¿Por qué no?

Una pregunta sencilla que aplica al 98% de todo lo que hago. El saber que puedes haberte perdido de una gran oportunidad por no intentarlo es algo que me motiva a hacer lo que en varias ocasiones me sale bien pero en otras llego a fracasar.

Me he dado cuenta que fracasar en su nivel más bajo es dejar de intentar. Es dejarse vencer por el miedo a que no tenemos la capacidad de afrontar lo que algún día no resulto salir a nuestro favor. Hoy, a menos de 48 horas de volver a correr un maratón le sigo teniendo miedo al fracaso, pero me aferro al orgullo y las ganas de por fin conseguir el resultado que busco.

Hace menos de 100 días me encontraba en una situación parecida. Hace menos de tres meses estaba por alinearme en la salida del Maratón Internacional de California. Tenía el miedo de lastimarme tan feo que al día siguiente mi carrera como corredor se acabara. Había estado tratando una lesión fuerte por casi dos meses sin la garantía de que estaba listo para correr un maratón en la fecha de la carrera.

Desde antes de arrancar sentía que ya había fracasado. Tuve un inicio de carrera bueno pero un final para el olvido donde teminé con mi peor marca en un maratón. 3:50 no era el plan que yo tenía cuando me había inscrito para el maratón. El domingo será otro maratón, otra historia por escribirse.

Los que me conocen bien saben que como corredor no hay algo que yo quiera más que el calificar al Maratón de Boston. Para la madre de todas las distancias, Boston es la meca de esta especialidad. Tal como un actor quiere llegar a Hollywood, Boston es mi Hollywood. Con estar ahí sentiré que ya la hice.

Prepararme para este maratón no ha sido nada sencillo. Con trabajo, con desveladas y desmañanadas no ha sido sencillo encontrar la fuerza para llegar aquí. Pero de los varios entrenamientos que realicé, más de la mitad me dejaron con buen sabor de boca. De ahí encuentro la motivación para poder alinearme una vez más en la salida de un maratón.

Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.
Han pasado menos de 100 días desde mi último maratón.

3:04:00 es la meta. Es el tiempo con el que he soñado desde hace más de tres meses. El tiempo que no deja mi cabeza. Para llegar a ello es necesario un paso casi suicida. 4 minutos y 25 segundos por kilómetro, algo que ni el 3% de los maratonistas en el mundo puede lograr. Ser de ese selecto grupo de maratonistas requiere muchas cosas que el corredor tradicional no necesita.

Cuidar cada aspecto, desde los tenis, hasta la punta del pelo.Técnica (braceo, zancada, respiración, etc…) ropa e hidratación. Diseñar un plan de carrera con muy poco márgen de error pero más que nada, al igual que todos, soñar en que si se puede.

A menos de 48 horas estoy con los mismos nervios de la primera vez. Si siento que me preparé bien pero el domingo sabré que tan bien o que me faltó. El miedo al fracaso no se va, el no lograr lo que hace meses fue la meta existe. Tenerlo que volver a hacer más adelante perdiendo un año de eligibilidad espanta, pero son cosas de este deporte, de este reto.

Seis maratones después de mi debut en la distancia solo existe algo que nunca cambia, terminar. Nunca he abandonado un maratón y este no será la excepción. Lo que si quiero que sea distinto es el resultado, y que cuando acabe ya este clasificado a Boston. ¿Es mucho pedir? Espero en Dios que no sea así.

When One Call Changes History

Before the season started I was asked during a job interview if the Seattle Seahawks were going to win the Super Bowl after defeating San Francisco for their first league title. My answer was no. I honestly did not see them making it to Glendale, Arizona this time around. I was one call from being wrong.

Other than the Cowboys, I do like the Seahawks when it comes to teams in the NFC. The big names in the team were not selected as big guys in the draft. It was Pete Carroll and his staff the ones that have developed household names in every position. This past Sunday, they were one yard away from achieving greatness and suddenly blew it.

Both teams were at the Super Bowl because of their ability to study their opponents. Seattle came into the big game with the #1 defense in the league, New England was not too far back. The Legion of Boom was dominated by Tom Brady’s short and quick passing. Russell Wilson almost had to wait until the end of the first half to complete one pass.

While the stats suggested that Bill Bellichick’s team could have the lead, the score was tied at 14 before Katy Perry, Lenny Kravitz and Missy Elliot took the stage for the halftime show.

As soon as the third quarter began the Seahawks had the momentum of the game. They scored a touchdown and a field goal to get a ten-point lead. If the numbers really mattered, Brady and his guys could have decided to leave the stadium by then. No team in Super Bowl history had overcome a 10-point deficit in the final quarter of a Super Bowl.

Brady is one of the worst quarterbacks when it comes to throwing passes of 20 or more yards. Throwing short passes and running the ball via his running backs are his specialty. At 37, he barely moves out of the pocket. His precision lead the way and in two consecutive possessions they got a three point lead (28-24).

With just over two-minutes to go they turned the pressure onto the Seahawks. Wilson went with long passes and a few rushing plays. It was a pass to Jermaine Kearse on the four-yard-line that gave the Seahawks a reason to believe they would earn a second consecutive Super Bowl win. A play that the rookie Malcolm Butler from the Patriots had not been able to break.

At that point there was no reason to believe destiny was on the Seahawks side. They were destined to win the game and destroy my prediction. Beast Mode carried the ball to the one-yard line. With 26 seconds on the clock, one time out left for Seattle and just a second and goal opportunity almost everyone around the world knew what to do next.

Pete Carroll had other plans decided Wilson should throw a slant instead of running the ball. Wilson executed the play but the ball ended in Butler’s hands. The Patriots won the game and the Super Bowl for a fourth time in franchise history. Tom Brady, earned his fourth championship ring in seven league finals. Those four titles set him in the same list as Joe Montana and Terry Bradshaw with the most SB wins.

The man is not planning to retire for as long as he thinks he can still play. The Patriots can keep dreaming of titles with Bill and Brady in the team. By the way, Super Bowl XLIX set a record tv audience of almost half the population of the United States tuning in to watch the big game.