maratonista olímpica en Londres 2012 y Río 2016 no quiso sorpresas y se encaminó a una victoria histórica.

Desde 1985 que ninguna mujer americana había ganado en Boston y Linden se había quedado muy cerca hace seis años. Esta vez no se quedó cerca, esta vez estuvo determinada a ganarlo y con un tiempo de 2:39:54 se procalmó campeona.

En la rama varonil los estadounidenses nunca figuraron como posibles contendientes al triunfo. Galen Rupp no estuvo en su mejor día, siendo él la carta fuerte de los corredores de las barras y las estrellas. Geoffrey Kirui era el rival a vencer al llegar con el sello de campeón defensor. 

Los hombres no se reservaron tanto como las mujeres al inicio de la prueba. Yuki Kawauichi salió con un ritmo muy acelerado desde el principio y poco a poco el pelotón lo alcanzó. Era de esperarse que la carrera de Kawauchi acabara ahí, pero no fue así.

Varios hombres intentaron desestabilizar el pelotón con “sprints” de corta duración hasta que Kirui decidió alejarse del grupo y marcar el ritmo. Una estrategia que parecía que le iba a funcionar, pues a siete kilómetros del final ya estaba 90 segundos por delante de Kirui y el resto del grupo.

Esa ventaja que parecía intocable y que pronosticaba a Kirui como campeón por segunda vez a sus 25 años fue desapareciendo en los últimos kilómetros y a falta de una milla el japonés le arrebató el triunfo. Con la misma fuerza que había arrancado, Kawauchi tomó Boylston Street y se encaminó a su primer triunfo de un “mayor”.

Un maratonista fuera de serie logró la primera victoria para su país en Boston desde 1987. Del 2009 a la fecha ha participado en más de 80 maratones, pero sin duda su victoria de este 16 de abril será la más importante de todas. Su tiempo de 2:15:58 pasará a segundo plano pues la hazaña contra los mejores del mundo tiene demasiado mérito.

Así acabó el maratón de Boston para los más rápidos del contingente. Con los tiempos más lentos en esta prueba en los últimos 30 años, pero con victorias que acaban con la hegemonía africana en esta prueba. Un día que se recordará por las condiciones adversas, los nuevos campeones y por la entrega de cada uno de los competidores en la maratón más importante del mundo.

Corredores Conquistan Nueva Ruta de Media Maratón Madrid.

Cerca de 20,000 atletas estrenaron un recorrido de 21.1 kilómetros por las principales calles de Madrid en la 18va edición de la Movistar Media Maratón Madrid este domingo.

La prepapración de jóvenes y adultos se puso a prueba en una mañana con condiciones bastante favorables para la actividad. El termómetro estaba cerca de los ocho grados centígrados y el sol volvía a salir sobre la capital española tras unos días de lluvia.

Fue en punto de la 9:05 am que se dió el disparo de salida y con ello salieron los 18,600 corredores inscritos en una de las carrera populares con mayor importancia en Madrid.

Entre los participantes estaba el campeón mundial en triatón Javier Gómez-Noya quien se prepara para el Ironman 70.3 de Barcelona. El fondista “Chema” Martinez se dió el lujo de correr la carrera de cinco kilómetros antes de salir a la conquista del medio maratón.

La ruta llevaba a los corredores por varios de los puntos más importantes de la ciudad. A diferencia de los últimos diez años, el Parque El Retiro no se incluyó como la meta del recorrido. Esto se debió a una normativa municipal que le complicaba la logística a los organizadores.

En varios puntos del medio maratón hubo gente apoyando a los corredores. Con gritos, aplausos y pancartas le intentaban dar ánimos a los guerreros del asfalto. Familiares, amigos y hasta desconocidos de los atletas se sumaron a la fiesta deportiva del domingo.

39 personas fueron atendidas durante el día por los servicios médicos. De acuerdo a Emergencias Madrid la mayoría fue por mareos, lipotimias y contusiones. Sólamente una persona de 29 años fue llevada al hospital por un paro cardiorrespiratorio a 100 metros de la meta en Paseo del Prado.

Fue un evento con corredores de varias partes del mundo y al final dominado por kenianos. En la rama varonil fue Ezrah Kiprotich Sang con un tiempo de 1h02:37 quien finalizó en primero y Naomi Jebet con 1h09:56 fue la campeona del evento.

Así concluyó una fiesta deportiva que es toda una tradición en la capital de España. Ahora, todo queda listo para que el 22 de abril se corra la edición número 41 del Maratón de Madrid con la participación de apróximadamente 39,000 atletas.

 

Presentan Medalla de Maratón CDMX 2018

Los organizadores del Maratón de la Ciudad de México TELCEL presentaron la medalla para los finalistas de la edición número 36 de la carrera pedestre más grande del país a celebrarse el 26 de agosto del 2018.

Se espera que este año se inscriban 42,195 participantes, superando los 35,000 que hubo en la edición del 2017. Este será el último año que Horacio de la Vega encabece los esfuerzos de organización. El director del Instituto del Deporte de la Ciudad de México ha sido el responsable de liderar los esfuerzos que han llevado a este maratón a ser uno de los más importantes del mundo.

Actualmente, el Maratón de la Ciudad de México tiene la etiqueta plata, otorgada por la Federecación Internacional de Asociaciones de Atletismo. De la Vega espera que tras los resultados de la próxima edición, se llegue a la etiqueta dorada, poniéndolo en la élite mundial junto con Boston, Nueva York y otros de los grandes.

En los últimos cinco años el crecimiento de este evento ha sido gigantesco. Antes, el maratón y el medio maratón compartían la misma fecha. Con el paso del tiempo, se le dió su propio día al maratón y se le separó del medio maratón. Esto era algo que el director del INDEPORTE consideraba esencial para hacer crecer el evento.

La ruta sufrió ligeras modificaciones, pero hoy esta bastante parecida a la que se usó en los Juegos Olímpicos de México 1968. Precisamente este año se cumplen 50 años de aquellos Juegos Olímpicos que pusieron a México en los ojos del mundo. 50 años después, Horacio de la Vega y su equipo de trabajo han convertido a la capital del país en la Capital del Deporte.

La medalla que recibirán los finalistas del maratón tiene la letra “O”. Quienes han participado en cada edición desde el 2013, han ido juntando las letras “M”,”E”,”X”,”I” y la “C”. Con la que fue presentada hoy, podrán formar la palabra México. Esta ha sido una de las iniciativas que más ha llamado la atención y también impulsado la participación de más personas.

El Maratón de la Ciudad de México actualmente ocupa el puesto número nueve en el ranking mundial. A largo plazo, se espera que se una a la lista de los cinco grandes, pero para eso aún hay muchas cosas por mejorar. La cuenta regresiva sigue su marcha, y en 191 días se celebrará la edición número 36 del Maratón de la Ciudad de México.

Mi Primera Carrera Por Madrid

No fue una carrera más de diez kilómetros, fue mi primera carrera en España y eso la hizo muy especial. Un año y un mes después de mi última carrera, la distancia fue la misma, la sensación muy diferente.

Etapa de Cambios

Desde entonces había dedicado gran parte de mi tiempo al arte del triatlón. Correr pasó a tercer plano con la importancia que le daba a la bici y a la natación. Desde mi última carrera de diez kilómetros había completado dos Ironmans 70.3 y un Triatlón Sprint.

Desde el momento que llegué a España supe que sería difícil continuar con un deporte tan demandante y caro como lo es el triatlón. Al dejar la bici en México, supe que sería casi imposible. Por lo tanto, le he dedicado mi tiempo al deporte con el que crecí, el atletismo.

Aunque mi primer mes en la Madre Patria no me permitió entrenar como quería, el segundo mes ha sido más benevolente. Ahora ya logro correr al menos cinco días a la semana e incluyo entrenamientos con Adidas Runners, por lo que no ando solo siempre.

Me interesaba tener un punto de referencia de cómo estaba y hasta dónde podía llegar. Por el momento, correr otro maratón si esta en los planes pero no es prioridad, ya que requiere de tiempo y esfuerzo que tal vez no le pueda dar por motivos escolares.

Así que al investigar que carreras había, me encontré con la que hoy ya es historia. La Carrera Ponle Freno 2017. Una carrera que ya cumple nueve años de vida y que se celebra en varias partes del país. Sin pensarlo tres veces me inscribí y me preparé.

26 de Noviembre de 2017

El día de la carrera realmente no sabía que esperar de mi mismo. Me había puesto la meta de 45 minutos en base a entrenamientos pero había mucha incertidumbre. Al mismo tiempo emoción, era mi primer carrera en España y aunque ganarla no era opción, quería hacerlo bien.

El termómetro no pasaba de los cinco grados. Con una playera, guantes, shorts cortos y una gorra me dirigí a la salida. No tardé mucho en encontrar un buen lugar y ahí permanecí cerca de dies minutos. Moviendo el cuerpo para no enfriarme y repasando el plan para la carrera.

A las nueve de la mañana el disparo de salida hizo que más de 20,000 corredores se empezaran a movilizar. El frío empezaba a quedar atrás y diez kilómetros estaban por delante. Mi primera carrera en España había comenzado.

El primer kilómetro fue lento, pero no me deseperé. Era difícil encontrar una linea entre tanta gente y esperé al pacer de 45 minutos que había arrancado unos metros por detrás de mi. Mi idea inicial era irme con el hasta el kilómetro 7 y de ahí arrancar el cierre.

Las cosas no terminaron siendo así. Al kilómetro 3 ya iba por encima del ritmo previsto. No logré ser consistente en los primeros parciales y empecé a dudar de mi estrategia. Sabía que necesitaba cambiar y acelerar ó mi meta se me podía escapar.

Al kilómetro cuatro pase frente al Santiago Bernabeu. El recorrido continuaba ascendiendo pero pasar por ahí me reactivo los niveles de energía. Me sentía bien, no me pasaban muchos y yo pasaba a decenas de corredores. Mi segundo aire había llegado.

Cerca del kilómetro cinco la ruta da una vuelta en U. En ese punto todo lo que fue subida por cuatro kilómetros de convierte en bajada. Así que me dejé llevar por la altimetría del recorrido y mis parciales empezaron a bajar dramáticamente.

Si al kilómetro 4 estaba por encima del promedio pactado, al seis ya estaba un minuto por debajo del plan. Los kilómetros pasaban y me mantuve fuerte, pensando en que tanto le podía bajar a los 45 minutos. Me preguntaba si había tardado en arrancar.

La respuesta nunca la tuve, lo que si tuve fueron piernas para cubrir un kilómetro en tres minutos que es casi un récord personal. Gracias a ese kilómetro me puse en la antesala de un resultado soñado. Al llegar a la última vuelta en U frente a la Fuente de la Cibeles solo quedaban 500 metros.

Ahí fue más corazón que piernas. No quería echar a perder lo hecho hasta ese punto. Ya no pude pasar a mucha más gente. Sin embargo tampoco me dejé intimidar y antes de que lo supiera ya estaba cruzando la meta con un tiempo de 41 minutos y 30 segundos.

Reflexiones

No me lo podía creer. Un año después hice casi el mismo tiempo que en mi última carrera sin el mismo nivel de preparación. Había empezado a 5:05/km y acabé promediando 4:09 el kilómetro. Fue un resultado demasiado alentador para debutar.

Una vez viendo los parciales me quedó claro que nunca agarré un ritmo y lo mantuve. Sin embargo fui capaz de ser muy competitivo en casi todo el trayecto. Según las estadísticas pasé a más de 500 corredores durante la carrera.

Lugar 350 de más de 5,000 participantes. No me puedo quejar. En una carrera más chica tal vez los números serían mejores y la posición mucho más alta. Hoy me medí a muchos corredores de gran nivel y no me decepcioné. Puse en alto mi nombre y el de mi país.

Conclusión

Un resultado como estos sin duda me motiva en lo atlético y en lo personal. Correr es algo que llevo haciendo desde hace mucho tiempo y que últimamente había sido monótono. Sin embargo, días como los de hoy hacen que me vuelva a emocionar.

Una Fiesta Hecha Maratón CDMX

Una vez el año, desde hace 35 años, la Ciudad de México se paraliza para ser testigo del Maratón de la Ciudad de México. Cerca de 40,000 corredores adornan las calles de la capital del país para cumplir metas trazadas con meses y años de anticipación.

Desde las seis de la mañana, el centro de la Ciudad de México le pertenece a los corredores, sus familiares y sus amigos. Se toman la foto del recuerdo, calientan y caminan rumbo a su corral de salida. Este año, ubicado en el Zócalo de la Ciudad de México.

Aún no sale el sol y los competidores en sillas de ruedas ya arrancaron. Ellos son seguidos por los elites femenil y varonil. La energía que se siente en el punto de salida, dónde se reunen 40,000 personas es indescriptible. Es ahí el principio del final.

Los diferentes disparos de salida son una descarga de adrenalina impresionante. Una avalancha de corredores sale a darle la vuelta a la Plaza de la Constitución para iniciar un recorrido de 42.195 kilómetros por varios puntos emblemáticos de la ciudad.

Del centro a Reforma, pasando por Bellas Artes, rumbo al Ángel de la Independencia y de ahí haca el Museo Soumaya, para atravesar Polanco y dirigirse a Chapultepec. Rodear el Parque México, el Parque España y terminar en una larga recta sobre Avenida de los Insurgentes con destino a Ciudad Universitaria.

Poco más de dos horas para los más rápidos y cerca de siete para los que lo hacen con la simple idea de terminar. El tiempo es lo de menos cuándo estas retando al cuerpo a hacer algo que cientificamente no debería de hacer.

Un esfuerzo titanico para hombres y mujeres que se retan a si mismos sin querer ganar un peso, pero ganarse confianza y motivación personal. Demostrarse a si mismos que ellos pueden, que los límites estan para romperse.

Han entrenado solos ó en grupos para este reto, pero esta en ellos mismos el poder terminar. En las calles se toparan con dificultades de altimetría, físicas y mentales, pero con el apoyo de miles de personas que salen a las calles para apoyarlos.

Es que la porra también hace que esta fiesta deportiva sea aún más grande. “No te conozco, pero eres mi héroe,” es lo que se lee en algunos de los cartelones de quienes aunque no corren, son parte importante del Maratón de la Ciudad de México.

En otros, los nombres de los corredores, sostenidos por sus familiares ó amigos. Un pequeño detalle que significa bastante para quienes lo leen. Chocar la mano con extraños, saludarlos y alentarlos como si los conocieras de toda la vida es algo mágico que solo un maratón te brinda.

El ruido de las porras y de algunos corredores es ensordecedor y conforme se acercan al Estadio Olímpico Universitario, los decibeles van en aumento. Los rostros de sufrimiento y alegria se mezclan en las caras de los corredores a escasos metros del final.

Corriendo, caminando ó arrastrandose ven el Estadio Olímpico. La meta a la vista. Ya es cuestión de darle la vuelta al estacionamiento, bajar por un tunel y subir por la rampa que los lleva a la pista. Después, pasar el kilómetro 42 y avanzar 195 metros para el final.

Es ahí, bajo el puente de meta que se cumplen sueños, se logran metas y se rie ó llora de felicidad. Es dónde se dan cuenta que lo que se han preparado valió la pena y ahora son invencibles.

Desde el primero que corta la cinta de meta, hasta el último que llega delante de los camiones de limpieza, todos son ejemplos para quienes observan el maratón. Un maratón como el de la ciudad de México, no solo emociona a quien lo corre, sino también a quien lo observa.

“Si usted está perdiendo la fe en la naturaleza humana, salga y observe una maratón,”  palabras de Katherine Switzer, la primera corredora en participar en el Maratón de Boston.

Palabras que seguramente entenderías si vieras el Maratón de la Ciudad de México. Clasificado entre los mejores 10 del mundo y con el objetivo de seguir creciendo para el 2018. El Maratón de la Ciudad de México es una fiesta deportiva sin igual.

Dicen que el corazón mueve montañas, y en el caso de los cerca de 40,000 corredores en el MCDMX, movió sus piernas para llegar a la meta. Una meta simbólica en muchos aspectos. Una meta llena de emociones, que te demuestra lo fuerte que eres.

Medalla de Maratón a la Vista

La medalla que recibirán los finalistas del XXXV Maratón de la Ciudad de México junto con la playera de participación, fueron presentadas esta mañana en la Fuente de Xochipilli de la capital del país.

A menos de cinco días de la fecha agendada en el calendario por 40,000 correredores, se empiezan a presentar los últimos detalles del  evento. La presentación de medalla y playera se han vuelto una costumbre en las ediciones más recientes.

La letra “C” en la medalla forma parte de una colección que va formando la palabra “México”. Una iniciativa de la administración de Horacio de la Vega desde que llegó a la dirección general de INDEPORTE en la Ciudad de México.

El color de la banda que sostiene la medalla es rojo. En la parte superior de la medalla se encuentra la palabra “Finisher” y en la parte inferior esta el año del evento “2017”.

20953450_1254220838023106_6864962968027112170_nLa playera conmemorativa del evento que se les entrega a todos los participantes también fue presentada. Esta es de color rojo y tiene la “C”cubriendo la espalda. Es de la marca ADIDAS y con las tres lineas emblemáticas de la marca sobre las mangas.

EXPO

Las playeras se estarán dando en la entrega de paquetes que arranca este 24 de agosto en el Autódromo Hermanos Rodriguez. El horario es de 10:00 a 20:00 horas los días jueves y viernes y el sábado de 8:00 a 16:00 horas.

Las medallas solamente las recibirán quienes crucen la meta del evento. Esta, como cada año, estará ubicada en la pista del Estadio Olímpico en Ciudad Universitaria.

LINEA PINTADA

Fue la noche de este lunes la que los organizadores aprovecharon para pintar la linea de 42 kilometros 195 metros que llevan desde el Zócalo Capitalino hasta Ciudad Universitaria.

Autoridades de Seguridad Pública acompañaron al vehiculo que fue pintando la ruta que deberán de seguir los corredores este domingo. Un circuito que pasa por Reforma, Chapultepec, Condesa y otras zonas emblemáticas de la capital del país.

COBERTURA TOTAL

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