Una obsesión llamada Boston Marathon

Cada tercer lunes de abril se lleva a cabo una carrera muy especial. Una carrera por la que he deado todo pero hasta ahora ese todo no ha sido suficiente. La Maratón de Boston es ese evento que por alguna razón u otra se me ha negado.

Un sueño que por momentos ha parecido estar al alcance de la mano. Otros días en los que parece que solo se quedará en eso, un sueño. Cada entrenamiento que hago tiene esa finalidad, aunque este lejos del día de la carrera y aún más de poder correr en dicho maratón. Mis esfuerzos de cada día a la hora de correr tienen como objetivo darme la confianza de que se puede.

Este año fue diferente a cualquier otro. Desde octubre del 2014 yo sabía que no iría al maratón en el 2015. No había dado la marca, muy apenas estaba corriendo y no había manera de hacerlo. Quien si había logrado calificar fue mi mamá. A ella le piden cuatro horas para entrar, a mi 3:05. Ella corrió en Chicago en el 2013 y a pesar de haberse tenido que parar para abrocharse las agujetas, le fue suficiente para cruzar la meta debajo del tiempo necesario. Si yo me detengo a estornudar es casi un hecho que no doy la marca.

La verdad que si me caló que ella lo lograra antes que yo. Ella me enseñó a correr pero siento que yo le he enseñado lo importante que es esta carrera. Ella tuvo la oportunidad de correrla este año y yo no. Se que es un logro grande para ella con todo lo que hace cuando no esta corriendo. Estos días han sido una mezcla de envidia y orgullo. Lo que yo he querido por mucho tiempo lo esta experimentando alguien muy cercano a mi.

El motivo de no acompañarle en el viaje es sencillo para mi. Yo no pienso conocer Boston si no es por medio de haber clasificado para el maratón. Algunos lo veran como un gesto hipócrita pero tales son mis ganas que yo no lo veo así. Quiero saber que me gané el hecho de estar ahí y que no lo hago por conveniencia. No quiero ni souvenirs de este viaje que estan haciendo mis papas.

El plan en cada entrenamiento sigue siendo el mismo. Por ahora voy a sacrificar el pensar en Boston 2016 por tal de tener tiempo y prepararme para Boston 2017. De por medio tendré que intentar un maratón o dos. Antes de los 30 tengo que lograrlo. Esto es una prioridad, una obsesión, un reto y a veces siento que se necesita de un milagro.

Seguir el desempeño de mi mamá realmente no me tenía nervioso, sabía que lo iba a lograr. Cuando cruzó la meta en 4:04:29. pensé que no había calificado. En la noche me di cuenta que lo volvió a hacer. Yo he estado a un minuto de calificar y no hay dolor más fuerte que haber fallado por 195 metros. Estar así de cerca es lo que me mantiene intentando una y otra vez.

No es el maratón más dificil en cuanto a recorrido se refiere, pero si al que solo van los mejores del mundo. Las olimpiadas para el corredor amateur. Cada maratón que corro es con el propósito de calificar ahí. A la meca de esta distancia llamada maratón. Si Dios quiere en Londres 2016 lograré dar con mi objetivo, y daré todo y algo más por dar el gran paso.

Por ahora los sentimientos encontrados continuan. Me duele ver que alguien tan cercano a mi haya logrado mi sueño ante mis ojos. Me da muchisimo orgullo que esa persona sea mi mamá. Haber si se nos hace correrlo juntos en el 2017.

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