Venganza de Clemson ante Alabama

Hace un año en el imponente AT&T Stadium de Arlington, Texas, Clemson se tuvo que salir del campo viendo como Alabama celebraba otro campeonato nacional en su historia. El haber estado tan cerca de la gloria y perder 45-40 no dejo contento a nadie de naranja.

El lunes por la noche en el Raymond James Stadium de Tampa Bay tuvo lugar la revancha. Cuatro horas de fútbol americano colegial llegaron a un final más emocionante que una película de Hollywood.

Alabama, bajo los controles de Nick Saban quien es para muchos el mejor entrenador de fútbol americano colegial, logró imponer una diferencia de 14 puntos al inicio del partido. La defensiva de Clemson estaba siendo muy vulnerable y su mariscal Deshaun Watson sin oportunidades de meterse al partido.

Fue hasta que faltaban seis minutos en el segundo periodo que Watson logró poner a sus Tigres en la pizarra con un touchdown por la via terrestre al correr ocho yardas hasta las diagonales. 14-7 se fueron al descanso y lo mejor estaba aún por venir.

Paciencia fue la palabra clave para Clemson conforme agonizaba el partido. Para el final del tercer cuarto Alabama logró ampliar su ventaja a 10 puntos con un pase de 67 yardas de O.J. Howard para un 24-14 que podía haber matado las esperanzas de Clemson.

Sin embargo, Deshaun Watson, de apenas 18 años de edad y para muchos el jugador a quien le robaron el Heismann este año no se hizo chiquito contra la adversidad. Los últimos 15 minutos de juego fueron los mejores de su carrera colegial.

Empezando el cuarto cuarto se acercaron en la pizarra con touchdown de Mike Williams tras una recepción de cuatro yardas. Lograron tomar la ventaja por primera vez en toda la noche con 4:50 por jugar y un clavado de Wayne Gallman a la zona de anotación. Así, solo había que frenar a la siempre poderosa ofensiva de Alabama.

Seis jugadas le tomó a Jalen Hurts silenciar a la fanaticada de Clemson y retomar la delantera. Se llegaron a arriesgar en una cuarta oportunidad con una yarda por avanzar. Al final de la posesión fue Hurts quien anotó con una carrera de 30 yardas.

Con dos minutos por jugar y dos tiempos fuera disponibles Clemson salió a buscar hacer historia. Las jugadas de las que todos en el estadio y en sus casas se iban a acordar estaban por suceder. El momento del partido que define a los campeones apenas empezaba.

El equipo de Dabo Swinney, entrenador que jugó para Alabama y que buscaba su primer campeonato nacional como entrenador en jefe, puso a todos al filo de sus asientos. Watson y Jordan Leggett se sincronizaron para mover las cadenas y ponerlos en posición de anotar.

Eso se combinó con dos penalizaciones en contra de Alabama. La primera por conducta antideportiva que puso a Clemson en la zona roja y la segunda por una interferencia a un pase en la zona de anotación que coloco el ovoide en la yarda dos.

Con estas jugadas Clemson sentenció el partido

Hunter Renfrow se vistió de héroe al atrapar un pase de Watson con tan solo un segundo en el reloj. Así dejar sin oportunidad de reaccionar a Alabama y elevar a Clemson a lo más alto del fútbol americano colegial por segunda ocasión en su historia (primero en 1981).

Se dió la revancha y quienes la vieron no quedaron defraudados. Nick Saban perdió su primera final tras ya haber ganado 12. La paciencia de Clemson tuvo sus frutos y hoy hay un nuevo monarca. De Carolina del Sur, Los Clemson Tigers.

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